Real Federación Española de Atletismo







 viernes, 11 de junio de 2021   ENTREVISTA WEB 69/2021
Soto Rojas y los 100 kilómetros de Santander, el hogar espiritual del ultrafondo español

Por : Miguel Calvo


"Los corredores de largas distancias son personas extrañas. Tienes que querer hacerlo de verdad. No tienes que ganar o vencer a nadie, sólo tienes que superar la situación. Ese es el sentido de la victoria".
Ted Corbitt, pionero del ultrafondo estaodunidense y primer presidente del New York Road Runners.


A medio camino entre la leyenda de los mejores ultrafondistas de la historia y la personalidad de los organizadores de carreras más revolucionarios de todos los tiempos, casi como si fuera una mezcla entre el mítico corredor griego Yiannis Kouros y el cinematográfico Lazarus Lake del Barkley Marathon, el cántabro José Antonio Soto Rojas (Santander, 1947) bien podría ser el protagonista de un documental de Netflix.

De niño, durante los años cincuenta comenzó a correr en las carreras de calle que décadas después se convertirían en el germen de las carreras populares que hoy conocemos, al mismo tiempo que empezó a participar en pruebas de cross y pista. Pronto descubrió que su verdadera vocación era acumular kilómetros, hasta el punto de que con sólo 15 o 16 años se acostumbró a correr a través de los pueblos de los alrededores de Santander en una época en la que ver un corredor por la calle era tan extraño que cuando se cruzaba con alguien no dejaba de mirarse continuamente un reloj de muñeca que ni siquiera tenía, convencido de que así disimularía y podría pasar como un crío que llegaba tarde a algún lugar. Enamorado de los relatos sobre el primer maratón olímpico griego de 1896 y su réplica estadounidense que nació en Boston un año después, enseguida comenzó a soñar con ir a correr a la ciudad estadounidense. En 1975, junto a su amigo José Miguel Feijoo y José María Odriozola se convirtieron en los primeros españoles en participar en el legendario maratón de Boston. En aquel viaje se enamoró para siempre del mundo de las carreras populares que estaba empezando a nacer. A su vuelta comenzó a explorar los caminos de la ultradistancia que surgieron en Europa en países como Francia, Bélgica o Suiza a través de geografías como Condom, Belvés o Biel. A medida que fue creciendo como corredor se hizo un habitual en las pruebas norteamericanas que por aquel entonces eran el epicentro mundial de la especialidad, como los 100 kilómetros de Nueva York que un día incluso llegó a ganar. En su cabeza pronto surgió la idea de organizar en su ciudad de Santander una prueba tan festiva como las que se organizaban en esas grandes ciudades a las que viajaba. Y su leyenda ha terminado de moldearse durante más de cuatro décadas al mando de los 100 kilómetros de Santander, la carrera que desde su mismo origen pasó de ser una simple locura a convertirse en una de las pruebas más importantes del calendario mundial y el auténtico epicentro espiritual del ultrafondo español.

"Siempre se me reconoce como el pionero de la ultradistancia en España - comienza a explicar José Antonio Soto Rojas -, pero, aunque es cierto que fui pionero en organizar aquí este tipo de carreras, solamente seguí el testigo de dos corredores vascos que fueron de verdad los primeros en correr estas pruebas: Jose Ignacio Sodupe y Ricardo Toro, ganador de los 100 kilómetros de Condom en 1975 y 1977".

"Mi sueño era correr el maratón de Boston - continúa recordando Soto Rojas a sus 74 años -. No sabíamos nada de carreras de larga distancia y, poco a poco, comenzamos a prepararnos gracias a mi entrenador Javier de la Peña y lo que fuimos leyendo en libros en francés. Ir a Boston en aquel entonces era prácticamente imposible, pero gracias a mi trabajo como funcionario en Educación y Descanso conseguimos viajar a Madrid para conseguir los permisos ministeriales necesarios, financiamos el viaje a Estados Unidos con una rifa de jamones y las tres semanas que pasamos allí acogidos por familiares de mi amigo José Miguel Feijoó nos descubrieron un mundo que aquí no podíamos ni imaginar".

"En Boston empecé a comprar libros de ultradistancia, tuve la suerte de conocer a Ted Corbitt, el auténtico padre de la larga distancia americana que trabajaba como fisioterapeuta y que corría siempre con su camiseta de Pionero, y desde finales de los años setenta empecé a correr pruebas de 100 kilómetros en Francia con la idea de aprender y sacar esa distancia en España. Aquí nadie me conocía y me tenían por iluminado, pero fue una época preciosa, conociendo un mundo muy festivo y donde el mejor ejemplo de lo difícil que fueron los comienzos fue la primera edición de los 100 kilómetros de Milleau que organizó Serge Cottereau en Francia: tras tenerlo todo organizado, finalmente no le dieron los permisos necesarios por el miedo que generaba el desconocimiento de una distancia así y los corredores terminaron corriendo en grupo y a su aire por la calle".

Tras organizar y correr en 1978 los primeros 100 kilómetros en pista en La Albericia, el 13 de septiembre de 1980 Soto Rojas creó los 100 kilómetros Pedestres Internacionales Ciudad de Santander que terminaron con triunfo de Domingo Catalán. Convertidos desde el principio en todo un referente, en 1982 el ganador fue el legendario corredor británico Don Ritchie que en 1977 había batido el récord mundial de las 100 millas en el mítico Crystal Palace de Londres y que estuvo vigente hasta 2002. Gracias al tesón de Soto Rojas, en 1985 la prueba santanderina se convirtió en el primer campeonato de España de la distancia y en 1988 acogió el segundo campeonato del mundo de la disciplina, el primero que contó con el respaldo de la Federación Internacional de Atletismo.

"Los mejores corredores del mundo, participantes de 28 países… fue todo un espectáculo que provocó un boom y que se consagró durante los años noventa gracias a la presencia continuada de los mejores equipos del mundo, como Rusia o Brasil, convirtiendo a Santander en la mejor carrera del ránking mundial durante mucho tiempo", continúa recordando Soto Rojas los años de vino y rosas en los que la prueba llegó a reunir a más de 400 participantes y que se prolongaron hasta 2011 y la crisis económica que secó a patrocinadores e instituciones, reduciendo un presupuesto que rondaba los 50.000 euros en poco más de 15.000, pero donde la valentía y el amor de Soto Rojas por la distancia, considerado desde el principio como uno de los mejores organizadores de carreras del mundo, siguen haciendo de Santander uno de los lugares más mágicos de las periferias del atletismo español y mundial.

"Es una disciplina muy difícil y somos la rama más pobre del atletismo a nivel de licencias, porque no podemos olvidar que es una distancia que la mayoría de corredores sólo llega a correr una vez en la vida, pero es el mundo que amo y después de llevar tantos años luchando por ello puedo decir muy orgulloso que soy muy feliz, que he sido profeta en mi tierra y que entre todos hemos creado algo precioso que hasta es casi un milagro que siga existiendo", finaliza Soto Rojas al tiempo que el bullicio de los días previos la carrera le sigue engullendo en la vorágine organizativa mientras que sigue preparando junto a sus amigos cada detalle de una prueba que una vez más volverá a ser el campeonato de España de 100 kilómetros y que se ha desdoblado también en 50 kilómetros, continúa soñando con que el boom actual del trail revierta en una nueva explosión de la especialidad, sigue imaginando feliz que corredores como Pablo Villalobos puedan convertirse en los sucesores de grandes referentes como Asier Cuevas, continúa pidiendo de prestado furgonetas para un montaje tan profesional como familiar y, de la misma manera que ha hecho siempre, sigue buscando los mejores trofeos posibles para todos aquellos valientes que al menos una vez en su vida se atreven a enfrentarse a un sueño como este, pues es muy difícil explicar sólo con palabras las emociones que laten detrás de los retos más exigentes.

Siguiendo la tendencia mundial actual de circuitos cerrados o carreteras secundarias, como cada año el precioso parque atlántico de las Llanas que descansa detrás de la playa del Sardinero volverá a convertirse estos días en una fiesta, igual que en su día lo fue el entorno del palacio de la Magdalena. Santander volverá a ser una vez más la capital del ultrafondo español. Y más allá de todas las lógicas, José Antonio Soto Rojas seguirá corriendo cada amanecer los 10 o 12 kilómetros diarios que le mantienen vivo a sus 74 años, recordando cada día la legendaria figura del gran corredor que fue y que, en sus años de plenitud, corría a diario bajo la nieve o el sol los 20 kilómetros que separan Renedo de Santander mientras los coches se paraban para preguntarle si quería que le llevaran a algún sitio y él disimulaba contestando que ese era su trabajo para que no le tomaran por loco, igual que de niño fingía que miraba el reloj como si llegara tarde a algún lugar, pero de la misma manera que su corazón continúa sonriendo por dentro, sabiendo que su verdadero mundo ha estado siempre hecho de cientos de kilómetros a la carrera.

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más información - 100km Pedestres de Cantabria - Ciudad de Santander
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Al lado de Rafael García Navas, organizador durante miuchos años de los 100km de Madrid
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En 2019 junto a su hijo José Antonio y Asier Cuevas (en el centro)
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