Real Federación Española de Atletismo





 viernes, 05 de febrero de 2021   ENTREVISTA WEB 15/2021
Martina de la Puente, campeona por eliminación

Por : Fernando Miñana


La pista del Estadio del Turia está prácticamente vacía a las dos de la tarde. Un par de atletas paralímpicas belgas se entrenan con sus camisetas rojas bajo un sol de película. Una conduce una handbike y la otra corre en la contrarrecta con una prótesis. Junto a la jaula, que, vieja y con mil achaques, chirría a cada soplo del viento como si fueran los palos de un velero, Martina de la Puente está sentada sobre un banco para levantar pesas y, encorvada, escribe con mala letra unas anotaciones en una libretilla. Ahí plasma su vida atlética. Bueno, en esa libretilla están sus últimos años y en otras que guarda en casa, de cuando una temporada no cabía en una, conserva muchas más.

A su lado, sin prisas, una de sus atletas va sacando martillos de un carro de supermercado. Primero lanza los de cinco kilos, luego los de cuatro y acaba con los de tres. Es Tina Roberts, una lanzadora jerezana con una simpática historia detrás. Esta chica de 20 años es hija de una estadounidense que, fascinado como estaba por el flamenco, dejó San Diego de jovencito y, con sus dos metros de estatura y su melena rubia, se plantó en Jerez para pedir fino con su acento californiano y escuchar a los cantaores en las tabernas de la ciudad gaditana. El camarero de uno de esos tugurios del cante le presentó a su hija, una jerezana que acabó convirtiéndose en su mujer y en la madre de Tina, que está en Valencia estudiando International Business y aprendiendo de Martina de la Puente, la explusmarquista española de lanzamiento de peso que hoy también es entrenadora.

La asturiana hace años que se afincó en Valencia. El club de atletismo le ofreció el puesto de secretaria y decidió echar raíces junto a su chica, Isabel Varela, otra exlanzadora con la que han tenido mellizos. Se llaman Martín, por ella, y Ayla, un nombre que cogieron de un personaje que les gustaba de la novela 'El clan del oso cavernario'.

Martina tiene 45 años y es una de esas personas que no tiene suficiente con 24 horas al día. Trabaja en el Valencia CA por la mañana, en el parón para comer, de dos a cuatro, baja a la pista a entrenar y cuando acaba por la tarde en la escuela, se marcha corriendo a cuidar de los niños, que ya tienen cinco años. Los fines de semana, cuando hay algo que echarse al buche, se pone el dorsal y compite.

Aunque el atletismo, en verdad, llegó porque no tenía más elección. En su colegio solo se practicaban dos deportes: el fútbol, que entonces solo estaba permitido para chicos, y atletismo. Así que era atletismo o nada. Martina, una niña que deseaba jugar en deportes de equipo, como había hecho toda su familia, no tuvo suerte. Intentó hacer uno de balonmano y solo se apuntó otra chica. Probó con uno de baloncesto y no pasaron de tres. Así que la sobrina de Juanón de la Puente, mítico jugador que ganó nueve ligas con el Barcelona y el Atlético de Madrid, y que disputó tres Juegos Olímpicos, se tuvo que conformar con el atletismo.

Su tía, Pilar de la Puente, también fue internacional en voleibol, y su padre, que no llegó a tanto, era el más deportista de todos. El hombre, ingeniero técnico, trabajaba en Telefónica mientras su mujer cuidaba de Martina y de su hermano mayor. Vivían en el barrio de la Arena, en Gijón, y la familia era tan deportista que su primer entrenador fue su tío Francisco Ovies. Allí estuvo hasta que cumplió los 18 años. En Gijón se benefició del músculo de un club tan potente y multidisciplinar como el Real Grupo de Cultura Covadonga. "Tiene más de 30.000 socios y unas instalaciones impresionantes", destaca la gijonesa. Después, en 1993, se fue a estudiar INEF a León, donde alcanzó su plenitud guiada por Carlos Burón. En 2001 se volvió a Asturias y en 2006 se ancló en Valencia, donde ya lleva 15 años.

Han pasado 35 desde que empezó en el atletismo por descarte y no ha remitido la rabia por la discriminación de género. Ella, que aspiraba a ser algún día como su tío Juanón, que conseguía que toda la familia se reuniera para ver sus grandes partidos, no pudo practicar ese ni otros deportes por ser mujer. Aunque pudo desquitarse, al menos en parte, cuando, en 2005 y 2006, jugó de pivote en un equipo de su tierra en Primera -la segunda categoría del balonmano nacional-.

La suerte que tuvo es que comenzó a destacar muy pronto. Los buenos resultados espolean a un niño, siempre ávido por destacar en algo. Aunque al principio le tocó "sufrir" en las carreras de cross que tenían que correr todos sí o sí, y tuvo algún escarceo en la prueba de salto de altura -"tenía buena flexibilidad en la espalda, pero no pasé de 1,45 de cadete", recuerda-. Pero cuando le cogió su tío, que era lanzador de jabalina, ya la encauzó hacia los lanzamientos.

En León pegó el salto. El primer día que llegó y se quedó sola, se hartó a llorar, pero luego se adaptó muy bien a ese grupo donde destacaba el singular Manolo Martínez. "A ver, que tenía familia en León y estaba a dos horas de Gijón…".

Los buenos resultados comenzaron a llegar. Campeona de España júnior. Luego promesa. Y su abuela paterna, María Jesús, que comenzó a coger el hábito, para desesperación de Martina, de llamar a los periódicos de la región cada vez que se confundían y ponían De la Fuente en lugar de De la Puente. Aunque no tardarían en aprenderse bien su nombre, pues esa asturiana de 1,80 y algo menos de cien kilos, acabó convirtiéndose en una de las mejores lanzadoras españolas de todos los tiempos. Y, ya como absoluta, logró los récords de España en pista cubierta (17,94) y al aire libre (18,17 en dos ocasiones).

Títulos de campeona de España absoluta tiene catorce (seis al aire libre y ocho bajo techo), pero medallas de cualquier tipo acabó perdiendo la cuenta. "Las tengo en Gijón en una vitrina, pero no tengo ni idea de las medallas que he podido ganar. No me dedico a contarlas".

Martina de la Puente es de esa generación de lanzadoras que no conocieron el postureo. Entrenaban, competían y humildemente se volvían a casa con la medalla metida entre la ropa de la maleta. Rendían más que pedían. En su caso, firmó 68 lanzamientos por encima de los 17 metros. Desafortunadamente ninguno de ellos se produjo en las dos grandes citas atléticas que alcanzó: el Mundial de Sevilla, en 1999, y, un año más tarde, los Juegos Olímpicos de Sídney. "A Sídney llegué pasada de forma. Lancé 18,17 por segunda vez en mi vida en el mes de agosto y lancé en los Juegos a finales de septiembre. Llegué sin chispa. En Sevilla fue diferente: hice dos nulos y uno de ellos, como me dijo una china, era muy largo, pero eso no vale para nada".

Su gran año fue 1999. El 12 de junio batió el récord de España con 18,07. En julio lanzó 18,01 en Palma de Mallorca. Y ese mismo mes rozó los 18 metros en Guadalajara (17,98) y Jaén (18,96). Fueron las semanas de la 'Caravana del Amor'. Metieron a los mejores lanzadores en un autobús y los mandaron de gira por toda España, "No llevábamos ni responsable. Bueno, estaba Carlos Esparza, que era el más veterano, pero nadie más. Así que imagínate lo que era ese autobús con chavales de todas las edades…". El 3 de agosto, la 'Caravana del Amor' hizo una parada en Alcalá de Henares. Allí se celebraba la Nocturna de Alcalá y, en el calentamiento, Martina empezó a notar que estaba pletórica. La bola salía volando cada vez que hacía una prueba. "Nunca me he sentido tan bien como aquel día. Pero, de repente, nos dijeron que no habían llegado los jueces y que había que retrasar la prueba 50 minutos. Y entonces se me fue la chispa (aún así lanzó 17,87). No sé lo que hubiera lanzado, pero sí sé que hubiera batido el récord de España, de eso estoy convencida".

Al año siguiente, en Cartagena, volvió a lanzar 18,17. Ese día solo hubo dos atletas en el concurso. Martina de la Puente y una jovencita llamada Úrsula Ruiz. "No me fijé en ella. Solo recuerdo que la animaba cuando lanzaba y poco más. Luego sí, claro, es un fenómeno. Muchas cualidades no tiene y aún así ha logrado ser la mejor: es muy cabezota, muy persistente, muy ambiciosa… Es una tía que se lo ha currado mucho y se merece todo mi respeto porque tampoco tenía un físico descomunal".

En 2001 la espalda pidió una tregua. Martina tenía una hernia discal y una mañana no se pudo levantar de la cama. Cogió un avión y voló a Madrid para que la vieran en la Clínica Cemtro. "Me operé la espalda y volví a Gijón. Tenía que caminar todos los días. Mañana y tarde. Y pasé de 97 a 84 kilos en unas semanas".

A los tres meses ya estaba agarrando las pesas. Siempre le gustó el hierro y hoy, mientras Tina Roberts descansa entre lanzamiento y lanzamiento desde esa jaula quejumbrosa, Martina le mete unos discos a la barra y empieza a subirla y bajarla. Luego para, ve lanzar a su alumna, le hace las correcciones y vuelve a cargar.

Es feliz en Valencia. Militó en su club, el Terra i Mar, desde los 22 hasta los 35 años. Eran los tiempos en los que se reunían en el equipo las mejores atletas de España. "Ninguna de nosotras contemplaba otra cosa que no fuera ganar la Liga o la Copa. Y encima fueron los primeros en pagarnos una nómina como Dios manda. Ahora, por qué no decirlo, ya no somos las mejores". Hoy sigue como secretaria, encargándose de las inscripciones, las fichas y los viajes.

Hace unos años decidió que le hacía ilusión volver a competir, y se puso las pilas. Sin el agobio ni el compromiso de su etapa profesional, pero con el mismo amor por su disciplina. "Me gusta entrenar y estar en la pista. En la oficina no me gusta, pero no queda más remedio y estoy agradecida. Cuando viene mi madre, que a veces se pasa periodos largos, se queda con los niños y puedo irme a competir. Intento ayudar al Gijón Atletismo en lo que puedo".

A Tina le queda mucho por aprender. Es rápida, pero no tiene fuerza y en el círculo le falta ritmo. Pero le gusta entrenar y sentirse parte, aunque sea de Jerez, de una generación de martillistas valencianas sobresaliente, con Osarumen Odeh, Gema Martí o Aitana Safont. Martina la observa y le corrige con una buena mezcla de educación y firmeza. Luego se da la vuelta, coge la libretilla y apunta no se sabe qué.





 

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Historial Deportivo de Martina de la Puente
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