Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 22 de julio de 2020   ENTREVISTA WEB 70/2020
José María Sanza: "Hay ilusiones difíciles de comprender"

Por : Sergio Hernández-Ranera



¿Puede un autodidacta octogenario lanzar el martillo de 3 kg con el hombro derecho mermado a 49,53 metros de distancia? Sí, si en tu juventud fuiste jabalinista, fumador empedernido y si cierta indisciplina sigue adornando a un espíritu que procura rodearse de jóvenes y no hacer demasiado caso a los cardiólogos cumplidos los 85. No podía ser de otra forma para un lanzador que en realidad tiene dotes de velocista y nueve récords vigentes: uno del mundo y ocho de España.

El atletismo, de paso por su juventud
La historia de José María Sanza Ágreda (Barcelona, 1935) es la de un antiguo atleta cuya afición por el deporte siempre se ha impuesto a otras lógicas, pues su relación genuina con el atletismo siempre ha estado gobernada por un deseo lúdico antes que profesional. Aun así, este barcelonés fue un atleta internacional por España, cuyo equipo integró durante dos años como lanzador de jabalina. Eran los años sesenta y en las concentraciones coincidió incluso con un crepuscular Miguel de la Quadra-Salcedo. "En mi primer año iba un poco en plan observación, no intromisión", recuerda. "Coincidí más con Alfonso Vidal-Quadras y con Carlos de Andrés".

Sus recuerdos le llevan a la localidad guipuzcoana de Tolosa, "adonde íbamos a entrenar antes de los encuentros internacionales". Lo pasaban bien. "Nos hacía ilusión coger el Seat 600, poníamos las jabalinas encima de la baca y disfrutábamos del ambiente del grupo". Es una época en la que el vigor natural se imponía a cualquier corsé metodológico y, de algún modo, deviene en estilo de vida. "Cuando lanzábamos jabalina en el equipo nacional era un desastre, porque encima estábamos fumando. ¡Sanza, Sanza! Y tenías que dejar el cigarrillo para ir a lanzar. Éramos indisciplinados, pero éramos felices", constata.

"Soy un indisciplinado y siempre lo he sido", afirma, señalando que nunca se cuidó especialmente. "Siento decirlo, pero nunca me he cuidado; quiero decir, me gustaba salir, comer, beber... Hasta en vísperas de campeonatos", confiesa. "No hay que salir, pero si hay que salir, se sale", dice, precisando a continuación no haber sido nunca "un vil de noche" y regresar a las dos como muy tarde. "Hay que saber perder; a dormir y se acabó", resume entre risas, mientras subraya que sigue "igual". "Pero ya con esta edad, estamos perdidos" (más risas).

Un hombro fastidiado
Una grave lesión en los tendones del hombro le obligó a abandonar el lanzamiento de jabalina. "Todavía la arrastro, dejé de utilizar el brazo derecho", cuenta. Así que empezó a nadar. "Luego ya me casé. Y ahí la historia cambió", afirma. Probó el golf, continuó jugando al fútbol sala con los amigos y, convencido por ellos, con el cambio de siglo volvió a las pistas.

"Ahí vi que el lanzamiento de martillo no me afectaba en demasía", explica. Empezó a tirar con el brazo izquierdo, practicó el salto de altura e incursionó de nuevo en los 100 metros, donde de joven incluso llegó a bajar de los 11 segundos. "Me ha ido bien con el martillo", dice. Y explica por qué: "La gente mayor va desapareciendo y los que aguantan tienen posibilidades de conseguir algo. Estoy contento con mis marcas, pero sin obsesionarme. Fernando Marquina y la gente que me conoce sabe que no soy un personaje de esos que van a las pistas y te dicen '¡Quieto ahí!' y ni les hables porque están concentradísimos. Yo entro, tiro, salgo y ya está".

"He sido muy buen sprinter"

Reinventándose en el siglo XXI
José María Sanza es varias veces campeón de España en categorías máster en lanzamiento de martillo y pentatlón de lanzamientos. También batió un récord en salto de altura. En 2010 incluso fue campeón nacional de los 100 metros con 14.02 en la franja de 75 años de edad. Esta y otras marcas conforman sus ocho récords nacionales, todavía vigentes. De sus dotes de velocista da cuenta el hecho de que ha sido el único en disputar la primacía de Armando Roca en categorías máster. "He sido muy buen sprinter", asegura, al tiempo que se lamenta de una caída que le produjo una lesión de rodilla que le impide correr con normalidad. "Si no, seguiría compitiendo contra Armando".

"Nunca he tenido entrenador", admite, reconociéndose autodidacta del lanzamiento de martillo. "Todo ha sido a base de probar, siguiendo consejos de los amigos". Cuenta que un conocido suyo, entrenador en el CAR de Barcelona, le dijo: "A ti no se te puede entrenar ya, pero tienes la suerte de que tienes mucha velocidad en el giro". Y así ocurrió en 2015, cuando lanzó el proyectil a 49,53 metros y batió el récord del mundo durante el Mundial Máster en la ciudad francesa de Lyon. Al igual que sus ocho récords de España, sigue vigente.

Ilusión desconfinada
No le fue bien a José María Sanza durante la etapa de confinamiento. Más que una quiebra de sus rutinas, fue su salud lo que quebró poco antes de la entrada en cuarentena. "Sufrí un infarto y también tengo tocado el pulmón, así que estoy de baja", explica. "Pero sigo teniendo la ilusión de poder batir el récord del mundo en M85 [38,93 m]". Lo dice alguien que en 2018 se proclamó en Málaga campeón del mundo con un lanzamiento de 43,07 metros y en 2019 lanzó 39,41 m.

Afirma que lo peor fue no poder entrenarse, pues su cardiólogo le recomendó "no hacer esfuerzos". "Y cuando empecé a hacer algo, al par de días, ya vino el coronavirus", se lamenta. Pero pasada la etapa del confinamiento, Sanza pasó a entrenarse con suavidad. "Hago un poco de gimnasia sueca y un poco de pesas, no mucho. Pero me he ido adaptando bien, sigo teniendo velocidad". En este punto el atleta confiesa que desestimó los consejos de su médico, que le limitaba "a la oca o al parchís".

Pero Sanza exprime su raza y se excusa con la ilusión, "lo que me hace subir a las pistas y tirar". "Ahora tiro poco, con siete tiros tengo suficiente", señala. "Dentro de unos días habrá unas pruebas y probaré a ver qué pasa, supongo que caerá el récord de España", subraya, procurando eliminar cualquier signo de prepotencia. "No quiero sonar altanero, pero la verdad es que no hay nadie detrás que me pueda ganar en los próximos años y la marca está en torno a los 23 metros. Yo tengo 30 y pico en estos momentos. Así que intentaré el del mundo, a ver si sale. Y si no sale, pues me distraeré igualmente".

Su mejor presea
"Una de las medallas que más ilusión me hizo fue una que me dieron los jueces y cronometradores por constancia y comportamiento esmerado, aquí en Cataluña", responde sin dudar alguien que en 2015 ganó el premio al mejor atleta máster español, al imponerse en los tres apartados de que consta esta distinción: el valor de la marca, la votación popular y los votos de los propios atletas veteranos. Sanza siempre ha residido en Barcelona, donde ha formado parte a lo largo de su vida de varios clubs. Actualmente en las filas del Pratenc Associació D'Atletisme, también ha integrado clubs como el Universitario, el Español o el Independiente.

"Yo tengo un temperamento jovial, me gusta tener gente joven a mi lado"

Espíritu joven libre de tabaco
Casi 40 años lleva sin fumar este antiguo publicista y profesional del mundo del cine. "Fue un acto de urgencia; murió mi hermano de cáncer de pulmón y me dije: ya no fumo más. No me costó". Sanza basa su enganche al deporte en que "hay ilusiones difíciles de comprender", que conecta con el hecho de que se casó en febrero. "Esto ya es superior a un récord del mundo", asegura entre risas.

Es un espíritu permanentemente joven. "Así me consideran y así me considero yo". Y explica su proceder: "Me gusta ir con gente joven y no frecuento los ambientes de mayores; no nos gustamos, nos vemos demasiado iguales. Yo tengo un temperamento jovial, y me gusta tener gente joven a mi lado, mis nietos también me dan vigor", concluye, rotundo.

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