Real Federación Española de Atletismo







 viernes, 18 de junio de 2021   ENTREVISTA WEB 73/2021
Antonio Alcoba: 6.000 negativos de fotos de atletismo en blanco y negro

Por : Alfredo Varona


Aún es como si volviese a verlo en la Facultad de periodismo en los pasillos o en las clases dictando sentencia.

Antonio Alcoba siempre será el profesor: un hombre que aún conserva una cámara de fotos en la cabeza.

Un hombre que ya tiene 86 años y que dice que ahora ya no sale de casa.

- Mi riego sanguíneo es muy deficitario -se queja.

- Mi edad tiene una serie de complicaciones: una enfermedad genera otra -insiste.

Pero hay algo que sigue intacto y que todavía gana batallas: su memoria.

- Si pierdes la memoria, dejas de vivir -dice.

- Pero la memoria no es perfecta -insiste-, porque te lleva a las dos caras de la vida: la alegría y la tristeza. A veces, hasta te enfadas y te preguntas, "¿por qué hice esto?" Pero entonces te das cuenta de que ya no tiene solución.

Antonio Alcoba siempre será un hombre único en la memoria del atletismo.

Hay mucho que agradecerle a él y a sus fotografías desde que le tiró la primera a Rancaño (¿año 57?), porque luego fueron muchos días en la pista de la Ciudad Universitaria, en la de Vallehermoso, en el Palacio de los Deportes, hasta en JJOO, en Mundiales, en Universiadas, en los años sesenta, setenta....

Guarda 6.000 negativos de fotos en blanco y negro de atletismo. "Me los revelaba yo en casa", recuerda.

Estuvo en Munich 72, Montreal 76 y Barcelona 92 y en los de Montreal fue por su cuenta. "Me pagué yo el viaje", recuerda.

"Primero, fui fotógrafo. Luego, me dio por escribir y me apunté al reporterismo. He hablado con tanta gente a lo largo de mi vida, hasta con Richard Nixon, que luego fue presidente de EEUU, en Nueva York".

Y, claro, como dice él, es que empieza a contar y no para.

Nació en Madrid en el barrio de Chamberí. "Yo empecé a trabajar a los 12 años en una droguería por 150 pesetas".

"Pero un día me dijeron si quería trabajar de botones en el diario 'Arriba' y allí empezó todo mi tinglado en el periodismo. Y con el tiempo me compré una cámara de fotos de segunda mano y como no podía parar quieto...".

Su afición por el atletismo estaba más que justificada.

"Yo había corrido los crosses del Frente de Juventudes. Incluso, con mi estatura, fui campeón de Madrid de 80 metros vallas con mi estatura. Y luego bajaba por las pistas de la Ciudad Universitaria. Y allí hacíamos campeonatos entre la pandilla entre los que estaba De la Quadra Salcedo. Y empecé a hacer fotos y las llevaba al periódico. Y si colaban, colaban".

Él fue un joven emprendedor y valiente.

"No había otra forma. Si no me moría de hambre, porque en casa hacía falta", recuerda hoy Antonio, que luego hizo la carrera de periodismo, el doctorado hasta presentarse a la oposición como profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

"Las profesiones hay que aprenderlas desde abajo para que después sepas lo que hay que hacer", les decía a los alumnos.

Fotografió a campeones mundiales, olímpicos e hizo amistad con alguno de ellos como "el pertiguista Robert Seagren, que había sido campeón olímpico en Mejico 68. Recuerdo que me vio en Munich y cuando iba a saltar venía al foso a charlar conmigo y entre mi pobre inglés y su pobre castellano nos entendíamos".

Antonio se preocupaba por ir a los sitios.

"Yo estuve en muchos periódicos hasta llegar al 'As', donde fui uno de los fundadores en 1967 porque me llamó Rafael Rienzi: `¿te vienes a As conmigo?' y me fui".

- Antonio, ¿a usted le gustaba, le gusta el atletismo realmente?

- Claro. Para mí, es el deporte porque además lo practiqué. Tengo un libro 'Los juegos y travesuras de los niños de la posguerra' y uno de los juegos que hacíamos era correr, nuestras pruebas de fondo era la vuelta a la redonda en el barrio o los saltos de altura con la cuerda... Sin querer, los niños de mi época hacíamos atletismo.

- Estaba Escamilla, Piernavieja... Había muy buenos periodistas de atletismo -añade-. Y recuerdo que en diarios de información general se daban páginas enteras de atletismo y que se le trataba muy bien.

- ¿Y qué diferencia hay entre ser periodista o fotógrafo? -le pregunto.

- Es lo mismo -contesta-. El fotógrafo lo relata con la imagen y el periodista con las palabras. Pero yo hice las dos porque llevaba las fotos para que las viese el redactor jefe y ponía el pie de foto para informar de lo que era esa foto.

- Y luego me convertí en reportero y pude profundizar más con las palabras y empezar a contar más cosas -añade.

Antonio Alcoba ejerció el periodismo hasta los años ochenta cuando empezó en la facultad.

- ¿No quedan ya periodistas como usted?

- Sí los hay. Siempre los habrá. Pero el problema es que ahora todo se televisa y lo ves al momento: ya no es como antes. Aquella época no volverá. Mi época no volverá. Fue una época en la que ibas a los sitios o no podías contarlo y, si querías hablar, podías hablar casi con quien quisieses hasta en el vestuario del Real Madrid.

Ahora, Antonio Alcoba se entretiene en facebook casi a diario, donde se da cuenta de que tiene muchas historias que contar y las cuenta. Y cuando los recuerdos se implican de esa manera salen grandes historias.

"Pero detrás de todo eso uno se da cuenta de que hay de todo: felicidad, disgustos y fracasos que uno se lleva en el periodismo como supongo que sucederá en todas las profesiones".

Y sentencia:

- El periodismo es la única forma de ver el mundo como cuando abres una ventana. A partir de ahí cada uno lo interpreta de una u otra forma.

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