Real Federación Española de Atletismo





 martes, 01 de septiembre de 2020   ENTREVISTA WEB 83/2020
La nueva Esther Guerrero no se pone límites

Por : Miguel Olmeda

En la vida, como en una tanda de penaltis, el que no arriesga no gana y el que no se atreva a lanzar no marcará nunca. Esther Guerrero tenía su carrera deportiva encarrilada en los 800m, tres títulos de campeona de España al aire libre y otros cuatro bajo techo, pero sus disparos en la doble vuelta a la pista siempre golpeaban al poste de los dos minutos. La mediofondista catalana, valiente, salió de la zona de confort en 2018 y arriesgó. Y centró su objetivo en los 1500m que entonces se le hacían eternos, interminables, todo sufrimiento. Y dos años después se ríe recordando aquellos momentos porque disfruta del milqui más que del ocho, "lo que nunca hubiera dicho", porque se come a zancadas los segundos de su marca personal y ya no mira impotente los cronos de las más grandes del país. Solo con respeto y determinación.

"Siento que soy una Esther diferente a la de hace dos años", asegura justificando que el pasado 10 de agosto en Sollentuna, en su primera carrera de este 2020 tan extraño, corriera las dos vueltas más rápidas de su vida (2:00.56). La más sorprendida fue ella, y es que la nueva Esther no es más rápida que antes: "Pero entonces a lo mejor salía a 58 segundos el 400 y me costaba llegar al final. En cambio, en Suecia pasé a 59 largos y luego acabé en un minuto".

En el verano más atípico del atletismo moderno, a Esther Guerrero se le caen las marcas personales. "Físicamente me encuentro mejor que nunca, aunque hubiera dicho lo mismo en 2018". Le ha sentado bien la treintena, que siempre acompaña de madurez las carreras, y también la cuarentena. "Con el confinamiento he tenido mucho más tiempo para cuidar de mí, descansar y hacer entrenamientos complementarios fuera de la pista. Para mejorar cosas que el ritmo de competición no te permite", señala la atleta de Banyoles. "Entre eso y las ganas de competir acumuladas durante estos meses…", dice buscando una explicación a su rendimiento excepcional en julio y agosto, cuando también firmó la mejor marca española de 2000m (5:41.30) en un control en Olot y se doctoró en 1500m en la Diamond League de Estocolmo con el quinto mejor crono español de siempre (4:03.13). "Los primeros sorprendidos fuimos mi entrenador (Joan Lleonart) y yo".

El Estadio Olímpico de la capital sueca, el mismo que ha visto batir 83 récords del mundo desde su inauguración en 1912, fue escenario de la catarsis de Esther como mediofondista. El salto definitivo en la categoría de millera. Allí corrió una carrera casi perfecta, "tácticamente muy buena", contra lo mejor de cada casa. Enfiló la calle uno, "muy importante porque aparte de ganar segundos ahorras energía muscularmente al no hacer cambios de ritmo", y siguió la estela de la aristocracia mundial de la especialidad: Laura Muir, Winny Chebet, Hellen Obiri, Jessica Hull, Shannon Rowbury… Entró séptima en meta, aunque se quedó con la duda de dónde habría parado el crono de haber salido un ritmo ligeramente más rápido. "Pasamos el 1000 a 2:43, que no era lo que teníamos previsto. Mi entrenador y yo jugábamos con la posibilidad de pasar a 2:40 y ver qué sucedía", lamenta. "Ahora que estoy en un buen momento de forma me gustaría encontrar una carrera para pasar a esos ritmos. A lo mejor me cuesta en el tramo final, pero es el momento de intentarlo", defiende.

Otra bala en Bélgica
Ese día podría ser el domingo 6 de septiembre en Heusden (Bélgica), donde todavía no tiene claro si correrá el milqui o el ocho, "que también está ahí pendiente". Dependerá de la liebre y el tiempo de paso que le pidan. "Si el 1500m es bueno lo correré", y en ese caso quizás baje al 800m en el Campeonato de España en Madrid el fin de semana siguiente, "porque en dos vueltas me veo más capacitada para correr rápido de principio a fin sin que nadie me ayude". La espinita de los dos minutos, siempre en mente. Antes de todo ello, el viernes 4, Esther hará un 1000m en el Memorial van Damme de Bruselas, otra Diamond League en su currículum. "El récord de España de Mayte Martínez son 2:33.06, es muy difícil. Correr en 2:34 largos o 2:35 estaría muy bien", señala.

En su tercera temporada centrada en el 1500m, Esther Guerrero ha destapado el tarro de las esencias. Una carrera, un pelotazo al ranking español. Ha escalado ocho puestos de golpe. Ya es quinta con 4:03.13, solo por detrás de Natalia Rodríguez (3:59.51), Nuria Fernández (4:00.20), Maite Zúñiga (4:00.59) y Dolores Checa (4:02.77). "Pero no creo que ese sea mi límite, en Estocolmo no tuve esa sensación. El año pasado hacer 4:05.70 me costó muchísimo más y llegué más cansada a meta. Si encuentro una carrera sé que lo puedo mejorar". ¿Cuánto? Es un terreno por explorar. "En 2018 corrí en 4:07.90 (su anterior marca personal era 4:16.02), en 2019 en 4:05.70 y este año en 4:03.13, no veo que tenga una barrera cercana que me pueda bloquear como sí me ocurrió en el 800m cuando decidí cambiar de prueba", explica la de Banyoles. "Veía que esos dos minutos que se me resistían a lo mejor eran mi límite, no para no superarlos nunca, pero sí que no tenía mucho margen de mejora. Quizás podría haber hecho 1:59.90, pero nunca 1:57. Por eso decidimos cambiar". En el milqui eso no le ocurre: "Aún tengo mucho por descubrir y no sé si mejoraré un segundo, dos segundos o cuánto, pero todavía hay muchas cosas que puedo pulir en mi entrenamiento y en la forma de afrontar la competición".

Algo que ya ha descubierto en solo tres temporadas, y tras una década en el 800m, es que las tres vueltas y tres cuartos son más divertidas que únicamente dos. "Se disfruta más porque el ocho es empezar y terminar. No es que sea muy agónico o se sufra mucho, sino que tienes poco margen de mejora, poco planteamiento de carrera. En un 1500m hay mucha más estrategia, el ritmo no es tan alto y puedes disfrutar más del momento, y al final te ves con más opciones: puedes decidir si cambiar o no, si acelerar, si pasar… El 800m a mí no me dejaba ese recorrido", confiesa Guerrero.

La nueva distancia ha modificado también su forma de entrenar. "Estamos evolucionando poco a poco". Empezó haciendo 70 kilómetros semanales y ahora ronda los 90, eso sí, sin tiradas largas. Como máximo, rodajes de 45 minutos. "Lo que sí hacemos es meter más calidad en el volumen para que mi cuerpo se acostumbre a correr rápido distancias más altas cansándome menos. Trabajamos mucho en correr bloques de 10, 15 o 20 minutos más rápidos", desgrana Esther. Algún día de fartlek incluso le salen 15 o 16 kilómetros en total. Y para su sorpresa, donde antes sufría entrenando, ahora disfruta: "Esa era la parte que menos me gustaba, pero ahora es donde mayor margen de mejora me veo. Me encanta ver cuando progreso. Creo que es lo que me está dando ese plus, ese punto de poder correr el 1500m mucho más suelta y mucho más fácil".

Protagonista en Tokio
Esa fluidez de la que habla Esther conduce a un destino, los Juegos Olímpicos de Tokio, que serán sus segundos tras Río 2016. En Brasil, todavía en 800m, fue tercera en su eliminatoria y pese a rozar marca personal (2:01.85 hizo y 2:01.20 tenía) se volvió a casa sin disputar una segunda carrera. Tampoco en sus dos primeros Mundiales, Pekín 2015 Londres 2017, fue capaz de pasar la primera ronda, mientras que Doha 2019, ya en 1500m, alcanzó sus primeras semifinales. Sin embargo, valiente como ella es, para Tokio no firmaría ser semifinalista: "Si lo tuviera que decidir hoy mismo, no. El año pasado ya lo fui en el Mundial y no estaba en el momento que estoy ahora. Que igual luego no puedes avanzar, que el grupo es muy selecto, pero quiero poder intentarlo. Me gustaría plantear una carrera para poder progresar, no estar ahí siguiendo al grupo".

El camino de Esther Guerrero a Tokio pasa por Torun y Nanjing, el Europeo y el Mundial de pista cubierta en 2021. "Si estoy bien voy a intentar ambos objetivos porque solo hay dos semanas de diferencia, es la misma planificación y cuadra perfectamente para poderlos meter", señala. Hasta la fecha, ha disputado dos Europeos y un Mundial indoor, todos en 800m. Tanto en Belgrado 2017 como en Glasgow 2019 fue sexta, mientras que en Birmingham 2018 acabó quinta en su eliminatoria y no se clasificó para la final. Lo que no entra en sus planes a corto plazo es hacer cross: "A lo mejor hago el corto porque llevo algunos años haciendo el relevo mixto (en el Europeo de Tilburg 2018 ganó el oro y en Samorin 2017, el bronce), pero sin que sea un objetivo".

Liebre de diamante
En los dos últimos ejercicios, Esther Guerrero se ha destapado en otra faceta que le está permitiendo competir en los mejores mítines de Europa: haciendo labores de liebre. "Es una opción que me dio mi mánager, Miguel Mostaza, y es otra forma de ganarnos nuestro dinerito, además de darme a conocer en el atletismo internacional", apunta la mediofondista del Club New Balance. Todo comenzó con un 2000m en Montreuil y siguió en la Diamond League de Birmingham marcando el ritmo en un 1000m para la plusmarquista británica Laura Muir.

El 16 de junio de 2019, en la Diamond de Rabat, Guerrero puso el paso para que siete mujeres bajasen de cuatro minutos en 1500m, y no solo eso: nueve atletas hicieron marca personal aquella tarde, Genzebe Dibaba hizo la mejor marca del año y el récord del mitin (3:55.47) y Sifan Hassan, Rababe Arafi y Winnie Nanyondo batieron las plusmarcas nacionales de Países Bajos, Marruecos y Uganda, respectivamente. El pasado 14 de agosto, en la reunión más prestigiosa del calendario de diamante, Mónaco, también fue liebre en el 5000m que dejó el récord del mitin de Hellen Obiri (14:22.12) y el australiano de Jessica Hull (14:43.80). Casi nada.

"Al final estoy teniendo la oportunidad de correr muchas Diamond League como liebre y eso le da mucha visibilidad a mi marca", reflexiona Esther. "Además, me está permitiendo acceder a más carreras ahora que acredito un mejor registro. En la Diamond corren 12 y hay muchísimas atletas de 4:03, 4:04 o 4:05; si miro el ranking mundial yo estoy atrás. Pero que los organizadores me hayan visto correr me da un privilegio respecto a otras atletas de mi nivel o un poco mejores. El haber sido liebre me ha abierto muchas puertas", reconoce. Aunque si tiene que elegir no duda: "Yo prefiero correr".

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Esther Guerrero
Su temporada 2020
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