Real Federación Española de Atletismo





 martes, 12 de enero de 2021   ENTREVISTA WEB 4/2021
Ayad Lamdassem: "Ya me puedo retirar tranquilo, pero seguiré hasta que el cuerpo aguante"

Por : Vicente Capitán


Cuando Ayad Lamdassem empezaba a correr en su colegio de Sidi Ifni, su localidad natal en el sudoeste de Marruecos, en la costa atlántica, no podía imaginarse que años más tarde se convertiría en atleta de alto nivel bajo bandera española, ni mucho menos que a los 39 años batiría todo un récord de España de Maratón.

"Al cruzar la meta en Valencia lloré de emoción, han sido muchos años de trabajo para llegar hasta aquí, era un sueño cumplido", nos cuenta Ayad, quién tras recuperarse del esfuerzo del maratón levantino a principios de diciembre está ya inmerso, poco a poco, en la preparación de los que serán sus terceros Juegos Olímpicos, aunque aún no haya una selección definitiva al respecto. "Es cierto que nos hemos juntado varios atletas de mucho nivel este año en maratón, pero yo confío en estar allí y de hecho mi preparación desde ya va enfocada únicamente para Tokio 2021".

Ayad descubrió el atletismo, como otros tantos, en las clásicas pruebas de selección en su colegio para representar al mismo en un campeonato provincial. En aquellos inicios ya dio muestras de que valía para esto del atletismo y pronto se hizo un hueco entre los prometedores atletas de su país. Como júnior ya fue internacional y compitió en el Mundial de Cross de Vilamoura (Portugal) en el año 2000 y precisamente allí coincidió en el equipo con la que a la postre sería su mujer, con la que actualmente tiene tres hijos.

Llegada a España en el Mundial de Cross Universitario de 2002
Lamdassem empezaba a labrarse un futuro prometedor como atleta y en el año 2001, fue campeón de Marruecos universitario de 5.000 metros y cuando se preparaba para ir a la Universíada que ese verano se celebraba en China, se quedó fuera sin explicación. "Aquella decisión me marcó y varios atletas y yo decidimos que en 2002 ajustaríamos cuentas por ello, y por eso decidimos escaparnos en el Mundial de Cross que se celebraba en Santiago y quedarnos en España. La idea era escaparnos tras correr el Mundial, pero nos habían escondido los pasaportes y los encontramos el día antes de la competición, por lo que decidimos cogerlos y huir antes de competir".

Ayad era estudiante de Económicas en su país y se convirtió en un joven con un futuro incierto en un país que no conocía, además con la dificultad añadida del idioma. Gracias a un amigo que vivía en Valencia se instaló allí y fue apareciendo en algunas carreras de la zona. "Me encontré con varios atletas del Carrefour Lérida y rápido me presentaron a mi entrenador, Antonio Cánovas, y también conocí al poco tiempo a mi mánager Miguel Mostaza, que me ayudó mucho desde el inicio. A finales de año ya residía en Lérida".

Rápida mejora de las marcas y la nacionalidad española
La evolución deportiva de Lamdassem fue muy rápida, y sobre todo notó entrenar en pista a otros ritmos de lo que estaba habituado. "Yo era corredor de cross sobre todo porque no teníamos pistas para entrenar y aquí descubrí que había pistas por todos lados y por eso notaron las marcas, porque antes apenas competía en pista". Lamdassem registró 14:14.80 en 5.000 en 2003, se fue a 14:00 en 2004 y en 2005 hizo ya 13:32.07 y 27:59.39 el año de su debut en 10.000 metros.

Mientras su pelea burocrática por conseguir la nacionalidad iba por un lado y bien encauzada, su crecimiento como atleta continuó en 2006 con 13.17.49 (a la postre su mejor marca de siempre) y 27:46.67). Aquellos años la federación marroquí viendo su evolución, trató de cautivarle para que corriera con ellos los Mundiales de Cross, pero Ayad tenía muy clara su decisión de conseguir la nacionalidad española y correr con España, por lo que siguió esperando. Aquel momento llegó el 27 de mayo de 2007 y aquel verano logró su primer título de campeón de España, en los 10.000 metros. "Desde siempre me sentí como cualquier atleta español, yo era un profesional del atletismo, no tenía problemas con nadie y me consideré bien tratado. Al año siguiente no podía correr con la selección hasta mayo, pero la Federación pidió a la IAAF que me dejara correr el Mundial de Cross de Edimburgo y la IAAF lo autorizó, por lo que estuve muy contento de debutar con la selección, era un honor para mí. 2008 además fue un año de muchos éxitos personales, con mi debut en los Juegos Olímpicos luego en verano y cerrar el año con el 4º puesto en el Europeo de Cross". Su idilio con esta competición se perpetuó en el tiempo y tras el 5º puesto de 2009, en 2010 llegó su primera medalla, la plata tras Sergey Lebid. "Era mi primera medalla con España y estaba muy satisfecho, pero en 2011 creo que podía haber ganado. Se escapó el atleta belga Bekele y cuando quise ir a por él ya era tarde, tenía que haber arriesgado antes". Aquel 2011 Lamdassem consiguió en el Mundial de Cross su mejor puesto de siempre con la 11ª plaza. Antes, en 2010, durante el Europeo al aire libre de Barcelona, perdió la medalla de los 10.000 metros in extremis en la vuelta final, cuando llegó desfondado. "Me quedé vacío, como sin azúcar y con los gritos del público me entró pánico en la parte final y a partir de ahí empezamos a cambiar cosas en la alimentación".

Consolidado en cross pero no en maratón
Y así en 2012 llegó su debut en maratón, fue en Otsu (Japón) y ya en aquella ocasión sufrió mucho para acabar, un problema que le ha perseguido siempre hasta la pasada edición de Valencia: "Siempre he tenido problemas en la parte final en mis maratones, problemas musculares, quedarme vacío, sin azúcar… y en aquel debut quise acabar como fuera, porque al final iba andando". Pese al varapalo de su debut y el que había sufrido en la pista de Barcelona, Lamdassem tenía claro que su futuro miraba al maratón: "El cross se me daba bien pero veía que ya no tenía los cambios de ritmo del pasado". Con 31 años corrió su segundo maratón en Londres e hizo una buena actuación con 2h09:28 y la 10ª plaza, pero de nuevo quedó insatisfecho, porque los últimos kilómetros perdió mucho tiempo y corrió muy limitado, "pero yo siempre he mirado para adelante. Cuando me ha ido bien, al día siguiente ya he estado pensando en próximos objetivos y cuando me ha ido mal también, aunque claro que me entraban dudas sobre los entrenamientos, la preparación…" Con esta filosofía, y sólo bajo este prisma se puede entender la perseverancia del discípulo de Cánovas, que no cuajó en los años siguientes en los 42km, con marcas de 2h12 y abandonos en los Mundiales de Moscú 2013 y Londres 2017, siempre acuciado por limitaciones musculares.

Pese a esta mala racha en maratón, en 2014 consiguió su segundo título de campeón de España de Cross (el primero fue en 2011) y luego en 2018 bajo una tormenta de aúpa hizo lo propio en Mérida. "El cross me sigue gustando mucho y por ejemplo en Mérida tuve suerte con esas condiciones porque venía de entrenar de las montañas del Atlas con un tiempo parecido, con mucha lluvia. Creo, que por ejemplo en maratón, hasta Valencia, me había faltado esa suerte que hay que tener, el poder correr uno entero sin problemas el día de la carrera y en la preparación".

Cambios en el entrenamiento y sin desgaste por la "no competición"
"Este último año he entrenado compartiendo con mi entrenador Antonio, y siguiendo también otros métodos que usan los italianos, con más kilómetros pero menos calidad y este sistema me ha venido bien. Con el Covid, al principio, como todos los atletas, estaba muy enfadado porque no podíamos competir, pero al haber preparado sólo esta prueba de maratón y el no haber competido como en años anteriores ha hecho que llegase muy bien. Creo que otras temporadas llegaba con falta de kilometrajes porque teníamos muchas competiciones previas y eso te va desgastando y te quita muchos entrenamientos, no sólo por la competición sino por los viajes. Ten en cuenta que hemos estado haciendo siempre 20-30 competiciones al año… está claro que debido a la situación del Covid y no poder competir como antes, me ha hecho llegar entero".

Estas palabras que resumen el cambio de preparación y la alegría por lo conseguido no esconden que: "Estuve pensando en ponerme a trabajar en otra cosa y dejar el atletismo, porque ya tengo una edad, los tres niños…". Y cuando preguntamos a nuestro hombre si no siente cierta rabia por haber tenido que esperar a los 39 años para conseguir su mayor gesta contra el crono, él sentencia: "Haber hecho la marca, con el récord de España, me hace estar muy tranquilo de poder dejar el atletismo y una vez en mi vida haber hecho un récord así. Y de algo que estoy muy contento es varios amigos que habían dejado el atletismo con 33, 34 años, se han animado a volver a intentarlo al ver la marca que he hecho yo con 39".

Al futuro mira con optimismo, con cabeza y sin fecha de caducidad: "Está claro que no haré más maratón hasta los Juegos, alguna media como test y nada más. Hace años pensaba que a los 36 o así dejaría el atletismo, pero ahora me veo bien y seguiré hasta que el cuerpo me diga que ya no puedo más. Hacer récords internacionales M40 me motiva, intentaré ir a algunos de los mejores maratones del mundo más adelante para competir en Máster", nos cuenta un Ayad Lamdassem, que está muy agradecido a su entrenador, su mánager, la Federación Española y "la familia Bikila, que me han ayudado mucho, y al venir de fuera, de otro país, han hecho que me sienta en mi casa, de verdad". Ayad pertenece al club de atletismo Bikila desde 2010, un atleta fiel a los colores y a los amigos, sin grandes exigencias como contrapartida, según nos cuentan quienes le conocen bien y que sueña con volver a estudiar cuando deje de competir y poder crear una escuela de atletismo en su Sahara de origen.

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Historial Deportivo de Ayad Lamdassem
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