Real Federación Española de Atletismo





 martes, 22 de septiembre de 2020   ENTREVISTA WEB 92/2020
Emilio de la Cámara: "El deporte es un trampolín a todo"

Por : Sergio Hernández-Ranera


Hay tarjetas de presentación que asombran. La de este jienense de 76 años de edad afincado en Palma de Mallorca desde 1967, es impactante: 74 medallas internacionales, 57 nacionales y 14 récords de España batidos dan cuenta de su talento en pruebas como los 1.500 m, 5.000 m, 10.000 m, 2.000 y 3.000 m obstáculos, y campo a través. Elegido mejor atleta máster español y europeo en 2010, también lo ha sido de España en 2004 y 2005. El más laureado de todos tiempos en nuestro país, Emilio de la Cámara Perona no concibe su vida sin el deporte rey. Y desde 1998 la capital balear acoge un cross con su nombre.

- Usted es el atleta máster español más laureado de la historia. Sin embargo, no fue atleta de joven. ¿Cómo es que se aficionó al atletismo en un momento determinado de su vida?
Yo era árbitro de fútbol en categorías infantil, cadete y juvenil, todavía pito algún partido. Así que lo compaginaba de alguna manera. Una vez, por edad reglamentaria, acabada mi etapa en el arbitraje, me metí de lleno en el atletismo. Y se ve que no lo hacía mal, y fui perfeccionándome. Siempre fui autodidacta. Y no porque no me gustara tener entrenador; sencillamente no tenía tiempo para ello.

-¿Su preparación física en su etapa de árbitro también la acometía de manera autodidacta?
Efectivamente. Y siempre fui el árbitro de Baleares que mejor hacía las pruebas físicas. Hay que tener en cuenta que la preparación física de los árbitros hace años era muy limitada, no era como ahora, que están muy bien preparados. Físicamente, yo estaba mejor que los demás.

-¿Tal vez de ahí le venga su predilección por las pruebas de fondo?
Al entrenarme yo mismo, corría pruebas cortas y largas. Y respondía bien en las dos.

"El deporte hace que el trabajo parezca que no sea tal"

- Usted ha trabajado toda su vida y tiene un puesto en el mercado de Palma. ¿Cómo ha podido compaginarlo? Porque el trabajo en un mercado es muy pesado y las piernas se cargan mucho…
Sí, es un trabajo de locos, te tiras 12 horas de pie. Después de la jornada mi mujer se quedaba en casa y yo me iba a entrenar, sobre las cuatro o cuatro media de la tarde. Daba igual que lloviera o hiciera viento, no fallaba nunca. Es decir, después de trabajar doce horas, me iba a entrenar otras tres. Todavía no acabo de entender cómo me respondían las piernas después del trabajo, no entiendo cómo me han aguantado tanto. Después de estar tanto tiempo de pie, calentaba, me hacía diez series de 1.000 m, el descalentamiento, unos estiramientos, abdominales, algunos días algo de pesas de mantenimiento… Pero lo conseguí. El deporte hace que el trabajo parezca que no sea tal; estás tan fuerte, que vuelas. Las cajas volaban, no me resultaba pesado. En el mercado había gente más joven que yo, les veías sentados y sudados. Y yo les decía: '¿Qué os pasa?' A su lado, yo era una bala. El deporte es lo más bonito que hay en el mundo para una persona, todo el mundo lo debería practicar para encontrarse mejor física y psíquicamente. Es un trampolín a todo.

- En cualquier caso, su relación intensa con el atletismo empieza cuando ya tiene cerca de 50 años…
Empecé haciendo maratón, hice 2:33 en el maratón de Madrid de 1992. A partir de ahí me metí en la pista. En 1995 participé en el Mundial de Buffalo, en EEUU, pero fracasé. Fracasé entre comillas, pues quedé cuarto en los 3.000 m obstáculos. Entonces empecé a perfeccionarme un poco, fijándome en los atletas buenos. Fue entonces cuando vino a Palma el fondista gallego Alejandro Gómez. Dio una charla y organizó un entrenamiento. '¿Qué vas a hacer?', le pregunté. Pues unas series de 400 m a tal ritmo. Aquello me impresionó tanto, que lo apliqué a mis entrenamientos. Y me fue bordado. Alejandro hizo 20 series de 400 metros a 1:05 cada una y recuperando 30 segundos. Yo lo apliqué a mis condiciones, aunque manteniendo los mismos 30 segundos de recuperación. En vez de 1:05, las hacía a 1:20 o 1:18. Es algo que quisiera agradecerle, la posibilidad que me dio para fijarme en aquel entrenamiento tan técnico y bueno que hizo. El resto es que no me saltaba ningún entrenamiento y era muy disciplinado.

- Teniendo en cuenta estas aptitudes y estos logros, ¿lamentó en alguna ocasión no haberse dedicado al atletismo antes?
Por supuesto. Porque según las estadísticas y los entendidos, habría tenido posibilidades. En el Mundial de San Sebastián de 2005, con 60 años de edad, hice 34 minutos en los 10.000 metros. Fue la segunda mejor marca mundial.

- ¿Cuál ha sido la opinión de sus médicos estos años?
Siempre que he tenido alguna molestia, he acudido al médico. Me decía: 'Emilio, afloja un poco, pero sigue'. Es decir, nunca me dijo que parara. He parado cuando me operaron de menisco. Siempre le he dicho que esto es mi vida y que no me voy a resignar. Me dice que tengo la rodilla muy machacada, pero yo tampoco quiero ponerme una prótesis, porque no podría hacer nada.

"Aún puedo correr y hacer mis pinitos, a 4:30 el km"

- Tiene ya 76 años. ¿Cuál es su nivel de esfuerzo actual? ¿Sigue entrenando?
Ayer mismo me puse una inyección de ácido hialurónico porque tengo la rodilla izquierda que no sé si es mía o del vecino. Pero aún puedo correr y hacer mis pinitos, a 4:30 el km. El año pasado, en el Europeo en Jesolo [Italia], corrí los 10.000 metros en 46 minutos [46:06, 2º puesto]. Antes de la pandemia, en el Campeonato de España de Cross en Jerez, corrí a 4:15 el km. [17:08, primer puesto]. En pista hago series y luego salgo al aire libre.

- ¿Cómo se ha cuidado personalmente? Entiendo que teniendo un puesto en el mercado siempre ha comido productos frescos y sanos.
Claro. Pero lo que no puede ser es que por seguir una dieta tengas esclavizada a la mujer diciendo 'ponme esto, hazme lo otro'. Yo me como lo que hay sobre la mesa, todo. Nunca he guardado ningún régimen. Como quemaba muchas calorías, me comía lo que me ponían, así de simple. Con la intensidad que yo le ponía a los entrenamientos, no me podía poner ningún régimen, tenía mucha hambre. ¡Si yo estaba tres horas entrenando! Diez series de 1.000 m, un calentamiento de 4 km, un descalentamiento de otros 2, 16 km en total. No me guardaba nada.

- Intuyo que ha estado toda su vida en el mismo peso.
Exacto. Ahora mismo sólo peso un kilo más que cuando competía fuerte. Es primordial cuidarse, tener un abdomen fuerte. El peso es importante para competir. Un atleta, cuando está en un peso y gana, tiene que mantenerlo. Puede que ganes con más peso, pero te costará más.

- Sus éxitos y experiencia internacional es muy dilatada. ¿Cuál es su mejor recuerdo?
Uno es de Durban, en Sudáfrica. Era mi primer mundial y tenía 53 años. Gané mi primera medalla de oro, fue en los 10.000 metros, para mí fue como flotar en el aire. El otro momento es en Newcastle, en Inglaterra, en el Mundial de 1999, donde coincidí con un atleta que era imbatible. Lo adoraba, era el neozelandés Rob Robertson, que en cada competición batía un récord. Le gané en el cross y no me lo creía. Los portugueses que me vieron correr, me mantearon. Pero los momentos de camaradería son los más maravillosos. Es lo mejor que hay, tanto a la ida como a la vuelta. En todos sitios: en el estadio, fuera del estadio, en el hotel, en el desayuno, en el autobús… Una vez terminas, todo son alegrías. Es imborrable.

"Mi mujer ha sido mi impulsora"

- Usted publicó un libro titulado Cómo ser un campeón del mundo a los 70 años, ayudado por uno de sus hijos, de nombre también Emilio.
Diez años me costó hacerlo. Simplemente refleja lo que yo he hecho, cómo he podido conseguir estos triunfos, el modo en que gestionaba mis entrenamientos y las carreras. Mi familia siempre ha comprendido que el atletismo me gusta y me ha ayudado mucho. Mi mujer ha sido mi impulsora. Siempre me ha dicho que entrene con precaución, pero siempre me empujaba a hacerlo. En cierto modo, ella ha ganado más medallas que yo.

- ¿Cómo pasó el confinamiento? ¿Pudo ejercitarse?
Como todos, estuvimos muy limitados. Intenté entrenarme en casa, pero para mí fue una experiencia nefasta. Aunque mi piso es grande, no tengo ni bici estática ni elíptica, nada. Así que iba del patio al balcón y del balcón al patio. Tenía la rodilla tocada y me la terminé de fastidiar. En cuanto se pudo, volví a las pistas. De hecho ahora mismo me pillas viendo el Campeonato Absoluto de Baleares, hablando con los jóvenes. ¡Les triplico la edad, pero me respetan mucho! Me encanta ver todas las competiciones, disfruto mucho con las retransmisiones. Gerardo Cebrián es un fenómeno como comentarista, una enciclopedia.

- ¿Qué planes tiene? ¿Hasta cuándo seguirá corriendo?
No me voy a retirar, porque es mi vida. El mes que viene voy a San Fernando al Campeonato de España. A mí lo que me gusta es competir. Sergio Fernández Infestas, que es muy buen corredor y amigo mío, me dice que no busco los récords. Y yo le digo que los récords vienen solos cuando hay una carrera exigente.

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Historial Deportivo de Emilio de la Cámara
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Junto a Aurora Pérez, mejores atletas máster 2004
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Con su gran amigo Sergio Fernández Infestas
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