Real Federación Española de Atletismo





 viernes, 18 de septiembre de 2020   ENTREVISTA WEB 90/2020
Patricia Sarrapio, equilibrio y madurez para saltar hasta Tokio

Por : Miguel Olmeda


El 1 de agosto de 2020 era la fecha perfecta para poner punto y aparte. Aflojarse los clavos. Colgar el dorsal. Mirar la vida desde otra perspectiva en la que el eje no sea una pista de atletismo, en la que sacudirse la arena al salir del foso de triple no forme parte de la rutina. Con 37 años ya habría bastado. Pero no pudo cumplirse. Mejor dicho: Patricia Sarrapio no permitió que se cumpliera. Tendrá que esperar a los 38 para cambiar de ciclo. Así lo desea la madrileña, que no piensa dejar que una pandemia decida por ella. La retirada, después de Tokio. Sea este año o el que viene. Aunque se encuentre en el mejor momento de su carrera. "También soy profesora, una profesión que me gusta mucho. Si consigo ir a los Juegos ya habré cumplido con creces los sueños que tenía desde pequeña como atleta, y no hay mejor momento que unos Juegos para cerrar una etapa y abrir la siguiente".

Académica del triple salto, Sarrapio se colgó el pasado 12 de septiembre en el José Caballero de Alcobendas su quinto oro nacional al aire libre. Posee otros siete en pista cubierta, la mayoría con la treintena cumplida. Y una marca personal de 14.27m, la cuarta en la historia de España, lograda con 36 años, la edad en la que la cuesta abajo del rendimiento tiende a pronunciarse. De talento ha presumido siempre, con 20 temporadas consecutivas sobrevolando los 13 metros, "lo que creo es que ahora además tengo una madurez deportiva que antes no tenía".

En la balanza, eso pesa más que la fecha del DNI. "Es verdad que la edad es un hándicap, pero mi vida es como un puzle y estoy sabiendo encajar las piezas de una manera correcta que me hace feliz", señala Sarrapio. "Antes a lo mejor buscaba un resultado a toda costa y si no lo conseguía era una frustración. Ahora que también soy docente y entrenadora puedo llegar más cansada o tener menos tiempo para recuperar, pero me da una estabilidad emocional que para mí es importante", explica.

En ese equilibrio reside la clave para sacar su billete a Tokio. Pese a que los próximos Juegos ofrecen dos posibles hojas de ruta, la saltadora madrileña escoge la tradicional. "Nuestra idea es no esperar a ver cómo se mueve el ranking. Si estamos en disposición de hacer la mínima, ¿por qué ir por la otra vía?", se atreve. Valiente, porque para conseguir esa mínima (14.32m) tendría que saltar más que nunca. Y confiada, porque el objetivo es amarrarla en invierno, en pista cubierta.

Sarrapio sabe que la tiene en las piernas y que, "en una temporada normal, con ritmo de competiciones normal, con mítines, ya habría hecho marca personal". Los números no mienten y sus registros en pesas, velocidad y multisaltos son mejores que en 2019. El problema es que, en una prueba tan técnica como es el triple salto, le faltan competiciones para afinar. "Los 13.78m con los que acabo la temporada no reflejan mi estado de forma. Competir te da un plus extra de lo que sacas en el día a día. Es otro mundo. Me queda eso para cuadrar los talonamientos porque cuando te pones el dorsal te sale el 120% que no das entrenando y es más difícil ajustar. Eso te lo da el ritmo", señala.

Buscando el registro que valía, Sarrapio ganó el Campeonato de España con una colección de nulos. Cuatro. La semana anterior había vencido en la Copa Iberdrola de clubes con otra ristra de intentos en rojo. Cinco. "Tenía el oro asegurado y quise arriesgar. Cuando tengo tranquilidad con el puesto, busco la marca. Y si me tengo que ir con cinco nulos, pues me voy con cinco nulos".

Los Juegos de Río, los más especiales
A lo largo de 23 temporadas en la élite, Sarrapio se ha convertido en la penúltima dama del triple español. Sucesora de Castrejana, predecesora de Peleteiro. Sin embargo, solo ella se ha mantenido tanto tiempo en lo más alto. En 2001, con 19 años, se coló por primera vez en el top3 nacional, y no lo ha dejado desde entonces. Cinco cursos ha liderado el ranking, el último en 2016 con un salto agónico de 14.16m que le valió el pase a sus segundos Juegos Olímpicos.

Los de Río. Los más especiales. "Está claro que la emotividad que te generan unos Juegos es incomparable con cualquier otra competición", asegura. Y lo sabe bien, pues ha defendido la camiseta de la selección en 30 ocasiones. "Doha 2019 (23Q/13.58m) también fue importante porque sabía que era mi último Mundial -estuvo también en Osaka 2007 (20Q/13.55m) y Daegu 2011 (34Q/13.12m)-, y las primeras veces fueron emotivas por eso mismo, aunque ahora cada vez que visto con la camiseta de España es importante porque veo que ya llega mi final, que no me quedan tantas competiciones", añade.

Pese a que ya compitió en Londres 2012 (25Q/13.64m), se queda con Río 2016 por la forma de clasificarse. "El último día y en el último salto". Fue en un control en Sierra Nevada, el 10 de julio de 2016. "Dos días antes caí eliminada en la clasificación del Europeo de Ámsterdam, un día lluvioso, malo. Una prueba pésima. La Federación Sueca había montado el control en el CAR y como yo soy así, impulsiva muchas veces, pedí autorización a la RFEA y cogí un vuelo para intentar la mínima", recuerda. "Me recogió mi hermana en el aeropuerto y como yo llegué reventada ella condujo hasta Monachil. Lo único que hice fue acostarme y levantarme al día siguiente para competir". Mientras en la capital neerlandesa se disputaba la final del triple femenino, Sarrapio volaba en la altitud granadina hasta 14.16m, entonces marca personal.

Más difícil tiene a la hora de escoger una medalla nacional, pues ha conquistado 17 en Campeonatos de España al aire libre y 19 en pista cubierta. "El año pasado en La Nucía, aunque quedé segunda, fue uno de mis mejores registros en un Campeonato de España (14.00m). También me quedo con el oro en Antequera bajo techo en 2019 porque fue difícil de conseguir. Me dieron un nulo que no fue en el primer intento y te descentras, no cuadras los saltos… Al final gané en el último con la mínima para el Europeo de Glasgow (13.92m)".

Este último Campeonato, Madrid 2020, también merece un hueco en el corazón de Sarrapio "por todo lo que hemos tenido que superar para poder estar ahí". Que fuese en Madrid, en casa, supuso "una especial ilusión y una motivación extra". Si bien la saltadora echó de menos "el ambiente con el resto de compañeros y el calor del público", destaca la sensación de haber competido "con la máxima seguridad, sin sentir en ningún momento preocupación gracias al trabajo hecho desde todos los estamentos, que ha sido fantástico".

Su quinto oro al aire libre fue el broche perfecto a "un año difícil", en el que Patricia Sarrapio estuvo en la tesitura de dejarlo o aguantar nueve meses más para llegar a Tokio. "Eso sí, en el momento en el que nos dejaron entrenar tuve claro que iba a competir este año", confiesa. "Creo que hice lo correcto porque si no hubiese competido esta temporada me habría costado mucho empezar la siguiente, hubiese perdido la motivación y la ilusión".

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Patricia Sarrapio
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