Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 29 de julio de 2020   ENTREVISTA WEB 72/2020
Antonio Reina: “El atletismo me lo ha dado todo en esta vida”

Por : Antonio Aparicio


Antonio Manuel Reina Ballesteros (Osuna, 13-jun-1981) fue un portento como atleta. Desde que anunció su irrupción en 2000 con la única medalla de un ochocentista español en un Mundial Júnior, el sevillano inició una vertiginosa escalada que tuvo su cénit en un 2002 antológico, jalonado por sus éxitos internacionales y sus récords nacionales de Viena y Madrid (dos carreras grabadas a fuego en la leyenda del mediofondo español). Posteriormente, tras otros 3 años de un nivel muy alto que incluyeron un podio mundialista acariciado, una histórica final olímpica que se escapó por un suspiro y le "dolió en el alma", y una plata europea que no duda en calificar como su "medalla más amarga", llegó un largo y difícil periodo salpicado de lesiones. Pero el ursaonense siguió luchando y logró renacer de sus cenizas. En 2012, firmó su mejor marca en 7 años, rozó otra medalla internacional y alcanzó su tercera semifinal olímpica. Pero sobre todo, destaca, "logré de nuevo sentirme atleta".

En esta imperdible entrevista, el todavía plusmarquista nacional de 800m en pista cubierta nos habla de todas sus grandes actuaciones (tanto las más satisfactorias como las más agridulces), de su destacada faceta como cuatrocentista y sus importantes aportaciones al 4x400m español, del porqué de su prolongado bache y de todas las personas que le ayudaron a resurgir; así como de su emotiva despedida en Gijón, y de cómo sigue vinculado al atletismo y planea seguirlo estando ("ambicioso") en el futuro. Asimismo, desde la perspectiva de la madurez, analiza los factores que, seguramente, le privaron de conseguir algunos logros más en su aun así rutilante carrera.

Antonio, empezaste a brillar internacionalmente como ochocentista muy pronto, ya desde categorías menores. ¿Qué supusieron para ti ese bronce en el Mundial Júnior de Santiago de Chile 2000 y ese oro en el Europeo Sub-23 de Ámsterdam 2001?
Fueron un antes y un después en mi carrera deportiva. Conseguir esa medalla en Chile fue algo increíble, y mi concentración aumentó desde entonces. En Ámsterdam, ganar en su casa a Bram Som, que venía de hacer una gran marca, me dio un plus de confianza.

Sólo un año después ya estabas comiéndote el mundo, empezando por esa medalla de bronce en el Europeo indoor de 2002, donde no sólo pulverizaste tu MMP al aire libre de 1:46.00, sino que además estableciste un soberbio récord de España en pista cubierta aún vigente (1:45.25). ¿Cómo recuerdas esa vibrante carrera de Viena?
La medalla de Viena fue muy difícil. Fueron 3 días seguidos corriendo a un gran nivel y, ya en la final, con André Bucher tirando desde el metro uno a un ritmo infernal, me lié la manta a la cabeza y me puse detrás de él… Hubo un momento, cuando [Pawel] Czapiewski me pasó, que vi peligrar la medalla, pero finalmente aguanté y me supo a oro. Con 1:45.25… fue un bronce muy caro.

¡Desde luego! Y no contento con eso, en verano batiste otros dos récords de España: 1:44.11 en San Sebastián y, sobre todo, esos 1:43.83 con los que te impusiste majestuosamente en la Copa del Mundo de Madrid. ¿Cómo viviste ese prestigioso triunfo y ese mano a mano en la recta final con el argelino Djabir Said-Guerni?
Me pude quitar la espina de Múnich. En el Europeo de agosto me quedé fuera de la final, cuando para mí era un objetivo claro. Apenas unas semanas después, en San Sebastián, salió lo que tenía en las piernas con ese 1:44.11. Y lo de Madrid fue el remate a una temporada que ya había dado casi por acabada, con esta prueba de la Copa del Mundo y el meeting de Córdoba justo después de la misma [allí, al día siguiente, hizo MMP en 400m con 46.26].

La Copa del Mundo no era un gran campeonato, pero la calidad de tus rivales en La Peineta era indudable; incluidos los vigentes campeones olímpico (Nils Schumann) y mundial (André Bucher). ¿Consideras a esa victoria tu mayor éxito en el atletismo?
Sí. Para mí esa Copa del Mundo, con esos rivales y haciendo 1:43… Me recordó a la pista cubierta, el tener que hacer una gran marca para poder ganar. Al final, tanto el entrenamiento, como mis ganas y sobre todo el público, hicieron que me llevara el gato al agua y ganara en casa, que eso siempre es un plus. Por supuesto, hay también otras carreras o campeonatos que siempre recordaré como muy especiales; como el doblete 400-800m en un campeonato de España, con sus respectivas semifinales, en Málaga. Ese 2005 fue muy regular en marcas; un año para enmarcar. Y a nivel general, me quedo con la media de mis mejores 15 marcas, todas por debajo de 1:45.

Tu última medalla en una gran competición también la lograste en Madrid, con esa plata en el Euroindoor de 2005 donde mejoraste tu bronce de Viena, pero no pudiste vencer al ruso Dmitri Bogdanov. ¿Qué sensaciones tuviste durante y después de esa carrera?
La medalla más amarga que me he colgado. No quería otra cosa que no fuera un oro y, en condiciones normales, corriendo como normalmente lo hacía, lo habría conseguido.

Eso sí, tu cosecha de podios pudo ser mayor, porque en las otras dos grandes finales de 800m que alcanzaste fuiste 4º: a sólo 4 centésimas del bronce en el Mundial bajo techo de Birmingham 2003, y a 15 centésimas en el Europeo de Helsinki 2012. ¿Qué sabor te quedó de esas dos actuaciones? Llevé peor lo de Madrid 2005, pero sin duda alguna, el Mundial de Birmingham me dejó disgustado. También tenía delante unos rivales de la talla de [Wilson] Kipketer o [Wilfred] Bungei, casi nada… En Helsinki quizás pequé de "creerme joven". Ya no tenía la chispa que tenía con 23 años y pensé que la última recta sería más a mi estilo; pero no, me equivoqué y mi táctica tenía que haber sido lanzar un ataque más largo. Pero así es el deporte. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, y supongo que ese es el destino que estaba escrito para mí.

Ese 2012 fue tu último gran año, en el que volviste a bajar de 1:45… ¡por primera vez desde 2005! ¿Qué te pasó en esos 6-7 años, y cómo conseguiste acercarte de nuevo a tu mejor versión? Lesiones que no fueron diagnosticadas correctamente, mal gestionadas por parte de todos (incluyéndome a mí), y prisas que nunca son las mejores consejeras. Después de todo ese trasiego, y de que mi entrenador desde pequeño [Manuel Alcaide] me dejara, decidí apostar mi última carta: irme a Madrid y ponerme a las órdenes de 'Berni', quien, junto a su grupo, me acogieron con los brazos abiertos. Y fue ahí donde logré de nuevo sentirme atleta. Aquí tengo que recalcar que fueron varias personas quienes me apoyaron desde el minuto uno que tomé la decisión: una, por supuesto, mi pareja por entonces, clave en todo esto; otra muy importante que me ayudó cuando más lo necesitaba en lo que a infraestructuras se refiere, José María Odriozola; y luego, cómo no, Bernardo Domínguez. Le llegué casi sin avisar y supongo que mis objetivos y mis ansias de volver no eran fáciles de gestionar, y él lo hizo sin pensar.

Cabe destacar también las contadísimas veces que no superaste la primera ronda en los grandes campeonatos. De tus numerosas plazas de semifinalista (incluidas 3 en JJ.OO. y otras 3 en Mundiales veraniegos), estuviste especialmente cerca en Atenas 2004 de haber sido el único español finalista olímpico en 800m. ¿Qué nos dices de esa circunstancia?
Había un hándicap en muchos de esos campeonatos, y es que corría demasiadas veces las carreras que me tocaba correr justo el día después. La mente no me jugaba buenas pasadas, y me veía tan sumamente bien y fuerte que no quería perder la cabeza, o no dejarme sorprender por nadie. Entraba a todo, y eso desgasta mucho.

De hecho, en esa 'semi' de Atenas, sólo te dejó fuera por 8 centésimas Mbulaeni Mulaudzi, que a la postre acabó siendo el subcampeón olímpico…
Y ganó la serie Said-Guerni, que el año anterior fue campeón del mundo... Mulaudzi venía además de ser campeón del mundo 'indoor'. Ciertamente, me dolió en el alma. Se me escapó y tuve que digerirlo como pude.

Además de tu magnífico triunfo en la Copa del Mundo, cosechaste otras 4 victorias individuales con la Selección en la Copa de Europa, incluidas 2 en Superliga (2003 y 2005). ¿Qué valor le concedes a estos triunfos dentro de tu carrera?
Mucho valor, sobre todo porque muchos de esos puntos dieron a España un ascenso a categorías superiores. Estas carreras eran realmente de equipo e intentaba hacerlo lo mejor posible por nuestra Selección, tanto en 800 como en 4x400 [donde el de Osuna también contribuyó a un par de victorias parciales].

En efecto, no podemos olvidarnos de tu faceta de buen cuatrocentista, con esas aportaciones a las dos finales mundialistas del relevo 4x400m en Edmonton 2001 (6º con 3:01.42, entonces récord nacional) y París 2003 (5º con 3:02.50); o con ese 2005 en que bajaste de 46 segundos (45.98)… ¡e incluso te coronaste campeón de España! ¿Qué importancia tuvieron esas pruebas de 400m para tu condición de ochocentista y tu carrera en general?
Para mí fue clave tener esa velocidad. Me desenvolvía muy bien en el 800 cuando pasábamos a ritmos altos. Al final casi nunca se habla de mis relevos, pero dos finales seguidas [en Mundiales] y marcas de 3:01 - 3:02 en varias carreras…

Viendo el nivel que alcanzaste en aquel 2002 con sólo 21 años, ¿estás satisfecho con tu trayectoria atlética, o crees que podrías haber logrado más, tanto en medallas como en marcas?
Creo que podría haber conseguido algo más. Lo digo porque muchos entrenadores, tanto españoles como algunos de fuera, me lo han dicho reiteradas veces. Sinceramente yo también lo pienso, pero lo que vale es lo que está escrito o sobre el cuello. Lo demás no es realidad; son suposiciones. Así que eso es lo que vale.

Tras tu última internacionalidad en Londres 2012, alargaste tu carrera otros cuatro años, hasta los 35. ¿Cómo viviste ese cuatrienio, y el momento de la retirada?
Estuve de lesión en lesión. Ya me costaba viajar, estar fuera de casa cuando acababa de tener un niño. Aun así, conseguí un valioso 1:46 en 2015 (34 años ya) que me mantuvo la esperanza de poder mejorarlo unas décimas y poder pelear la participación olímpica en Río. Pero el 2016 estuvo lleno de lesiones y mis ganas se mermaron. En [el Nacional de] Gijón decidí retirarme, con todo el dolor de mi corazón… Ese día no lo olvidaré jamás. La respuesta del público, pero sobre todo de mis compañeros, amigos y familia, a pie de pista… nunca me cansaré de darles las gracias a todos los que participaron.

Por último, cuéntanos cómo vives actualmente este deporte, qué balance haces de estos cuatro años como presidente de la Comisión de Atletas de la RFEA, y si tienes planes de futuro respecto a seguir vinculado al atletismo…
Estoy muy centrado en mi trabajo, ahora mismo como subdirector de GO fit Sevilla, y aprovecho para agradecerles que apostasen por mí cuando nadie lo hizo. A día de hoy mi unión con esta compañía y con la gente que la compone es completa. Por supuesto, no dejo de vincularme con lo que me ha dado todo en esta vida: el atletismo. Me ha enseñado a ser mejor persona, a tener unos valores íntegros por delante de todo. Me encantaría dar un paso más en la federación, tanto en la RFEA como en la Andaluza. Poder ayudar al atletismo sevillano... El atletismo lo llevo en las venas; eso nunca desaparece. Y soy ambicioso, así que quién sabe...



Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Antonio Reina
Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia








































Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2020 / RFEA 1997-2020. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD | Ejercicio de derechos ARSOL |