Real Federación Española de Atletismo







 lunes, 21 de junio de 2021   NOTICIA WEB 103/2021
Ahora puedes descargar esta auténtica joya de la historia del atletismo español
Llega el libro "Historia de los Campeonatos de España Absolutos al aire libre"

Por : José Javier Etayo


Según se fueron organizando las actividades atléticas en cada país, cada uno fue poniendo en marcha sus respectivos Campeonatos nacionales. Los más notorios, como el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania o Francia, los empezaron en el siglo XIX. En España, las primeras pruebas en pista se datan en 1900. Los comienzos fueron de marcado carácter local, y por supuesto ni se planteaban cuestiones como la oficialidad, las federaciones, o los campeonatos.

Pero poco a poco, al hilo de lo que se iba haciendo en otros deportes, prendió la llama de la comparación, y los primeros deseos de discernir quién era el mejor de España en cada prueba. El primer ejemplo notable llegó en 1907, cuando el Madrid Foot-ball Club organizó una "Campeonato de España" de salto con pértiga, lanzamiento de peso y lanzamiento de disco. Las pruebas se celebraron el 25 de marzo, con un riguroso reglamento técnico tomado de las normas francesas, y concurrieron atletas de Madrid y de Vigo, que ciertamente le dieron un matiz más allá de lo local. Ni que decir tiene que tal "Campeonato" nada tiene de oficial, y por desgracia tampoco tuvo ninguna continuidad. Lo más que había en la época eran competiciones internas a nivel de club.

Pero se llegó a 1914, y de repente hubo una abundancia de competiciones, en Madrid, en Barcelona, en Guipúzcoa, en Bilbao, que ya marcaron una nueva época que había venido para quedarse. Al poco se comenzaron a constituir las primeras Federaciones regionales. Y estas, como consecuencia natural, a organizar sus propios Campeonatos regionales. El honor de organizar los primeros Campeonatos regionales en pista correspondió a la Federación Catalana, fundada en 1915, que en el mes de agosto de 1916 organizó los primeros Campeonatos Generales de Cataluña. Al poco la siguieron Guipúzcoa, Castilla y Vizcaya, las primeras regiones en que prendió la organización federativa. Y esto llevó de modo natural a plantear, ahora sí formalmente, la organización de unos Campeonatos de España.

La iniciativa corrió a cargo de la Federación Guipuzcoana, que el 20 de junio de 1917 hizo público el Reglamento de los Campeonatos Atléticos de España, que se habrían de celebrar en el campo de Atocha en San Sebastián, con la previsión de hacerlo en agosto. No fue en agosto, por problemas con la subvención municipal, pero sí en septiembre. El domingo día 9 se iniciaron los primeros Campeonatos de España, con la participación de los atletas seleccionados por la Federación Guipuzcoana, por la Federación Castellana, por la Federación Catalana, y por el C.D. Bilbao, que acudía por su cuenta pues aún no estaba debidamente constituida la Federación Vizcaína. La competición no pudo terminar ese día, pues se echó la noche, de modo que este primer Campeonato acabó el lunes día 10.

Ya se había puesto en marcha la máquina, y desde entonces son nada menos que 100 las ediciones que se han celebrado, de los Campeonatos de España en pista. A lo largo de este siglo largo, muchas cosas han pasado, mucho ha cambiado España, y el atletismo. A recoger la historia de los Campeonatos de España en pista se ha dedicado el libro que va a aparecer de modo inminente, elaborado por la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo, y editado por la Real Federación Española de Atletismo.

En él se recoge la historia de los cien Campeonatos celebrados hasta el momento, con detalles que ahora procuraremos desglosar para que podamos hacernos una idea del contenido del libro. Lo primero es señalar qué cien campeonatos son esos.

Con posterioridad a la celebración del inaugural de San Sebastián 1917, se acordó por las Federaciones intervinientes, y por las que después se fueron sumando, una organización rotatoria, a cargo de las distintas regiones. De este modo, por ejemplo, el segundo Campeonato, en 1918, se celebró en Madrid en octubre, en el campo del Athletic Club, organizado por la Federación Castellana. Este procedimiento se mantuvo mal que bien, aunque no faltaron las dificultades. De índole atlética, o de otras causas. Así, por ejemplo, en 1921 se encomendó la organización a la Federación Gallega. Encargo relevante, porque se salía por primera vez de los núcleos fundacionales. Pero 1921 fue un año convulso en España, marcado por el desastre de Annual, y "las actuales circunstancias militares" llevaron a que la Federación Catalana acordara no concurrir a Vigo, donde se celebraba el Campeonato. En cambio, la Castellana, que tampoco acudió, fue por razones puramente internas, pues la actividad federativa local había quedado bajo mínimos. El caso fue que entre una cosa y otra sólo participaron los anfitriones gallegos, y una minúscula representación guipuzcoana formada por tres atletas, que, eso sí, obtuvieron un triunfo notable, aunque hubo pruebas que directamente no se celebraron por falta de atletas. Tan mal se habían puesto las cosas, que el campeonato del año siguiente, 1922, simplemente no se celebró, por dificultades varias y sucesivas. Afortunadamente, el parón fue breve, y el historial del Campeonato se reanudó en 1923, y con un gran éxito, en el campo de Romo, donde jugaba el Arenas de Guecho.

La historia continuó, y el siguiente problema se produjo en 1933, cuando la apariencia fue que se celebraron dos Campeonatos de España; aunque sólo uno tuvo carácter oficial, lógicamente. La organización se había encomendado a la Castellana, pero no hubo acuerdo con la (entonces) Confederación Española en cuanto a las fechas, por lo que esta retiró el encargo. Sin embargo los madrileños mantuvieron las fechas que habían señalado, y celebraron el campeonato, al que sólo concurrieron sus propios atletas, más la Federación Montañesa, y el Unión Club de Irún, en rebeldía frente a la Guipuzcoana. Este "Campeonato" no fue reconocido, y el oficial se celebró en Barcelona, en Montjuic, a donde a su vez no acudieron los castellanos, salvo dos atletas que fueron por su cuenta; y tampoco los del Unión de Irún, que habían sido sancionados por su Federación. Lamentables incidentes, todos ellos.

Pero para entonces habían pasado otras cosas, mucho mejores. Por un lado, en 1929 había comenzado en Madrid la práctica organizada del atletismo femenino. Al año siguiente se sumaron las atletas catalanas. Y en 1931 se organizó el primer Campeonato femenino de atletismo, en que participaron las atletas de ambas regiones. Se celebró en Madrid, en octubre, en coincidencia con el Campeonato de decatlón masculino, del que luego hablaremos. Fue un rotuno éxito, y en 1932 el segundo campeonato se celebró en Barcelona. A partir de aquí empezaron las complicaciones. Como en 1933 la federación castellana había sido suspendida por los acontecimientos del campeonato masculino, sólo las catalanas participaron en el Nacional femenino. En 1934 fue aún peor. Previsto como estaba para octubre de 1934 en Barcelona, los sucesos de aquel mes impidieron directamente su celebración. En 1935 se volvieron a celebrar, pero con la participación exclusiva de unas pocas atletas catalanas.

Y evidentemente el siguiente punto de ruptura llegó en 1936. el Campeonato masculino se celebró los días 11 y 12 de julio, y fue el mejor en resultados celebrado hasta entonces. Pero una semana después estalló la Guerra Civil, que por un lado impidió la celebración del campeonato femenino, y por otro dejó sin celebrar los Campeonatos de los años 1937, 38 y 39.

Otra novedad se había producido en los años 30. En 1930, en Montjuic, se celebró el primer Campeonato de decatlón, separadamente del campeonato general. Esta práctica se mantuvo a lo largo de la década; en 1931, como hemos indicado antes, conjuntamente con el primer Campeonato femenino. Y así se siguió hasta 1935, con campeonatos que se desarrollaban en octubre o noviembre. Por desgracia, para esas fechas, el campeonato de 1936 ya no pudo celebrarse.

A partir de 1940 volvió la normalidad organizativa. Con algunos matices, claro. El campeonato de 1940, XX Campeonato de España, se celebró en julio en Montjuic. Desde entonces no se ha detenido ni en una ocasión la máquina, así que el campeonato de 2020, otra edición extremadamente singular como veremos, fue el campeonato número 100. En cuanto a los campeonatos de decatlón, se reanudaron en 1941, en Tolosa. Estos sí han tenido altos y bajos, dejando incluso de celebrarse en ocasiones a causa de las escasez de practicantes de las pruebas combinadas. La de 2005 fue la última ocasión en que este Campeonato se celebró separadamente.

En cambio los Campeonatos femeninos se detuvieron por un largo tiempo. Aunque desde 1940 hasta 1942 hubo actividad organizada oficialmente, no se celebraron campeonatos nacionales. En ningún momento hubo una prohibición expresa del atletismo femenino, que siguió registrando una actividad esporádica, e incluso en 1947 y 1948 se disputaron los Campeonatos de Cataluña. Pero la práctica languideció, y no fue hasta 1959 cuando se reanudó con fuerza creciente. Y finalmente, en 1963, se celebraron los quintos Campeonatos de España femeninos, con una novedad fundamental respecto a la época anterior: se celebraron conjuntamente con los masculinos. Así ha sido desde entonces, también hasta 2020, la sexagésimo segunda edición.

Además de las pruebas combinadas, otras pruebas se han celebrado en ocasiones separadamente del Campeonato de España. Ocurre con las pruebas de fondo: los 10.000 metros masculinos, y los 5.000 ó 10.000 metros femeninos, cuando estas distancias fueron oficializadas. La carrera masculina se disputó aparte en 1965 y 1966; se volvió al modelo anterior a continuación, y desde 1982 se ha venido realizando separadamente. Con la salvedad de 2020 en que las circunstancias que luego comentaremos impidieron la celebración, pero ya ha vuelto en abril de 2021, en Torrevieja.

Por último, también se han celebrado separadamente en algunas ediciones las pruebas de relevos -bien fueran por clubes o por Federaciones-, de marcha, e incluso de 200 metros vallas, una prueba hoy olvidada pero que tuvo su momento.

Todos recordamos sin duda que el centésimo Campeonato, el de 2020, ha sido absolutamente singular. La pandemia que estalló a nivel mundial en marzo de 2020 impidió que el Campeonato de España fuera en la fecha prevista. De hecho impidió toda actividad atlética durante muy buena parte del año, y en particular también obligó a anular o aplazar competiciones internacionales, como singularmente los Juegos Olímpicos. Pero el empeño por que el año no quedara en blanco tuvo fruto, con muchísimo esfuerzo, eso sí. Hubo que esperar a septiembre, en que la pandemia había amainado -después llegarían más olas-, y se hubo de organizar en cuatro sedes distintas, para evitar las aglomeraciones. Pero se celebró: dos pistas en Madrid, las del Estadio de Vallehermoso y el Polideportivo Municipal de Moratalaz; más el Polideportivo Municipal José Caballero, en Alcobendas; y el Polideportivo Juan de la Cierva, en Getafe, acogieron el Campeonato de 2020: el centésimo. El Campeonato fue un gran éxito deportivo, pero también de voluntad, de no dejarse arredrar por las tremendas circunstancias.

Llegados pues a cien Campeonatos de España, parecía que era evidente que se debía recuperar la historia de esta prueba. A ello se puso, hace ya años, porque es un esfuerzo de largo aliento, la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo. Se trata de un reto muy singular, que ningún país de nuestro nivel ha afrontado con esta profundidad. Porque en el libro que se presenta en estos momentos, se recogen los resultados de cada edición, tanto de los cien Campeonatos, como de los cuatro femeninos celebrados aparte, de los de pruebas combinadas, fondo, o relevos. Se recogen completos, con todas las eliminatorias, y todas las series de los concursos. Naturalmente, todos los que se ha podido. De la mayoría de las veinte primeras ediciones no se conservan resultados oficiales. Y cuando existen esos resultados oficiales, incluyen muchas veces errores, o erratas, o simples inconsistencias. Por ello se ha hecho necesaria una labor de investigación para depurar errores, que en algún caso ha sido simplemente imposible. Hay detalles que faltan, y otros que ya se dice que son incongruentes y que no se han podido resolver. A cada atleta se le ha indicado -salvo cuando ha sido totalmente imposible- la federación por la que concurría, y el club al que pertenecía.

Además de esos resultados tan completos y exactos como ha sido posible, se incluye un relato de cada uno de los cien Campeonatos y de los cuatro primeros femeninos. Esto sirve para poner en situación, en lo atlético y en lo global, cada una de las ediciones, y refleja la evolución de nuestro atletismo a lo largo de más de un siglo.

A continuación, y a guisa de resumen y extracto, se ha incluido el listado de todos los podios en todas las pruebas, desde 1917. Y luego, un índice onomástico en el que figuran todos esos medallistas, con indicación de fecha y lugar de nacimiento, todas las medallas obtenidas, y el nombre completo con su segundo apellido -a veces muy difícil de localizar-. No podía faltar, además, una miscelánea en la que se recogen los datos más significativos de los Campeonatos en todos estos años: los atletas que han sido campeones más veces, en una prueba o en general; los campeones más jóvenes, o de más edad. Todos esos datos que se pueden extraer de una obra tan enciclopédica como ésta.

No se puede ver este esfuerzo de muchas personas, y muchos años, sino como un homenaje a tantos atletas que desde hace más de un siglo han luchado por ser campeones de España, y a tantas personas que se han batido el cobre para prepararlos y para organizar las pruebas en que pudieran demostrar su calidad. A todos ellos, pues, va dedicado este libro que se presenta en estos momentos.

Esta inmensa obra histórico-estadística está disponible de forma gratuita para todos los aficionados al atletismo y descargable desde este ENLACE.

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