Real Federación Española de Atletismo





 jueves, 07 de enero de 2021   ENTREVISTA WEB 1/2021
Imanol Egidazu, un superman de 15 años

Por : Emeterio Valiente


El ser humano ofrece su mejor versión en la adversidad y el ejemplo de este eibarrés proyecto de campeón así lo atestigua; si paseando por sus nativos frondosos parajes se encuentra usted una jabalina, no piense que necesita graduarse la vista, son simplemente los restos de la batalla que libró Imanol para afrontar con garantías su hercúleo reto combinado. Fue capaz de batir un récord de España lesionado, así que imagínense a este chicarrón del norte en su plenitud.

Diríase que cuando ya existe una licencia federativa en tu casa, la decisión es más sencilla, o realmente no hay siquiera decisión sino que todo fluye de forma natural, "mis padres han sido muy deportistas, mi padre Íñigo en atletismo y mi madre Raquel en balonmano, y lo siguen siendo, así que ya desde pequeño he practicado todo tipo de deportes. Como mi padre es atleta quizás eso me decantó por el atletismo, porque ya de muy pequeño íbamos a la pista a correr, saltar y demás. Como mi padre conocía a Inma Urkiola, la entrenadora de siempre en Eibar, empecé a probar el atletismo a los 8 años cuando era benjamín. En Eibar, a partir de esa edad, los escolares empiezan con la actividad extraescolar del multideporte y todos los niños van probando los diferentes deportes que luego se pueden practicar en los clubes. A partir de los 10 años ya es cuando empecé a entrenar dos días por semana y a participar en algunas pruebas escolares". En todo caso, el atletismo llevaba las de ganar pero tuvo que luchar frente a otro finalista, "compaginaba el atletismo y el waterpolo, un deporte individual y uno de equipo", pero las aguas volvieron a su cauce y "ya desde el año pasado me dedico sólo al atletismo".

En el caso de Imanol lo de dedicarse 'al atletismo' no es una generalidad, sino que define con exactitud su día a día, variado donde los haya y donde el aburrimiento no tiene la menor cabida, "Inma Urkiola fue quien me guío hacia la combinada. Nos hacía probar todas las especialidades: saltos, vallas, lanzamientos y también competíamos en invierno en varios crosses. Como me defendía bien en la mayoría de pruebas, me animé a competir en pruebas combinadas y me siento muy a gusto por el momento". Tan a gusto que, inquirido por si prefiere la primera jornada o la segunda de la combinada, responde con pasmosa determinación, "nunca me he planteado esa pregunta, me siento cómodo en la primera y en la segunda jornada por igual, ¡ojalá hubiera una tercera!" lo que no es óbice para que exprese sus disciplinas preferentes, "siempre me han gustado las vallas, la velocidad y el salto de altura y estos dos últimos años también me siento cómodo con los lanzamientos de jabalina, peso y disco"; vamos, que si buscamos en Google, "puntos débiles de Imanol Egidazu" corremos (o saltamos o lanzamos) el peligro de toparnos con el temido, "no se encontraron resultados coincidentes". Un tierno Imanol afrontó en 2019 sus primeros nacionales y, a pesar de ser cuarto en las dos ocasiones, las medallas de chocolate le supieron dulcísimas, "mi primer campeonato de España fue en Sabadell, tenía 13 años y era el atleta de menor edad. Estar allí, ver lo que era un campeonato nacional, conocer a otros atletas ya era un regalo y competí sin ningún tipo de presión; sobre todo quería disfrutar, intentando mejorar mis marcas personales. Conseguí el 4º puesto y el récord de Euskadi de pista cubierta, ¡para mí fue casi como ganar una medalla! Luego, al aire libre en Gijón en julio, tenía el mismo objetivo, mejorar mis marcas personales, hice también récord de Euskadi, quedé nuevamente en 4ª posición, y especialmente mejoré en la pértiga y en el lanzamiento de jabalina".

Cuando el año 2019 echó el telón, Imanol ya tenía en su radar la temporada 2020 en la que afrontaría los campeonatos siendo sub-16 de segundo año, lo que le confería el status de ser uno de los favoritos, pero, como todos sin excepción, tuvo que hacer ajustes a su plan, "la verdad es que esperaba con mucha ilusión el campeonato de pista cubierta de marzo, pero la pandemia lo cambió todo. Con la ayuda de mi padre, que de atletismo sabe muchísimo, traté de mantener el estado de forma en casa, en el garaje con vallas fabricadas por nosotros mismos y con material del club, como discos, jabalina, peso y demás material. Él siempre ha estado conmigo en todos los entrenos ayudándome, pero este año más aún por las limitaciones por culpa del Covid-19".

Solo las ganas de entrenar y progresar de Imanol se revelaron superiores a la virulencia de la pandemia, hasta el punto de reescribir el refranero, que ya reza aquello de "no se pueden poner puertas al Imanol, "en cuanto empezó la desescalada y al no poder ir a la pista, aprovechamos para entrenar en campas y zonas de monte, haciendo lanzamientos de disco, peso y jabalina, ¡fíjate que llegamos a dejar una jabalina colgada de un árbol! (risas). Ya en septiembre pudimos acceder a la pista con muchas limitaciones y preparar el campeonato de aire libre en Granollers. En una combinada puede pasar cualquier cosa y puntuar en todas las pruebas era mi objetivo. Tenía claro que si me salían mis mejores marcas en cada especialidad tendría posibilidades de medalla, pero sabía que sería muy complicado".

El relato que nos regala ahora es estremecedor, podría ser el guión de una película de intriga y de él se deduce el conspicuo margen del que disponía con respecto a sus coetáneos, pues, les revelo ya el asesino, acabó ganando y con récord de España, "me dejé muchos puntos en la pértiga, acudía con 3.80 y solo pude saltar 2.80, porque después de las vallas tuve una contractura en las lumbares que no me dejaba prácticamente ni correr. Calentando pensé que tendría que dejar la competición, pero finalmente conseguí al menos no hacer un cero y puntuar. Al finalizar la pértiga me pusieron calor y junto con un buen masaje conseguí lanzar la jabalina con carrera corta, no tenía dolor como en la pértiga, pero tenía miedo, mucho miedo de que me diera otro latigazo en las lumbares. Lancé por debajo de mi marca, pero no me puedo quejar, y en el 1000 fui a muerte como nunca". ¿Resultado? Medalla de oro con récord de España, 5.367. Sin más.

Los desvelos federativos posibilitaron que el Nacional que no se pudo celebrar en marzo pudiese disputarse en la senectud del año, 19 y 20 de diciembre, y tampoco resultó un camino de rosas, "la competición de pista cubierta ha sido algo más difícil de preparar. A finales de octubre en nuestra comunidad los atletas sub16 no podíamos entrenar en grupo ni competir debido a las restricciones del Covid, así que estuve dos meses preparando la competición con la ayuda nuevamente de mi padre. No podíamos acudir a los entrenamientos del grupo en Ermua, que es donde entrenamos habitualmente, así que con limitaciones hemos entrenado solos en la pista de aire libre de Eibar. Ha sido duro, pero hemos entrenado mucho y bien, sobre todo técnica en altura, vallas y peso; la longitud la entrené lo justo, porque todavía llevo arrastrando las molestias en las lumbares, pero ha merecido la pena y estoy muy contento por el récord logrado, ya que no era fácil mejorar la marca de Tayb Loum, (4.281p)". ¿Resultado? Medalla de oro en Hexatlón con récord de España, 4.379. Sin más.

Quizás no sea el párrafo más original del reportaje, pero Imanol nos confirma algo que siempre es bonito recordar, el 'buen rollo' entre los atletas de su especialidad, que ven al resto más como compañeros que como rivales, algo complicado de ver en eventos individuales, "sí, siempre me ha parecido que hay buen ambiente entre los 'combineros', tanto en Euskadi como en los campeonatos de España. Cada uno va a intentar mejorar sus marcas, nos animamos, nos ayudamos si es necesario. Cuando teníamos que correr el 1.000, como sabían que podía hacer récord, me animaron mucho y también hay buen ambiente entre los entrenadores de los atletas de combinadas". El suyo es Antonio Cid, del que glosa su figura, "tanto Inma Urkiola como Antonio Cid son grandes personas que llevan muchísimos años dedicados a entrenar atletas y su implicación es total. Con Antonio llevo dos años y entreno los saltos, he mejorado especialmente en altura, como muestra la marca de 1.88 que conseguí en Madrid. Tenemos un grupo de entrenamiento con un gran ambiente, le gusta que disfrutemos pero a la vez que haya un compromiso de dar lo mejor de nosotros y experiencia la tiene toda".

Eibar cuenta con menos de 30.000 habitantes, pero una cosa es la cantidad y otra es la calidad; su equipo de fútbol compite sin complejos en la máxima categoría y, ya en atletismo, emerge la figura totémica de Odei Jainaga, el flamante plusmarquista nacional de jabalina, "conozco a Odei porque todos los atletas de Eibar estamos en contacto, aunque no coincidimos mucho porque él entrena fuera de Eibar y es 8 años mayor que yo, por lo que por razones de estudios y entrenamientos él está en la zona de Bilbao. Sí hemos coincidido en varias pruebas este año, como Donosti, Gasteiz y Pamplona. La verdad es que es un lujo poder ver en acción a Odei".

Según acabábamos de deglutir la 12ª uva, Imanol pasaba a engrosar su nueva categoría sub-18, un reto apasionante que muy pronto empezará a afrontar, "de momento me tengo que adaptar a los cambios en el peso de los artefactos y a las nuevas distancias entre vallas; como el campeonato de España fue a finales de diciembre aún no he podido dedicar mucho tiempo a preparar la nueva temporada. Mis objetivos para este año son mejorar la técnica en todas las disciplinas, tomarme el primer año sub-18 con mucha tranquilidad y, sobre todo, disfrutar".

Dicen que a los más jóvenes les puede el deseo de la inmediatez, de quererlo todo para ya, pero no es el caso de Imanol, cuyo estreno en la madre de todas las combinadas, el Decatlón, como el cielo, puede esperar, "la verdad es que no tengo ninguna prisa, quiero ir paso a paso, mejorando la técnica y lo que tenga que venir, ya llegará; además, no puedo olvidarme de los estudios, por lo que hay que ir compaginando todo con tranquilidad".

Escudriñando en las pruebas que conforman sus combinadas, le preguntamos por su orden de preferencia entre los 60m bajo techo (mejor marca de 7.34) o los 100 de aire libre (11.57), "me gustan las pruebas de velocidad, así que no me atrevería a decantarme por una u otra". En cuanto a los saltos horizontales, le gusta la longitud (6.20) y eso que no es su salto favorito, "me gusta más el triple, pero en la combinada dejaría la longitud porque el triple castiga más físicamente. En la longitud me veo bien, pero es la prueba a la que hemos dedicado menos tiempo, porque en la combinada de aire libre no tenía esta prueba". Respecto a los saltos verticales, explica, "he trabajado más la altura, y es donde he tenido mejores resultados por el momento. En Granollers no pude competir en condiciones en pértiga por las molestias comentadas, y debido a las restricciones del Covid no he tenido la oportunidad de tocar mucho la pértiga esta temporada que ha terminado". Sobre las vallas, además de ser un felino, comenta, "ya estoy probando las nuevas distancias entre vallas., es una de mis especialidades favoritas (8.64 en 60v y 14.14 en 100v (0.91), casi puedo decir que la que más me gusta y espero ir mejorando mis marcas". En no pocas ocasiones, los lanzamientos, hasta tres, lastran sobremanera la puntuación de los 'combineros velocistas-saltadores' pero Imanol no le hace ascos a ninguno de ellos, "me encantan todos los lanzamientos (peso 4kgs, 14.91; disco 1kg, 51.07; jabalina 600g, 54.90) ya he realizado pruebas con los nuevos artefactos y me veo bastante bien. Además, los lanzamientos son muy importantes para la combinada de aire libre, por lo que también entreno bastante estas disciplinas, aunque no es fácil llegar a todo".

Todavía, pensará el lector, queda una tenue esperanza de encontrarle un punto débil a Imanol, pero rápidamente se desvanece cuando advertimos que cubre los 1000m, en 2:54, un registro más que notable para un todoterreno como es él, "como decía antes, no es fácil llegar a entrenar todo y el 1000 es lo que menos entreno, pero he mejorado bastante y depende mucho de las fuerzas con las que llegues a esa última prueba".

Toda esta excelencia atlética se encarna en 1.84m de estatura y 70kgs de peso y seguramente cambiará más lo segundo que lo primero, "no sé si creceré algo más, pero si me quedo con esta altura creo que está bastante bien. Debido a mi edad, aún trabajo poco con las pesas y supongo que aún me cambiará un poco el cuerpo".

Su filosofía 'completa' se pone también de manifiesto cuando le preguntamos por sus atletas de referencia y, como es campeón de España de Octatlón, nos recita ocho identidades patrias y otras tantas foráneas, "por supuesto, sigo los resultados de nuestros atletas nacionales: Jorge Ureña, Orlando Ortega, Teresa Errandonea, María Vicente, que ahora está aquí cerca en Donosti, Odei , Arantza Moreno , Asier Cuevas y el triatleta Pello Osoro de nuestra zona y, como comparto afición con mi padre, veo muchos videos de campeonatos de Kevin Mayer, Daniel Roberts, Grant Holloway, Sydney McLaughlin, Dafne Schippers, Armand Duplantis, Mutaz Essa Barshim, Johaness Vetter…entre otros muchos". Con esos espejos en los que mirarse y deleitarse, ¿alguien apostaría a que no llega a los 8.000 puntos más pronto que tarde?


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Junto a su padre y su entrenador
Junto a su padre y su entrenador









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