Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 20 de enero de 2021   NOTICIA WEB 6/2021
Barras y estrellas del atletismo español

Por : Miguel Olmeda


En la última década, cada vez es más habitual ver a algunos de los jóvenes atletas españoles con más talento hacer las Américas. El desafío de la NCAA es atractivo: un tremendo nivel competitivo, infraestructuras profesionales, la oportunidad de descubrir un país y una cultura diferentes y continuar sus estudios de manera bilingüe en Estados Unidos. No suele ser noticia que una de nuestras promesas cruce el charco, como cuando lo hizo Javier Moracho en 1981, aunque el oscense ya era una referencia en los 110m vallas cuando fichó por Washington State. Después de él han probado fortuna varios centenares de atletas, como Teresa Rioné (Iowa State), Yago Lamela (también Iowa State) o Bruno Hortelano (Cornell), pero el título de campeón nacional universitario todavía se resiste. Sí que hemos tenido ocho segundos puestos: Carlos Suárez en 3.000m obstáculos (UTEP, 1999), Claudia García Jou en altura en pista cubierta (Akron, 2015), Pau Tonnessen en decatlón y heptatlón (Arizona, 2015 y 2016), Adrián Vallés en pértiga (Cincinnati, 2017), Nicolás Quijera en jabalina (Mississippi State, 2017 y 2018) y Carmela Cardama en 10.000m (Oregon, 2019). La fondista gallega lidera junto al salmantino Mario García Romo a los 98 españoles que compiten en 2021 en la NCAA y es la gran favorita al triunfo en su camino hacia los Juegos de Tokio. Otro de los llamados a brillar es el catalán Aarón Las Heras, campeón de Europa Sub20 en 5.000m en 2019, que afronta su tercer curso en Wake Forest.

Referencia en la casa de Prefontaine
Carmela Cardama arranca su sexta temporada en Estados Unidos, la cuarta en Oregon, una de las universidades más prestigiosas en lo que a 'track and field' se refiere. Antes estuvo en Florida State, donde llegó desde Vigo en otoño de 2015 tras ganar el bronce en 5.000m en el Europeo Junior de Eskilstuna.

En sus tres primeras temporadas en Oregon, la gallega ha progresado hasta convertirse en una referencia, palabras mayores en la universidad que encumbró a Steve Prefontaine, Phil Knight, Bill Bowerman, Galen Rupp, Matt Centrowitz, Ashton Eaton… El nombre de Carmela Cardama Báez se codea con los de Jordan Hasay y Kathy Hayes, dos fondistas de leyenda en los anuarios de los Ducks de Eugene. Y es que la viguesa posee incluso el récord de la universidad de 5.000m en pista cubierta -que también es plusmarca española- gracias a los 15:25.41 que logró en Boston en diciembre de 2019.

Sin embargo, su mayor éxito hasta la fecha es un segundo puesto en los Nacionales de la NCAA al aire libre en 2019, en 10.000m. "Iba a Austin a ser All-American, a acabar entre las ocho primeras. Pero se me da muy bien quedarme en la cola e ir poco a poco remontando. Faltaban cinco vueltas y, como vi que éramos siete, pensé: ya está, ya estoy en plaza, me dejo de agobiar, ahora lo que sea", recuerda Carmela. Una tras otra, sus rivales se fueron descolgando asfixiadas por el calor tejano hasta que en liza solo se mantenían tres y la eritrea Weini Kelati, líder muy destacada. "A 500 metros de meta, mi entrenadora (Helen Lehman-Winters) se puso a gritarme que fuera. Y tiré". Y se escapó, tanto que en la última curva Kelati ya no parecía inalcanzable. "Cuando entré en la recta me puse hombro con hombro con ella y dije: ostras, ahora qué. No había hecho el plan tan lejos y me puse un poco nerviosa", admite la española, que no pudo responder al cambio de la eritrea.

Ese subcampeonato coloca a Carmela Cardama como una de las candidatas al título en 2021, más cuando Kelati, Taylor Werner y Dani Jones, tres de las mejores fondistas universitarias, han dado el paso al profesionalismo este invierno. "Creo que habrá varias favoritas y, aunque es un poco pronto para decir nombres, espero ser una de ellas. Es el objetivo", reconoce la atleta formada en el Comesaña Sporting Club. Eso si la pandemia lo permite.

"Me gustaría poder debutar en Hayward Field (el estadio de Oregon, sede del próximo Mundial) con el uniforme de la universidad. Correr el PAC12 (el Campeonato de la Conferencia), el Nacional y ganarlo con la camiseta de Oregon. Pero la situación pinta cada vez peor y puede que ya haya corrido mi última carrera con los Ducks", comenta Cardama, que firmará su primer contrato profesional a más tardar en el mes de junio. Su futuro seguirá ligado a Estados Unidos. "Es donde me siento más cómoda por la forma que tienen de trabajar en equipo. En España no he visto un grupo de 10.000m de chicas que trabajen juntas como los hay aquí, que es lo que más me tira", explica. "También me gusta la idea de hacer estancias largas o incluso vivir en altitud, y aprovechar eso me va a venir muy bien como fondista".

En abril asaltará la mínima olímpica
En este 2021 "tan difícil de plantear" por culpa del coronavirus, el calendario de Carmela Cardama tiene ya varias fechas señaladas en rojo. Y todas conducen a Tokio. La atleta de 24 años buscará su debut olímpico bien en 5.000m, bien en 10.000m, su distancia predilecta. Lo intentará por la vía rápida, la de unas mínimas durísimas que, de conseguirlas, auparían a la viguesa a los puestos de honor del ranking histórico español. Solo tres mujeres han bajado de 15:10.00 y apenas dos de 31:25.00.

"El 5.000m lo tengo más cerca por la marca que tengo (15:25.41 en pista cubierta), pero es cierto que en ese 'cinco' fui a hacer tiempo y todavía no he corrido ningún 'diez' en el que no haya ido a competir por un puesto", explica Carmela, cuyo mejor registro en las 25 vueltas es 32:26.43, cuando fue sexta en la Copa de Europa en Londres en 2019. "El 10.000m me gusta muchísimo, me he encontrado siempre superbién y sobre todo cuando se tratar de competir siempre encuentro ese puntito extra que quizás en el 5.000m me falta por no tener el cambio de quien viene del 1.500m", añade la gallega. "Viendo que hago más kilómetros que nunca, puede que en el 'diez' tenga un poco más de ventaja".

A pesar de que tiene que rebajar en más de un minuto su marca personal, Carmela Cardama confía en lograr la mínima. "El año pasado esperaba estar por debajo de 32 minutos, aunque no corrí la marca. A veces necesitas dos carreras, una llegar a 32 y luego ya otra en 31:25. Hacerlo por pasitos", comenta. "No sé si será en Eugene, si será vistiendo la camiseta de Oregon o no sé cuál, pero creo que lo conseguiré", concluye al respecto.

En un principio, su primer asalto a los 31:25.00 será el viernes 2 de abril en Palo Alto (California), en el Stanford Invitational que organiza la universidad homónima. Una buena oportunidad para atacar de nuevo la mínima sería la Copa de Europa de 10.000m, aunque por fechas (5 de junio) entra en conflicto directo con los Nacionales de la NCAA (del 9 al 12 de junio).

De Salamanca a Misisipi triunfando en el cross
El coronavirus impidió que en el pasado 2020 el atletismo universitario pudiera desarrollarse con normalidad. No hubo Nacionales de la NCAA en pista cubierta ni tampoco al aire libre, y los de campo a través, que suelen ser en noviembre, se pospusieron a marzo de este año. En los crosses otoñales que sí se disputaron en Estados Unidos emergió un mediofondista español. Un talento que España siempre ha tenido bajo el radar, pero que al otro lado del charco había pasado desapercibido… Y ahora se ha convertido en un candidato a todo.

Hablamos de Mario García Romo, salmantino de 21 años que acaba de iniciar su tercer curso en Mississippi, la Ole Miss, otra universidad importante en el panorama atlético. Después de dos temporadas "de adaptación", en las que el mediofondista reconoce haber alternado "momentos malos con buenos", el último otoño mostró todo su potencial. En cuatro carreras de campo a través no bajó del tercer puesto, ganando en Luisiana en su debut el 19 de septiembre y coronándose como campeón de la South Eastern Conference (SEC) el 30 de octubre.

Aquel día en Baton Rouge entró en la historia de los Rebels, pues lideró a sus compañeros Cole Bullock y Waleed Suliman al triplete en el podio. García Romo es el tercer campeón de la SEC de Ole Miss en toda su historia, y gracias a ello, el tercero de su universidad en ser nombrado mejor atleta del año en la conferencia. "Fue una de las mejores carreras de mi vida", confiesa Mario. "No solo por el nivel, que también, sino por el 2020 que fue. No pude volver a España en verano y han sido muchos meses fuera de casa y lejos de la familia (desde el 7 de enero hasta el 25 de noviembre). Todo el trabajo del año se vio reflejado en esa carrera y el título fue una recompensa", destaca el salmantino.

Estos éxitos llegan tras un primer año en el que al principio le costó adaptarse a los entrenamientos y en los que, según admite, "en general fueron carreras regulares tirando a malas". Luego en 2019 hizo un digno papel en el Nacional de Cross (111º) y el covid suspendió toda la actividad en la primera mitad de 2020. "Ahora ha salido el trabajo de todo este tiempo, ha sido el estallido: empecé a correr muy bien y a encontrarme muy cómodo. Me ha dado mucha confianza. Creo que he alcanzado un nivel superior al que tenía cuando vine a Estados Unidos", asegura. Y eso que el nivel de García Romo, en aquel 2018, ya era muy alto, pues venía de competir en el Mundial Sub20 de Tampere y de ser subcampeón de España y segundo en la prueba júnior de la Copa de Europa de campo a través donde logró ser campeón de Europa con su club el Playas de Castellón.

Aun con su eclosión otoñal, Mario prefiere ser cauto y alejarse de la terna de candidatos al título nacional de cross de la NCAA. "Considerarme favorito sería un poco optimista", entiende. "He pegado un salto de calidad y si entreno bien puedo estar arriba, incluso en el top10, pero hay rivales con 27:30 en 10.000m y 13:15 en 5.000m", añade. Con todo, este especialista en 1.500m todavía no sabe si podrá pelear por ello el próximo 15 de marzo, pues el Nacional de Pista Cubierta es dos días antes, del 11 al 13. "No sé si podré elegir", reconoce. En todo caso, si se clasifica para el indoor ya será una gran noticia, pues firmar una de las 16 mejores marcas del país suele exigir, en la milla, bajar de cuatro minutos.

El tapado del 'milqui' para los Juegos
Cuando llegue el turno de correr al aire libre, Mario García Romo piensa en subir al 5.000m, "una prueba más sencilla de preparar", y luego afinar para el 1.500m del Campeonato de España de Getafe. "Aunque mi marca de 3:42.35 es un poco humilde, tengo mucho potencial y este año intentaré acercarme a la mínima olímpica y pelear por una plaza para los Juegos Olímpicos", dispara valiente.

Tendría que mejorar más de siete segundos su marca personal para bajar de los 3:35.00 que vale el billete a Tokio, y luego ganarse el sitio entre el impresionante elenco de mediofondistas que ahora convive en España. "Creo que soy capaz de hacer la mínima y, aunque es un objetivo optimista, me da fuerza la temporada de cross. Intentaré conseguirla en Estados Unidos hasta el último momento". De entre sus rivales, Mario destaca a "Ignacio Fontes, Jesús Gómez, Saúl Ordóñez, Kevin López, Adel Mechaal, Nassim Hassaous e incluso Adrián Ben, que no ha corrido 1.500m últimamente". No se considera favorito, "pero sí confío en poder estar ahí con ellos", asegura. "Que haya tanto nivel es algo bueno porque no empujamos los unos a los otros y mejoramos todos juntos. Es verdad que entre ellos estoy un poco tapado, pero les diría que no se confiasen demasiado".

Un sistema que favorece la dualidad estudios-deporte
Cuando un atleta se plantea el cruzar el charco para probar fortuna en la NCAA, las dudas son comunes. "Siempre están ahí. Yo ya había empezado la universidad en España, donde están mi familia, mis amigos, y me iba muy bien con mi entrenador. Pero era una oportunidad muy buena para mí y no me arrepiento de haberla aprovechado", asegura García Romo. Y es que el sistema norteamericano permite compaginar estudios y deporte de una manera única.

"En España, la vida atlética y la de estudiante están muy separadas, y en Estados Unidos es muy diferente. No nos regalan nada, pero te ofrecen oportunidades, entienden que si pido que me cambien un examen es porque ese día no voy a poder ir a clase. Muchas veces los hacemos incluso en las universidades donde vamos a competir", explica Carmela Cardama, que estudió Psicología con Educación Especial y ahora hace un máster en Salud en la Prevención mientras trabaja en investigación en un laboratorio de Eugene.

"No diría que este sistema es mejor ni peor que el español, simplemente que facilita mucho la combinación académica y deportiva", señala García Romo, que estudia Química con énfasis en Bioquímica y Matemáticas. "En España habría que conectar los dos mundos, o quizás preguntarse por qué tantos atletas que destacan en categorías inferiores no pueden permitirse entrenar a ese nivel cuando lleguen a la universidad, pensar cómo apoyar a esa gente para que no sientan que tienen que elegir", añade Carmela.

Tanto nivel como un Europeo
Para el que no esté familiarizado con la NCAA, el atletismo universitario puede parecer inferior, y nada más lejos de la realidad. Hay disciplinas y disciplinas, pero en el último Campeonato Nacional al aire libre, disputado en 2019, lograron registros que quitan el hipo. En 100m, por ejemplo, se ganó con 9.86 y 10.75, marcas que rivalizan con los récords de Europa. En mediofondo y fondo el listón es inferior, y aun así muy potente. En categoría femenina, para alzarse con los títulos de 800m, 1.500m y 5.000m hubo que correr en 2:01.31, 4:05.98 y 15:50.65. Con esas marcas se habrían ganado todos los Campeonatos de España Absolutos de la historia menos uno en el 'ocho', todos en el 'milqui' y los últimos siete en el 'cinco'.

"Por nivel es muy parecido a un Europeo Sub23", resuelve García Romo, y Cardama está de acuerdo: "La Universiada no tiene comparación con nuestra final. Cuando fui segunda, la campeona era eritrea; la tercera, australiana y la cuarta, estadounidense. Tienes una combinación de lo mejor de cada país que es muy difícil de encontrar, por eso hay tanta calidad". Esa suma de talento es un plus en la formación de los atletas. "Yo me estoy acostumbrando a competir a un alto nivel fuera de España. A menudo te acostumbras a competir en España y es difícil competir fuera porque están las Diamond League y poco más", explica la gallega.

Más kilometraje e infraestructuras profesionales
Aparte de la competición, los españoles que hacen las Américas se encuentran diferencias en el entrenamiento y, sobre todo, en las infraestructuras para llevarlo a cabo. "En general, hago más volumen semanal que en España, pero más dividido. Los rodajes de recuperación son recuperación de verdad, vas a cansarte lo menos posible, y los días fuertes son a reventar", cuenta Carmela, que después de tanto tiempo en Eugene cuenta los entrenamientos por millas y no por kilómetros. Suele moverse entre 55 y 65 a la semana (entre 88 y 105km), con tiradas largas que superan las 14 millas (22,5km) y dos doblajes cada siete días. Mario destaca que "se le da mucha importancia al trabajo de fuerza", con dos sesiones semanales de gimnasio "más otra de gomas, vallas, medicinales y demás", todo con un objetivo: "Es una combinación de volumen y fuerza encaminada a evitar lesiones y tener 'kick' (cambio, esprint) al final de las carreras".

Y como complemento, unas instalaciones de élite. "Tienes acceso a fisio, a entrenador de fuerza, nutricionista, un gimnasio muy equipado, cintas de correr…", relata García Romo. "No tienes que preocuparte de encontrar especialistas y fiarte de que van a ser del nivel que necesitas porque te lo dan todo hecho", apunta Cardama. "Y eso, unido a que los equipos de fútbol americano y baloncesto atraen a muchísima gente a los partidos, te da un sentimiento de profesionalidad como el que pueda tener cualquier equipo de fútbol de Primera División en España", finaliza el mediofondista salmantino.

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Javier Moracho en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Al año siguiente se marchó a USA.
Javier Moracho en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Al año siguiente se marchó a USA.

Carmela Cardama vistiendo los colores de la Universidad de Oregón. (Foto: Registerguard.com)
Carmela Cardama vistiendo los colores de la Universidad de Oregón. (Foto: Registerguard.com)

Segunda en la NCAA en 2019. (Foto: runnerspace.com)
Segunda en la NCAA en 2019. (Foto: runnerspace.com)






















Aaron Las Heras (foto: godeacs.com)
Aaron Las Heras (foto: godeacs.com)









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