Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 12 de abril de 2021   ENTREVISTA WEB 41/2021
Toni Peña: "No he sido el mejor, pero sí de los que más ha entrenado"

Por : Vicente Capitán


El balear Antonio "Toni" Peña, es sin ninguna duda uno de los mejores maratonianos españoles de la historia, pese a no contar con medalla internacional individual alguna. Su promedio de marcas punteras es alucinante, y como otros tantos hombres y mujeres de nuestro deporte, contó durante su época en activo, y años después, con escaso reconocimiento general. Peña coincide en año de nacimiento (1970) con otros dos atletas sub 2h08 de nuestra historia, como son Javier Cortés y Fabián Roncero y señala al madrileño como "uno de sus rivales más duros que he tenido".

Nuestro protagonista empezó a hacer atletismo desde bien pequeño: "Con 10, era una de las pocas posibilidades que teníamos en cuanto a extraescolares del colegio y pronto vi que se me daba bien. Me inicié en el club Joan Capó de Felanitx, mi pueblo. El entrenador era el profesor de dibujo al que le gustaba correr, Juan Pons. El primer campeonato de España al que fui, fue el de cross infantil en 1983 y dos años después, en el Nacional cadete celebrado en Laredo ya fui cuarto. Aquel 1985 me clasifiqué para ir al campeonato de España Escolar-Cadete que se celebraba en Vallehermoso y di la sorpresa al ganar el 3.000 con 8:48. Yo no había visto nunca una pista de tartán, la que teníamos era de tierra".

Medallas y llegada a la ruta
De júnior, Peña siguió sumando medallas, pasó al club Costa de Calviá "con varios amigos de Mallorca que tenían un buen nivel. A nivel nacional y no era el mejor, pero si destacaba en las distancias más largas de mi categoría. Siempre íbamos detrás del equipo Nike, que tenía a Cortés, David Pujolar, Iván Hompanera… ellos eran los rivales a batir". Toni fue bronce en los 3.000 en pista cubierta en el 87 y en 1989 subcampeón de 10.000 con 31:14, en Vitoria.

Al balear cada vez le llamaba más la ruta, y ya como atleta promesa y bajo la camiseta del Colonya Pollença se cuelga la medalla de plata en el Nacional de 10.000 metros de la categoría… y a final de temporada se fue a Oruña de Piélagos para correr el Campeonato de España de Gran Fondo (30km). "Yo estaba en la mili y tenía tiempo para entrenar y allí me fui con amigos para correr y de paso hacer unas buenas vacaciones por allí, en plan aventura. Quedé subcampeón promesa y medalla de bronce absoluto. Tras aquel resultado mi entrenador, Manuel Blanco, que tenía contactos con entrenadores de la Blume en Madrid, propuso la posibilidad de irme a entrenar allí y eso es lo que pasó. Así empecé a entrenar en Madrid con Luis Miguel Landa". En aquel 91 Peña ya tuvo algunas internacionalidades en carreras de relevos tipo Ekiden, y en cross fue medalla de bronce promesa. "Yo tenía claro que quería cumplir ciertos sueños y aunque suponía un sacrificio irme a Madrid, salir de mi pueblo era lo que tenía que hacer. Me aclimaté bien con mis compañeros de entrenamiento, Ricardo Castaño, Juanjo Blanco, Gabriel Garín… y luego me llevaba muy bien con gente de Julio Bravo como Anacleto Jiménez o Luismi Berlanas".

Con 21 años Toni ganó el Campeonato de España de Gran Fondo, ante gente como Vicente Antón, "y yo ví rápido que mi camino iría hacia la maratón, porque todavía no era nadie, pero yo mismo en ruta me sentía de los mejores".

Debut a lo grande y la presión posterior
En 1992 Toni veía desde casa los Juegos Olímpicos y se llenó de energía entrenando para el primer Campeonato del Mundo de Media Maratón, para el que se había clasificado. "Y allí corrí muy bien, hice la que ha sido mi marca personal, con 1h01:48, quedé el 13º y estaba en una nube. Era una carrera en la que las marcas no valían para récord por descenso excesivo, pero era tipo Boston, no una bajada continua sino con colinas de por medio, vamos que no era un circuito fácil. Al venir de allí Landa me propuso por qué no alargar la forma y debutar en maratón en San Sebastián, y yo no le puse mucha resistencia, me veía bien y para delante. Fui bien de forma y muy motivado, pero tengo un sabor agridulce. Por un lado, la alegría por el debut con victoria en 2h11:35, pero no sé si sabes que hubo una reclamación por parte del entorno de Juzdado, que quedó segundo, porque en los últimos kilómetros el coche del crono de caló en medio de la carrera y tuve que salir de la carretera para esquivarle e ir por la acera unos metros, y bueno eso dio pie a aquella reclamación. Lo viví mal porque tras la alegría de cruzar meta tuve que esperar a ver qué pasaba, pero los jueces no consideraron nada irregular".

Toni acabó la temporada como líder español del año y realizó la que sigue siendo mejor marca española sub23 de la historia. "A partir de aquí todo cambió, porque desde ese momento ya siempre se hablaba de mí cuando había una competición, había una presión añadida en cuanto a expectativas y yo creo que eso no lo llevaba bien. Aun así, aquel 93 tengo muy buenos recuerdos preparando la Copa del Mundo de San Sebastián, haciendo entrenamientos con Diego García. Tuve una lesión y estuve parado un tiempo, pero la carrera no fue mal". Peña acabó 19º con 2h13:06.

El 94 era el año del Europeo, y para ello Toni eligió hacer una concentración previa de entrenamiento en altura en Bolivia antes de competir el Maratón de Boston en abril, "y me pasé entrenando, llegué de aquella experiencia muy mal, y en Boston me retiré. Luego además tuve una fractura por estrés y eso hizo que pudiera ir a Helsinki, pero lejos una buena forma, iba muy justo". Aquel Campeonato de Europa fue el del triplete de Fiz, Juzdado y Diego García y el halo de aquel chico joven mallorquín, que había dejado boquiabiertos a todos en su debut a los 22 años parecía irse apagando, ya que al éxito de sus compañeros en el Europeo se habían añadido los récords de España de Rodrigo Gavela y Martín Fiz en el 93 y 94. Cuanto menos Toni se había alejado de los mejores maratonianos españoles del presente. En Helsinki acabó 32º con 2h17 y cerró el cuarteto español que se llevó la Copa de Europa por equipos. "Evidentemente tuve que asimilar estos golpes, no había materializado las expectativas y llegué a pasar momentos chungos. El atletismo no me costaba, pero tampoco me daba mucho rédito y aquellos años llegué a pensar si me merecía la pena seguir o lo dejaba. Fueron años difíciles. Seguí entrenando igual de fuerte pero los resultados no salían y encima los compañeros que iban dando el salto, iban cuajando".

Aquel campeonato de España en Asturias y cambio radical tras Sevilla
La temporada siguiente el mallorquín no completó ninguna carrera de maratón y a finales del 95, en Nueva York, acabó 12º con 2h13:39. "El cúmulo de circunstancias me llevó en 1997 a montar un hotelito rural, volver a mi tierra y entrenar duro, pero compaginando con el trabajo. Y entonces llegó un punto de inflexión en mi vida, a finales de octubre en el Campeonato de España de Maratón de Sama de Langreo, cuando gané con 2h10:49 (con fotofinish incluida con José Ramón Rey, segundo). Volví de nuevo a Madrid, pero ya siempre estuve externo a la Blume". Peña preparó bien el Europeo de Budapest y obtuvo un buen sexto puesto. Aquel resultado le valía la plaza fija para el apetecible Mundial de Sevilla, "y lo preparé a tope, muy bien, recuerdo haciendo concentración primero en Kenia, y luego junto a María Luisa Muñoz, en Soria, coincidiendo algunos días con Abel y Fermín… entrené muchísimo. Pero llegué a la carrera muy nervioso, y fui fatal del estómago, tuve una especie de úlcera y me retiré".

Aquel mazazo de Sevilla 99 supuso un punto y aparte en su carrera deportiva. "Entonces sí que me dije que tenía que haber un cambio radical y me fui definitivamente a mi tierra de nuevo y cambié de entrenador, empecé con Rafael Sánchez "Fali" y empecé a ser otro atleta. Estaba en casa, arropado por los míos. Hablaba con Fali, sabía que había que echar el resto y empecé a entrenar mucho más volumen, hacía muchas semanas de más de 200 km, recuerdo alguna de 280 km. Había un riesgo de que no lo aguantase y me pudiera lesionar, pero lo asimilé bien".

Los mejores años y el "casi" récord de España
El primer envite de Toni en esta nueva etapa llegó en el 16 de abril del 2000, cuando en el Maratón de Rotterdam acabó 5º con 2h08:59, una gran marca que cumplía muchas de las expectativas que aquel chico de 22 años había generado en su debut de 1992. "Tras haber tirado la toalla, volver a estar ahí de nuevo me hizo volver a sentirme maratoniano y pensar en grandes retos. Me sentía muy bien y asimilaba todo lo que hacía. Luego elegimos en otoño Berlín y sabía que estaba como un tiro, pero allí todo el mundo hablaba de Fabián Roncero, que iba a atacar el récord del mundo y demás y de mí no hablaba nadie. Me vino bien ir de tapado y recuerdo hacia el km 30 vi parado a Fabián, por delante estaba sólo la liebre y pensé que era mi día. La liebre se fue conmigo hasta el final y me ganó al sprint". Peña acabó segundo con 2h07:47. "Aquel día de Berlín nunca pensé en el récord de España, pero al año siguiente en Japón sí. Estaba muy fuerte, fui controlando los parciales y veía que tenía el récord de Fabián en mis piernas. A falta de unos cuatro kilómetros para el final tuve problemas estomacales y vi cómo se me iba la posibilidad… pero aquel día sí valía el récord de España". Aquella carrera en Otsu, Toni ganó con 2h07:34, a 11 segundos de la plusmarca.

Sin ninguna duda, el atleta balear vivía a sus 30 años el mejor momento de su vida, se había confirmado como atleta sub 2h08 y en verano era el turno del Mundial de Edmonton "al que yo creo que llegué en mi mejor momento de forma de siempre. Pero es evidente también que entrené demasiado, en aquella concentración en Mallorca con el calor y humedad de julio. Creo sinceramente que allí alcancé mi tope". El resultado no fue el esperado y Peña se llevó "un palo". Acabó 24º con 2h23 pero lo peor vino después al tener una lesión importante, una fractura por estrés que le tuvo parado buena parte del 2002. Por ello, aquel año se pasó en blanco hasta la parte final y con apenas dos meses de preparación Peña se fue a correr a Amsterdam, acabando cuarto con un gran registro nuevamente: 2h08:08 "Fue una carrera de superación para mí, porque venía de mucho tiempo entrenando en piscina".

En 2003 sigue acumulando buenos resultados, "pero esa sensación de que iba a los campeonatos o citas importantes en mi mejor momento ya no la tuve más. En marzo de aquel año volví a Japón y estuve muy bien, sólo me descolgaron en el kilómetro 40 porque iba ya fundido y acabé segundo con 2h07:59. Luego llegó una nueva lesión, de nuevo fractura de estrés en el fémur y tras recuperarme preparé para final de año Fukuoka, donde acabé cuarto con 2h08:10. Con aquella marca ya sabía que iba a los Juegos, casi seguro". Se cumplía así el sueño olímpico del mallorquín, que a finales de marzo corrió el Maratón de Xiamen, simplemente para corroborar un estado de forma, concluyendo sexto con 2h13:17. "Cumplí el sueño de ser olímpico, pero no viví en Atenas el ambiente olímpico ese del que hablan otros deportistas. Bueno, la carrera la peleé, estaba fuerte, pero no tanto como años atrás. Y en definitiva la carrera la sufrí".

Cambio de chip y retirada
Desde ese momento Toni cambió definitivamente el chip respecto al atletismo. "Consideraba que ya había dado mi máximo, que ya había cumplido y lo que quedaba era rentabilizar o no rentabilizar lo hecho unos años más. Entonces, uno de mis clubes del pasado, que aquellos años se llamaba Club Maratón Mallorca, me ofreció la posibilidad de que mi nombre figurara en el club y pasé a defender la camiseta del Club Maratón Toni Peña. De aquellos años todavía recuerdo algunos momentos de lucidez deportiva como ser campeón de España por tercera vez en 2005". Aquel 2005 Toni fue a Londres y acabó 12º con 2h14:31 "y allí me contactó el organizador de Nueva York y cerramos para que fuera a su maratón en noviembre, pero ya no estaba competitivo". Peña cerró su etapa como maratoniano en aquella carrera en Manhattan con 2h20:40 (20º).

Toni Peña acumuló en aquellos años de máximo rendimiento personal (2000 a 2003) uno de los mejores promedios de marcas de la historia para un corredor europeo, en su momento sólo superado por el campeón olímpico Stefano Baldini. La media de sus cinco maratones más rápidos es de 2h07:55,56 teniendo un sexto maratón más por debajo de 2h09. Sus tres títulos de campeón de España de Media Maratón (2000, 01 y 05) y el de Gran Fondo (1991) representan sus éxitos nacionales, además de haber sido cuatro años líder del ránking español en maratón y otro más en media. Definido a sí mismo como "un currante del atletismo" puso fin a su carrera deportiva a los 36 años de edad, justo el año que nació su primera hija, Julia, que ya sigue sus pasos y esta temporada ha sido finalista en el campeonato de España sub16 en pista cubierta (1.000 metros). Su hijo Francesc, también juega ya con el atletismo. El padre, por su parte, se mantiene en una forma aceptable, pese a los dolores en algunas articulaciones.

"Fui un deportista muy ambicioso entrenando. Soy de los que piensa que, si puedo hacer cuatro, no hago tres, y eso a veces es un error, porque en maratón no todo es acumular más y más, la asimilación y el descanso es importante y eso no lo hacía tan bien. Yo nunca me he considerado el mejor maratoniano, pero sí de los que más ha entrenado", sentencia Toni Peña al que le pregunto para acabar, si no se ha considerado poco reconocido pese a sus logros. "Sí, sin ningún tipo de dudas, pero te diría que a nivel nacional, autonómico y local incluso. Yo creo que ha podido influir mi carácter, a mí no me gusta estar en primera línea, yo pensaba que mi trabajo era correr y hacerlo bien, pero no vender lo que yo hacía, es probable que no me haya sabido vender, rodear de gente que me guiase en ese sentido, porque al final la imagen es importante".

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