Real Federación Española de Atletismo





 martes, 30 de marzo de 2021   ENTREVISTA WEB 34/2021
Un invierno sin barro

Por : Miguel Calvo


Lejos de los inviernos que conocemos, durante este año que la pandemia nos ha robado del calendario el silencio se ha apoderado de los lugares que la hierba, la tierra y la tradición han convertido en las auténticas catedrales del atletismo español, desde las campas de Mintxeta al monte Valonsadero, los recintos arqueológicos de Atapuerca e Itálica, el hipódromo de Lasarte o los paisajes de Amorebieta y Venta de Baños, entre tantos otros.

Tanto que, acostumbrados cada año a la interminable peregrinación de corredores y aficionados a los mismos lugares por donde han pasado tantas generaciones de la historia de nuestro atletismo, este invierno sin frío y sin barro nos sigue haciendo sentir extraños. Vacíos. E incluso hasta el maravilloso campeonato de España que pudimos vivir en Getafe, todo un regalo con forma de regreso a la esencia en medio de estos tiempos imposibles, nos ha hecho extrañar aún más la temporada de cross que la Covid-19 y la difícil gestión a la que los Ayuntamientos, Diputaciones y organizadores se han tenido que enfrentar durante estos meses han obligado a suspender y que ahora nos hace reflexionar sobre cómo ha influido a nuestros corredores.

"El cross siempre es un medio fantástico para preparar el verano - reflexiona el entrenador Arturo Martín al tiempo que presumimos de tener en España el mejor circuito a nivel mundial de la especialidad-. El cross nos da fuerza, distancia y muchas cualidades que luego les viene muy bien a los fondistas durante toda la temporada y que, incluso para los mediofondistas o para aquellos atletas que preparan más específicamente la pista cubierta, tradicionalmente nos viene muy bien para llenar la despensa durante los meses de noviembre o diciembre".

"La preparación invernal de cross es una gran preparación y, además de ser parte fundamental de nuestra historia, lo hemos echado muchísimo de menos - añade el entrenador José Luis Mareca -. En nuestro caso, siempre lo preparamos de forma específica y además a mis atletas les gusta mucho y se les da muy bien, por lo que nos viene fenomenal para cambiar la rutina, disfrutar los meses invernales y trabajar otros aspectos a los que luego durante el resto del año no les puedes dedicar tanto tiempo".

"Ha sido uno de los inviernos más difíciles a los que todos nos hemos tenido que enfrentar y desde las primeras semanas del otoño ha sido muy duro ver cómo se iban cayendo las pruebas del calendario - afirma Antonio Serrano, que en su faceta de entrenador sigue disfrutando tanto del cross como lo hizo en su época de atleta -. Con muchos de mis atletas como Irene Sánchez-Escribano, María José Pérez, Ouassim Oumaiz o Carolina Robles generalmente hacemos una preparación invernal de cross 100% y este año, viendo el perfil de cada uno, hemos tenido que reinventar un invierno nuevo enfocado a la pista cubierta, aunque luego, con Mariajo y Carolina fuera del europeo, lo rematamos con el campeonato de España de Cross. En el caso de Ouassim preferimos aprovechar a ir a entrenar a Uganda y en el de Irene, aunque al principio pensamos en una temporada indoor, en diciembre tuvimos que volver a cambiar de idea por una lesión y finalmente nos hemos centrado en entrenamientos más largos y una mini temporada de campo a través con Valladolid y su título de campeona de España".

"Lo más difícil de un invierno tan parecido al desierto era conseguir motivar a los atletas e intentar darles referencias, sobre todo a los más jóvenes - añade Juan del Campo, quien comparte entrenamientos con su compañero Luis Miguel Martín Berlanas -. Generalmente no nos gustan los test, pero este año no nos ha quedado más remedio y junto a otros entrenadores como Eugenio Barrios y Antonio Serrano montamos un 4.000 entre distintos grupos de entrenamiento que, aunque luego no lo hemos podido repetir, nos ha servido para recordarnos lo interesante que sería que colaboráramos más entre nosotros y que organizásemos más cosas así a las que no estamos muy acostumbrados. Nuestros ejes de la temporada han pasado por aprovechar las pocas competiciones de ruta que ha habido (medio maratón y maratón de Valencia, 10k Alcobendas y San Silvestre Vallecana), buscar nuestros objetivos en los 3.000 de pista cubierta y la guinda del campeonato de España de cross, en un circuito muy duro y exigente que aún nos ha dado más ganas de recuperar la normalidad".

"Dentro de esta adaptación permanente en la que vivimos - afirma Arturo Martín -, tuvimos que comenzar el invierno aprovechando los fines de semana para hacer cosas más largas en el bosque y hemos seguido intentando trabajar todos los aspectos a los que estamos acostumbrados. En medio del entrenamiento, competir siempre es fundamental para dar un toque de calidad y desde el principio tuvimos claro que había que aprovechar cualquier competición que hubiese, ya fuera de ruta o de pista cubierta. Sin duda, creo que eso ha influido en que haya habido un punto de inflexión tan grande en la enorme densidad de grandes marcas que hemos visto en 3.000 y 1.500 metros".

"Tan pronto como se anunció que no habría europeo de cross, tuvimos claro que el medio maratón y el maratón de Valencia serían nuestros objetivos principales durante el final del año - añade José Luis Mareca -. El principio del año lo salvamos con alguna prueba de 3.000 metros en pista cubierta y cuando nos comentaron que se iba a organizar un meeting en Toulon (Francia) a finales de febrero, centramos todo lo que quedaba de temporada invernal con el objetivo de buscar la mínima olímpica de 5.000 metros y disputar dos días después el Campeonato de España de Cross, donde precisamente los corredores que acababan de llegar de Francia fueron los más fuertes".

Por si fuera poco, el temporal de Filomena complicó todavía mucho más la vida a los atletas que entrenan en Madrid y desde donde algunos atletas tuvieron que huir a Valencia para poder seguir entrenando, al tiempo que los que se quedaron en la capital tuvieron que seguir reinventándose en la cinta de correr o la elíptica durante los primeros días y la dificultad de encontrar caminos para correr durante las siguientes semanas, ya fuera teniendo que limpiar a paladas el anillo de hierba de la pista del CAR o corriendo por las carreteras de la Ciudad Universitaria. Un manual de huida permanente, casi como en el que ya son especialistas los chicos de Mareca que, en plena pandemia, han conseguido convertir las alturas de Bronchales en un auténtico retiro espiritual donde refugiarse en estos tiempos tan complicados. "Puestos a buscar una lectura positiva de todo esto - reflexiona Antonio Serrano -, lo mejor de este invierno con menos competiciones quizás haya sido que hemos podido entrenar más seguido, que hemos llegado con un punto mayor de frescura y que, sobre todo, todos tenemos muchas más ganas de competir".

"En estos tiempos en los que cada día nos toca ir improvisando y aprendiendo sobre la marcha - continúa Arturo Martín-, quizás la mayor lección que hemos aprendido es que no todo está escrito y que las planificaciones no son algo sagrado que no se pueda modificar. Todo es adaptable y tenemos que reflexionar mucho en ese punto de frescura que hemos visto en cada prueba que se ha disputado, muy lejos de la ansiedad de la competición y con los atletas dispuestos a aprovechar cada día como si fuese el último, con el enorme mérito de la RFEA por cómo ha conseguido salvar cada campeonato contra viento y marea".

"En todo caso, no debemos de cometer el error de pensar que competir menos siempre sea mejor, sobre todo en periodos de formación - apuntilla Juan del Campo -. La competición nos ayuda a perder la ansiedad competitiva, a enfrentarte a ti mismo y a enfrentarte a los demás, sin miedo. Además, máxime en una disciplina como el cross que, dada la idiosincrasia de nuestro atletismo, es una importante fuente de recursos económicos para nuestros atletas. Creo que la clave se encuentra en naturalizar la competición, entenderla siempre dentro del proceso formativo, técnico o de rendimiento, y aprender a interpretar los resultados, sin dramatismos ni euforias. La competición, como el deporte, no tienen valor por sí mismos, pero sí si tú sabes darle esos valores y creo que el campo a través tiene mucho de todo eso, como una herramienta más que puedes utilizar para encontrar lo que buscas".

Crecer. Seguir aprendiendo. Luchar contra las adversidades. Y no olvidar nunca la importancia de la tradición y de los aprendizajes de los que nos precedieron para seguir definiendo desde ahí el futuro. Todos ellos, pilares fundamentales del campo a través y que los cuatro entrenadores destacan como elementos imprescindibles para seguir preparando este año tan especial que todavía nos espera por delante, con el sueño de los Juegos Olímpicos en el horizonte.

"Seguro que para otoño todo habrá cambiado mucho y con el calendario de aplazamientos que ha habido nos espera una próxima temporada de cross apasionante, con campeonato de Europa y mundial incluidos - termina Antonio Serrano -. Me encanta que mis atletas hagan cross y es una base que no quiero que se pierda. De hecho, aunque el mundial esté previsto en Australia y parezca muy lejos, me recuerda a mi primer mundial en Nueva Zelanda y les animaré a todos para que sea su objetivo invernal. Ya habrá tiempo después de volver a la pista".

"Viva el invierno, viva la normalidad y viva el cross - concluye Juan del Campo -. Hemos pasado un año muy duro, pero cuando esto acabe el viento comenzará a soplar a favor y todo el universo que amamos, con los pueblos, el barro, los crosses y los Juegos Olímpicos seguirán estando ahí, esperando a reactivarse. Tokio está a la vuelta de la esquina. Sólo quedan tres años para París 2024. Y nos espera un futuro apasionante".

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