Real Federación Española de Atletismo





 jueves, 09 de julio de 2020   NOTICIA WEB 134/2020
Nuria Fernández: de la maternidad a la gloria europea

Por : Miguel Olmeda


Hubo una época en la que a Nuria Fernández no le cuadraban las cuentas en la pista y, lógicamente, se frustraba. Entonces no lo comprendía, pero es que hacía muy pocas cosas como es debido. Entrenaba a deshoras, malcomía entre ellas, descansaba lo justo y cuando no corría andaba dándole vueltas a la cabeza: “Qué delgada está esta atleta, me va a fundir…” Se agobiaba. Tanto le corroía no encontrar resultados, pues entre 1999 y 2006 no ganó ningún Campeonato de España al aire libre (sí tres en pista cubierta, de 800m en 2000 y de 1500m en 2001 y 2005), que incluso pensó en dejarlo. Total, ya encaraba la treintena y quería formar una familia. Así que, cansada del atletismo, se quedó embarazada. Necesitaba un cambio”.

Y ese cambio llegó con Candela.

El atletismo es muy egoísta. Eres tú, tú, tú y tu historia. ¿Qué pasa? Que al tener una hija eso se elimina”, reconoce Nuria, retirada desde diciembre de 2018, cuando ya tenía tres. “Cuando eres madre lo primero es tu hija: bañarla, comprar, llevar una casa. Antes vivía en la Blume y no hacía nada, solo entrenar, y no era muy disciplinada. La maternidad me cambió, me hizo organizarme, llevar unos buenos horarios, no perder el tiempo… En definitiva, ser otra Nuria”.

Una Nuria distinta a la que cuando no pensaba en sus rivales, si se aburría, montaba una expedición a la nevera. “¿Cómo podía correr en 4:03 pesando 62 kilos? Si con 23 o 24 años me hubiera quitado los siete kilos que perdí después hubiera volado. Con esa edad no lo ves, pero con una hija no puedes estar 24 horas pendiente de las rivales o de la comida”, explica. Aunque también le espolearon las dudas de quienes le decían que estaba loca, que eso de ser madre y regresar a la élite era misión imposible: “Eran las ganas de demostrar que sí se podía. Una mezcla de motivación, energía, ilusión y madurez. Empecé a bajar peso, a entrenar más, a respetar mi siesta… Y entonces salieron las cosas”.

Y llegaron los mejores tiempos de su vida. No logró por 26 centésimas la mínima olímpica de 1500m para Pekín 2008 (4:07.00), aunque en septiembre de ese año lograría correr en 4:05.27 y fijar una nueva marca personal en 800m, a punto de cruzar la barrera de los dos minutos (2:00.35). Como colofón batió en Rieti el récord de España de la milla, todavía vigente en 4:21.13, que significaba su segunda plusmarca nacional tras la de 1000m en pista cubierta que había conquistado en 2001 (2:42.31). El año siguiente, ya con 32 en el carné de identidad, sumó un tercer y último récord, de 4:01.77 en 1500m bajo techo, que aún nadie ha podido arrebatarle y que en su momento fue la décima marca mundial de la historia. Todo ello, más la cuarta plaza en el Mundial de Berlín de 2009, fue la antesala del gran momento de su carrera.

El día anterior presentía que iba a ocurrir algo grande


Nunca en mi vida he entrenado como en 2010”, rememora Nuria Fernández, y echando la vista atrás se para en aquellas series de 400 metros “en 59 segundos largos o 60” en los que el último 100 “a tope” era innegociable, pensando siempre en que la recta de meta no se hiciera interminable. El Europeo de Barcelona presentaba una competencia bestial en el 1500m femenino, empezando por su vieja conocida Natalia Rodríguez –“que siempre me ha reventado, de mil competiciones, le gané dos”– y siguiendo por Alminova, Dehiba, Dobriskey… “Mi sueño era quedar bronce”.

Sin embargo, la competición le tenía reservado un premio mejor. “Ya el día anterior a la final cuando vi que venían mi madre, mi hija, mi hermano, amigos del grupo de entrenamiento, tanta gente que me quería, ahí ya presentía que iba a hacer algo grande”, explica aún emocionada.

Luego entré a la pista y ya no vi a nadie”. Solo analizaba rivales, estudiaba la carrera con los apuntes de su entrenador siempre presentes: “Me dijo que la recta final sería muy larga, que habría muchos nervios y que tenía que saber esperar”.

Y así hizo. Nuria no se salió del guion, porque además parecía escrito por ella misma en sus mejores sueños. “Fue perfecto. Yo tenía una zancada muy grande y el ritmo que marcaron, de mitin, me iba fenomenal porque pude ser yo misma corriendo. Además, fui por dentro todo el rato y no desgasté nada. Realicé la carrera más inteligente de mi vida”. Entonces llegó la temida recta donde se pagan las alegrías y vence, casi siempre, el más comedido. Nuria aparecía en cuarto lugar, cerrada por Natalia, Alminova y Dehiba, cuando entre rusa y francesa se abre un pequeño hueco. “Lo vi tan rápido que dije: esta es la mía. Vino Dios a verme en ese momento porque corría el riesgo de quedarme ahí taponada”.

Pero Nuria, que tenía más fuerza que nadie, comenzó a hacerse gigante. Empecé a pensar: madre mía, que soy bronce; madre mía, que soy plata; madre mía, madre mía, ¡que soy oro! E inalcanzable al esprint celebró con los brazos en alto la primera victoria de una española en los 1500m del Campeonato de Europa, que también era su primera medalla internacional, que también era marca personal (4:00.20) y que también daría paso a una serie de tres noches sin dormir de la emoción. “Una felicidad brutal”.

Bicampeona de Europa me suena raro

El oro de Barcelona 2010 no sería el único en la carrera de Nuria, aunque la madrileña (pero nacida en Suiza) nunca más se subiría al podio al aire libre. ¿El motivo? En Helsinki 2012 revalidó su título de campeona de Europa, sí, pero con cinco años de retraso después de una serie de sanciones por dopaje. Ella había finalizado quinta en la capital finlandesa, pero las descalificaciones de las turcas Çakir y Bulut, la ucraniana Mishchenko y la rusa Gorbunova la proclamaron campeona en 2017. “Cuando me dicen bicampeona de Europa me suena raro”, reconoce Nuria Fernández. “Te quedas plana, ni piensas. Esa sensación que ni cuca ni muca”.

Sin embargo, la madrileña no reniega de esa medalla: “Me gustó que se hiciera justicia con el esfuerzo tan grande que había hecho ese año”. Y es que a punto estuvo de no viajar a Helsinki por una insolación que le había dado la semana anterior. “Fue por entrenar sin protección un día que hacía muchísimo sol. Pero Odriozola me dijo: tienes que ir. Fui a medio gas y mira”: la tercera de sus tres medallas internacionales, pues en el Europeo de pista cubierta de París 2011 se colgó una plata “muy buena por los malos momentos que estaba pasando”.

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Biografía deportiva de Nuria Fernández
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Nuria Fernández en Atenas 2004
Nuria Fernández en Atenas 2004

Nuria Fernández, cuarta en Berlín 2009
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Nuria Fernández y Natalia Rodríguez en Barcelona 2010
Nuria Fernández y Natalia Rodríguez en Barcelona 2010

Nuria Fernández, campeona de Europa en Barcelona 2010
Nuria Fernández, campeona de Europa en Barcelona 2010

Nuria Fernández en Helsinki 2012
Nuria Fernández en Helsinki 2012

Nuria Fernández, subcampeona de Europa PC en París 2011
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