Real Federación Española de Atletismo







 miércoles, 26 de enero de 2022   ENTREVISTA WEB 6/2022
Laura García-Caro recupera la sonrisa como profeta en su tierra

Por : Antonio Aparicio


En los pasados JJ.OO., la marcha española exhibió su tremenda calidad global con un póquer de diplomas de gran valor logrados por cuatro jóvenes atletas de entre 25 y 27 años de edad. Sin embargo, otra marchadora de esa misma generación, y que goza de un nivel y un potencial similares al de ese cuarteto estelar, estuvo en la otra cara de la moneda. Laura García-Caro Lorenzo (16-abril-1995) venía de gozar del "mejor momento" de su carrera en su competición 'talismán', la Copa de Europa de marcha; pero en Sapporo no le salieron tan bien las cosas, víctima de problemas de técnica y de adaptación a la climatología, y admite que vivió una decepción "muy dolorosa" en su debut olímpico.

"No hay mejor revancha que indagar en las áreas de mejoras y seguir creyendo", afirma esta graduada en Enfermería y estudiante de Psicología que, con la ayuda de su entrenador José Antonio Quintana y del mítico José Marín, y estimulada por nuevos retos, ha recuperado la sonrisa. En esta entrevista, la marchadora de Lepe nos detalla sus ilusiones y ambiciones renovadas en un 2022 que arrancará competitivamente este domingo 30 de enero con un Campeonato de España de 35 kilómetros en su localidad; y que tendrá dos metas veraniegas muy golosas en el Mundial de Eugene (una ciudad que le trae muy buenos recuerdos a Laura) y el Europeo de Múnich.

Laura, ¿qué supone para ti, y para el atletismo de tu tierra onubense, el hecho de que el próximo Campeonato de España de marcha en ruta se celebre este 30 de enero en tu localidad natal, Lepe?
Competir en casa supone una fuente extra de motivación. Lepe no ha sido un núcleo de marchadores, y nunca hemos hecho una prueba de marcha. Me hace especial ilusión porque me siento muy apoyada por los leperos, pero ellos no me han visto competir (en persona). Es una oportunidad para que conozcan de cerca la marcha, vean mejor lo que hacemos, y que muchos niños y atletas jóvenes de mi tierra puedan aficionarse a ella como yo lo hice en su día.

En lo deportivo, ¿cómo llegas de forma y a qué aspiras en esa competición, donde te aventurarás por segunda vez en la novedosa distancia larga de los 35 km tras haber sido 3ª en el Nacional del año pasado con 2h51:01 (3ª española de todos los tiempos)?
Es el primer campeonato de España que disputo en enero (bastante pronto por las fechas) y estamos teniendo mucho más en cuenta los campeonatos de verano, ya que este año el calendario es bastante completo. Me queda por estar en mi mejor forma, pero me siento bien entrenando y me gustaría ir cogiendo experiencia en esta nueva distancia. Aun así, quiero volver al pódium en un Campeonato de España, y más estando en casa [sonríe].

Tu 2021 empezó de forma muy prometedora. Sobre todo, en la Copa de Europa de Podebrady te ganaste el billete a tus primeros JJ.OO. con una MMP de 1h28:07 (llegando 3ª a solo 4 segundos de María Pérez), al tiempo que, por tercera edición consecutiva, aunabas un podio individual (3ª en 2017 y 2ª en 2019) con el oro por equipos. ¿Cómo recuerdas esa actuación en tu "competición talismán", y qué conclusiones sacaste?
Recuerdo encontrarme en mi mejor momento dentro de mi carrera deportiva. La preparamos con mucha dedicación: hicimos concentraciones (altitud, nivel de mar…); estaba motivada y creo que era muy consciente de lo que suponía competir muy bien en esa Copa, ya que conseguiría estar en mis primeros JJ.OO. Muchos dicen que es mi prueba talismán y creo que, de verdad, me crezco en esta competición, porque ahí han sido mis medallas internacionales. Es obvio que le tengo un especial cariño, y cada año más [sonríe].

Sin embargo, tu debut olímpico (34ª con 1h37:48) ofreció unas sensaciones opuestas, parecidas a las de dos años antes en el 'infierno' del Mundial de Doha (33ª con 1h44:05), donde también tuviste que soportar 2 minutos de penalización en el 'pit lane' por tres tarjetas rojas. ¿Qué te ocurrió en Sapporo, y cómo te sobrepusiste al que debió de ser un disgusto tremendo?
Sapporo fue una competición muy dolorosa. Creo que los JJ.OO. despiertan una ilusión tremenda (a la hora de prepararlo, querer hacerlo inmensamente bien en esa cita tan recordada…) y, al salir tan mal, la decepción es proporcional. La habíamos preparado muy bien, en climas cálidos, concienciándonos de lo que supone sufrir una prueba con humedad. A tan solo la mitad de la prueba, entré en el 'pit lane' dos minutos y es cierto que no me recompuse; ni a nivel físico ni mental. Me supuso un esfuerzo abismal acabar la prueba. No tuve buenas sensaciones ese día, y me derrumbé más con la parada. Menos mal que terminé con las fuerzas que tenía, porque una cita con tanto significado, y con mucho apoyo detrás, merece que demos nuestro máximo.

Recuerdo que las vacaciones de verano fueron agridulces y necesité un tiempo hasta recomponerme por completo a nivel emocional, pero creo que es parte del proceso: permitirnos sentir para curar. Sin duda, estoy en buenísimas manos y, con la ayuda de José Antonio Quintana, nos pusimos pronto en marcha para solucionar mis problemas técnicos, y estoy enormemente agradecida por su dedicación. No hay mejor revancha que indagar en las áreas de mejoras y seguir creyendo. Aún no sabemos hasta dónde podemos llegar...

Frente a esas dos desilusiones veraniegas recientes, hay que recordar que venías de firmar dos grandes campeonatos espléndidos en el Mundial de Londres 2017 (9ª con 1h29:29) y el Europeo de Berlín 2018 (6ª con 1h28:15). Tras haberlo analizado, ¿crees que tuvo que ver con la adaptación a ciertas climatologías, o con que te va muy bien competir en Europa y no tanto en Asia?
Hay personas más predispuestas a adaptarse mejor al calor y humedad. A mí se me hace bastante duro competir con esta climatología; pero es cierto que, preparándola bien, se puede llegar a una buena adaptación, sin duda. No me gusta limitarme en este sentido, aunque me encanta que los próximos JJ.OO. sean europeos [risas].

En todo caso, parece claro que tienes un entrenador capaz de solucionar baches de resultados y problemas de técnica peores, ¡como quedó demostrado en el caso de tu compañero de entrenamiento Marc Tur el año pasado…! Por supuesto. Cada atleta tenemos un asunto que resolver, y creo que Quintana es muy bueno detectando qué nos sucede y qué podemos hacer para solventarlo. Tengo confianza plena en él; además, que me conoce casi mejor que mis padres… o sin el casi [risas], por ser la décima temporada que llevo con él día a día.
Estamos en un proceso de cambio de técnica que decidimos al comenzar la temporada y en el que estamos empezando a ver importantes cambios, aunque tenemos que comprobarlo en competición. El ex marchador y entrenador Josep Marín nos está ayudando con ello. Hemos estado en Barcelona y él ha venido a entrenar con nosotros a Madrid, además de supervisión diaria en la distancia. De sus conocimientos y experiencia también estoy aprendiendo mucho. Agradezco a ambos el compromiso y la apuesta que hemos hecho. Creo que este reto diferente me ha estimulado y me ha hecho verme más capaz.

¿Y con qué mentalidad y metas arrancas esta primera parte del nuevo año, en la que se celebran antes de lo habitual los campeonatos nacionales (de 35 km y 20 km) y, sobre todo, el Campeonato del Mundo de Marcha por Equipos, que en vez de mayo tendrá lugar en marzo… y además en Asia (concretamente en Mascate, la capital de Omán)?
Tenemos el primer foco puesto en ese Campeonato del Mundo por Equipos. Esta temporada atípica ha hecho que todo se adelante, pero como queremos llegar en buen estado a los campeonatos de verano (Mundial y Europeo), no hemos querido ir con prisas y hemos empezado poco a poco. Veníamos de un par de temporadas bastante exigentes. Omán será la primera competición que preparemos mejor, y al 100% los campeonatos de 'aire libre'.

Y de cara al verano, con esa inusual coincidencia de Mundial (15-24 de julio) y Europeo (15-21 de agosto), ¿ves factible competir con garantías en ambos campeonatos en caso de que te clasificases, dado que están separados por un mes escaso?
Llegando frescos a verano, que es nuestra idea, sí lo veo factible. No sé si luego conseguiremos llegar al máximo a los dos, pero alguna vez hemos competido fuerte en Copas del Mundo y luego en Cantones (La Coruña) a las dos o tres semanas. Supongo que, con un buen enfoque de entrenamientos y recuperación entre uno y otro, ¿por qué no?

Aunque aún faltan muchos meses para esas citas, ¿qué objetivos te gustaría conseguir allí, y qué balance te dejaría satisfecha al concluir el año?
En el Mundial, conseguir un puesto de finalista. Además, me hace mucha ilusión volver a competir en Eugene (Oregón), donde fue el Mundial Júnior en 2014 [y Laura ocupó la 4ª posición en los 10.000m marcha]. Volver ocho años más tarde, con un bonito recuerdo y con la progresión de estos años, creo que será especial para muchos de los que estuvimos. En el Europeo quiero ir a por medalla. Tenemos mucho nivel, pero me veo entre ellas y, después de las Copas de Europa, creo que debo ir a por el aire libre "talismán" [sonríe].

Háblanos de las perspectivas que te ofrece la nueva distancia de los 35 km. ¿Te gusta más o menos que los 20 km? ¿Crees que en un futuro próximo podrías compatibilizar ambas distancias con buenos resultados, o incluso centrarte más de lleno en los 35 km?
A mí me gusta la nueva distancia de 35 km y creo que nos trae un futuro esperanzador. La marcha femenina, aparte de dos o tres temporadas con 50 km que no llegó a ser olímpica, ha tenido hasta ahora una sola distancia, a diferencia de la masculina. Poder elegir entre preparar 20 km o 35 km (que espero que se consolide la distancia y sea olímpica) lo veo como una gran oportunidad. Creo que me puedo adaptar muy bien a los 35 km pero, como dice Quintana, aún tenemos que comprobarlo. Seguiré sin descartar los 20 porque quiero ver qué soy capaz de conseguir en la distancia en la que más experiencia tengo.

Tras haberte graduado en Enfermería, estás cursando actualmente Psicología. ¿Por qué elegiste esa segunda carrera, de cara a tu trayectoria presente y tu futuro profesional?
La psicología me ha gustado siempre; entender "algo" de la conducta humana y el mundo de las emociones... Aparte de estudiar enfermería, leía mucho sobre psicología y, cuando me gradué y vi que seguiría entrenando al menos un ciclo olímpico más, decidí matricularme en 'Psico'. Considero estudiar como la actividad más compatible con la carrera deportiva, y creo que ambas se aportan mutuamente.

Estoy aprendiendo mucho sobre cómo funcionamos, nuestras motivaciones… La verdad es que me encantaría que mi futuro laboral estuviera en el campo de la psicología y, aunque hay varias especialidades que me interesan, por qué no la deportiva [sonríe].

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