Real Federación Española de Atletismo







 miércoles, 17 de noviembre de 2021   NOTICIA WEB 209/2021
Soledad Castro, filosofía y deporte, en estado puro

Por : Vicente Capitán


Soledad Castro, es de una de esas atletas máster destacadas que tenemos en España, que ya fue una atleta importante en sus años mozos y en su época sénior. Le tocó vivir una gran generación de atletismo femenino en su tierra, y por tanto le era hasta complicado ganar las pruebas locales, primero pegándose con Estela Estévez, con la que entrenó, y poco después, con la joven (un poco más que ella), Julia Vaquero, la que es sin duda una de las mejores fondistas españolas de todos los tiempos. AUn así, y pese a la competencia directa que tenía a la puerta de casa, cuenta con varias internacionalidades absolutas como el haber participado en el primer campeonato del Mundo de MediO Maratón en 1992, en el que el equipo femenino español acabó a las puertas del podio. Además, corrió cuatro campeonatos Ibéricos de 10.000 metros y un Ekiden por relevos en Japón. Las marcas que ha dejado como corredora sénior son: 4:35.6 (1.500, en 1993), 9:35.4 (3.000, en 1992), 16:23.24 (5.000, en 1992), 33:47.0 (10.000, en 1995) y 1h14:08 (Medio Maratón, en 1992).

Desde el inicio con su entrenadora Oliva Román

Su idilio con el atletismo fue casi desde niña: “Sucedió hace mucho, mucho tiempo; fue en el siglo pasado y para mí la llamada del deporte se consolidó en una carrera local, As Pedriñas, Puxeiros. Sin pretensiones ni referencias, la gané y en ella me ganó el atletismo. Antes las circunstancias me situaron como jugadora de fútbol, portera y defensa, en un equipo de parroquia y círculo cultural Abrente, con encuentros amistosos y ocasionales; en las filas de un equipo masculino de instituto, con polémica… Entonces apenas tenía alternativas deportivas al santo fútbol”, nos cuenta Soledad.

“Más adelante tuve la inquietud de querer correr más y saber hacerlo y supe de Castrelos, santuario de atletas, allí me presentaron a Oliva Román, la entrenadora, y en ella deposité la fe que sostiene mi credo como atleta y con ella sigo creyendo. Me inicié en el Real Club Celta de Vigo, me licencié en Filología Hispánica y Galaico-Portuguesa, en Santiago. Las desavenencias disolvieron el Celta, me ilusioné como posible integrante del New Balance con Estela Estévez y Julia Vaquero, pero los despropósitos arruinaron las expectativas y acabé fichando por el Comesaña Sporting Club. Allí estuve esos años como única atleta absoluta, femenina y masculina, cuestión que supuso considerarme la atleta más mimada del universo, porque así lo sentía. De esa época he de destacar los nombres de Joaquín Pérez, o Belarmino Alonso y desde entonces me he sentido privilegiada en el club que me ha hecho crecer, contemplando su crecimiento”

A Soledad le cuesta recordar aquellas primeras grandes victorias en su haber porque “no eran ellas las que fomentaban mi esfuerzo y constancia, sino la capacidad de mejorar marcas, de ilusionarme ante el crono; de mejorar entrenos, de sentir la satisfacción de cumplirlos para sentenciarse en la competición. Además, corría a la sombra de gigantes como Estela Estévez, con ella entrenaba, y Julia Vaquero, entonces, pensar en victorias eran molinos de viento quijotescos, me gusta competir y ganar, claro, pero no me conformo; lucho conmigo, con el crono; me enfadan más las malas marcas que los malos puestos… y me emociona un buen puesto con una buena marca, y si es primero mejor emoción”.

Una máster que se considera corredora absoluta

A la hora de plantearle a nuestra protagonista, profesora de secundaria de Lengua y Literatura ‘Galegas’, cuándo dejó el atletismo sénior competitivo de verdad, o desde cuándo se metió más en las competiciones máster, Soledad se muestra, hasta un poco enfadada, porque ella, pese al paso de la edad se siente corredora absoluta. “Lo más triste ha sido tener que evidenciar un puesto absoluto, siendo también veterana. Ocurrió de verdad en la Carrera Pedestre de Cangas. He tenido que aclarar que ser veterana no suponía un estigma, sólo una condición que el tiempo concede porque se me excluía de la denominada clasificación sénior referente de la general. Y sigo pensando en lo absoluto siendo categórica. Mi categoría máster F55 es la evolución natural involutiva. Las carreras populares se nutren de participación veterana, y las referencias a nivel de élite son ilustrativas. Discrepo entonces, no he abandonado el atletismo absoluto, tampoco lo he superado, sólo cumplo años y ellos me sitúan en nuevas tesituras, sin excluir ni anular el absolutismo. Agradezco enormemente la existencia del atletismo veterano porque desde él y con él, el mundo se ha agrandado y se ha vuelto pequeño también, más cercano y reconocible. La multitud de anécdotas vividas con angustia en el momento, con humor posteriormente han forjado un aprendizaje, avalado por las atenciones, por el encuentro con gentes amables y dispuestas siempre a paliar necesidades. Gonzalo Méndez y Chus Sanguos, han sido los responsables de mi bautismo que inauguré en Postdam (Alemania), en el Europeo al aire libre, con medalla de oro en 10.000 y 5.000 metros; entonces continué por saber si la hazaña podría repetirse muchas, muchas veces y sigo queriendo continuar”.

37 medallas internacionales

Soledad inició ese año en Postdam un historial internacional impresionante en la categoría máster y hasta la fecha su colección de preseas es de: 11 medallas mundialistas al aire libre, cuatro en pista cubierta y una más en el Mundial de Carreras de Montaña que ganó en 2016 en Italia. Respecto a sus éxitos europeos tenemos: 14 medallas al aire libre, una en pista cubierta y seis en campeonatos de ruta. Todo ello posiciona a la gallega en la octava plaza del ránking histórico de medallistas máster españoles en eventos internacionales, con 37 medallas.

Castro se reconoce un poco desbordada por el nuevo atletismo: “Añoro los tiempos idos, pero reconozco que evoluciones y cambios me han superado en muchos aspectos… y a veces pienso que formo parte de una prehistoria atlética, estéticamente, deportivamente, tecnológicamente, virtualmente, acentuada actualmente por las exigencias protocolarias que desorientan la filosofía competitiva”.

Soledad valora mucho la evolución del atletismo para veteranos, desde sus inicios nada más cumplir los 35 años hasta la actualidad: “Ha habido una gran transformación, el paisaje que actualmente se contempla, distinto en todas las dimensiones; participación, organización, calidad, prestigio, dotado de una mediática repercusión social y deportiva. No sé si en detrimento de otros rasgos subyacentes. El territorio veterano era una isla que ha trabajado su istmo para integrarse en el todo, el tesón, la constancia, el interés, nombres claves, lo han hecho posible. Gracias pues, reiteradas, son necesarias porque los objetivos se obtienen venciendo dificultades y reveses. Además, ahora somos más mujeres las que se atreven a desafiar el tiempo, en su crono y en sus días repletos de tareas precipitadas. A mí me tocó vivir la discriminación en las premiaciones, justificadas en la cantidad de participantes masculinos y femeninas. Ha ocurrido en mi realidad y he encontrado el apoyo suficiente para proclamar la injusticia porque no siempre la cantidad debe prevalecer, a veces la calidad o la coherencia deben superarla”.

La atleta de Mos, siempre se ha declarado en guerra contra los suplementos vitamínicos y frente al gimnasio y ejercicios de fuerza, pese al enfado y recomendaciones de su entrenadora Oliva. “Soy consciente de la razón y la importancia de ambos, pero su práctica o uso me resulta ajena y extraña a lo que me hace sentir en comunión con el correr o atletismo”.

Poco entusiasta de los récords y sí de la superación personal

Esta mujer, con una filosofía muy purista del deporte y del deportista como estamos viendo, no se declara entusiasta de los récords y más de los resultados y la satisfacción de entrenar bien y superarse a sí misma. “Los récords son más o menos efímeros; se supeditan a circunstancias sociales, económicas, culturales; las facilidades o prestaciones de hoy en día en nada se asemejan a las de no hace tanto tiempo, y el tiempo concederá mayores facilidades y recursos para superar cifras, décimas, segundos. Tampoco me convence prepararlo específicamente, exhaustivamente, para alcanzarlos; me quedo con la espontaneidad, con la lucha clara y abierta sin efectos ni afectos intermediarios que intervengan en el resultado, sino son los ánimos y aplausos. Me han educado atléticamente para dignificar el esfuerzo, en cada competición, prescindiendo de su importancia. Supongo que se ejemplifica con los exámenes, satisface el 10 siempre plenamente, sea cual sea el carácter e intención del examen, Así también se refleja en la carrera; evito mirar hacia atrás, o ralentizar la llegada sabiendo la ventaja sobre el rival, y busco el 10 aunque el 5 sirva para ganar el oro. También me siento incómoda en las carreras mixtas, cuando el ritmo coincide con un atleta masculino; claro que es inevitable, pero procuro evitar “chupar rueda”. Me refiero con esto a la dimensión profesional, no al carácter popular de carreras que pretenden fomentar otros valores, necesarios y loables.

En lo personal, Soledad se declara “aburrida, rutinaria y constante, por eso soy atleta de fondo, no dispuesta al cambio banal, sí abierta a la experiencia y el conocimiento desde la base de mi convencimiento; por eso me proclamo multidisciplinar en la medida de mis posibilidades” y con ello quiere mostrarse como atleta dispuesta a correr desde los 1500 en pista cubierta si toca, hasta las 25 vueltas del 10.000 al aire libre, el cross, las medias maratones o correr por montaña. Todavía, a sus 56 años no tiene ningún maratón en sus piernas “pero es la utopía en la que creo, es distancias para mí está esperando la idoneidad de ser realidad, quiero seguir pensando en ella, e ilusionarme con no desilusionarme el resultado. Puede ser cobardía, sí, pero algún día sentiré la llamada verdadera o la llama y acudiré, sin más”

Defensa del deporte en femenino

Su entrenadora Oliva Román es mucho más que su entrenadora de toda la vida: “Siempre ha defendido a la mujer atleta y la mujer no atleta, sus programas van más más allá del mero ejercicio físico, cuida la persona con firmeza y no perdona la vagancias o incumplimientos. Aprecia la seriedad y sinceridad, y añado que nunca, nunca ha fijado un precio metálico por entrenarme y creo que a ningún atleta por eso me exijo responder con creces su tiempo voluntariamente dedicado. Ha apostado por el papel en femenino y su lápiz ha trazado los programas de Estela Estévez, Eugenia Castro, Julia Vaquero, Carmela Cardama, Sandra Mosquera, Marta Fernández… Con ella he envejecido y voy envejeciendo, gratamente, administrando las dosis necesarias de competiciones y recuperaciones, de planes, que no saturen el cuerpo y el cansancio”

“Me proclamo la Soledad de la corredora de fondo. Nominalmente, deportivamente. Declaro que soy muy sorda, quien escucha es mi audífono, es raro correr sorda, conociendo las sensaciones auditivas, pero declaro que el mundo sigue ofreciendo múltiples alternativas para paliar las deficiencias. Simplemente las consecutivas circunstancias me han dibujado un mapa solitario y silencioso; estudios, destinos, horarios, la incomodidad de no saber escuchar. Mi referencia hoy en día sigue siendo el grupo de Oliva Román, como siempre en Castrelos a las seis y media, pero claro, Sole, preferirá las mañanas, a cualquier hora que cuadre, aunque sola. Sólo los domingos, vacaciones o festivos me encuentran con la entrenadora y el grupo, de mañana. Estimo especialmente cumplir el entreno planificado, sobre todo las series largas y las cortas, en las que el crono se ríe de mi lentitud. Son seis días, con descanso los sábados, o normalmente el día previo a la competición. La combinación fuerza resistencia la hacemos con cuestas, interval… y nada de gimnasio”.

Universitaria, de nuevo, a los 50

Soledad Castro estudia actualmente Historia del Arte en la UNED, “desenfadadamente, y he resuelto muchos enigmas que atribulaban el conocimiento. Fantaseaba en otro tiempo con la llamada “Carrera del Rector” me gustaba la denominación… y, al fin la he corrido, y extraordinariamente he vuelto a unos campeonatos universitarios de cross; confieso que me he quedado más satisfecha en los que he participado con la Universidad de Santiago en tiempos mozos, o el Mundial Universitario de Polonia”.

Añadimos otra reflexión vital de la atleta gallega, que se ha aficionado también a la práctica de la esgrima: “El deporte en mí se identifica con correr, en libertad; y el atletismo me lo ha ofrecido; sin embargo, las fantasías peliculeras me han imaginado como eficaz luchadora, con espada y arte de defensa corporal… Agradezco al club FALCATA de esgrima, el haberme aceptado para poder experimentar la nobleza de la espada, de la lucha virtuosa, que no virtual. Con ellos he aprendido que las buenas prácticas siempre son buenas”

Y para cerrar, Soledad nos cuenta con emoción el cariño que está recibiendo en esta época de su vida como destacada atleta máster: “Son muy emotivos los muchos homenajes y recibimientos, porque lo mejor de todo es que en todos ellos se ha expresado, que era verdaderamente, realmente merecido. Y lo más mejor de todo es el reencuentro con organizadores, atletas, acompañantes… La amistad conservada y manifestada”, sentencia la señora Castro Soliño, que inaugura su temporada de campo a través en el inexcusable cross del Club, el Memorial Belarmino Alonso, el 28 de noviembre.

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