Real Federación Española de Atletismo







 jueves, 23 de junio de 2022   ENTREVISTA WEB 41/2022
Julia Takács: "Sé que seguiré vinculada al atletismo de algún modo, porque me hace sentir bien"

Por : Antonio Aparicio


Probablemente, cuando Julia Takács Nyerges (Budapest, 29-jun-1989) anunció hace poco su retirada, mucha gente que no sigue de cerca su día a día debió de quedarse sorprendida. Al fin y al cabo, la simpática marchadora de origen húngaro sigue siendo joven, y el recuerdo de sus mayores éxitos atléticos (en 2018 y 2019) aún se respira cercano. Pero aunque haya disfrutado tanto repasando su carrera con nosotros que, entre risas, afirme que "casi" le "dan ganas de volver a entrenar", su decisión no tiene vuelta atrás y ya no volveremos a verla en este deporte… como atleta.

En esta imperdible entrevista, la subcampeona europea de 50 km marcha en Berlín 2018 y plusmarquista nacional de la distancia 'ad aeternum' hace un viaje por todos los momentos buenos y menos buenos de su trayectoria atlética; desde sus inicios en Hungría hasta los motivos que precipitaron su despedida, pasando por su traslado a España y sus primeros éxitos en categorías menores, lo que le dio y le quitó el dopaje de algunas rivales en algunos grandes campeonatos, su obsesión enfermiza en su única participación olímpica, o su exitosísimo paso a la marcha larga (que además llevó aparejada una inesperada mejoría en la marcha corta). Asimismo, nos hace una interesante reflexión sobre el valor de sus récords y nos detalla lo mucho que han supuesto en su carrera tanto el mítico 'Chuso' como cada uno de sus tres entrenadores: su descubridor en Hungría, un José Antonio Quintana que July siempre pensó "que estaba loco al decirme que tenía que hacer 50 km", y una Montse Pastor con la que conectó muchísimo en lo personal y que la hizo triunfar en "esa locura de distancia".

July, el pasado 25 de mayo anunciaste tu retirada del atletismo, antes de cumplir los 33 años. ¿Qué motivos te llevaron a tomar esa decisión que, cabe suponer, no debió de ser nada fácil de tomar?
La verdad es que no fue nada fácil tomar la decisión. Llevaba bastante tiempo arrastrando una lesión, la cual solo tenía como solución infiltrarme puntualmente; me aliviaba, pero el dolor siempre volvía. El mes pasado me volvió a doler. No me permitía terminar algunos entrenamientos, mi cuerpo no respondía y eso me causaba mucha frustración. No me vi preparada para ir a competir a Los Cantones y decidí ponerle punto final a esta larga etapa de mi vida. Obviamente no fue un arrebato; ya se me pasó por la cabeza más de una vez esa posibilidad.

El año pasado, tras tu última internacionalidad en la Copa de Europa de Podebrady (20ª con 1h34:55) y tu abandono en el GP Cantones de La Coruña, te despediste de la posibilidad de participar en tus segundos JJ.OO. ¿Fue un poco el "principio del fin"?
El principio del fin comenzó un poco antes, la temporada pasada en invierno. Durante la pretemporada descubrimos que tenía el menisco externo roto; fue cuando comencé con las infiltraciones. No terminé el Campeonato de España de 35 km, pero sí el de 20 km. Opté por preparar los 20 km para la Copa de Europa y quizás fue un error porque en el 35 había más opciones; pero eso significaba para mí descartarme desde un principio para los JJ.OO. Me la jugué y no salió bien. Siendo realistas, el billete para los Juegos era muy, muy caro; mis compañeras de la selección estaban y están muy fuertes, pero aun así sentía que prefería el 20.

El principio del principio tuvo lugar mucho antes, en tu Budapest natal. ¿Puedes recordarnos cómo y cuándo fueron tus comienzos en el atletismo, y por qué te decantaste por la marcha?
Comencé a marchar a los 12-13 años en Budapest. Hacía atletismo en un club cerca de mi casa, y a los 12 años me cambié con un entrenador que también tenía marchadores. Al principio estábamos un poco "obligadas" a marchar por las competiciones de clubes; se me daba fatal, hasta que por una inspiración divina comprendí la técnica. Desde ese momento se me empezaba a dar mucho mejor que correr y, como a todos nos gusta ganar, prefería la marcha.

En 2004, con 14 añitos, emigraste con tus padres a España. Y tras las lógicas dificultades derivadas de un idioma tan distinto, te acabaste adaptando muy bien. Tanto que te nacionalizaste española en junio de 2008 y, ese mismo verano, quedaste 6ª en los 10.000m marcha del Mundial Júnior de Bydgoszcz. ¿Cómo recuerdas ese primer gran campeonato, y qué supuso para tu carrera?
Me hizo mucha ilusión ese Mundial, ya que en mi cabeza el tema de la nacionalidad lo tenía descartado para ese año. Fue una grata sorpresa obtenerla y poder participar. Recuerdo que me hubiera gustado hacerlo un poco mejor; hacer marca personal al menos, pero supuso para mí el debut con la selección española y eso me hacía muy feliz. Después me concedieron la beca en la Blume, lo que me facilitaba bastante las preparaciones.

En 2010, antes de cumplir los 21, ya hiciste tus primeros 'marcones' en 20 km (1h30:20 y 1h30:14, que duró 5 años como plusmarca nacional sub-23). Y en 2011 remataste la faena con ese bronce en el Europeo Sub-23 en Ostrava… que luego se convirtió en oro por la descalificación por dopaje de las dos rusas que llegaron 13 y 4 segundos antes que tú. ¿Cómo viviste la experiencia en su momento, y cómo lo viviste al llegarte la noticia 4 años después?
Al Europeo sub-23 de Ostrava fuimos con la idea de medalla; recuerdo que [José Antonio] Quintana me dijo que teníamos que ganar medalla sí o sí. Tenía a tres rusas como rivales fuertes; su estrategia siempre era empezar muy despacio, unos 3-4 km, y después un cambio de ritmo bastante brusco. Esa vez también fue así. Descalificaron a una de ellas, y las otras dos me llevaban bastante distancia, pero empecé a recortarles, aunque no dio tiempo a "pillarlas". Enterarme después de sus positivos… a nadie le hace gracia, pero yo al menos tuve la oportunidad de subir al podio y vivir ese momento, no como las que quedaron cuarta y quinta. Eso sí que es un auténtico robo.

Es más, ese año también lograste el oro en la Universiada de Shenzhen, ¡e imponiéndote a las rusas!
Sí, me parece que una de ellas me ganó en Ostrava [Nina Okhotnikova], pero en China estaban fundidas. No me resultó difícil ganarlas allí; no sé si era el calor y humedad que les afectaba, pero una acabó devolviendo y la otra en silla de ruedas del agotamiento.

En 2012 hubo un nivel altísimo en el equipo español y no pudiste ir a los JJ.OO. de Londres, pero al año siguiente (ya retirada María Vasco), firmaste tus tres primeros cronos sub-1h30 (1h28:44 en marzo, 1h29:47 en junio y 1h29:25 en agosto) y te estrenaste en un gran campeonato absoluto siendo 7ª (aunque ese día 9ª…) en el Mundial de Moscú. ¿Qué nos cuentas de tu debut en esa gran cita?
Ese Mundial fue muy especial. Después de mi no clasificación a los JJ.OO. de Londres, en 2013 mejoré mucho y me sentía fuerte. En Moscú me quedé con mal sabor de boca porque quedar 9ª me decepcionó; siendo finalista habría tenido plaza fija para el Europeo de Zúrich… Ahora ya sé que en realidad era 7ª [por otras dos descalificaciones de rusas], pero la noticia llegó demasiado tarde.

En 2014, sin embargo, no lograste clasificarte para el Europeo de Zúrich (el 'consuelo' fue un oro en el Iberoamericano de Sao Paulo). Pero ese año estuviste más rápida que nunca, batiendo hasta 3 plusmarcas españolas absolutas en pista (12:11.27 en 3.000m, 20:30.04 en 5.000m y 42:23.37 en 10.000m). ¿Qué importancia concedes a esos logros, que el gran público no valora tanto por no ser distancias de grandes campeonatos?
En 2014 fue el año que más rápida estaba, pero donde se jugaban las plazas para Zúrich fallé. Analizando a posteriori, supongo que me puse demasiada auto presión el día más importante y mis piernas no respondieron. Respecto a los récords, fueron momentos gratificantes porque tras el palo de quedarme fuera del Europeo, me propuse batir todos los que indicas, y lo logré.

2015 no fue un buen año (incluidas 2 descalificaciones en 20 km); y en 2016 sí lograste acudir a los JJ.OO. de Río, pero allí quedaste 33ª con 1h35.45. ¿Qué sabor te dejó esa primera y única participación olímpica, y cómo la viviste?
En 2015/16 estaba obsesionada con la clasificación para Río; me lo tomaba como una cuestión de vida o muerte. Ese año empecé a entrenar con Montse [Pastor], sin "romper" del todo todavía con Quintana, y me costó horrores adaptarme a su sistema de entrenamientos. Finalmente conseguimos la clasificación, pero los Juegos me quedaron "grandes"; no tuve ni una sensación buena y el trabajo que hicimos no se reflejó. Al año siguiente, probablemente a causa de tanto estrés, tuve bastantes problemas de salud. El más grave de ellos fue una trombosis pulmonar.

Como has contado muchas veces, la cabeza te pedía un cambio, y así acabaste pasando a entrenar con Montse Pastor… y a competir en los novedosos 50 km (adonde creo que también quería subirte tu anterior entrenador). Y en tu debut en la prueba, te destapaste proclamándote campeona de España en Burjassot con récord nacional (4h13:04). ¿Cómo te sentiste en ese estreno? ¿Mejoró tus expectativas?
[Risas]. Siempre pensé que Quintana estaba loco al decirme que tenía que hacer 50 km… En ese momento tampoco era una distancia oficial para las mujeres, y me daba la risa porque nunca pensé que fuera a hacerse oficial; y menos que yo quisiera prepararla. Y mira por dónde, esa locura de distancia me dio muchas alegrías. El estreno fue muy positivo; lo preparamos muy bien. Tenía miedo al famoso "hombre del mazo", pero por suerte nunca llegó.

A los tres meses fuiste 8ª (y primera europea) en la Copa del Mundo de Taicang. Pero lo sorprendente es que luego, en los 20 km del GP Cantones, quedaste 2ª pulverizando tu MMP por 46 segundos con 1h27:58 (4ª española de siempre). ¿Cómo se explica esa gran mejoría justo después de haberte pasado a la marcha larga?
¡Una sorpresa incluso para mí! La explicación es que hicimos un invierno brutal para preparar los 50 y después para China. Después de la Copa del Mundo, que fue bastante desgastante por la distancia en sí y por el clima, solo teníamos 4 semanas para Los Cantones. El kilometraje ya estaba más que hecho; solo necesitamos trabajar la velocidad, que se trabaja con muchas sesiones de series de calidad. Cada día me encontraba mejor porque me estaba recuperando muy bien de la paliza de China. En un principio quería hacer 1h30 más o menos, pero llegó el día y volé.

Tu gran 2018 lo redondeaste con, al fin, esa ansiada primera medalla en una gran cita absoluta: un bronce en el Europeo que luego ha sido plata por una nueva descalificación por dopaje (de la ucraniana que llegó 2ª). ¿Cómo viviste esa proeza tanto a posteriori como en plena carrera (donde sólo te ganó lícitamente la ex plusmarquista mundial Inés Henriques)?
Ese campeonato lo preparamos con mucho mimo. Todo estaba planificado con Montse, Chuso [García Bragado], Xabier Leibar y Pablo del Río; los dos últimos, mi médico y psicólogo en ese momento, respectivamente. También preparamos el calor y la humedad, porque Chuso tiene mucha experiencia y, a pesar de ser en Berlín, que parece que no, él sabía que podía hacer mucho calor y humedad.
Cuando llegó el día, tenía tan claro que iba a ganar una medalla que, al no contemplar otra posibilidad, la conseguimos. ¡Parece hasta fácil visto así, pero juro que la preparación fue dura! [risas]. Debo reconocer que el día antes me desperté a las 5 de la mañana porque fue la primera vez que pensé en qué pasaría si no la conseguía; pero después de unas llamadas tranquilizadoras me calmé.

Y el rizo lo rizaste en la Copa de Europa de Alytus 2019, donde aparte de la plata colectiva (para un total de 7 medallas por equipos en las Copas primaverales), también fuiste 2ª individual con un súper récord nacional de 4h05:46 que quedará para la historia. ¿Qué se siente al saber que ya nadie te podrá quitar ese récord (como sí ha ocurrido con tus demás plusmarcas absolutas)?
Es bastante reconfortante que mi nombre quede para la historia. A pesar de que los otros récords los hayan batido, que para eso están, en el momento de conseguirlos me sentía igual de feliz, y es algo que nadie te puede quitar. Son momentos efímeros, pero nunca se olvida esa sensación; así que más que con que figure mi nombre al lado de un récord, me quedo con la emoción que sentí en aquellos momentos.

Y el último 50 km marcha femenino oficial de la historia, en el infierno del Mundial de Doha, lo cerraste con un 8º puesto; justo el mismo que ocupó en la prueba masculina el mítico Jesús Ángel García Bragado. ¿Qué ha supuesto 'Chuso' en tu carrera?
Chuso me ha acompañado en gran parte de mi carrera deportiva; incluso cuando aún entrenaba con Quintana, él estaba ya pendiente de mí. La temporada del Mundial de Moscú [2013], yo me fui a vivir a Lleida y él me enseñó todos los circuitos para entrenar allí; y siempre que podía me acompañaba a entrenar para que no estuviera sola. Después la relación se estrechó. Él tiene mucho que ver con los resultados en los 50 km; pero más que eso se convirtió para mí en una especie de "mentor" o padre, con todo lo que eso conlleva, porque es una persona muy exigente y no es nada fácil estar a la altura de sus expectativas. Ahora, aunque el deporte se haya acabado para mí, el cariño que tengo hacia él ya nunca desaparecerá; siempre le querré.

¿Y qué te aportaron en tu vida atlética cada uno de tus entrenadores: primero el que te formó en Hungría, luego José Antonio Quintana en Madrid, y finalmente Montse Pastor?
Mi primer entrenador fue el que me descubrió, y era como un padre para nosotras en el club; nos llevaba a las competiciones y nos cuidaba mucho. Me dio mucha pena tener que irme de Budapest y dejarle, pero él siempre se alegraba por mí. Es seleccionador del equipo de Hungría y coincidíamos en algunos campeonatos internacionales.
Quintana fue el que me condujo al alto nivel; 11 años con él que dieron para mucho: muchos viajes juntos, muchas preparaciones, muchas competiciones. En su momento consideraba que era mi confidente porque pasamos mucho tiempo juntos. La vida de los entrenadores no es nada sencilla; pasan más tiempo con sus atletas que con sus familias, y yo encima soy bastante pesada [risas].
Montse poco a poco, además de ser mi entrenadora (una excepcional), me acogió como una más en su familia. El primer año juntas pudimos conocernos deportivamente, pero también conectamos a nivel personal, y eso siempre fue importante para mí. Sus dos hijas son como mis hermanas, y nos seguimos viendo mucho por ejemplo para hacer deporte y salud juntas… La relación personal sigue sin el deporte también.

Ya no podrás comprobarlo, ¿pero crees que en los 35 km te habría podido ir tan bien como en los 50 km, o incluso mejor?
Es algo que nunca sabremos ya, así que no voy a meterme en valoraciones.

¿Se te ha quedado alguna 'espinita' clavada en especial por algo que te habría logrado conseguir en tu carrera?
Por algún resultado en especial la verdad es que no. Si se me ha quedado es por ciertas actitudes mías que, sabiendo lo que sé hoy, hubiera cambiado. He conseguido lo que he conseguido; y le estoy agradecida a la vida por haber tenido la oportunidad de haberme podido dedicar a algo tan bonito como es el atletismo durante tantos años; de haberme enseñado tanto y haberme permitido conocer a tanta gente maravillosa.

Si no me equivoco, has estudiado Protocolo y Organización de Eventos, y actualmente estudias Psicología. ¿Cómo piensas enfocar tu vida en el futuro? ¿Te sigues viendo ligada al atletismo de algún modo?
Desde el año pasado trabajo en una empresa que se llama Call2World. Uno de mis jefes es un mítico del hockey hierba: se llama Kiko Fábregas [plata olímpica en Pekín 2008], y me tratan muy bien.
Sí, estudié Eventos y Protocolo, y me encantaría terminar Psicología. Me encantaría seguir vinculada al atletismo de alguna forma. Me gusta mucho el ambiente y ver las competiciones; seguir presente me hace sentir bien, aunque ya no sea como atleta. Así que todavía no sé cómo, pero sé que de alguna manera seguiré vinculada.

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