Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 01 de julio de 2020   NOTICIA WEB 131/2020
Mar Martínez: cómo explicar que tiene ELA y que avanza tan rápido

Por : Alfredo Varona


Hoy me gustaría hablar de aquel Mundial de Sevilla de pista cubierta del 91 en el que ella llegó a saltar 1,88m.

Hasta preguntarle por ese pie que se rompió y que le impidió ir a los JJOO de Barcelona 92.

Le diría: "Mar, a partir de entonces, ya nada fue como antes", y no sé lo que me contestaría ella.

Pero me gustaría.

Y también me gustaría no contar esta historia, pero es imposible.

Al otro lado del teléfono, escucho a Alfredo, su marido. Un hombre de 53 años que se dedica al mantenimiento de ascensores y que está de baja debido a una depresión. A él le pregunto cómo le gustaría que escribiese esta historia o cómo le gustaría que fuese el homenaje del atletismo a su mujer: Mar Martínez Mateo.

El hombre no sabe qué contestar. Se echa a llorar.

Mar Martínez Mateo fue una magnífica saltadora de altura a la que en el mes de mayo de 2019 diagnosticaron ELA: la enfermedad incurable.

El día que se lo diagnosticaron "hasta el médico del hospital de La Fe en Valencia se echó a llorar", recuerda Alfredo.

A nosotros también se nos han caído las lágrimas hoy, cuando nos hemos enterado. No sabíamos nada hasta esta semana, "cuando Mar ha decidido empezar a enviar mensajes al mundo del atletismo", porque el desenlace apaga la esperanza.

Sentada en su silla, Mar escucha a su marido en el comedor del chalet adosado de Moncada, donde se mudaron hace un año. Era una familia feliz. Con dos hijos que hoy tienen 16 y 12 años. Con una vida que era como la de los demás. Ella, profesora de matemáticas y economía en el Colegio Sagrado Corazón de Gorella en Valencia, había vuelto a competir con el Catarroja en veteranos.

-Había saltado 1,45m.

Pero entonces empezó a molestarle una mano.

-Quisimos pensar que serían las cervicales.

Hasta que el neurólogo le puso nombre a esas molestias: ELA, la enfermedad asesina.

Con el tiempo no habría nada que hacer, les dijeron como les dicen a todos los que caen en sus redes.

Alfredo, que es un hombre de hierro, que ha sido campeón de España de triatlón y que ha hecho Ironman, se derrumbó. Cada día se derrumba un poco más. Pero ahí está, al lado de su mujer, mañana, tarde y noche, "en esas noches en las que tengo que levantarme cuatro o cinco veces para cambiarla de postura en la cama", no puede ser fácil. No lo es.

Nadie está preparado para vivir estas situaciones. Ni siquiera para relatarlas. Por eso le pido a Alfredo que nos tomemos un respiro, que le pregunte a Mar por su mejor recuerdo en el atletismo. Y entonces Mar demuestra que la memoria es una de las cosas frente a las que no puede esta enfermedad:

-El Mundial de pista cubierta de Sevilla de 1991.

Alfredo se acuerda que conoció a Mar en las Navidades de 1994 en un viaje a Jordania en el que los dos fueron a bucear. Luego, la acompañó por toda España a competir, a veces por el mundo.

-Me gustaba cuando buscaba el récord de España, cuando buscaba ese 1,90. Entonces entendía lo importante que es un centímetro. Pero recuerdo que se me ponía la piel de gallina.

Cuando Mar se retiró en el año 2000 no cambió su personalidad.

-No conozco a nadie que se haya cuidado tanto como ella. De hecho, a nuestros dos hijos les dio el pecho hasta los tres años, incluso hasta los cuatro.

Hoy, Mar está metida en la lona y no puede salir de la lona: ya no hay escapatoria y eso es tan duro que uno no sabe ni lo que preguntar.

El 26 de junio fue su cumpleaños (51). No pudo ni celebrarlo con una tarta.

Se alimenta por una sonda y el agua a través de una jeringuilla.

Hace un mes dejó de hablar.

Te das cuenta entonces de lo frágiles que somos, pero uno no deja de recordar aquel triunvitarato que Mar formaba con Marta Mendía y Ruth Beitia. El salto de altura estaba en buenas manos.

Hoy, al otro lado del teléfono, no me imagino cómo respira Mar, pero la escucho vociferar, plantar cara a sus cuerdas vocales: te alegra que haya gente así. Es el retrato de una mujer que no quiere darse por vencida.

Alfredo es un hombre entre la espada y la pared al que le queda un consuelo. Sus hijos, que han salido futbolistas, lo llevan mejor que él.

-De alguna manera hay que desahogarse -le digo a Alfredo.

El tiempo pasa lento o rápido, depende cómo se mire, depende donde estés. Por eso el tiempo nunca será una ecuación perfecta. Hace años, Mar y Alfredo dejaron Madrid y se marcharon a Valencia. Buscaron y encontraron un proyecto de vida precioso como todo lo que caía en manos de Mar. Nunca dejaron de hacer deporte, ni de ir al fútbol con sus hijos, ni de explicar que el deporte nos hace más felices.

Hoy, que ninguno de los dos puede hacer deporte, ni el padre ni la madre, sólo nos queda agradecer a Mar, a María del Mar Martínez Mateo, todos esos momentos que nos hizo pasar.

Y darle las gracias a Alfredo por estar ahí y por mantener la cabeza fría frente a ese enemigo invencible llamado ELA.

Quién nos lo iba a decir.



Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de María del Mar Martínez
Entrevista en la revista Atletismo Español – nº 423 – Febrero 1991
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Compitiendo de veterana, dos meses antes del diagnóstico
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Mar hace algo más de un año
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Mar, Alfredo y sus hijos
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