Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 17 de marzo de 2021   ENTREVISTA WEB 29/2021
Óscar Husillos: "Sé que con trabajo puedo volver a correr como en Birmingham"

Por : Antonio Aparicio


Obviamente, no es lo mismo ser campeón del mundo con un récord de Europa que coronarte rey del Viejo Continente con tu mejor tiempo del año. Pero aunque admita que la "cicatriz" que le dejó aquella rigurosísima y traumática descalificación de hace tres años no está todavía cerrada, Óscar Husillos Domingo (18-jul-1993) ya tiene al fin en su poder una merecidísima medalla de oro internacional como bálsamo para, al menos, sus dos últimos años de sufrimiento e incertidumbres; así como un nuevo gran triunfo en su videoteca para seguir mirando hacia delante con ambición e ilusión de la mano de su entrenador de siempre: el ahora también campeón continental Luis Ángel Caballero.

En esta entrevista, el flamante campeón de Europa de 400m en pista cubierta se sincera sobre su pasado, presente y futuro como atleta, con los entresijos de su peleada victoria en Torun como epicentro. El palentino de Astudillo nos habla sin tapujos de bajones y superaciones, de espinitas clavadas y comparaciones malas, de leones enjaulados y gestos instintivos, de esfuerzo y sacrificio, de buenas estrategias y apuestas ambiciosas, de felicitaciones y motivaciones, de manguitos y efecto placebo, de objetivos y sueños olímpicos, de recuerdos buenos y malos compartidos con su entrenador, o de sus mayores gestas con el 4x400m español.

Enhorabuena primero por haber dejado atrás un periodo duro en el que, tras tus dos platas europeas en Glasgow 2019 (400m y 4x400m), en el Mundial al aire libre de Doha solo pudiste disputar el relevo de forma insatisfactoria y, en 2020, apenas corriste 3 carreras bajo techo lejos de tu nivel. ¿Cómo viviste y superaste esos malos momentos, confinamiento incluido?
Muchas gracias. Han sido momentos difíciles. Forma parte del deporte; es lo que tiene este trabajo... Pero lo del confinamiento fue demasiado. Tener a un deportista sin poder hacer su trabajo, y más encerrado en casa, es como tener a un león enjaulado. Había días que no me apetecía entrenar porque no había objetivo. Y llevar tantos días sin poder hacer lo que más me gusta… pues llegaba el bajón. Los momentos malos se pasan con cabeza fría y con la ayuda de los más cercanos; de esa forma yo superé todo. Pensé que ya había perdido muchas cosas, y desde mayo llevo preparando esta temporada 2021 para volver a mi mejor nivel.

Y en segundo lugar, enhorabuena por ese primer título internacional 'oficial', aunque para muchos siempre seguirás siendo el campeón mundial de Birmingham 2018. ¿Dirías que este oro te quita definitivamente la espina de aquella descalificación absurda, o sólo es un paso más para ello (como pudo serlo el subcampeonato de Glasgow)?
Muchísimas gracias, pero lo ocurrido en el invierno del 2018 es un agujero difícil de tapar. Esa final del Mundial tenía muchas cosas como para que un campeonato de Europa pueda cerrar esa cicatriz; todo ello sin hacer menosprecio a lo ocurrido en Torun. Todo ello forma parte del deporte y de la vida del deportista, donde hay momentos buenos y malos, siendo o no absurdo lo que ocurrió en Birmingham.

¿Y en qué medida dirías que lo has superado psicológicamente? ¿Te siguen viniendo momentos de flaqueza y duda?
Momentos de flaqueza como tales no tengo. Es más por sensaciones y marcas entrenando, ya que apunto todos los entrenamientos que hago y muchos coinciden. Y las comparaciones son malas, porque me fijo en los que realizaba en ese año y, comparando a los de estos años, pues me siento mal... Pero pienso que tarde o temprano acabarán saliendo y que puedo volver a correr de esa forma.

Desde luego, si en el Europeo de Berlín 2018 (donde eras favorito a medalla y quedaste 6º), admitiste que te pudo la ansiedad por sacarte la espina, tanto en Glasgow (45.66, récord de España) como en Torun (46.22, MMT) ofreciste tu mejor versión a la hora de la verdad…
Todo se entrena, y hay que saber vivir con la presión y ese ansia de querer hacerlo bien. En estos dos últimos casos me ha ido bien, y supe gestionar bien esos nervios o esas ganas de hacerlo bien. En Berlín se me juntó que en las 'semis' salí demasiado a controlar y me relajé, con la calle 8 en la final y las ganas de quitarme ese mal sabor de boca del invierno.

En todo caso, ahora ya tienes otro vídeo de súper triunfo 'made in Husillos' para verlo todas las veces que quieras como motivación, ¿no? ¿Lo visionarás tan a menudo o más que el de Birmingham?
Quién sabe... [risas]. La verdad es que el Mundial indoor del 2018 lo veo de vez en cuando para recordar lo que hice, y con el fin de motivarme para entrenar bien duro y pensar en que puedo volver a hacerlo.
Este otro vídeo quedando campeón de Europa será otro más para motivarme de cara a una competición, por todo el esfuerzo y sacrificio que lleva encima.

Como entonces, "todos somos Husillos" (aunque quienes te lo demuestran siempre, como es lógico, sean las personas más cercanas). ¿Cuáles han sido las felicitaciones que más te han llegado dentro o te han sorprendido en estos días?
Han sido muchas las felicitaciones recibidas tanto por teléfono como a nivel personal. Como siempre, las familiares hacen muchísima ilusión, porque saben todo lo que has tenido que pasar para llegar hasta este momento, pero yo me quedo con la conversación por teléfono con mi entrenador (Luis Ángel Caballero). Y sobre todo, con el momento de verlo de nuevo en Palencia y hacerle entrega de esa medalla de entrenador campeón de Europa, que le hizo una gran ilusión ya que no sabía nada.

En Polonia, la primera criba la superaste con relativa facilidad (1º de tu serie con 46.83). ¿Pero qué te pareció que sólo pasasen los 2 primeros de cada serie sin repescar ningún tiempo; y más viendo cómo se quedaban fuera Lucas Búa (46.92) y Samuel García (47.02) mientras los clasificados de la 5ª serie pasaban con… 47.42 y 47.58?
Fue una novedad que sólo clasificasen 'Q' y ninguna 'q'. En principio, hablando entre los técnicos y atletas, dijimos que no habría problema; que no hacía falta reclamar ya que no creíamos que ninguno tuviese problemas para pasar... hasta que ves que tus compañeros con marcas de 46.9 y 47.0 se quedan fuera de la siguiente ronda, y otros atletas han pasado incluso con 47.5... Un poco injusto, porque habría series más difíciles que otras; y al final pueden perjudicar a algún atleta que no haya podido demostrar su estado de forma y le toque una serie más dura.

En semifinales también pasaban sólo 2; y en la tuya van y meten a 4 de los 7 semifinalistas con mejor marca del año: Pavel Maslak (2º, 46.12), Tony van Diepen (3º, 46.17), tú (5º, 46.37) y Vladimir Aceti (7º, 46.57). Para colmo, el multicampeón Maslak venía de ganarte en Madrid, y Van Diepen fue bronce dos años antes. ¿Cómo lo afrontaste? ¿Eras consciente de la dureza de tu 'semi'?
Lo vi y lo hablamos. Vaya serie semifinal más dura que tenía… y había alguna de las otras dos que eran bastante accesibles o más fáciles. Pero el objetivo seguía siendo el mismo; es un campeonato de Europa y nadie te lo va a poner fácil. La estrategia aquí ya era diferente, ya que, habiendo 3 semifinales, los mejores puestos irían a calles buenas [en la final], y había que ganar la carrera y con una marca decente.

Por cierto, a Maslak, el checo de los manguitos que desde 2013 había ganado 6 oros consecutivos en todos los Mundiales y Europeos bajo techo en que había participado (aunque en Birmingham 2018 llegase 3º), le dejaron fuera de la final dos atletas… con manguitos (Van Diepen y tú). ¿Son una prenda 'mágica' para la pista cubierta? ¿Qué tienen de especial para ti?
Aquí mágico no hay nada; todo es trabajo, constancia y sacrificio. El tema de los manguitos ya viene desde hace años, cuando en un principio me los ponía porque me gustaban. Y al final acaban siendo una seña de identidad y, sobre todo, para mi cabeza: para pensar que llevo un buen braceo y el ángulo o la técnica de carrera perfecta en carrera. Seguramente sea un efecto placebo, pero me ayudan a pensar que voy corriendo técnicamente bien y bonito.

En la final saliste a todo tren (a lo "Expreso de Astudillo"), y pasaste el 200m en 21.32. En las rondas anteriores, el paso más rápido lo hizo con 21.54 Maslak… y acabó 'muriendo'. ¿Fue un arranque algo suicida, o tenías claro que era la táctica correcta?
¿Arranque suicida? Es posible. ¿La estrategia pensada? También. Era el más rápido de la final y sabía que, si cogía la calle libre y conseguía aguantarla hasta los últimos 50/60 metros, iba a ser complicado que me adelantasen porque yo iba a ir delante sin ningún obstáculo; y entre ellos se estarían peleando por correr lo más cercano a la cuerda. En resumen: el plan previsto con mi entrenador salió perfecto.

En todo caso, ese paso de 21.32 al toque de campana estuvo muy cerca de los que hiciste en las semifinales y la final de Birmingham (21.30 y 21.26), ¡y por debajo del paso de Karsten Warholm (21.35) cuando igualó el récord de Europa en Glasgow (45.05)! ¿Qué te dicen esos datos?
Estos datos me dicen poco, la verdad, porque sabía que no estaba tan bien como en ese 2018 o como Warholm en 2019. Sólo sabía que la estrategia de la carrera pasaba por hacer un primer paso muy rápido y arriesgar para coger la calle libre, ya que sólo de esa forma podría hacer mi propia carrera y ningún rival podría molestarme. Sabiendo además que, lo más posible, no era el atleta más en forma de esa final; y que no sólo con el ranking se ganan campeonatos y medallas, sino que hay que saber hacer una buena estrategia en el 400 'indoor'.

Está claro que la marca esta vez era lo de menos, pero aunque no estuvieses al nivel de 2018 o 2019, ¿crees que estabas para bajar de los 46 segundos? ¿Y crees que en un futuro podrás volver a bajar de 45 sin que te lo anulen?
Tanto mi entrenador como yo sí lo creemos, pero no se dio el caso. Igual en una carrera limpia con un paso un poco más lento y sin tanta presión por ganar, es posible que hubiese bajado de 46 segundos. Y el bajar de 45 de nuevo en pista cubierta… ojalá. Trabajo día a día para volver a sacar esa versión de Oscar Husillos, porque si lo conseguí una vez y casi sin saberlo, sé que con trabajo puedo volver a correr así.

Van Diepen, que se quedó a sólo 3 centésimas de ti, ya te había rebasado en la semifinal. Y si has visto el vídeo de la final, parece que fue providencial que tuviese a su compatriota Bonevacia por delante como 'freno'. ¿Durante cuántos de tus últimos metros temiste que te adelantase?
Por temer, desde la salida a la recta principal, ya que mi paso del 200 y del 300 había sido muy rápido y, posiblemente, iba a pagarlo mucho los metros finales y me tocaría sufrir mucho. Pero aguanté como pude esa primera posición hasta el final. Y viendo el vídeo, aprecio que entre los 3 holandeses se pelean mucho por esos puestos de cabeza; e igual entre ellos perdieron la oportunidad de lograr arrebatarme el oro.

¿Qué gritaste y qué sentiste al cruzar la meta primero?
No lo recuerdo bien. Son momentos en que el cuerpo y la cabeza estallan, y muchas veces no sabes ni lo que haces o dices. Hay gestos que era más que consciente de ellos, pero otros son instintivos y salen por sí solos con la emoción. Sentí que era campeón de Europa, y que es algo que conlleva mucho trabajo y que lo habíamos hecho bien.

Y ya con vistas al futuro, ¿qué expectativas tienes en el 400m de cara a los JJ.OO. de Tokio? Aunque su celebración esta vez sí parece segura, ¿qué supondría para ti que se suspendiesen por el maldito coronavirus?
Lo principal es hacerse la mínima. Aunque esté también el World Ranking para clasificarse, mi idea es hacer la mínima. Ya luego allí, lo que todos los deportistas queremos en una gran competición: llegar en el mejor momento de forma para darlo todo y hacer una gran actuación. Si hace 4 años, en 2017, conseguí meterme en las 'semis' de un Mundial y quedar 14º en el total, por qué no soñar con una actuación mejor en unos JJ.OO.
La suspensión de los JJ.OO. sería un palo terrible de nuevo, porque este año, entrenando bien y con la regularidad que tengo, me veo capacitado para ir y hacerlo bien; y la nueva suspensión sería ya directamente decir adiós a Tokio y tener que esperar lo más seguro al 2024.

La mínima olímpica es 44.90, superior a tu MMP (44.73)… y al récord de España (44.69). ¿Es una buena ocasión este verano para arrebatarle la plusmarca a Bruno Hortelano?
Por supuesto, sin ninguna duda. Es uno de los objetivos del verano; te mentiría si te dijese que no pienso en el récord de España y lo que supondría hacerse [de paso] la mínima de Tokio. Es algo que quiero pero sin obsesión. Sí es verdad que después de esa carrera de Moratalaz en el 2018 tengo esa espinita clavada de 4 centésimas... pero lo quiero, y con una buena preparación me veo capacitado para ello.

Y en cuanto al 4x400m español, que absurdamente no pudo defender su subcampeonato en Torun, ¿ves opciones de clasificaros para Tokio y aspirar a algo grande allí? ¿El Mundial de Relevos de primeros de mayo será una fecha marcada en la agenda?
Somos un gran grupo dirigidos por grandes responsables (Pepe Peiró es el seleccionador de relevos y Toni Puig nuestro coordinador del 4x400 masculino). Somos conscientes de que podemos ir a Tokio y hacer un muy buen papel, como ya lo hicimos en Londres 2017 con ese quinto puesto y récord de España. Sin duda, el Mundial de relevos de Silesia está marcado en rojo, y es una de las balas que tenemos que aprovechar para poder acudir a la capital japonesa.

Si tuvieras que ordenar por preferencia personal a tus 4 mayores logros con el 4x400m (triunfo en la Superliga de Lille 2017, 5º puesto y récord nacional en Londres 2017, bronce en Berlín 2018 y plata en Glasgow 2019), ¿cómo los ordenarías y por qué?
Primero, Londres 2017. Quintos del mundo y con récord de España, cerrando un campeonato del mundo con todo un estadio mirando la única prueba en ese momento. Recuerdo celebrarlo en la pista con mis compañeros como si hubiésemos quedado campeones de mundo.
Segundo, Glasgow 2019. Luchar hasta el final con el todopoderoso equipo belga y casi vencerlos al final con la gran actuación de un debutante como Bernat [Erta] fue increíble; y de recompensa récord de España [bajo techo].
Tercero, Lille 2017. El principio de toda la historia… Sin esa carrera no hubiésemos entrado en Londres y en el resto de campeonatos. Fue mi primer relevo largo con la selección, algo muy especial.
Cuarto, Berlín 2018. Igual el peor recuerdo de los 4, sin desmerecer la actuación de nadie, ya que conseguimos ser bronce; pero ir en cabeza toda la carrera y finalmente sacar un tercer puesto sabe un tanto agridulce.

¿En qué ha cambiado hoy aquel chaval de 20 años que, como campeón nacional 'indoor' de 200m, debutó con la absoluta en los 4x200m del Mundial de relevos de Nassau 2014, donde aprovechó para hacerse fotos con Christophe Lemaitre y LaShawn Merritt?
Han cambiado muchas cosas; casi, casi podría decirte que todo. Profesionalizarse en todos los sentidos yo pienso que fue lo más importante. Llega un momento que decides darlo todo por lo que te gusta, y la apuesta que hicimos con mi entrenador en probar el 400 en el invierno de 2017 fue la clave para ver lo que de verdad podíamos conseguir juntos; y son oportunidades que no se pueden dejar pasar.

Tu querido entrenador de siempre, Luis Ángel Caballero, dice que hasta que no os pasasteis al 400m no te atrevías a tomarte el atletismo en serio. ¿Cuáles son los recuerdos más tempranos que tienes de él?
Así es. Es más, en una entrevista en 2014 ya dijo que mi futuro sería en el 400 pero que no era el momento... Razón no le faltaba, y qué gran entrenador es para ver el verdadero potencial de un atleta. Los recuerdos y momentos son muchos, tanto buenos como malos. Uno de los malos es que fue la primera persona en encontrarme cuando la descalificación de Birmingham. Nunca lo vi tan enfadado… (razón no le faltaba). Yo me puse a llorar, y hasta el último momento no se separó de mi lado. Otro es de mi primer año, cuando vio mi potencial en la velocidad después de una prueba de 1.000 metros donde acabé el último 200 rapidísimo. Sus palabras fueron: "igual debemos cambiar de prueba y probar el 200, que no te vi mal".

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