Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 11 de noviembre de 2020   ENTREVISTA WEB 105/2020
Sara Gallego: "No dejaré que Salma Paralluelo me pase por delante fácilmente"

Por : Antonio Aparicio

Viendo el nutrido palmarés de éxitos que acumula la precoz Sara Gallego Sotelo (Barcelona 11-oct-2000), uno podría pensar que su incipiente trayectoria atlética está siendo un camino de rosas. No en vano, tras haberse estrenado con una medalla en el Europeo Juvenil de 2016 y revelarse al año siguiente como brillante campeona de España con sólo 16 años, la chica que (casi) nunca falla también culminó con éxito sus tres siguientes temporadas veraniegas, cosechando un histórico 4º puesto en un Mundial sub-20 (2018), otra medalla continental en esa categoría (2019), y tres episodios sucesivos de gloria nacional y gestas cronométricas en este año del maldito coronavirus.

Sin embargo, la actual reina española de los 400m vallas ha tenido que superar varios escollos para proseguir su ilusionante crecimiento, encabezados por esos duros meses de 2019 en los que a una lesión prolongada se le unió el fallecimiento de su entrenador. En esta entrevista, Sara repasa sus buenos momentos (revelándonos, por ejemplo, la competición en la que más ha disfrutado), pero también los malos y sus aprendizajes (como ese error táctico del pasado invierno que le hizo redoblar su "motivación y ganas"). Asimismo, esta estudiante de ADE, que ahora afronta ilusionada una nueva etapa en el CAR de Sant Cugat, nos habla de su crecimiento mental, sus metas a corto plazo, su estreno con la selección absoluta en Berlín 2018 (con anécdota incluida), el papel de su ex entrenador Agustín Chicón, el inusitado buen momento que vive su prueba (incluida su refrescante rivalidad presente y futura con Salma Paralluelo), sus récords efímeros y los aún vigentes, y sus dotes de gran competidora.

Sara, hace 3 años te entrevistó nuestro compañero Miguel Villaseñor tras haberte destapado con éxitos precoces como un bronce en los 400m vallas del Europeo Juvenil de Tiflis 2016 (58.73) y un triunfo en el Nacional absoluto de 2017 con sólo 16 años y firmando un gran récord de España juvenil. Desde entonces, ¿cómo ha evolucionado mentalmente esa joven atleta que alucinaba con esos 57.88 y aspiraba a saber controlar más los nervios?
Pues mis aspiraciones han ido creciendo. Ya no pienso en los 57, que me saben a poco, sino en los 56 segundos. Mentalmente he trabajado mucho; ahora intento disfrutar al máximo del camino, tanto de los entrenamientos como de las competiciones. Pero justo en eso de los nervios poco he mejorado… [risas].

Tu primer año de júnior, 2018, también fue excelente, y lo iniciaste con un invierno en el que batiste dos veces el récord sub-20 de 400m 'indoor' (54.50 y 54.09). ¿Cómo valoras ese crono, que sigue siendo tu MMP en la distancia, y qué supuso para ti de cara al verano?
Ese año en 'indoor' competí muy poco pero muy bien. Como bien dices, sigo teniendo ahí mi MMP desde entonces, algo que espero que pronto cambie. Me alegró mucho ver que en temporada de invierno puedo sacar buenos resultados igual que en aire libre. Sobre todo, me dio motivación y fuerza para lograr una buena marca en 400m vallas.

La campaña al aire libre de 2018 te deparó tres grandes actuaciones en citas cumbre, empezando por ese 4º puesto (2ª europea) en el Mundial sub-20 de Tampere, donde volviste a desbancar a la histórica Montse Pujol con dos récords de España sub-20: 57.18 en semifinales y 57.11 en la final. ¿Cómo recuerdas esa fenomenal actuación?
Creo que lo he comentado más de una vez, pero es que esa fue la competición que más he disfrutado. Además, eran marcas que tampoco me esperaba lograr; acercarme tanto a los 56 y conseguir batir un récord me alegró mucho. Lo recuerdo con mucha emoción y algo de nostalgia; fue un año muy bonito.

De hecho, estuviste cerca de ser la 7ª medallista española en un Mundial júnior, tras firmar el tercer mejor tiempo en semifinales. Pero en la final, la suiza Yasmin Giger (que ya te precedió con la plata en Tiflis 2016) te superó por apenas 13 centésimas. ¿Te dio mucha rabia, o pasó lo que tenía que pasar?
Sinceramente, no pensaba en medallas. En esa final, antes de salir pensé: Sara, disfruta de este momento, estás en un Mundial. ¡A correr! En la última recta, al ver que estaba tan cerca de Yasmin, me dio rabia que al final no pudiera acabar atrapándola. Se me escapó la medalla por muy poquito. Pero no fue algo que me ofuscara; como he dicho, disfruté mucho y saqué marcas muy buenas de allí.

En las semanas siguientes, obtuviste tu segundo oro nacional absoluto (57.85) y, sobre todo, hiciste tu gran debut con la Selección en el Europeo de Berlín, donde superaste la primera ronda (57.18) y marcaste 57.25 en 'semis'; siempre cerca de tu MMP. ¿Cómo viviste esa experiencia con las mejores de Europa y qué sabor te dejó?
Es otro de los grandes recuerdos que tengo de este deporte. Me impresionó mucho correr en el Estadio Olímpico de Berlín, el ambiente que había, el nivel que había… Era un sueño para mí. Una anécdota de ese campeonato fue que al acabar las rondas y salir del estadio me perdí. Estuve unos 30 minutos dando vueltas por ahí, sin saber llegar a la parada de buses que nos llevaba al hotel. No sé si eso afectó a mi actuación el día siguiente en semifinales, pero me quedé cerca de bajar ese crono de Tampere; me dio algo de rabia.

Tu primera mitad del 2019 debió de ser muy dura, con una temporada de pista cubierta casi en blanco y el fallecimiento en abril de tu entrenador, Armando Álvarez. ¿Cómo llevaste esos meses, y cómo hiciste para superar esos momentos difíciles?
Sí, no fue nada fácil ni para mí ni para mi grupo. Fueron meses duros; psicológicamente mucho. Si ya era complicado con el fallecimiento de Armando, aún lo fue más con el sufrimiento de una lesión larga. Al final nos apoyamos entre todos y fuimos tirando hacia adelante. Se puso como entrenador Agustín Chicón, que era uno de nuestros compañeros de entreno, cosa que facilitó mucho el trabajo.

En todo caso, te repusiste admirablemente y, en el Europeo Sub-20 de Boras en julio, cerraste tu temporada con un nuevo bronce internacional y un registro de 57.44 (MMT). ¿Qué nos cuentas de esa final, y cómo celebraste esa medalla?
Me hizo mucha ilusión que después de todo saliera bien esa competición. No tenía seguridad, e incluso había perdido algo de confianza en mí. Ver que los 57 volvían a estar bajo control me dejó tranquila. Además, una medalla siempre es bienvenida [risas]. Una medalla en un Europeo no es nada fácil, y a mí esa me supo a oro.

Y ya este año, ¿qué balance hiciste de la pasada campaña bajo techo, con un oro en 400m en el Nacional sub-23 (54.17) y un 6º puesto en la final del Nacional absoluto (55.06)?
Digamos que pasé de estar arriba a estar abajo en tan solo una semana. Me puse muy contenta tras ganar el Nacional sub-23; sobre todo porque me vi capaz de mejorar esa marca, cosa que debía suponer hacer marca personal. Fui la semana siguiente al Nacional absoluto pensando que todo podía pasar. Pero pequé de algo que nunca había pecado: centrarme en las demás en vez de centrarme en mí. Era mi primera final en un Nacional 'indoor', y no era consciente de que coger calle libre significaba salir los primeros metros como una bala. Me quedé encerrada y fue imposible remontar ese error. Me quedé muy decepcionada con mi actuación allí, pero algo bueno saqué: transformé mi rabia en motivación y ganas.

Eso sí, tu temporada veraniega, aunque breve, fue impecable, empezando por ese tercer título nacional en Getafe. ¿Cómo viviste la mejor carrera de 400m vallas en la historia del atletismo femenino español, con 4 mujeres bajando de 58 segundos (tú 57.17, Salma Paralluelo 57.56, Nerea Bermejo 57.86 y Paulette Fernández 57.89)? ¿Esperabas algo así, con todas las complicaciones de la pandemia?
Fue un campeonato muy diferente. Al ser después de una pandemia y con características excepcionales, hizo quitarme algo de nervios de encima. Creo que todas teníamos muchas ganas de correr; llevábamos tiempo sin competir y salió una final histórica. No me esperaba en absoluto que salieran marcas tan buenas; fue sin duda una grata sorpresa.

En 10 días escasos, enlazaste ese título con dos nuevos éxitos: en Ciudad Real rompiste por primera vez la barrera de los 57 segundos (56.97, 6ª española de siempre), y en Barcelona lograste tu primera plusmarca nacional absoluta pulverizando el tope de los 300m vallas (con 40.18). ¿Cómo valoras esas dos gestas cronométricas?
Creo que fueron dos competiciones que hicieron que la temporada valiera mucho la pena. Una marca personal siempre da una alegría inmensa, y un récord nacional también. Probé cosas nuevas en ambas carreras y parece ser que la cosa salió bien.

En tierras manchegas volviste a ganar a Salma, pero la joya zaragozana (que cumple 17 años este viernes 13) mejoró con 57.36 el récord de España sub-18 que ya te había arrebatado. ¿Cómo afrontas tu rivalidad con ella personal y deportivamente? ¿Crees que podrás seguir derrotándola en los próximos años?
Salma y yo nos llevamos muy bien; creo que nuestra rivalidad es muy sana. Nos ha venido muy bien tenernos una a la otra para mejorar, y creo que también ha provocado que la prueba en general suba mucho de nivel. No sé si en el futuro seguiré derrotándola, pero lo que sí puedo decir es que no dejaré que pase por delante tan fácilmente [risas]. Como siempre, intentaré dar lo mejor de mí y seguir mejorando año a año.

De los múltiples récords que has batido, sólo conservas el de 400m vallas sub-20 y el reciente de 300m vallas (sub-23 y absoluto), porque los de pista cubierta de 300m, 400m y 500m te los han quitado otras tres jovencitas (Blanca Hervás, Andrea Jiménez y Julia García, respectivamente). ¿Qué importancia tienen para ti todas esas plusmarcas, y qué te dice el hecho de que la mayoría te hayan durado tan poco?
Poder decir que has batido un récord siempre es algo que enorgullece. Poder decir que te los están quitando todos siempre es señal de que el atletismo femenino sube fuerte. A veces pensaba: "Jo, yo he batido un récord que hacía 30 y pico años que no se batía y, en cambio, a mí me lo baten en nada". Pero hay que verlo de la otra forma: las pequeñas suben fuerte y eso seguro que nos espabila.

Un dato que me maravilla: desde tus 14 añitos de 2015 hasta ahora (con Berlín 2018 y el pasado Nacional bajo techo de Ourense como únicas excepciones), SIEMPRE has acabado tus campañas en pista cubierta o al aire libre firmando tu MMT en la final de la cita cumbre de turno. ¿Cómo lo haces para ser una competidora tan sensacional?
Tengo que confesar que eso es algo que me gusta mucho: acabar la temporada con buen sabor de boca es una de las cosas que más aprecio. Me gusta saber que voy cogiendo el ritmo competición tras competición y que al final, progresivamente, siempre acabo dando lo mejor de mí. Me hace quedarme siempre con ganas de más, pensando ya en la temporada siguiente.

Tu entrenador este último año y medio ha sido Agustín Chicón, pero recientemente anunciaste tu marcha al CAR de Sant Cugat para entrenar con Alex Codina. ¿Qué te ha aportado Agustín, y qué motivos te han llevado a cambiar?
Agus ha sido muy comprensivo en todo momento; me ha ayudado a superar molestias y dolores modificando varias cosas del entrenamiento. Siempre ha puesto mucha confianza en mí. Le agradezco mucho el esfuerzo que ha hecho este año y medio conmigo y con todo el grupo. Me decidí a cambiar porque creo que necesitaba un cambio; el CAR tiene muy buenas instalaciones y el ambiente de trabajo es muy bueno.

Aún tienes toda una carrera atlética por delante, ¿pero qué objetivos te planteas para 2021, tanto en campeonatos como en marcas?
Soy de las que no me gusta mucho centrarme en objetivos muy concretos. No busco una marca específica, simplemente rebajar la mía. Me gusta ir viendo cómo van las cosas y, a partir de ahí, ponerme mis propios objetivos. Respecto a campeonatos sí tengo claro que quiero ir a los Europeos y a otros campeonatos internacionales que se deberían disputar el próximo año. Después están los JJ.OO… Ya iremos viendo cómo estoy; está claro que me encantaría ir y lo voy a intentar.

¿Ves asequible la plusmarca sub-23 de 400m vallas (56.11) en los dos años que te quedan en la categoría?
Es mejorar mi MMP en casi 9 décimas; es un tiempo considerable. Creo que en un margen de dos años puede ser asequible; a mí ganas no me faltan. Estar sobre esas marcas significaría mucho para mí. Habrá que trabajar para llegar hasta ello, pero confío en que llegue algún día.

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