Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 25 de enero de 2021   NOTICIA WEB 11/2021
Rumbo a Tokio 2021: Historias del atletismo olímpico español (I)

Por : Miguel Villaseñor


En este año olímpico y con la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se disputarán del 30 de julio al 8 de agosto, iniciamos hoy en la página web de la Real Federación Española de Atletismo un nuevo serial sobre la historia del atletismo español, en el que daremos cuenta de todas los momentos y circunstancias, curiosidades y anécdotas, que acompañaron y por las que pasaron nuestros atletas en el transcurso de su participación en los Juegos Olímpicos. Empezamos.

Los ganadores olímpicos
El primer artículo de este nuevo serial está dedicado a los ganadores olímpicos españoles. Pensaréis muchos: "¡muy fácil para empezar! Dani Plaza y Fermín Cacho en Barcelona 1992 y Ruth Beitia en Río de Janeiro 2016". Pues sí, efectivamente, estos tres atletas son nuestros tres únicos campeones olímpicos, pero la cosa la queremos complicar, pues desgranaremos todos los españoles que ganaron sus carreras, en eliminatorias o semifinales, o sus calificaciones de concursos. Bien es cierto que a veces el quedar primero o no en una eliminatoria o semifinal, una vez los atletas se ven clasificados en la recta final, "dejándose llevar" en ocasiones y sin disputar el triunfo, puede ser casi anecdótico, pero no es menos cierto que el resultado queda para siempre en los anales de la historia.


Y hay que remontarse a los Juegos de París, en 1924, la segunda edición en la que compitieron atletas españoles, para encontrar al primer ganador. Fue el célebre guipuzcoano Félix Mendizábal, nuestro mejor velocista durante décadas, que venció en la eliminatoria 16 con 11.4. Luego, en los cuartos de final, fue 6º en el suyo y quedó eliminado. De 'Mendi' hablamos más ampliamente en el siguiente artículo, en el que también es protagonista.

Hay que esperar 56 años, a 1980, la edición de Moscú, para encontrar al siguiente ganador español. Sería el alicantino Domingo Ramón, entonces de sólo 22 años, que venció destacado en la tercera eliminatoria de los 3.000 metros obstáculos con 8:31.81; más tarde, en su semifinal fue segundo con 8:21.94, marca personal, y en la inolvidable final de Moscú fue 4º con 8:15.74, récord de España durante 19 años. El propio Ramón repetiría victoria en Los Ángeles 1984, al ganar la primera semifinal con 8:19.08. Antes, en la eliminatoria había sido segundo; es decir, cuatro veces clasificado para la siguiente ronda con la máxima solvencia, siendo primero o segundo. En la final de aquellos Juegos el alicantino obtuvo la sexta posición y su segundo diploma olímpico consecutivo. No obstante, José Manuel Abascal fue nuestro gran protagonista en aquellos Juegos de 1984, al lograr el bronce en los 1.500 metros con 3:34.30 en una carrera formidable, mil veces vista, enfrentado a los monstruos británicos de aquellos años. Pero antes de aquella emocionantísima final el cántabro se había impuesto tanto en su eliminatoria, la quinta, con 3:37.68, como en la primera semifinal, con 3:35.70, por delante de Steve Scott y Sebastian Coe, futuro campeón, en ambos casos con la mejor marca de cada ronda. Ese 3:35.70 se situaba en ese momento a menos de 1 segundo del récord olímpico de Keino y como tercer crono olímpico de la historia de los Juegos.

No tendríamos ningún ganador en Seúl 1988, aunque Cayetano Cornet y Blanca Lacambra (400 metros) y Cristina Pérez (en 400 vallas) fueron segundos en sus eliminatorias. Nos resarcimos en Barcelona 1992, pues en la Ciudad Condal fueron cuatro los ganadores españoles. Dos son bien conocidos, los títulos olímpicos de Daniel Plaza en 20 km marcha y de Fermín Cacho en 1.500 metros, inolvidables ambos. Plaza venció aquel 31 de julio con 1h21:45, consiguiendo la primera medalla de oro olímpica para España.Tres días más tarde el soriano venció en la primera eliminatoria de 1.500 metros, con un tiempo de 3:37.04, un crono sensiblemente mejor que el que realizó en la final, 3:40.12. En semifinales fue segundo en la segunda semi y en la final nos dejó una imagen ya icónica en la historia de nuestro atletismo. Por último, la vitoriana Maite Zúñiga, que había sido la primera finalista olímpica española cuatro años antes en Seúl 1988, proporcionó el primer triunfo femenino, al ganar con cierto margen la segunda eliminatoria en 1.500 metros con 4:07.82, entonces la segunda mejor marca de su vida. La vasca llegó a la final después de realizar 4:04.00 en la semifinal, récord de España, y allí fue 6ª con 4:00.59, de nuevo récord, rebajando en seis segundos su marca previa a los Juegos. Digamos además que el murciano Antonio Peñalver, que fue medalla de plata en el decatlón, fue el mejor en la prueba de peso de la combinada, con 16.50.

Dos victorias en los Juegos de Atlanta 1996. En los 400 metros Sandra Myers venció en su serie, la sexta, con 52.54. La "española de Kansas", a la que hemos visto recientemente reenganchada a nuestro deporte, superó también los cuartos de final con 51.53 y cayó en semifinales con 51.42. El soriano Fermín Cacho fue protagonista de nuevo en Atlanta y allí logró su tercer triunfo olímpico al imponerse en la quinta eliminatoria de los 1.500, con 3:39.84; tras ser segundo en su semi (¡con 3:33.12!) tras el argelino Morceli, en la final obtuvo la plata, repitiendo podio y sólo superado de nuevo por Morceli. Fermín Cacho es el único atleta español que ha logrado dos medallas olímpicas… de momento. Y decimos esto no por los futuros éxitos, que los habrá, sino porque se está a la espera de que Ruth Beitia pase a ser oficialmente medalla de bronce en Londres 2012, con lo que igualaría al soriano.

Una sola victoria en los Juegos de Sydney 2000. Lo obtuvo brillantemente la vallisoletana Mayte Martínez, vencedora en su eliminatoria de 800 metros, la tercera, con 1:59.60; aquella marca era entonces marca personal de la futura medallista europea y mundial, y la primera vez que bajaba de dos minutos, la segunda que lo conseguía tras la citada Zúñiga; por cierto que habrá que esperar 20 años a que otra española baje por primera vez de los dos minutos, fue Esther Guerrero el pasado mes de septiembre. En semifinales Mayte Martínez fue octava.

Otras dos victorias en Atenas 2004, ambas en el mediofondo masculino. El sevillano Antonio Reina vencía en la tercera eliminatoria de 800 metros con 1:46.66 y el barcelonés Reyes Estévez hacía lo propio en la segunda serie de 1.500 metros con 3:39.71. Curiosamente Reina empató en ese primer puesto con letón Milkevics, a ambos se les otorgó mismo puesto y misma marca. Reina cayó en semifinales con muchísimo honor, pues fue 3º en la primera semi con 1:46.17; durante algunos minutos albergamos la esperanza de que el sevillano fuera el primer finalista español (nadie lo ha conseguido hasta ahora) en los 800 metros, pasando a la final por tiempos, pero las siguientes semifinales fueron más rápidas y quedó eliminado. Por su parte, Reyes Estévez fue cuarto en su semifinal con 3:36.05, alcanzando la final, en la que fue séptimo con 3:36.63.

En Pekín 2008 los españoles lograron dos victorias. Manuel Olmedo venció con autoridad en su eliminatoria, la quinta, de 800 metros, con 1:45.78, gran registro, el mejor logrado por un ochocentista en unos Juegos hasta el día de hoy; el sevillano cayó con honores en las semifinales, como Reina cuatro años antes, al ser cuarto en la tercera con 1:45.91. La cántabra Ruth Beitia logró por primera vez la victoria de un español o española en una calificación de un concurso. En el salto de altura superó sin errores 1.80, 1.85, 1.89 y 1.93, algo que hicieron también otras tres atletas, por lo que Beitia quedó empatada con ellas. La competición se paró por la lluvia y no se siguió saltando, por lo que todas las atletas con 1.93 pasaron a la final. En ella, la cántabra superó 1.96 y falló en 1.99, situándose en principio en la séptima posición, si bien descalificaciones a posteriori por dopaje de otras atletas la situó finalmente en la cuarta plaza.

No se obtuvo ninguna victoria en los Juegos de Londres 2012, si bien Ruth Beitia en la calificación de la altura no tuvo fallos y dejó de saltar tras superar 1.93, ya clasificada; una atleta sí superó la altura siguiente, 1.96, y dejó a Ruth y a otras atletas en segunda posición. Nos volvimos a resarcir con cinco triunfos en Río de Janeiro 2016. Uno es inolvidable, el título olímpico en salto de altura de la ya citada Ruth Beitia. La propia Ruth había vencido dos días antes en la calificación, empatada con otras atletas sobre 1.94, altura que superó, como las anteriores, sin fallos. Hay que decir que Ruth ha afrontado 15 alturas en calificaciones olímpicas y ha superado el listón a la primera en 14 de ellas. En aquella noche inolvidable del 20 de agosto, madrugada del 21 de agosto en España, superó a la primera 1.88, 1.93 y 1.97; esa solvencia le dio el título olímpico.

El vallista Orlando Ortega obtuvo dos victorias, pues venció bajo una intensa lluvia en su eliminatoria, la segunda, de 110 metros vallas, con 13.32. Idéntica marca consiguió en la primera semifinal, que también ganó. En la final, inolvidable también, Orlando obtuvo una magnífica medalla de plata, con 13.17, sólo por detrás del jamaicano McLeod. La quinta victoria de españoles vino de los pies de Bruno Hortelano, que venció en la segunda eliminatoria de 200 metros, con 20.12, entonces récord de España, el tercero de aquel año, tras el 20.39 del europeo de Ámsterdam y el 20.18 de la Diamond de Londres. En semifinales realizó otra sensacional carrera, con 20.16, pero con rivales de un nivel altísimo no pudo evitar la cuarta posición y el 11º puesto global, el mejor en 200 metros masculinos de la historia. Por cierto, los 20.12 de Hortelano fueron la segunda mejor marca de todas las eliminatorias. Entrar primero en meta es siempre una satisfacción, pero hacerlo en unos Juegos Olímpicos y batiendo el récord de España es una satisfacción mayor si cabe. Por cierto, esta victoria de Hortelano es la única vez que un español ha batido un récord de España en unos Juegos Olímpicos siendo primer clasificado.

Los atletas abanderados olímpicos
Para cualquier deportista ser el abanderado olímpico de su país es un inmenso honor. Y no son pocas las polémicas que se suscitan a cuenta de decidir el abanderado de cada país en el desfile de inauguración de los Juegos Olímpicos. Fue en la edición de Amberes en 1920, hace 101 años, en la primera edición en la que compitieron atletas españoles. Pero desde entonces, en 19 ediciones en las que han participado atletas de nuestro país, sólo en tres ocasiones han sido atletas los portadores de la bandera de España. Y fueron precisamente las tres primeras de estos 100 años, en Amberes 1920, París 1924 y Ámsterdam 1928.

Es decir, desde hace 93 años ningún atleta español ha sido el abanderado de España país. Un bagaje ciertamente muy escaso, dada la importancia de nuestro deporte en el concierto olímpico y dado que en la nómina de abanderados de cualquier otro país los atletas han proliferado a lo largo de la historia. En Amberes 1920 se eligió al atleta José García Lorenzana como abanderado. Durante décadas se ha debatido quién era el portador de la bandera en aquella ocasión, pues hubo desde el primer momento afirmaciones contradictorias sobre la identidad del abanderado. Se dijo que era el también atleta Ignacio Izaguirre, el futbolista Mariano Arrate (que luego se demostró que sí portó el cartel de "Espagne" por delante de Lorenzana) e incluso el secretario del COE, el doctor Bartrina. El historiador y especialista olímpico Fernando Arrechea ha demostrado recientemente y de forma incontestable que el portador de la bandera fue José García Lorenzana.

García Lorenzana tenía 20 años y era, para la época, un mocetón de 1.80 de estatura y 82 kg de peso, y probablemente por esta circunstancia fue elegido para portar la pesada bandera. Madrileño (aunque no tenemos la certeza de que naciera en Madrid), fue un atleta que tuvo una trayectoria efímera de sólo tres años, de 1919 a 1921, abandonando la práctica atlética para dedicarse plenamente al boxeo, deporte obviamente más lucrativo que el nuestro en aquellos tiempos. Compitió en Amberes en las eliminatorias de los 400 metros, corrió en 53 segundos y no pasó ronda. De García Lorenzana desconocemos incluso cuándo falleció. Por cierto que hizo mucho frío durante aquel desfile, a pesar de la fecha veraniega, y los nuestros, vestidos de corto con el traje de faena sin ningún tipo de chándal de la época, tiritaban de frío.

En París 1924 el elegido para portar la bandera fue el velocista guipuzcoano Félix Mendizábal, que ya había competido en los Juegos anteriores de 1920. Allí, en Amberes, tuvo una actuación sobresaliente, pues fue semifinalista en los 100 metros, completando la mejor actuación de un velocista español en 100 metros en unos Juegos, no superada ni igualada por nadie en los tiempos más modernos. Por cierto, que en aquella edición Mendizábal corrió en cinco ocasiones, en 100, 200 y 4x100, algo que ningún otro atleta español ha realizado en unos Juegos. Cuatro años más tarde, en París 1924, tendría una buena actuación, pues fue cuartofinalista después de vencer en su eliminatoria, algo que nadie lograría de nuevo, lo de vencer en una carrera olímpica, hasta 1980. Mendizábal, "Mendi", fue considerado durante décadas, sin discusión, como el mejor velocista español de todos los tiempos. Había nacido en 1891 y falleció en 1960.

Mendizábal fue un atleta muy tardío, pues se inició en nuestro deporte a los 24 años y en París 1924 tenía la friolera, para la época, de 33 años. Vivió en su tiempo de atleta en Rentería, era oficial ebanista. Entrenaba al salir del trabajo y destacaba por su espléndida salida y un gran rush final. Fue el primer español que corrió en 11 segundos justos y fue perjudicado, en contraposición a los velocistas catalanes y madrileños de la época, por la entonces tradicional severidad de los cronometradores y jueces guipuzcoanos. Gracias a sus carreras en los Juegos fue el primer atleta conocido por atletas y entrenadores extranjeros, incluso estadounidenses, a quienes les chocaba sobremanera su, para ellos, complicado apellido: "Mandissaabl", le gritaban en París, elogiando su explosiva salida.

En Ámsterdam 1928 el abanderado fue el también velocista Diego Ordóñez. Aunque nacido en Madrid era también guipuzcoano como "Mendi" y bastante más joven, había nacido en 1903. Compañeros en el relevo de la selección nacional y de la selección guipuzcoana, eran sin embargo rivales de club, pues Mendizábal pertenecía al Amaiak Bat y Ordóñez defendía los colores de la Real Sociedad. Ambos depararon espléndidos duelos a los aficionados durante los años 20, llevando a un alto nivel a la velocidad española. En una célebre carrera disputada en Berazubi en junio de 1924, en las llamadas pruebas de selección olímpicas, y después de ganar ambos sus eliminatorias (Ordóñez con 11.0, récord de España), y bajo un calor sofocante, inusual en la ciudad tolosarra, Ordoñez vence en 10 y 4/5 de segundo, es decir, 10.8, récord de España, a sólo dos décimas del récord mundial. Alegría inusitada en nuestro atletismo, que jaleó la gesta como un gran logro nacional, pero la severa Guipuzcoana no sorprendió a nadie y no homologó la marca, porque, a pesar de que no se midió el viento, entonces no se hacía, se argumentó que "había algo de brisa", circunstancia que los presentes no notaron. Y el récord se fue al limbo.

Ordoñez participaba en Ámsterdam por tercera vez en los Juegos y era el capitán del equipo; fue el único atleta de aquellos años 20 que compitió en las tres ediciones. No habría otro atleta español con tres participaciones hasta 1968, y sería el célebre Luis Felipe 'Pipe' Areta, curiosamente también guipuzcoano. Ordóñez tiene el honor de ser el atleta español más joven de la historia en participar en unos Juegos Olímpicos, pues en Amberes 1920 lo hizo con sólo 16 años, nadie ha sido olímpico más joven desde entonces. Diego Ordóñez fue un grande de nuestro atletismo. En Ámsterdam, como en las dos ediciones anteriores, Ordóñez no pasó ninguna ronda, totalizando 9 carreras olímpicas, 3 en cada una de las pruebas de 100, 200 y 4x100; fue un atleta que no podía controlar sus excesivos nervios en competición y eso le lastró en muchas ocasiones. Por cierto que Mendizábal también disputó 9 carreras y ambos sólo son superados en la historia por las 11 que corrió el barcelonés Carlos Sala de 1980 a 1996 en 110 metros vallas. Ordóñez, fallecido en 1990, fue una de aquellas personas que pasó por todas las facetas del atletismo: atleta, entrenador, directivo, periodista, cronometrador, experto juez de salidas y director de competiciones. Digamos para terminar, a título de curiosidad, que desconocemos cuáles fueron las marcas de ambos atletas en aquellas pruebas olímpicas, pues entonces sólo se cronometraba al primer clasificado o a los dos primeros, sus registros permanecerán desconocidos para siempre.

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Félix Mendizábal compitiendo contra el alemán Richard Pau, que fue plusmarquista mundial de 100m.
Félix Mendizábal compitiendo contra el alemán Richard Pau, que fue plusmarquista mundial de 100m.

1984: Domingo Ramón
1984: Domingo Ramón

1984: José Manuel Abascal
1984: José Manuel Abascal

1992: Antonio Peñalver
1992: Antonio Peñalver

1996: Sandra Myers
1996: Sandra Myers

2000: Mayte Martínez
2000: Mayte Martínez

2004: Antonio Reina
2004: Antonio Reina

2008: Manuel Olmedo
2008: Manuel Olmedo

2016: Bruno Hortelano
2016: Bruno Hortelano

García Lorezna antes de su viaje a Amberes
García Lorezna antes de su viaje a Amberes




Dos imágenes de Diego Ordóñez
Dos imágenes de Diego Ordóñez









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