Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 19 de abril de 2021   ENTREVISTA WEB 45/2021
Marta Pérez, sin tapujos dentro y fuera de la pista

Por : Miguel Olmeda


"En Doha me preguntaron si yo creía que podía inspirar a las chicas de allí, y dije que me parecía muy difícil que pudiese inspirar a unas chicas que no tienen permitido hacer mi deporte. Muchas veces no sé hasta qué punto los grandes campeonatos dejan huella en el país que los organiza, eso quise transmitir, porque me gusta que el deporte también dé algo a la sociedad en la que se celebra. En Doha me dio la sensación de todo lo contrario, de que nosotros éramos un ente aparte y a mí se me permitía hacer cosas, como ir por la calle en pantalón corto, que a las mujeres de allí no se les permitía. Estábamos viviendo una situación que no era la real en Qatar. El deporte es un espectáculo, pero también debe transmitir unos valores, una forma de vida, y si una de las dos cosas no existe, para mí falla algo".

La que habla meridianamente es Marta Pérez, una mediofondista que se defiende igual sobre el tartán que ante un micrófono: valiente para correr delante y sin tapujos ni censuras para llamar a las cosas por su nombre. Y una defensora de la igualdad, faltaría más, "porque una mujer tiene más difícil seguir vinculada al deporte durante mucho tiempo". No es que la culpa sea del atletismo, "que es el deporte más igualitario que existe", incide Marta, sino de la sociedad. "Llegada la adolescencia, la actitud que tienen niños y niñas hacia el deporte no es la misma. Las chicas tienen difícil integrar en su día a día un estilo de vida activo con el deporte como un pilar, y se ve porque hay muchísimas niñas que hacen deporte, pero muchísimas jóvenes que lo dejan; eso no pasa en los dos sexos".

¿Por qué ocurre eso? "En general, habría que darle mucha más importancia al deporte como estilo de vida y como forma de entender nuestra relación con el cuerpo. Luego, creo que existe una especie de entre indiferencia y vergüenza por el deporte, o por el propio cuerpo y el movimiento, entre las chicas cuando empezamos a crecer. Y un rechazo a la competitividad, no tanto el que te guste ganar, pero el que te parezca que haces el ridículo cuando estás haciendo deporte", explica Marta, que justo hoy cumple 28 años.

La soriana se refiere a los clichés que la sociedad ha impuesto durante décadas y que todavía perduran, "como que el deporte de competición, o el hacer el deporte como parte de tu día a día, el quedar un viernes a hacer deporte, por ejemplo, se sigue viendo como una actividad de chicos". Ante esta situación, la sociedad mira hacia otro lado: "A nadie le parece raro si en una clase de instituto son 15 chicas y solo dos hacen deporte, es algo que ni nos planteamos, pero no es normal. Debería ser algo casi diario y hay un porcentaje altísimo de adolescentes que no hacen ningún tipo de deporte, e incluso en Educación Física se les permite que pasen un poco del tema. Esa indiferencia no ayuda a nada".

Las hay que no dejan el deporte, como la propia Marta o sus compañeras Irene Sánchez-Escribano y María José Pérez, que compaginaron el atletismo de alto rendimiento con una formación académica tan exigente como la Medicina, aunque son una excepción. "Muchas mujeres recuperan el deporte pasado los 30, pero hay una desvinculación total con la gente joven y no se puede permitir que eso ocurra. Debería haber actividades de fomento del deporte en esa etapa tan difícil de la adolescencia de la mujer en la que te cambia el cuerpo y pasas de poder competir contra los chicos a de repente ser malísima. ¡Porque eso es lo que pasa!", exclama la mediofondista de Soria. "Luego hay cuestiones ligadas a la percepción del cuerpo, de cómo tú te ves, que me parece importante trabajarlo porque después se ve que hay muchas chicas con trastornos de alimentación y prácticamente todos son en la misma edad".

Llegados a este punto, Marta hace un último llamamiento al respecto: "Muchas niñas en esas situaciones se ven muy solas, porque además los resultados vienen y es todavía más difícil. No creo que sean abusos, simplemente una cuestión de que la gente no se da cuenta, no ve las señales, pero hay que hacer lo posible por prestarle atención porque no son casos aislados. Hace falta una educación, una formación o el conocimiento de que estas cosas pueden pasar y pasan muy pronto. Los cuerpos de las chicas cambian mucho, e igual si la ves a diario no te das cuenta, pero hay que hacerlo. No quiero personalizar en la figura del entrenador porque hay mucha gente alrededor, muchos compañeros y nosotras las rivales, las primeras. Estas cosas tienen mucha más importancia de la que le damos".

Reforzada en Torun, con la mira en Tokio
Lo que cuenta Marta Pérez en estas líneas lo hace por teléfono, entre sesiones de entrenamiento a 2300 metros de altitud en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada. Después de tres años sin 'subir', ha vuelto por tres semanas al que es el epicentro del mediofondo y fondo español en los albores de la temporada estival. Daniel Arce, Jesús Gómez, Ignacio Fontes, Esther Guerrero, Nassim Hassaous, Saúl Ordóñez, Álvaro de Arriba, Mariano García, Lidia Campo, Solange Pereira, Roberto Aláiz, Victoria Sauleda y Maria José Pérez completan una nómina de atletas espectacular que incluye también al múltiple campeón de Europa noruego Jakob Ingebrigtsen y a su hermano Henrik. "El ambiente aquí es muy bueno. Es verdad que ya nos llevábamos bien de antes, pero aquí compartes más cosas como las comidas y parte de los entrenos, sobre todo el calentamiento", desvela Marta, que trabaja día a día al lado de su gran rival en el 1500m español, Esther Guerrero. "Me gusta estar aquí con ella. Nuestros planes de entrenamiento son muy diferentes y no coincidimos en nada, pero lo disfruto, incluso te interesa saber qué es lo que hace, por curiosidad". Bien distinto sería que entrenasen juntas, algo que a la pupila de Antonio Serrano le parece un arma de doble filo: "Puede suponer una ventaja que te haga mejorar porque cuanto más nivel haya, mejor, pero no es lo mismo un grupo de seis o siete chicas próximas a los cuatro minutos que una lucha mano a mano, entrenar constantemente contra tu única rival. Al final, eso puede ser más psicológico, puede llevarte a mejorar o hundirte".

Marta ha regresado a Sierra Nevada para seguir mejorando, para reencontrarse con su versión de 2018, el último año que se concentró en el CAR granadino, cuando hizo marcas personales en 800m (2:01.82), 1500m (4:04.88) y la milla (4:28.25). "Precisamente porque me fue muy bien he decidido volver, intento hacer las cosas lo más parecido posible. Es un sitio que me gusta, me ayuda a cambiar de aires y a empezar a preparar la temporada, ya estoy acostumbrada a las sensaciones de la altitud, que son diferentes al final".

Su temporada, como no podía ser de otra manera, apunta a Tokio, a los que serán sus primeros Juegos Olímpicos. "Tener los puntos que he conseguido me permite tener tranquilidad a estas alturas y también planificar de otra manera. Por world ranking estoy muy bien clasificada (es 21.ª con la restricción de tres atletas por país), así que la mínima no me preocupa excesivamente, aunque sí que me gustaría correr a ese ritmo (4:04.20) porque supondría hacer marca personal y estoy entrenando para ello", reconoce Marta. "Pero prefiero competir bien en las competiciones que tenga que estar a obsesionarme con una marca en concreto".

No es baladí esta última declaración, porque si algo caracteriza a la mediofondista soriana es su puntualidad con las grandes citas. Como un reloj, no falla en los grandes campeonatos. A Tokio le gustaría llegar "siendo muy competitiva" y se pone como objetivo mínimo superar la eliminatoria y pelear la semifinal: "En mi cabeza me he puesto estar entre las 16 mejores, que me parece un muy buen resultado. La final a 12 ahí está, pero hay mucho nivel. Quiero poder estar luchando por ella, pero a partir de ahí hay muchas cosas que influyen".

Su historial internacional con España Atletismo no deja dudas: campeonato al que va, campeonato en el que se exprime. En su primer Mundial, en Londres 2017, aunque no pudo pasar las eliminatorias le pegó un mordisco de un segundo y medio a su marca personal (de 4:07.35 ese mismo año a 4:05.82). Siete meses después, en el Mundial en pista cubierta de Birmingham 2018 se quedó a las puertas de la final (fue cuarta de su serie y pasaban tres) y también del que entonces era su mejor registro bajo techo (4:09.90 por 4:09.24 de ese mismo invierno). Ese verano se metió en la final del Europeo de Berlín 2018 tras correr en 4:08.85 en la clasificación, la tercera mejor marca de las participantes, y luego bajó a 4:07.65 para ser novena en la final. En el Euroindoor de Glasgow 2019 entró a la final con 4:08.05, una nueva marca personal, y luego fue octava. Ya en Doha 2019 pasó el primer corte con 4:07.48, su tercer mejor registro del año, aunque no pudo pelear por la final en una semi velocísima, donde ocho mujeres bajaron de 4:02 e incluso una de ellas cayó eliminada. Aun así, los 4:10.45 de Marta fueron cuatro segundos más rápidos cualquier tiempo de la otra serie.

Después de eso, llegó el Covid. Y tras el parón, Torun 2021, un punto de inflexión.

En el Campeonato de Europa, Marta Pérez acabó cuarta, rozando una medalla y liderando un trío que hizo historia para el atletismo español: por primera vez, tres mujeres coincidían en una final de 1500m. "He salido reforzada de Torun porque acabé fuerte en una carrera lenta y me vi bien, pero ya sabía que podía hacerlo. Más que con el cuarto puesto, estoy contenta porque creo que competí muy bien, que realmente hice la mejor táctica que podía. Me coloqué bien, me vi preparada en todo momento para salir a los cambios y luego salí bien y corrí todo lo rápido que pude", confiesa la soriana. "Mira que yo suelo ser muy crítica y suelo sacar cosas, pero de cómo corrí esa final no cambiaría nada".

En todo caso, Marta no cree que ese cuarto en el Europeo fuera una reivindicación "porque solo había corrido en el Campeonato de España y la gente no sabía cómo estaba". Además, reconoce con orgullo su puntería en los grandes campeonatos: "No te voy a engañar, me gusta competir bien internacionalmente. Te seleccionan para representar a tu país y cuanto más rindas, mejor. Es verdad que en mi caso es difícil correr en España porque son enfrentamientos muy cara a cara y tengo las de perder porque mi cambio final no es el mejor, pero fuera, en otro tipo de carreras, puedo exprimirme y sacar mi mejor versión".

Un duelo fratricida con Esther
Marta Pérez habla de la dificultad de competir en España, y ese escollo tiene nombre y apellidos: Esther Guerrero Puigdevall. La mediofondista de Banyoles saltó del 800m al 1500m en 2018 y desde entonces se ha mostrado intratable a nivel nacional, ganando los tres últimos títulos del milqui en pista cubierta y los dos últimos al aire libre. "El cambio de Esther me ha sentado bien", reconoce en cualquier caso Marta. "Creo que es importante tener gente de nivel en tu prueba, que te achuche, o en mi caso, te gane, porque te lleva a querer mejorar constantemente y no dormirte", explica. "Es verdad que en España me ha ganado, pero he estado en campeonatos internacionales, he vuelto a correr en 4:05, y al final en esa búsqueda de la mejora constante, esa lucha por un segundito menos, siempre influye tener rivales buenos, que sepas que te lo estás jugando".

¿Puede ser frustrante o se lo toma como un reto? "Un poco las dos cosas. Corro los Campeonatos de España intentando ganar y al final que te cambien no diría que es frustrante, pero sí, hombre, que la misma persona te gane al final…", reflexiona la atleta de 28 años. "También te hace pensar en la siguiente ocasión, en que igual lo hago de otra manera", apostilla. "Además, no me gusta analizar mis carreras personalizando en rivales, y mucho menos en Esther. En el último Nacional corrí así (tirando muy fuerte desde la salida) porque no había competido aún, había estado confinada y no había demostrado a nadie, ni a mí misma, mi estado de forma. Quería verme en una pista con buenas sensaciones, por eso lo hice. Dentro de que ojalá hubiera ganado, lo que analicé fue que había llevado el ritmo muy bien, que había sido capaz de competir bien y que en mi propio último 200m, aunque Esther me sacó mucho, no había perdido prácticamente nada. Me gusta analizar las carreras en función de lo que he hecho yo".

Su relación con la catalana se ha estrechado desde que compiten juntas. "Tenemos muy buena relación porque coincidimos en los internacionales y también aquí en Sierra Nevada. Antes no habíamos coincidido mucho", cuenta Marta, que ve cómo cada vez más mujeres se suman a la pelea por las medallas en el 1500m español. "Tanto Águeda Muñoz como Marta García o Lucía Rodríguez, aunque probablemente haga más largo, son chicas que ya corrieron en Vallehermoso y tienen mucho nivel. Igual el año pasado vieron a Esther muy superior y les infundió demasiado respeto, que lo hemos tenido todas. Quizás todavía no tienen las marcas porque no han tenido la oportunidad, como le pasó a Águeda en el Europeo", asegura.

El 5000m tiene que esperar
Fue una de las sorpresas del centenario Campeonato de España que se vivió en Vallehermoso el pasado mes de septiembre: Marta Pérez reaparecía debutando en 5000m y con victoria incluida. Un triunfo contundente con un gran esprint en los últimos 200 metros ante especialistas del cinco que hacía invitar en un posible cambio de distancia, aunque nada más lejos de la realidad. "Antonio (Serrano) me lo va diciendo. Igual que la gente se lo pregunta, él se lo pregunta y yo también me lo pregunto, pero todavía no quiero. Si bien no tengo un cambio explosivo, creo que todavía puedo correr más en el 1500m y que lo estoy entrenando bien, mejorando muchas pequeñas cosas. Aún puedo disfrutar algunos años más de esta prueba, que de momento me gusta más", asegura.

"Luego probablemente acabe haciendo 5000m, pero me va a costar más de lo que todo el mundo piensa, porque no tengo los mejores parámetros fisiológicos para un fondista y sí una zancada muy alta que igual no es la más eficiente para un cinco. Sí que tiro muy bien por arriba, pero entreno con fondistas de verdad como Irene (Sánchez-Escribano) y Mariajo (Pérez) y se nota la diferencia, sé que eso me va a costar, aunque es cuestión de entrenarlo", razona Marta. Aunque visto su historial, no cabe duda de que se vaciará en el intento.

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