Real Federación Española de Atletismo





 martes, 01 de diciembre de 2020   ENTREVISTA WEB 113/2020
Abel Antón: "Si mi debut maratoniano hubiera salido mal, habría dejado el atletismo"

Por : Vicente Capitán


Abel Antón Rodrigo (24-10-1962) es uno de nuestros atletas más reconocidos y admirados en estos 100 años de historia del atletismo español y fue uno de esos chavales de mediados de los 70, que empezaron a hacer atletismo con escasez de medios. "Empecé a los 13 años en el colegio, el profesor de Educación Física me seleccionó entre los cuatro mejores del cole para ir a un cross de todos los colegios de la ciudad. No lo hacía mal, en aquel provincial de Soria creo que quedé 7º pero ni entrenaba ni nada. Dos años más tarde, de cadete ya ganaba casi todas las carreras locales o provinciales", nos cuenta Abel, quién tras haber sido concejal de deportes en Soria y luego senador por Soria al acabar su carrera deportiva, se dedica ahora a sus tiendas de deportes, y a cumplir presencialmente con numerosos eventos y patrocinios de los que es imagen.

En juvenil ya corrió un Campeonato de España de Cross individual en el 78 acabando 9º. "Me juntaba a con dos o tres amigos de Soria, dábamos unas vueltas al parque Central de la Dehesa y para casa, y lo hacíamos tres días a la semana, nada más. Un año más tarde, con mi club, el Cañada Honda, acabé tercero en la carrera del Nacional de Cross por Clubes en la Casa de Campo y quedé también segundo en el Cross de Lasarte". La pista casi ni existía para Antón, porque apenas había competiciones para los chicos de su nivel "íbamos alguna vez a Logroño, la típica excursión en autocar y aprovechábamos el día y hacíamos dos o tres pruebas, lo que hubiera".

Primeros oros júnior y primer enfrentamiento directo con Martín Fiz
Su evolución de júnior, en 1980, pasó primero por una lesión en invierno y aquel año se cruzó en su vida Enrique Pascual Oliva, que había llegado a Soria tras licenciarse en INEF: "La verdad es que Oliva buscaba a gente de pértiga, que era lo que él hacía como atleta, pero no encontró a nadie en Soria. A mí me veía correr por el parque y me propuso entrenar con él y así empezamos juntos. Descubrí lo que era el interval, series, gimnasio, etc, cosas que nunca había hecho". Fue bronce en el Campeonato de España de 5.000 y fue a su primer encuentro internacional con España, a Francia. La campaña siguiente encontramos un Antón muy sólido en cross. Ganó sobrado el campeonato de España de Cross por clubes y le individual y cuajó luego un Mundial de Cross muy bueno (17º) aquel disputado en La Zarzuela. Luego en verano llegó el primer enfrentamiento directo con Martín Fiz, que era un año más pequeño que él y Abel ganó el campeonato de España de 5.000 con Fiz segundo. Aquel campeonato de España disputado en La Albericia (Santander) nos deja esta anécdota: "Me colé en el polideportivo para dormir, porque no teníamos hotel y allí pasé la noche en la colchoneta altura. La otra opción era dormir en el coche, que es lo que hizo mi entrenador y mi compañero José Ángel López. Con 18 años, duermes en cualquier lado", nos cuenta Abel. Poco después llegó su primer campeonato de Europa, como júnior, con la quinta plaza en la final.

Medallas absolutas y mínima para Los Ángeles
En 1982 los entrenamientos con Enrique Pascual empezaron a dar sus frutos en distancias más cortas, porque Abel, empezó a foguearse en los 1.500 para mejorar la velocidad y se fue a 3:47 y un año más tarde a 3:45. Aquellos años tocó pasar por el servicio militar y "fueron unos años de transición, porque no había categoría promesa. En 1984 empecé a doblar, nada más venir de la mili y la evolución fue tremenda". En verano se proclamó subcampeón de España absoluto tras José Manuel Albentosa, ganó un encuentro internacional y le invitaron al Miting de Oslo y a otro también en Noruega. "Primero corrí un 1.500 e hice marca con 3:42 y tres días después en Oslo corrí los 5.000 en 13:27.95". De repente se encontraba con mínima olímpica para los Juegos de Los Ángeles y la que a la postre fue mejor marca española del año pero la mínima llegó unos días más tarde del plazo para ir a Los Ángeles y se quedó sin ir.

El traslado a Zaragoza, 3:37 en 1.500 metros y finalista en el Mundial en Roma.
Aquella buena temporada su ficha con el Helios de Zaragoza mejoró, porque le ofrecieron la posibilidad de trabajar en el polideportivo Salduba de la capital y dedicarse más a entrenar. Se trasladó y pasó allí tres años entrenando por correspondencia con Enrique Pascual. En invierno del 85 llegó su primer Mundial absoluto de Cross, y luego, su victoria en el Miting de Zaragoza en los 3.000 con 7:47.58, además de ser 2º en la Copa de Europa en 5.000 y luego en un encuentro internacional puso en aprietos a todo un campeón del Mundo como Alberto Cova. "Tenía una gran mentalidad de ir a por cualquiera, estaba muy rápido y por eso fui capaz de ser segundo en el campeonato de España de Gijón detrás de Abascal". De aquel año es su mejor marca en 1.500 con 3:37.5. El 86 tras un invierno más discreto, con problemas físicos llegó su primer Europeo al aire libre en Stuttgart. En el Europeo hizo su marca del año con 13:32, pero fue eliminado en las semifinales. "Pero aquel año fue importante para mi vida deportiva porque conocí a Miguel Ángel Mostaza en aquel Europeo y empezó a ser mi mánager, y también aquel año conocí a mi mujer. Luego, 1987 fue uno de mis mejores años. Primero hice una gran temporada de cross quedando 41º en el Mundial y luego en pista, carrera que hacía, carrera que ganaba. Gané en Zaragoza, en Salamanca, en Santander y volví a Oslo y gané en el 3.000 con 7:46. En el campeonato de España hice el 1.500 donde quedé segundo y en 5.000 aquel año corrí en 13:21. Tocaba el Mundial de Roma y creo que estuve bien, pasé a la final y allí acabé 14º". Además, aquel 1987 Abel se estrenó en los 10.000 metros. Fue seleccionado para la Copa de Europa y ganó aquella carrera táctica (28:46), tras un sprint muy luchado con Salvatore Antibo (imagen de la izquierda).

1988 estaba señalado en su programación para ir a sus primeros Juegos Olímpicos. En invierno estuvo otra vez a gran nivel, con el tercer puesto en el Campeonato de España de Cross. "Y luego en verano estuve muy bien en cuanto a marcas, mejoré en 5.000 a 13:20, otra vez en Oslo, pero creo que a Seúl, en septiembre, llegué pasado". Antón fue 12º en semifinales. Poco después, ya en la temporada de pista cubierta del 89, Abel cosechó su primera gran medalla internacional (ya había sido campeón Iberoamericano en el 86 y 3º en unos Juegos Mediterráneos), al ser subcampeón de Europa "que aún no sé ni cómo lo hice, porque pillé un gripazo la semana de antes y dudamos incluso en ir, pero el campeonato estuvo fenomenal porque me ganó Baumann que me ganaba en todo". Aquel año se pasó todo el verano en blanco tras romperse el gemelo en el miting de Tenerife. Tras recuperarse bien, 1990 nos deja el mejor Mundial de Cross de Antón en Aix-Les-Bains (38º) y el podio para España por equipos, por cierto, un Antón que ha sido partícipe de tres medallas absolutas en Mundiales de Cross por equipos. El Europeo de Split era su nuevo gran objetivo "no fue un gran año para mí ese 1990, aquel campeonato de España de Jerez me ganó José Luis González y al año siguiente me tomé la revancha ganándole yo en el Estadio de Montjuïc". En Split, Abel hizo una buena semifinal y en la final se tuvo que conformar con el 11º puesto, que le dejó insatisfecho. 1991 llevó a nuestro hombre a su segundo Mundial, a Tokio, "donde sí me vi peleando cerca de los mejores de hecho en la semifinal tiré fuerte porque íbamos lentos, por allí andaba Carl Lewis y Powell saltando en la final y en uno de los saltos más largos de Lewis se me ve corriendo a su lado, cuando iba escapado" nos cuenta Abel entre risas. Diploma Olímpico en Barcelona, minutos después del oro de Cacho.

Aquellos años Abel y Fermín Cacho, y a veces Tomás de Teresa, solían hacer concentraciones en verano en Castellón y en invierno solían ir a Maspalomas para huir del frío y la nieve (entonces habitual) en Soria. Para los Juegos, Antón tenía casi la clasificación en el bolsillo del año anterior, "salvo lesión o debacle". "Yo pensaba que podía estar cerca de las medallas, aunque fuera muy difícil y la temporada fue muy bien con todo enfocado a Barcelona. Hice algunos entrenamientos buenísimos, por ejemplo, un par de semanas antes entrenando en Soria hice un 2.000 en 5.05 y además iba muy fácil". Abel sabía que su mayor limitación venía porque se cargaba mucho en los gemelos al disputar semifinal y final "eso es algo que me ha acompañado toda mi carrera". "Nunca olvidaré el día antes calentando con Fermín, cómo nos iba diciendo en el rodaje, que él iba a ser campeón olímpico al día siguiente y luego el día de la final, me tocó ver su carrera en las televisiones que teníamos en cámara de llamadas, porque yo corría 20 minutos después. Fue una motivación y además sabía que llegaba muy bien". Antón acabó 8º y vivió posteriormente un recibimiento festivo junto a Cacho y su entrenador en Soria, una ciudad que se volcó con sus paisanos con varios días de fiestas y homenajes.

Abel se encontró en 1993 con su mejor marca personal de 5.000 muy pronto, en Sevilla en junio con 13:17.48 y aunque había Mundial en Stuttgart (11º en la final de nuevo) su mente estaba ya puesta en el Europeo del año siguiente: "En aquellos años aparecieron Gebresilassie, Komen, Tergat, mucha gente que bajaba de 12:50 incluso y sabía que había que pasarse al 10.000".

Doblete en Helsinki y mejores marcas en 5.000 y 10.000
"Helsinki debía ser el campeonato de mi consagración, llevaba ya varios Europeo y Mundiales, y además el 10.000 de Helsinki era final directa, lo que evitaba mi problema de carga de gemelos al acumular varias carreras. Pensamos en poder doblar el 5.000 porque tenía la mejor marca española y no había más de tres atletas con mínima". Abel obtuvo fácil su billete para los 10.000 porque ganó el campeonato de España en San Sebastián y el día de la final (al inicio del campeonato) demostró el magnífico sprint que siempre han tenido sus piernas. Dejó hacer a gente como Panetta, los Castro, en una carrera que fue a tirones… y en la parte final apareció Antón, que a falta de una vuelta se vio sobrepasado por Vincent Roussau que pegó un ataque en seco, Antón respondió, no sin dificultad, pasándole en la recta de llegada. "Luego en las series de 5.000 me encontré fatal, con muy malas sensaciones, pero pensaba sólo en pasar a la final y vi que me metía bien. Y allí dos días después, todo lo contrario, me vi fenomenal desde el inicio. Incluso hubo un momento que me llegué a ver segundo, porque Baumann que ganó era intratable. Las piernas me dieron para ser tercero y ya está, pero estaba muy contento". La resaca de aquellas medallas fue fantástica para Abel, porque quedó 3º en el Miting de Bruselas con 13:25 y para cerrar se marcó su marca personal en Berlín el 30 de agosto con 13:15.17.

Los años siguientes el soriano tuvo que seguir en los 10.000 metros en parte "obligado porque los del maratón lo estaban haciendo muy bien y prácticamente de un campeonato a otro quedaban ya seleccionados, porque yo sí estaba pensando en el salto al maratón, un poco siguiendo los pasos de Martín, está claro". En 1995, el Mundial de Gotegorg le dejó su marca personal en semifinales con 27:51.37, aunque no pudo refrendarlo en la final al abandonar la misma con una rotura fibrilar, otra vez en uno de sus gemelos.

Órdago al maratón en su debut y la mejor versión de Antón
"Preparé bien el 10.000 de Atlanta, pero sabía que mis posibilidades eran muy limitadas. Me clasifiqué bien y buscaba ser de nuevo diploma, pero sabía que dos carreras de 10.000 me afectaban mucho a mis gemelos". Se clasificó bien para la final en una carrera rápida con 27:56 y en la final acabó 13º. "Atlanta para mí fue una decepción y como estaba bien, y yo siempre alargaba temporada con los mítines y además Atlanta fue en julio, nos propusimos debutar en maratón, y elegimos Berlín a finales de septiembre. Acumulé kilómetros y mantenía la calidad porque por abajo estaba muy sobrado. Yo tenía claro que, si no me salía bien aquel debut, dejaría el atletismo… y salió bien claro, me encontré fenomenal, corriendo fácil y gané con 2h09:15. Yo sólo quería saber si valía para esta prueba, pero no tenía intención de ganar, ni mucho menos". Aquel resultado dio un giro total en la carrera de Abel Antón y nos dejó en los años siguientes el Abel Antón más exitoso y más reconocido por el gran público, de cuyas hazañas ya hemos hablado en otras ocasiones en nuestra web, por lo que pasamos a resumir lo más sobresaliente del Antón maratoniano.

Su segunda maratón volvió a ganar fácil, bajo una climatología infernal en Kyong-Ju (Corea) con 2h12:37 y la siguiente cita ya era el Mundial de Atenas. "Tenía claro que el hombre a seguir era Martín, pero yo no era favorito, porque me faltaba experiencia. En Atenas tuve mis momentos de duda, aunque parezca que no y fue en el kilómetro 34 poco antes de acabar los casi 20km en subida, porque Martín tiraba muy fuerte. Le pude aguantar ahí y después sí que mi vi ya campeón". Los premios Príncipes de Asturias fueron la guinda al pastel de aquel oro individual y por equipos y Abel empezó a ser un atleta al que quería todo el mundo en sus carreras. En diciembre fue a Fukuoka (3º) y luego en abril llegó su enorme victoria en Londres 98, con un final portentoso, cazando a El Mouaziz y ese kilómetro final cerca de los 2:40.

Abel tuvo claro que a partir de su título Mundial la clave fue administrar los esfuerzos, el soriano tenía ya 35 años y para afrontar bien los maratones no podía hacer alardes cada fin de semana. El 98 tuvo problemas de espalda tras Londres y en verano no hizo nada y el 99 todo fue enfocado a Sevilla. "Toda la preparación fue a la perfección, estaba incluso mejor que en Atenas, pero dos semanas antes tuve una fuerte contractura en los isquiotibiales, y tuve que parar de entrenar y recuperarme y perdí la confianza. Luego el día de la carrera, sorprendentemente me encontré fenomenal y sin dolor, controlé la carrera casi como quise y aunque el isquio me fue avisando en la parte final, ya quedaba tan poco, que pude ganar". Sidney podrían haber sido los Juegos de su "traca final" pero lamentablemente le detectaron un quiste de Baker en una rodilla por lo que tuvo que limitar mucho su preparación. Pudo llegar para correr bien, pero no era el Antón del año anterior, aunque quiso acabar la carrera y nunca pensó en la retirada. Su abandono del deporte de alto nivel se produjo el año siguiente en el Millenium Marathon de Madrid en otoño, carrera que nos ofreció el último enfrentamiento entre Antón y Fiz.



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Historial Deportivo de Abel Antón
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