Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 06 de julio de 2020   ENTREVISTA WEB 65/2020
Ricardo Ortega y su matrimonio con el maratón

Por : Alfredo Varona


El 17 de abril de 1983 Ricardo Ortega batía el récord de España de maratón en Londres: 2h11m51. Hasta entonces, el récord pertenecía a Eleuterio Antón: 2h14'14. Por lo tanto, lo que hizo fue una bestialidad que nadie esperaba hasta ese punto.

-Así fue -constata hoy Ricardo Ortega desde su domicilio en Toledo, donde también recuerda que él entonces trabajaba "de médico en el ambulatorio tras haber terminado la carrera de medicina en diciembre del 82".

Pero no sólo eso, sino que también debía hacer "guardias de 24 horas en el hospital dos veces al mes" y, si las guardias eran malas, a la mañana siguiente, Ricardo Ortega salía y empezaba a entrenar, retrato del maratoniano de aquella época: los años ochenta.

-¿Qué significaba ser maratoniano en los ochenta?

-Tenía su prestigio. A nivel internacional había mucho nivel. Yo siempre recuerdo la primera vez que fui al maratón de Nueva York en 1980. Recuerdo que la organización me dio el dorsal 70 lo que significaba que había 69 marcas mejores que la mía.

Pero allí estaba Ricardo Ortega. Había que conocerlo. Las crónicas de la época lo presentan como un maratoniano muy duro, de esos que no se daba por vencido ni debajo del agua.

De hecho, en aquel maratón de Nueva York, aún teniendo la 70 marca, fue 12 clasificado con 2horas, 14m44. Comenzaba entonces el mejor momento de su biografía atlética.

De eso hablamos hoy con Ricardo Ortega, que ya tiene 67 años y que lleva tres jubilado. El pasado mes de enero tuvo un problema cardíaco, "unas arritmias", que no sabe si le volverán a permitir salir a correr.

-Pero, a cambio, ya estoy andando 6 kilómetros en una hora, que ya es un ritmo importante -relata él, un hombre que siempre había tenido "una salud a prueba de bombas".

-Pero, ya ven...

A los ojos del gran público, Ricardo Ortega quizá no sea un maratoniano extraordinariamente conocido. Pero en la memoria del atletismo su recuerdo es capital, imprescindible para entender lo que vino después.

-Fue usted uno de los que nos enseñó que se podían hacer grandes cosas en el extranjero.

-Tras los JJOO de Montreal 76 hice 13'43" en 5.000, que ya era una marca, pero entonces me planteé: ¿acaso vas a poder compatibilizar el ritmo de entrenamientos, que exige eso, con los estudios de medicina?

-¿Y qué decidió?

-Fue entonces cuando pensé en el maratón que, aunque fuese una distancia más larga, no te exigía llevar el cuerpo hasta esos extremos en los entrenamientos. Y se lo dije a mi entrenador.

-Su entrenador era un mítico: Martín Velasco.

-Martín Velasco es el único entrenador que yo he visto en mi vida ir a una pista con un bolígrafo y con un cuaderno en el que apuntaba todo lo que pasaba.

"Pero cuando le hablé del maratón", añade Ricardo Ortega, "siempre recordaré que Martín me preguntó: ¿qué propones?"

-¿Y usted qué le propuso?

-Estaba claro. Para correr un maratón a 3'10"/km ya no necesitaba hacer los miles a 2'35", como los estaba haciendo, sino hacerlos entre 2'57" y 3'02", reducir los tiempos de recuperación y familiarizar al cuerpo con el ritmo que pretendía ir en carrera.

De ahí salió un récord de España fabuloso en 1983: 2h11m51seg.

Ricardo Ortega pasó a la eternidad y sólo se rindió cuando comprobó que ya nada iba a ser como antes.

-No eres tú el que te retiras del atletismo de élite: es el atletismo de élite el que te retira a ti.

-¿Y cuándo le retiró a usted?

-En 1984 tuve dos episodios muy duros. Primero, en Rotterdam donde hizo un calor y una humedad tremenda y salí en camilla. Y luego en Nueva York, donde también se dieron condiciones muy duras y acabé en 2h27m.

-¿Y ése día puso fin?

-Comprobé que el cuerpo ya no funcionaba igual.

Desde entonces, Ricardo Ortega nunca dejó de correr: lo que las piernas le dejaban. Su último maratón fue en Roma 2007 con 3 horas y 48 minutos lo que, en cualquier caso, demuestra hasta donde llega la fuerza de voluntad.

Fue el doctor Ortega uno de sus genuinos exponentes: atleta y médico a la vez. Es más, había épocas del año en las que tenía que estar disponible casi a cualquier hora por si le llamaban del hospital y adaptaba sus entrenos a esas reglas.

Siempre le quedará la decepción de no haber ido a los JJOO de Moscú 80, donde él se veía finalista. Pero no se puede lograr todo en la vida.

Ahora, a los 67 años, es buen momento para recapitular.

-Desde 1973 cuando me fui a estudiar a Madrid y entrenaba en la Casa de Campo, con los entrenamientos que me enviaba Martín Velasco, siempre lo di todo.

-Y fue inteligente al pasar al maratón.

-Fue una cuestión de preguntarse, ¿qué es lo mejor para ti? Y cuando vi que el maratón no era una prueba tan estresante de preparar como un 5.000 o un 10.000 no tuve dudas.

-¿Es verdad que en aquella época se decía 'el que vale, vale, y el que no, al maratón'?

-Podría ser algo así, sí. Pero también era verdad que era una distancia que a casi todo el mundo le asustaba. Había que echarle valor porque era tan larga... Y si estabas cómodo en otras distancias ni te la planteabas.

Desde 1979, cuando empezó la especialidad, hasta 2017, cuando se jubiló, Ricardo Ortega ejerció de médico en Toledo.

Toledo: la misma ciudad que un grupo de jóvenes entrenados por Martín Velasco convirtió en la capital del maratón en aquellos ochenta.

Y fue una época memorable.

Y entre todos ellos (Romera, Montero, Serrano...) Ricardo Ortega fue el gran precursor en los 42,195 kilómetros. El atleta que desde 1980, cuando la Caja de Ahorros de Toledo le pagó el viaje al maratón de Nueva York, hizo mejor esta distancia.

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