Real Federación Española de Atletismo







 viernes, 17 de diciembre de 2021   ENTREVISTA WEB 116/2021
Eva Gadea: recuperando a saltos el pasado

Por : Aurora Pérez


Cuando en 1996 los dirigentes deportivos se dieron cuenta de que las mujeres podían asumir el reto de los tres saltos en unos Juegos Olímpicos, nuestra protagonista estaba a punto de cumplir 25 años.

Ha pasado el tiempo, mucho tiempo desde Atlanta-96 y ahora, otros 25 años después de esa efeméride hemos vivido unos JJOO en los que tenemos una medallista española en la especialidad largamente vetada al sexo femenino y un récord del mundo absoluto cuya poseedora declara que trabaja por alargar hasta los 16 m… y una atleta master que acaba de cumplir 50 años y que pelea por recuperar el tiempo hurtado a sus saltos, a golpe de récord del mundo en su categoría master W50.

La historia deportiva de Eva Gadea (Valencia 1971) empezó con 8 años cuando sus padres, amantes de los deportes, la apuntan a natación y judo, pero ella no se siente cómoda hasta que su profesora de educación física, Merche Cano (gran velocista valenciana), la inicia en el que sería su deporte, el atletismo, decantándose por la velocidad, las vallas y el salto de longitud. Pasan años de juventud acumulando experiencia hasta llegar a descubrir la especialidad con la que iniciaría un largo idilio que, tras un dilatado periodo de ausencia, llega hasta nuestros días. Por entonces, año 1988, van cogiendo cuerpo los rumores que aventuran que se va a abrir la veda para que las mujeres puedan competir en triple salto, especialidad no competitiva hasta entonces y lo tuvo claro: "me animó mi entrenador, Rafa Blanquer y vivimos los inicios de esta especialidad en mujeres, fui una de las pioneras de Triple Salto femenino en España". Verídicas palabras de una atleta que participó en el primer Campeonato de España en el que fue incluido el triple salto, pues la pista cubierta de San Sebastián, en el año 1990, vio nacer esta prueba en nuestro país. Allí, el 18 de febrero, una jovencísima Eva conseguiría la medalla de plata con una marca de 12,29 m. Y ahí comienza su corto historial triplista, en el que lograría un bronce en Montjuic-91 con 12,10 m y otra plata en el Campeonato de España sub-23 en Alcorcón-92 con la que sería su marca personal de 12,53 m.

Esos años, a pesar de la dureza de los entrenamientos con su club de entonces (Valencia CF), ella los recuerda con enorme cariño: "¡Qué grandes recuerdos!, entrenábamos en Mestalla, el campo del Valencia Club de Fútbol, con Rafa mi entrenador hasta que me retiré a los 25 años. Allí pasamos nuestros mejores años de juventud hasta que la dirección del club decidió eliminar las secciones deportivas"

Como inciso obligado no puedo dejar de preguntarle por una gran atleta, muy recordada y que marcaría una época dorada del triple salto femenino en España, y con la que Eva coincidió en competiciones, en podios y en entrenamientos: "He tenido el privilegio de entrenar con grandes atletas, una de ellas fue Conchi Paredes. Entrenábamos juntas en Ávila con Santiago Moreno y a pesar de su gran potencial como atleta, lo que más recuerdo de ella era su grandeza como persona".

Tras estos años de entrenos exigentes y a pesar de su juventud, Eva empezó a tener otras prioridades: "los principios de los noventa fueron mis mejores años como atleta Absoluta con varias medallas nacionales y justo en el año 1994 terminaba mi carrera universitaria y comenzaba mi etapa laboral. Tenía ganas de tener tiempo para mí y también de formar una familia. En aquella época entrenaba muchas horas al día y quise romper con todo ese sacrificio que suponía la competición porque si bajaba el ritmo perdía la forma y de la noche a la mañana abandoné".

¿Arrepentida?: "al principio no lo echaba de menos porque tenía tantas cosas que hacer y que no había podido vivir aún…, pero cuando ponía la televisión y veía las Olimpiadas (concretamente Atlanta en el 96), me venían sentimientos de felicidad al ver que las mujeres ya podíamos participar en triple salto y a la vez mucha nostalgia por no estar allí ni practicar lo que más me gustaba"

Pero la vida que había elegido llevó por otros derroteros a esta profesora de Educación Física que lleva 30 años dando clase en la ESO y el bachillerato, hasta que "tras un divorcio y con 3 niños muy pequeños a mi cargo, necesitaba un nuevo cambio en mi vida que me diera de nuevo alegrías y mi pequeño espacio"; y así, viendo que no debía dejar escapar otra vez el tren, decidió subirse a él para reiniciar esos saltos que quizá quedaron en el aire. Porque los trenes no se pueden dejar escapar, no hay que asustarse y dejar esas oportunidades que la vida nos ofrece y que por temor dejamos pasar. "Nunca me he sentido discriminada por ser mujer en el mundo del deporte. Sí que es verdad que cuando nos empezaron a dejar practicar triple salto y algunas otras especialidades fue una liberación y alegría para las mujeres. De hecho, me buscaron cuando tenía 21 años para llevar la preparación física del equipo de fútbol del Levante Unión Deportiva en 1.ª División y fui yo la que rechazó la oferta. Profesionalmente tenía toda la preparación, pero el fútbol era un deporte de hombres (apenas había equipos de mujeres) y me asusté de la propuesta, rechazándola, de lo cual siempre me he arrepentido porque en esta vida hay que intentar todo lo que esté a nuestro alcance".

Entramos de llena ahora en su etapa master que ha convertido su vida en un maratón diario, que la llena de grandes alicientes, con unos tiempos perfectamente milimétricos y repartidos entre todas sus actividades, clases (de 8 a 17h), entrenamientos (al medio día) y todo el resto de la tarde dedicado a la familia aprovechando la ventaja que le ofrece tener todo en un entorno cercano.

Año 2015, tras 18 años de sequía atlética, el tren pasa de nuevo por una estación que ella reconoce y le resulta muy apetecible subirse a él, antes de que suene el silbato y el conductor no la espere. "Mi vuelta tras 18 años de parón vino sin querer, ya había colgado las zapatillas y en aquella época lo de seguir siendo atleta de saltos con más de 30 años no era muy normal por lo que decidí pasar a otra etapa en mi vida y formar mi familia. Pero con 42 años y en plena crianza de mis tres hijos me insistieron durante meses hasta que al final me convencieron y en el año 2015 volví a la competición. El objetivo era colaborar con el equipo master que existía entonces en la Comunidad Valenciana, Catarroja UE y les quise apoyar. Mis dos primeros años entrenaba sola luego tuve la oportunidad de coincidir con Concha Montaner en la pista de La Eliana y me ayudó mucho a compaginar trabajo, familia y deporte. Compartí con ella sus últimos años de competición y una bonita amistad ". "En 2018 comencé a entrenar con Yolanda Belda, gran entrenadora y amiga y actualmente entreno con Vicente Villar exatleta y también amigo siendo mi actual club el CA Silla donde ofrezco mi apoyo en sus ligas nacionales"

Igual que en los años de iniciación ha de pasar un tiempo para asimilar entrenos y acostumbrar al cuerpo a un esfuerzo que no tiene asimilado, tras un periodo de inactividad específica sucede lo mismo y, aunque Eva vio que no estaba tan mal de forma a pesar de haber estado "parada", ha debido transcurrir un tiempo, como ocurre en general con los master, en el que hay que ir subiendo pequeños escalones hasta que se da el gran empujón y se adquiere de nuevo el nivel que corresponde a la calidad de cada uno. Y a decir verdad desde que en 2015 volviera a hacer del foso de saltos su nuevo hogar ha sido incesante su escalada en los topes numerarios y cada vez más lejana su caída en la arena.

Su hoja de servicios atlética, limpia desde 1994 hasta 2015, empieza a llenarse con pequeños apuntes que la motivan de nuevo. En una ascensión imparable empieza a sumar récords de España (posee los récords de longitud y triple salto en las categorías W45 y W50 tanto en aire libre como en pista cubierta) y medallas en los campeonatos nacionales, a los que ya se ha hecho adicta e igual que llega más lejos en sus saltos, más alto es el cajón del podio de cuyo primer puesto ya no se apea desde que en 2017 empezara a frecuentarlo en los dos saltos, en Pista Cubierta y Aire Libre. Una vez asentada definitivamente como atleta master y a partir de los 45 años únicamente abandona la situación de privilegio por Aurora Lario, con la que ya había coincidido de joven, en Salamanca-2018.

Y poniendo toda la carne en el asador busca ampliar sus horizontes y aventurarse en los campeonatos internacionales master. Dicho y hecho, primera parada Lyon-2015 donde siendo aún W40 queda en un séptimo lugar, mientras que la Pista Cubierta de Ancona-2016 le da un primer bronce europeo en longitud. Y después de no subir al cajón en el Europeo de Aire Libre de Aarhus empieza a mejorar sus prestaciones y consigue en 2018 dos bronces en sendos campeonatos en longitud (Madrid y Málaga) y una plata en triple salto en el Europeo de Gallur (Madrid). En 2019 queda segunda en los dos saltos en Torun (Polonia) y también segunda en triple en Caorle (Italia). Si no me he equivocado con tal número de medallas la progresión es clara y, a la espera de que se puedan reanudar estos eventos, parece imparable.

Al menos así lo ha demostrado con su marca de 10.95, flamante récord del mundo W50 en pista cubierta, lograda este año en Valencia. Teniendo en cuenta que apenas 6 meses antes había saltado 11.86, tan solo cuatro meses antes de cumplir los 50 años…sobran las palabras.

Se nos antoja que su marca personal de 12.53 fue muy mejorable y ella nos lo corrobora, "soy consciente de que esa marca, de seguir y madurar más deportivamente, la hubiese superado en mucho, lo dejé sin estar hecha como saltadora, de hecho, hace 6 meses me quedé muy cerca de mi mejor marca y han pasado 25 años, mi reto es superar los 12 m"

Tiene claro que ahora no puede dedicar tanto tiempo a entrenar y aprecia diferencias entre las dos épocas, "Los entrenamientos de antes eran largos porque un buen entrenamiento no dura menos de 2 horas ya que el calentamiento debe ser completo y a veces doblábamos sesión. Ahora eso es imposible para mí, primero por el tiempo que me queda tras la jornada laboral y la dedicación a mis hijos y después porque mi cuerpo a los 50 no aguanta igual que a los 20. Suelo entrenar entre una hora y hora y cuarto al día"

Sin embargo, queda siempre una memoria, especialmente en las pruebas técnicas, y el punto fuerte de Eva es precisamente la técnica del salto, "me sale sola a pesar de tener siempre cosas que mejorar. Es cómo montar en bici o esquiar que si lo aprendes de pequeña ya no se olvida. A mí me enseñaron muy bien a saltar y a correr cuando era joven y parece que no hayan pasado los años. Aunque soy rápida, me cuesta trasladarlo al salto, pero en ello estoy y en niveles de fuerza estoy casi como a los 20 años"

Pero hay que andar con pies de plomo pues la edad nos vuelve más vulnerables con las lesiones y aunque ella las ha padecido parece que atraviesa una buena temporada que tiene su efecto en los resultados y con ello en la ilusión y en la motivación, palabras repetidas a menudo y que son santo y seña de nuestra categoría master, "uno de los motivos de dejarlo con 25 años era porque ya había perdido la ilusión necesitaba seguir dedicando muchas horas para mejorar el nivel que tenía y decidí dejarlo y vivir fuera del mundo de la competición, pero ahora es como que he empezado de cero y de momento sigo mejorando casi cada día y acercándome a mis marcas de joven y eso es lo que me motiva a seguir. También lo que me cansó en su día de llevar una vida tan disciplinada y sacrificada ahora lo quiero para mi vida porque me da orden y paz e intento crear esos hábitos en mis hijos y en mis alumnos". Y en este periodo de su vida nos dice que "disfruto mucho más de la competición, es mi momento y me aíslo de todo lo demás en ese momento… No sé si podría comparar los logros de antes y los de ahora, pienso que los de ahora tienen mucha más repercusión social y reconocimiento que antes debido a la existencia de redes sociales, conseguir medallas en Campeonatos de España Absolutos es muy importante, pero haber conseguido un récord del mundo en W50, aún no me lo creo"

Y es que cuando decidió volver no pensaba en los resultados, "ni en sacar una medalla en un campeonato de España y mucho menos en un Mundial o europeos. Pero lo he conseguido con sacrificio y sobre todo con la seguridad que me dan mis años de experiencia. Cuando lo dejé, apenas había mujeres que siguieran compitiendo en categoría absoluta ni master, sí que era habitual en las corredoras de fondo seguir haciendo carreras populares o maratones sin límite de edad, pero en la pista no había ni tradición ni mentalidad. Es cierto que ser mujer nos limita unos años en el deporte si decides ser madre, ya no solo por los embarazos, sino por los años de la crianza y más hace años que casi toda la carga era para la madre (aunque siempre ha habido excepciones). Ahora es un estilo de vida y el deporte no tiene edad".

Pregunta obligada que, tarde o temprano, nos hacen a todos los masters: ¿Hasta cuándo? "Cuando me preguntan "hasta cuándo" mi respuesta es, que no me planteo dejarlo, si de momento todo son alegrías, pero una lesión grave me obligaría a abandonar"

¿Marcas o medallas? "me motivan más las marcas que las medallas, aunque hay que saber competir para conseguir la medalla que te mereces".

Buena respuesta en coherencia con una previsión de futuro cercano, "mis metas próximas son seguir mejorando mi récord del mundo, conseguir ser campeona de Europa en Braga en el mes de febrero y si puedo ir al Campeonato del Mundo de Finlandia en julio intentar ser campeona del mundo"

Su recuerdo olímpico podríamos decir que fue "cuando llevé la antorcha olímpica de Barcelona 92 a su paso por la Comunidad Valenciana, recordando a mis padres y a mis abuelos acompañándome aquel día tan especial"

Pero ahora quizá ha vuelto para saldar una cuenta, que quedó en el aire en uno de esos tres saltos que no llegó a completar en su máxima amplitud y que le robó, como a tantas mujeres, ese posible "sueño olímpico" por la demora de los dirigentes en advertir que las mujeres estaban capacitadas para correr más distancia o dar más de un salto, en definitiva, para ir más allá de las limitaciones impuestas.

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Junto a Merche Cano, su profesora de Educación Física
Junto a Merche Cano, su profesora de Educación Física




Al lado de Indira Terreros y Concha Montaner
Al lado de Indira Terreros y Concha Montaner
























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