Real Federación Española de Atletismo





 martes, 16 de febrero de 2021   ENTREVISTA WEB 19/2021
Los giros de Belén Toimil

Por : Miguel Calvo


"Cuando entiendes una cosa tienes que ser capaz de dibujarla"
Carlos Burón, parafraseando a Albert Einstein


Dibujado sobre el papel, el estilo giratorio de lanzamiento de peso es una maravillosa lección de física aplicada que añade nuevas variables al clásico estilo lineal, tales como la fuerza centrífuga, la mayor distancia recorrida por el artefacto dentro del círculo antes de ser lanzado y el aumento de la velocidad, pero que a su vez deben de ser compensadas por otros elementos como la necesidad de encontrar una fuerza contraria al movimiento centrífugo que mantenga al peso durante su trayectoria, la fluidez entre las distintas fases para conseguir un desplazamiento continuo y un mayor equilibrio y coordinación, lo que lo convierte en un lanzamiento tan espectacular como complejo.

Sobre la práctica, nadie mejor que la gallega Belén Toimil (Mugardos, 26 años), quien hace poco más de un año transformó su vida lineal en una sucesión de círculos gracias a la ayuda de su entrenador Carlos Burón y que ahora se encuentra a un paso de los 18 metros y del récord España pista cubierta (17.94 Martina de la Puente), para definir el estilo giratorio como una emoción o un estado de ánimo: "Por encima del lanzamiento lineal, me quedo con la técnica giratoria porque notas mucho más la aceleración. Si giras bien y consigues llegar al final hasta enganchar el lanzamiento, es una auténtica explosión y en ese instante te sientes súper potente. En los entrenamientos lanzo contra una red y ni siquiera veo hasta donde habría llegado la bola, pero sólo por esa sensación sientes que todo el esfuerzo ha valido la pena".

Con su marca personal estancada desde 2017 y una lesión de rodilla a finales de 2018 que habían llevado a la lanzadora gallega cada vez más lejos de la progresión que Burón había imaginado para ella cuando se trasladó a León siendo muy joven, en el otoño de 2019 alumna y maestro llegaron a uno de esos puntos de inflexión que marcan toda una vida: "Belén, haz una prueba y lanza en estilo giratorio, sólo como si estuvieras lanzando disco como hacías en tu época de junior o como has hecho en alguna liga de clubes", tal y como le propuso Burón a modo de juego y de la misma forma que ya lo había intentado alguna vez en el pasado, pero que en esta ocasión, gracias a lo que sintió ella y a lo que vio él, confirmó las sospechas que tenía el veterano entrenador y sirvió de aliciente para que ambos decidieran dar un cambio de rumbo en busca de nuevos caminos.

"Belén vino a León muy joven, ya con el estilo lineal - matiza Burón -. Cuando interiorizas un estilo, creas tu propio estilo y salir de esa imagen es muy complicado. Todo el mundo se aferra a lo que conoce y el reto del cambio siempre da miedo. Pero Belén estaba empezando a vivir una de esas etapas en las que los atletas comienzan a caminar por el desierto sin encontrar coherencia entre lo que quieren ser y lo que tienen que hacer para serlo, por lo que llegó el momento en el que tuvimos que sentarnos a hablar y decidir si apostábamos por continuar o por dejarlo todo. Desde entonces ha habido un cambio personal muy importante".

"Desde ese instante, ha habido un cúmulo de factores que me han cambiado el chip totalmente - añade la propia Belén Toimil -. Junto al nuevo estilo giratorio, en octubre de 2019 comencé a trabajar con un nutricionista y el cambio en mis hábitos alimenticios ha sido tan grande que en febrero de 2020 había perdido 20 kilos. A medida que he ido perdiendo peso inútil, he ido ganando más fuerza y he mejorado muchísimo en todos los aspectos, mejorando todos mis parámetros, superando todas mis marcas personales y cumpliendo cada vez mejor los planes de Carlos. Este otoño he completado la mejor pretemporada de mi vida, sin un solo problema, y ahora mismo me siento más ágil y potente que nunca, sabiendo que puedo hacer todas las flexiones y saltos que hagan falta".

"Además - continúa la lanzadora afincada en Léon - el confinamiento fue una especie de catarsis personal. Durante casi tres meses estuve encerrada en casa con solo unas gomas, un fitball y unas mancuernas de 10 kilos. No dejamos de inventar ejercicios de sentadillas, pectoral y resistencia, con muchas repeticiones, pero para un lanzador que viene de levantar cientos de kilos aquello parecía ridículo. Después de meses sin tocar una bola, cuando pudimos salir a la calle y volver a entrenar creo que mi concepción del tiempo había cambiado para siempre. Al sentir el aire libre, hasta me puse a correr 30 o 40 minutos para comenzar a coger resistencia y desde entonces valoro muchísimo cada instante: entreno cada día como si pudiera ser el último y el pasado verano nos demostró todo lo que podemos remontar en tan poco tiempo y lo felices que somos haciendo lo que más nos gusta".

Inmersa en pleno cambio de estilo, el confinamiento pareció llegar en el peor momento para Toimil, justo después de haber lanzado 17,21 en la Copa de la Reina y de haber acusado los nervios de su falta de experiencia técnica en el nacional de pista cubierta de 2020 en Ourense. Pero tras el final de los meses más complicados de la pandemia, con el cambio ya interiorizado y las energías renovadas, la lanzadora gallega no ha parado de crecer, sabiendo que era capaz de lanzar 17,60 metros en un entrenamiento, dando el relevo generacional a su querida Úrsula Ruiz como campeona de España al aire libre y, sobre todo, culminando un gran invierno que le ha llevado ya a lanzar 17,86 en la Copa de clubes de hace dos semanas y a demostrar a todo el mundo que vale mucho más y que los 18 metros deben de ser la próxima parada.

"Si ves un vídeo de mis lanzamientos, está claro que todavía me falta fluidez. Hago la salida, el desplazamiento y el final, pero aún me falta sentirlo más natural e hilarlo todo. Eso hace que todavía no tenga la suficiente regularidad, pero seguimos trabajando mucho y ya sé que si hilo y llego bien colocada al final me salen tiros muy buenos", afirma la propia lanzadora con la ilusión de quien acaba de empezar una nueva vida y cuyo día a día se ha convertido en una apasionante clase técnica continua al lado de Burón, repleta de la atención y los ejercicios de imitaciones y repeticiones que el entrenador inventó desde hace décadas en León y donde los nombres de Manolo Martínez, Martina de la Puente, Margarita Ramos, Mario Pestano, Úrsula Ruiz, Sabina Asenjo o Carlos Tobalina resuenan con el misticismo de una especie de panteón olímpico.

"Todos los elementos para llegar al alto rendimiento están ahí: habilidad motriz general, tipología adecuada, modelo técnico eficaz y capacidad y potencia física específica - finaliza Burón, convertido después de tantos años en uno de las voces más autorizadas de nuestro deporte -. Queda todavía mucho trabajo, pero sobre todo tenemos que seguir desarrollando un pensamiento táctico ordenado y correcto a través de elementos como la concentración, la autocorrección y la resolución de problemas que le permitan a Belén dar un paso adelante en las competiciones y terminar de demostrar ese nivel físico y mental que tiene y que es mucho mayor al que ahora conocemos. No soy un chamán, ni esto es cuestión de magia, pero los datos y la información están ahí y al final ese es el camino que los entrenadores aspiramos a transmitir: cómo buscar la armonía y la coherencia hasta llegar a la satisfacción personal".

Y mientras, a esperas del próximo Campeonato de España de pista cubierta y los soñados Juegos Olímpicos, Toimil continúa dibujando unos círculos que cada vez tiene más claros en su mente. Primero, frente a la red a la que lanza en cada entrenamiento mientras disfruta cada instante como a quien nadie le asegura que existirá un mañana. Después, frente a la pantalla de su móvil alucinando en Instagram al ver los giros de los mejores lanzadores del mundo en un momento en el que el lanzamiento de peso mundial vive un presente absolutamente espectacular, con instantes como el reciente récord de pista cubierta de Ryan Crouser, la inolvidable final masculina de Doha o el hecho de que las mínimas de mujeres para los grandes campeonatos sean más caras que nunca, y donde el boom del estilo rotatorio tiene mucho que ver.

"Es un subidón. No hay nada tan bonito y con tanta energía como ver un giratorio completo y la explosión final", concluye la joven lanzadora a medida que comienza a entrar en la etapa de madurez que siempre consagra a los mejores lanzadores, convencida de que cada día es un giro más, pero que lo importante es el camino y que los 18 metros están al alcance de la mano.

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Historial Deportivo de Maria Belén Toimil
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