Real Federación Española de Atletismo







 lunes, 26 de julio de 2021   ENTREVISTA WEB 87/2021
Mario García Romo y el sueño americano

Por : Emeterio Valiente


He aquí al último gran millero español nacido en el siglo XX, ese honor le cabe a este aplicado estudiante que ha mejorado exponencialmente en la presente temporada; como va en adecuada progresión, fue quinto en la prestigiosa NCAA quedó tercero en el Nacional absoluto y terminó segundo en el Europeo sub-23, todo ello gracias a su final, nada romo. Entre medias de todo ello cumplió 22 y para el 22 le aguarda la doble graduación, primero en Bioquímica y luego en el mítico tartán de Hayward Field.

Mario es el flamante subcampeón de Europa sub-23 de 1.500m, un hito que no se asimila de un día para otro, como él mismo admite, "en estas dos semanas me he parado a pensar en ello muchas veces y aún no me lo creo. He ido a tantos campeonatos nacionales e internacionales en los que no he conseguido una medalla, que tener una medalla europea me parece un sueño todavía. Hace un año pensaba en ello, y esta temporada he entrenado pensando en que lo podía conseguir, pero parece mentira que haya pasado todo tan rápido y que finalmente lo hayamos hecho. Personalmente es un premio a todo el trabajo de los últimos años, y al trabajo que mucha gente ha hecho por mí. Comencé en el atletismo soñando con ir a campeonatos de España, y ahora estamos en campeonatos de Europa peleando por las medallas. Es un sueño hecho realidad". Si algo define a Mario es que piensa en grande y ello en Tallin equivalía a, sí o sí, estar en el pódium, ésa era su innegociable expectativa, "confiaba en que pudiera estar entre los tres primeros en cualquier tipo de carrera, de hecho no salí con ningún plan en mente porque me veía bien en cualquier situación, aunque, sabía que con tanta gente tenía que correr controlando la carrera, y creo que lo hice, pero hay veces que la confianza te pesa de más, y el ataque del belga Ruben Verheyden me pilló por sorpresa por su intensidad. La verdad es que no contaba con él, antes de la carrera hablé con mi entrenador sobre cómo correrían los rivales que podía tener y a quién no podía dejarle ni un metro; en ese sentido, tenía muy en cuenta al portugués Isaac Nader, a los británicos Josh Lay y George Mills e incluso a Enrique (Herreros, 9º) y Carlos (Sáez, 12º). En todo caso, es una buena lección la que he aprendido: nunca dejes a nadie de lado, como lo hablé con Enrique el día anterior a la final, las marcas personales en un campeonato no lo determinan todo".

En esa final del 11 de julio, Mario maniobró como un veterano curtido en mil batallas, siempre en segunda o tercera posición, libre de obstáculos, por lo que le inquirimos sobre si es plenamente consciente de que tácticamente es especialmente bueno, "me gusta pensar que sí (risas), me encanta ver carreras de atletas a los que considero maestros de la táctica como Matt Centrowitz o Nick Willis, creo que se puede aprender mucho de ello y entender cómo la gente se comporta bajo presión para así poder controlarla; también creo que el sentido táctico, hasta cierto punto, es algo que se tiene o no se tiene y cuando estoy en carrera actuó, no pienso, como si fuera un instinto, ya que no hay tiempo para pensar, pero si has visto mil carreras, a tu mente no le hace falta".

Ocho miserables centésimas separaron a Mario de la medalla de oro, una nimia diferencia que, nunca lo sabremos, podría haber enjugado si el belga, con toda intención, no se hubiese cerrado para evitar ser adelantado en los cuadros por esta estrella emergente de 1.82m y 62.5 ágiles kilos, "creo que hice todo lo que pude desde la posición en la que estaba, quizás debería haber atacado más fuerte a falta de 200m o haber esperado a falta de 300m para ponerme primero, pero todo son 'quizás' hay decisiones que son buenas, otras son peores, al final yo lo di todo en la última recta, y lo único que puedo hacer es aprender de la carrera y esperar a la siguiente oportunidad si llega". Los números no engañan y en una final que no se puede tildar de excesivamente lenta, 3:40.11 para él, Mario cubrió los postreros 400m en ¡53.40! un crono que demuestra su capacidad para correr muy rápido los metros decisivos, "sabía que podía hacerlo; el 400 más rápido que había hecho entrenando fue 54.7 pero sabía que podía acabar muy fuerte en una carrera a ese ritmo. Quizás no sea un atleta muy rápido pero, como siempre digo, no gana el más rápido sino el que mejor llega a la última vuelta".

Otra derivada de ese rush final que protagonizó en Estonia nos lleva a barruntar su auténtico valor en 800, en todo caso superior al 1:47.93 que cronometró el 30 de abril, aún en los albores de la sesión estival, "el 800 me parece la prueba más divertida, me hubiera gustado acabar con uno después del Europeo, pero creíamos que era mejor descansar después de una temporada larga. Al final solo he hecho un 800 en los últimos 3 años y creo que puedo hacer menos de 1:47, pero le tengo mucho respeto a la distancia". Su siguiente aserto disipará muchas de las dudas que su creciente número de seguidores pueda tener, "aunque no haya hecho muchos en mi carrera deportiva, me considero un corredor de 5000m, pero que puede bajar a distancias menores. Sí que me gustaría ir probándome en esa distancia en los próximos años, pero de momento el 1500m es la prueba que me gusta preparar; me gusta mucho entrenarla y creo que puedo hacer mucho más de lo que he hecho hasta ahora".

En marzo de 2020, justo antes del estallido de la pandemia, hubiera resultado impensable para Mario plantearse siquiera su posible presencia en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero el retraso de un año unido a su exponencial mejora en el último ejercicio casi obraron la gesta, que empezó a tomar cuerpo cuando el 11 de abril enseñó ya los dientes con 3:37.17, "si soy sincero, comencé a pensar en ello en primavera de 2020; consideraba que los Juegos a lo mejor estaban un poco lejos si se celebraban en 2020, pero sabía que con un año más de entrenamiento podía estar cerca en 2021. Siempre creí que era capaz de hacerlo, y el ser muy optimista creo que me permitió tener la mentalidad necesaria para acabar tan cerca como finalmente me quedé en junio. Mi familia y mis amigos saben que desde Rio 2016 estaba apostando por Tokio, y no iba de farol".

El de Getafe era el primer Nacional absoluto de Mario y lo saldó con un estruendoso bronce, cediendo solo ante un veterano de guerra como Adel Mechaal y el cuasimédico Fontes. 48 horas después, solo 79 centésimas le privaron de alcanzar la mínima olímpica en Castellón el día de su 22º cumpleaños, "creo que quedar entre los tres primeros en el campeonato de España era más complicado que hacer la mínima (3:35.00). El nivel que tenemos hoy en día en medio fondo y fondo puede compararse a cualquier otra potencia mundial como EEUU, Reino Unido, Australia o Kenia y no vale solo con hacer la mínima; estoy orgulloso de considerarme parte de una generación con tanto nivel, el tener atletas como Jesús, Ignacio, Katir, Adel, Kevin y muchos otros, hace que nos exijamos más y que cualquiera de los integrantes del equipo español puede pensar en finales o incluso medallas internacionales". En todo caso, Mario era consciente de que la mínima 'raspada' en Castellón no le valía para entrar en la puja olímpica, "la verdad es que tenía la sensación de que, a no ser que corriera en 3:33 o incluso 3:32, ir a los Juegos era muy complicado porque Jesús había demostrado un nivel altísimo en los últimos meses, pero en todo caso quería poner mi candidatura encima de la mesa y al menos intentar la mínima, que es la misma que para Oregón y ya me habría valido para el Mundial del año que viene". Finalmente, Mario se regaló una marca personal, 3:35.79, que no es un obsequio de cumple desdeñable.

La terna de años que este zagal nativo de Villar de Gallimazo lleva residiendo en Mississippi le validan para opinar sobre el carácter de los estadounidenses y reflexionar sobre sus amistades, "siempre hay estereotipos, pero a mí siempre me han tratado como a uno de su familia. Mis compañeros de piso, Nick, Baylor y Dalton, y mis compañeros de entrenamiento, en especial Waleed Suliman, son como hermanos para mí y no les puedo agradecer suficiente todo lo que han hecho por mí estos años. Además, la hospitalidad sureña hace de mi universidad un equipo muy familiar". Lo que nunca podremos comprobar será qué nivel atlético hubiera alcanzado Mario de no haber cruzado el charco en 2018, "el equipo que tengo aquí en España tiene toda mi confianza y creo que Salamanca es un gran sitio para entrenar pero, como pensé en su momento, creo que Ole Miss me ha permitido alcanzar un nivel académico y atlético que es muy difícil de alcanzar hoy en día en España. Es verdad que tenemos muchos ejemplos de atletas españoles como Ignacio Fontes, que alcanzan niveles muy altos tanto en atletismo como en los estudios, pero también quería vivir la experiencia de correr en la NCAA, y eso no se podía conseguir aquí".

Mario nos confirma el hecho de que, derivada de la ingente densidad de atletas en todas las disciplinas, la extrema competencia que existe en Estados Unidos actúa como catalizador de mejora, "allí se utiliza "survive and advance" como lema en la temporada de aire libre. La competencia es brutal y he visto a gente de 3:37 caer en la primera ronda de campeonatos regionales a pesar de estar en la mejor forma de su vida; como se dice, se aprende más de las derrotas que de las victorias y la NCAA te deja muy poco margen de error, si no estás seguro de ti mismo o no tienes esa ambición para dar un poco más de lo que tú crees que puedes dar, no pasas a la siguiente ronda".

Su última temporada ha sido muy intensa, poniéndose detrás de la línea de salida no menos de 23 veces, cantidad que más de uno tildaría de excesiva, "yo creo que son demasiadas si no se hace la planificación necesaria y no tomas las decisiones que se deben tomar. Tengo la suerte de tener un entrenador, Ryan Vanhoy, que entiende la carga que supone la competición, y que ajusta los entrenamientos acorde a esa carga. Esta temporada he alcanzado mi mejor momento después de 22 carreras y no he tenido en ningún momento la necesidad de descansar. Creo que el mejor atleta no es aquel que puede correr bien dos semanas al año, sino el que puede correr bien todo el año. No le discutiría a nadie que crea que son demasiadas carreras, pero soy consciente de mis capacidades y sé y sabía que podía hacerlo". Su técnico cree firmemente en las posibilidades de Mario y esculpe con mimo las cualidades de este diamante en bruto, "Ryan ha visto y ha guiado mi progresión en los últimos tres años, y desde hace mucho tiempo él sabía que los objetivos que hemos conseguido este año, e incluso los que no hemos conseguido, no estaban fuera de nuestro alcance.
Tenemos objetivos ambiciosos de nuevo, pero el objetivo principal es seguir mejorando. Confío en el método y en la progresión de los entrenamientos, y creo que los objetivos llegan por sí solos si se hacen las cosas bien y, si no llegan, se intenta a la siguiente oportunidad".

Un tema recurrente tras el éxodo masivo de jóvenes atletas españoles a EEUU es el de la comparativa entre los respectivos métodos de entrenamiento y Mario nos aporta luz sobre el asunto, "a todo el mundo que me pregunta sobre el sistema de entrenamiento que tenemos le contesto que consiste en "ahorrar balas". En toda la temporada que acabo de terminar no he acabado ningún entrenamiento en el suelo o con la sensación de que no pudiera seguir más. Entreno más de lo que entrenaba o entrenaría ahora en España, pero la intensidad de estos entrenamientos es menor. Creo que muchas veces tenemos la necesidad de probar nuestro estado de forma con entrenamientos estratosféricos debido a falta de confianza y mi entrenador me he hecho ver que no es así. Personalmente, me encuentro más cómodo con este sistema de entrenamiento, pero creo que se pueden conseguir los mismos objetivos de formas muy diferentes".

El tiempo corre casi tan rápido como Mario, que iniciará su cuarto y último curso de Bioquímica la última semana de agosto, pero está aún por decidir cuáles serán las siguientes metas, "me gustaría seguir formándome, creo que un atleta puede utilizar su tiempo de recuperación para seguir estudiando o aprendiendo de alguna otra forma, aunque me gustaría dedicarme unos años al atletismo más profesionalmente. Acabo la carrera en el próximo año y tendré que valorar mi futuro dentro de muy poco, pero aún no tengo todas las cartas sobre la mesa y me gusta ir adaptándome a las circunstancias".

Curiosamente, cada vez que aficionados o periodistas nos referimos a él, citamos del tirón también su segundo apellido, no solo el primero, algo que no ocurre con coetáneos suyos como Mariano o Daniela García, por lo que le preguntamos el secreto de que su encantada madre aparezca siempre en los créditos, "creo que el hecho de que los españoles podamos tener dos apellidos es un lujo. Me encanta utilizar mis dos apellidos y quizás Romo es más inusual que García, por lo que la gente se queda más con él. En EEUU tengo la suerte de poder llevar los dos apellidos allí donde voy, ya que los dos son inusuales (risas). Es verdad que mi madre está encantada, lógicamente, y yo siempre digo los dos apellidos, porque estoy igualmente de orgulloso de mis dos familias y de su historia. Ojalá pudiera llevar más apellidos (risas)".

La actuación del combinado nacional sub-23 en Tallin fue más allá de sublime y Mario disfrutó desde dentro y como protagonista de ese mágico segundo fin de semana de julio de 2021 que ya formará siempre parte de la historia del atletismo español, "me quedo con el carácter de la selección, relajados, disfrutando, haciendo piña… el atletismo en España parece a veces muy individual, y representar junto a mis compañeros a un mismo equipo y pelear contra las mejores selecciones de Europa, muchas de ellas con mejores medios que nosotros, es un plus; estoy orgulloso de pertenecer a esta generación, y no solo creo que haremos historia dentro de unos años, sino que la estamos haciendo ya".

El próximo capítulo de esa apasionante historia pasa por Oregón; en ese Mundial, la piedra en el zapato, más que una mínima que se antoja asequible con un año más de entrenamiento, volverá a ser el conspicuo nivel de los milleros españoles, "totalmente…ya este año creía que el campeonato de España iba a ser la prueba decisiva para obtener el billete a Tokio y, aunque no tengamos un formato como los 'trials' de EEUU, creo que el campeonato de España es la prueba decisiva porque nos permite medirnos entre nosotros en las mismas condiciones. Además, me gustaría que la final del campeonato de España fuera un espectáculo para todos los aficionados y los no aficionados al atletismo". Para entonces, Mario llevará ya cuatro años en el país del Tío Sam, por lo que competir en Oregón casi equivaldría a competir 'en casa', "no sería como si estuviera en casa, pero sí como si estuviera en casa de un amigo (risas) He podido competir en Hayward Field este año, y no puedo pensar en un lugar mejor para celebrar un Mundial de atletismo. La ciudad gira en torno al atletismo y la atmósfera es impresionante, así que espero poder visitar Eugene más de una vez el año que viene. Creo que será un campeonato para la historia"….y que muy probablemente Mario vivirá desde dentro, ¿alguien se atreve a apostar en contra de un Ole Miss?

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(foto: @OleMissTrack)
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