Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 18 de noviembre de 2020   ENTREVISTA WEB 108/2020
Roger Oriol y aquellas colchonetas con agujeros

Por : Alfredo Varona


Roger Oriol tiene 63 años y, ya que le llamamos de la RFEA, no quiere dejar pasar la oportunidad.

- No sé si es por la edad pero aún tengo muy presente lo que ha pasado con Jordi Llopart.

-¿Quién se lo iba a esperar a su edad a los 68 años? -añade.

-A esa edad uno todavía es joven.

Y se acuerda de aquella concentración que compartió con él en Curtis (La Coruña), de aquellos 15 días en los que eran tan jóvenes.

-Nos llevó la Federación a él y a mí para descansar, para dar paseos en un sitio sano donde se come bien y recuerdo que Jordi era un tipo muy majo con una confianza prodigiosa en sí mismo, con una voluntad de hierro que decía 'todo es posible'.

Llopart ya había sido campeón de Europa en Praga 78 en los 50 km marcha.

-Cuando salíamos a dar un paseo tenía que decirle 'bueno, tío, pero tú ¿de qué vas?", porque andaba a un ritmo bestial. Siempre lo tuve presente: un paseo con él era complicado de verdad

Roger Oriol era entonces un joven pertiguista que ya había batido el histórico récord de Ignacio Sola (5,20 metros).

- Llegué a saltar 5,40 varias veces -recuerda hoy en un día que invita a recordar a un atleta que puso el fin muy pronto.

Roger se marchó a los 23 o 24 años cuando la motivación le insinuó: "esto se ha acabado, amigo, búscate la vida por otro lado".

Roger Oriol se la buscó en la informática, haciendo cursos de informática, y, a los 63 años, no se arrepiente de nada porque le ha ido bien.

Hoy, trabaja en Indra, y ayer en IBM, y nunca le ha amargado esa pregunta, "¿qué hubiese sido de mí en el atletismo?", que a otros les hace trizas.

-Supe adaptarme al mundo real pero admito que no siempre es fácil. Quizás más en mi caso que no estudié. Pero sí he sabido actualizarme y me ha ido bien en la informática: cuando empecé no sabía que iba a ser así.

-De joven pensaba que a los 40 años seguiría saltando pértiga -añade-. Pero cuando no estás en forma parece como si la pértiga pesase más y es una sensación muy negativa y entonces te das cuenta de que ése no es tu sitio, de que tú no puedes estar ahí.

Roger Oriol prefería olvidar, jugar al tenis o al fútbol sala, lo que no choca con los recuerdos de aquel pertiguista que cuando estaba en forma se sentía como Superman.

Y no era un error.

Roger tenía un talento prodigioso que era como un cheque en blanco.

Hubo épocas en las que batía el record de España de pértiga cada semana, hasta 18 centímetros en un solo día.

Momentos. Qué momentos.

Parecía que había firmado un contrato con la gloria.

Todo el atletismo preguntaba por ese chaval que venía del barrio de El Guinardo en Barcelona, donde él hablaba de un vecino que fue clave en su vida: Martí Perarnau.

-Ernest, mi hermano mayor, iba con él y con su padre a entrenar a Montjuic y luego me uní yo y, a los 11 años, en un curso de verano en el Club de Natación de Barcelona Nemesio Ponsati hizo unas pruebas para detectar que era lo mejor que se le daba a cada chaval.

-Y por allí andaba Hans Ruf -recuerda.

Y ya nada volvió a ser como fue.

A Roger Oriol sólo le faltó tiempo en la pértiga: no se dio el tiempo que nos hubiese dado la mayoría pero no todos modos iguales.

Él llegó a la universiada de Méjico, y también llegó al campeonato de Europa de pista cubierta en San Sebastián y, a tenor de lo que he leído de él, me parece tan poco, pero.

Hace balance y se da cuenta que, de alguna manera, gente como él "abrió el camino a los que llegaron después, a Alberto Ruiz, a García Chico....", y eso también es importante.

-Se entendió que la gente, aún sin medios, podía hasta batir un récord de España -añade.

Roger Oriol lo batió por primera vez en 1978. Tenía 21 años y lo hizo en una época tan primitiva, digna de literatura y memoria.

Hay recortes de periódico, todavía en blanco y negro.

-Recuerdo que, incluso, un compañero que se hizo una fisura en el riñón al caer en la colchoneta: las colchonetas en las que caíamos tenían hasta agujeros.

Pero ése fue el legado que nos dejó Roger Oriol como si fuese el sueño de una noche de verano.

Un joven que despertó ambiciones valientes como la ilusión que se hizo de ir a los JJOO de Moscú 80 y que fue una ilusión con causa.

-Había realizado la mínima.

Pero el hecho de que no le llevasen quién sabe si lo precipitó todo o si fue el principio del fin, pero pudiese ser que sí.

El día que se marchó con 23 o 24 años ya nunca volvió a acercarse tanto al cielo ni a vérselas para meter la pértiga en los aviones o en los taxis ni a pelearse con los agujeros devlas colchonetas. Qué tiempos.

Aterrizó en la vida real y hoy teletrabaja desde casa.

La informática cambió casi tanto como él que, a los 63 años, está en la última estación de su biografía laboral: todo se acaba.

Se da cuenta entonces de que la vida ha pasado deprisa, de que uno quiere vivir más y de que no es justo que estos días hayamos despertado con la muerte de un hombre de 68 años: Jordi Llopart.

Le ha hecho pensar, recordar y los recuerdos siempre hablan claro.

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Historial Deportivo de Roger Oriol
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