Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 31 de marzo de 2021   ENTREVISTA WEB 35/2021
El día y la noche de Julián Sotelo

Por : Alfredo Varona


Y, una vez retirado, Julián Sotelo entrenó a su exmujer: Marta Míguez, que también era lanzadora de jabalina.

Y llegaron a los JJOO de Sidney 2000.

Y desde entonces, una vez que Marta ya se retiró, ¿qué ha pasado desde entonces? ¿Qué ha sido de Julián Sotelo?

Se lo pregunto a él.

- No he vuelto a entrenar a nadie -contesta-, porque la jabalina es dificil. No es fácil encontrar gente que quiera ser lanzadora.

Julián Sotelo llegó a ser siete veces campeón de España de jabalina como recuerdan los recortes de los periódicos regionales, en el 'Alerta' o en 'El Diario Montañés', que coleccionaba su abuela en Cantabria, porque él es de Santoña.

- Y yo me inicié en Santoña, donde empecé haciendo de todo: relevo, altura... Corría hasta cross con el barro y se me hacía eterno. Pero a los 16 años, como era de los más grandes, empecé con los lanzamientos y la jabalina me enganchó porque era ligera. Me gustaba que llegase lejos.

- ¿Y llegó tan lejos como esperaba?

- Me quedé con la espina de haber pasado de los 80 metros. Creí que iba a ser el primer español en hacerlo. Tuve que haberlo hecho en 1992, cuando batí tres veces el récord de España y me clasifiqué para los JJOO de Barcelona, pero...

- ¿Y cómo fueron esos Juegos?

- Sobre todo, los recuerdo por los aplausos como algo irrepetible. Y también me acuerdo que en el segundo lanzamiento me coloqué entre los seis primeros y que me dije a mí mismo: ' Julián, tú puedes ser finalista'.

- Pero.

- Nada. En el tercero nada. Pero siempre me quedará la idea de soñarlo, porque al final en el deporte se trata de eso: de creer que puedes hacerlo y yo creí que podía.

Hoy, Julián Sotelo tiene 55 años y vive en Orense, donde trabaja de funcionario en el 'Hogar del Transeúnte', "que es el sitio al que llega la gente sin techo que no tiene recursos para pasar la noche".

- De hecho, yo trabajo por la noche -explica.

- ¿Y como son las noches? -le pregunto.

- Imprevisibles.

- Claro.

- Tratas con la desgracia de la gente. Nadie quisiera estar en la piel de estas personas. Pero a la vez a ti te recuerda que la vida puede ser muy ingrata, y ahí te das cuenta de que somos unos afortunados.

- Es el día y la noche con su recuerdo de los JJOO de Barcelona.

- En los JJOO, aunque no seas nadie, quieres representar al héroe y te preguntas: ¿cómo he podido yo llegar hasta aquí?

- Pero llegó

- Y honestamente creo que tuvo mérito porque yo empecé lanzando con una jabalina de madera. Recuerdo que al principio no quisieron apostar por mí. Pero progresé y llegué hasta unos Juegos y era el mejor de mi país.

- Y ser el mejor siempre es dificil, Julián.

- Sí, porque son muchas más cosas: yo tuve que aprender a autogestionar el dinero que cobraba para mantenerme, para pagar el alquiler de la casa, los estudios en la universidad de empresariales, que ésa era mi idea, hasta que decidí opositar.

- Logró un trabajo para siempre.

- Bueno, ahora, tal y como están los tiempos, ya no lo sabes: yo ya no me fío de la economía.

- Era más bonito ser atleta.

- Sí, pero también vivías con presión. Debías renovar la beca cada año. Y si te lesionabas... De hecho, un año me lesioné del quinto metatarsiano, perdí el año y lo que gané fue por objetivos. Y, al final, recuperé porque batí el récord de España. Pero no era facil vivir así.

Julián Sotelo se retiró en 1996.

- Una lesión en la espalda que me daba unos latigazos en la pierna -recuerda-. No había manera. No me atreví a operarme. Quizás salí un poco por la puerta de atrás. Pero no me aguantaba el físico. El sacrificio no daba resultados. Me hubiese gustado que fuese de otra manera.

Siguió con su ex mujer y, como decíamos al principio, llegaron hasta los JJOO de Sidney 2000.

- Y no fue fácil. Estábamos en el INEF de La Coruña y nos buscábamos la vida. Llegamos a entrenar hasta en la playa. Teníamos que pedir permiso para entrar en el gimnasio. Pero sabíamos ser agradecidos con las personas que trataban de ayudarnos y que nos ayudaban. Y, sí, claro que es un gran recuerdo.

- Los atletas son gente fuerte, dura.

- Al final, los grandes campeones no suelen salir de las grandes ciudades. Son de sitios inversosimiles, de pueblos pequeños. Yo recuerdo que en Santoña hicimos nuestro propio club de atletismo. Que no teníamos ni pista. Que montamos una pista de 300 metros en un campo. Y que poníamos palos, gomas..., y que hacíamos las pesas con cemento. Es más, las barras de harterofilia (que son tan importantes para los lanzadores) las vi por primera vez con 20 años.

- ¿Volvería a ser atleta?

- Si, me gustó mucho. Jugué de pivot en baloncesto. Hicé remo. Me atrevía con todo. Pero descubrí que nada me gustaba tanto como el deporte individual y que yo quería ser campeón de España.

- Y lo fue.

- Exacto. Con los medios que tuve me puedo dar satisfecho. Yo recuerdo que los alemanes iban un mes a Málaga con biomecánicos, con unos medios tremendos... Montaban su propio gimnasio en los hoteles. Un día me pregunté a mi mismo: ¿cómo podré competir yo con esta gente que tiene tanto músculo? Pero lo logré.

- Esa es la grandeza de este deporte.

- Al principio, iba a la Copa de Europa. Sabía que iba a quedar el último. Pero acabé siendo capaz de ganarles porque ellos mismos me ayudaron a mejorar mis objetivos, a intentar crearles tensión. Y si a la gente le metes tensión en los concursos a veces se agarrotan. Y puedes ganar a quienes tienen mejor marca que tú.

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Julián Sotelo
Vida Atlética en Galicia (Blog de Emilio Navaza)
Fed. Cántabra Atletismo - Serie olímpicos Cántabros
Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia































Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2021 / RFEA 1997-2021. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD | Ejercicio de derechos ARSOL |