Real Federación Española de Atletismo





 jueves, 25 de junio de 2020   ENTREVISTA WEB 58/2020
Aurora Álvarez y María José Briz, el empeño de marchar

Por : Sergio Hernández-Ranera


No fueron atletas de jóvenes, pero el atletismo las unió después. La historia de la asturiana Aurora Álvarez Ordás (El Entrego, 1952) y de María José Briz Rodríguez (Madrid, 1951) confluye en la marcha, pero parte de un mismo apego por el deporte. La primera incursionó antes en el maratón, la segunda venía de jugar al baloncesto en la Primera División femenina española. En los últimos años se reparten varias medallas a nivel nacional e internacional, como atestiguan sus triunfos en campeonatos de España, de Europa y del Mundo en distancias que van de los 3.000 metros hasta los 20 km e incluso relevos.

Unos inicios dispares
De joven no era atleta”, confiesa Aurora Álvarez, “empecé a correr por mi cuenta en Oviedo cuando ya tenía 34 años”. Tras pasar su juventud en Sama de Langreo, un pueblo de las cuencas mineras, no fue hasta 1982 y en Oviedo cuando entró en contacto con el mundo del deporte, gracias a la profusión en la ciudad de eventos deportivos. Era 1982, “una época donde poca gente lo practicaba aún”, un pistoletazo de salida que le cambió la vida. “A los cuatro o cinco años ya había completado dos maratones”, señala Aurora Álvarez, que no acudió a su primer mundial máster hasta que cumplió 48 años, en Gateshead (Reino Unido), donde se clasificó en quinta posición en su franja de edad.

Aurora: "Me siento más joven de lo que en realidad soy"

Yo era muy buena jugando a baloncesto”, comenta por su parte María José Briz, “bajita, pero potente; incluso jugaba al poste”. Y no jugó en un equipo cualquiera, lo hizo en el EG Iberia, de la Primera División española. También hizo escalada, con varios picos de más de 4.000 metros coronados. “Pero en la montaña nadie te ve”, confiesa. “Cuando descubrí la marcha, vi el cielo. Hay público, un ránking, una medalla, hay un reconocimiento”. En los años ochenta incluso jugó a los bolos, incluso en competiciones internacionales. “Las boleras eran un sitio asqueroso, con todos bebiendo y fumando. En la montaña no”.

Aurora Álvarez cataloga el inicio de su práctica deportiva como bálsamo medicinal. “Empecé también a hacer deporte para combatir la melancolía –que no depresión– que provoca un clima como el de Asturias”, afirma, asegurando a continuación que el deporte “te evita ir al psicólogo en una situación así”. “A medida que te haces mayor, el deporte influye mucho para tener más capacidad en todo. Me siento más joven de lo que en realidad soy, a mí me ha ayudado mucho. Tengo ilusión, no tengo ninguna sensación triste”, remata.

María José: "Lo que me ha dado la marcha no me lo ha dado ningún deporte"

Briz descubrió la marcha por televisión y Álvarez gracias a ella
Principios de 1987, Mundiales de Atletismo en Roma. Un calor sofocante convierte la prueba femenina de 10 km marcha en una escabechina donde muchas atletas, al borde del colapso, apenas pueden caminar en línea recta para entrar en meta, totalmente desorientadas. Una de ellas es Emilia Cano. María José Briz ve la prueba por televisión y detecta una épica de la que quiere ser partícipe.

A mí lo que me ha dado la marcha no me lo ha dado ningún deporte. ¿Por qué? Porque vi a Emilia Cano”, confiesa rendida todavía de admiración. “Aquella dureza me gustó”. Y tanto le gustó, que renunció a presentarse a un examen de Física en la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años, seguir con su trabajo y empezar a probar en la marcha. “Tenía PREU y no lo convalidaban con COU y Selectividad, quería estudiar Matemáticas”. Al fin y al cabo, tenía un puesto de fotógrafa y maquetadora en la Casa de la Moneda y Timbre. “Encontré mi deporte”, sentencia alguien que con el tiempo llegó a confesar a la propia Emilia Cano la razón de su pasión.

Me encanta el fondo”, subraya por su parte Álvarez, que admite que fue precisamente María José Briz quien la convenció para cambiar de disciplina once años atrás. “Mis marcas ya estaban empeorando y mi rendimiento también”, confiesa. “Pero gané con el cambio”, afirma tajante. Y no sólo porque su competitividad se renovó, sino porque su figura “se afinó”. De constitución robusta aun cuando cumplía con “el kilometraje y la alimentación”, la marcha obró un cambio en su cuerpo. “Como soy muy ‘presumida’, noté los beneficios”, cuenta entre risas esta atleta perteneciente al club Sociedad Cultural Ribadesella.

Fue durante la disputa de un Europeo en Eslovenia cuando Briz, “a quien yo conocía, porque iba a verla cómo competía”, propuso a la asturiana “completar el equipo español de la categoría”. “Yo era un desastre”, reconoce, “pero poco a poco fui mejorando la técnica, gracias a Luis” [Luis Ramón Fernández, su pareja y entrenador]. El aspecto del pulido de la técnica es importante, ya que le proporciona un margen potencial de mejora en relación a sus competidoras, “pues yo todavía estoy progresando en este aspecto”. En general, la marcha ha sido su particular mano de santo: “Estoy más ilusionada ahora que cuando hacía maratón y era más joven. Es como una vuelta de tuerca”.

María José: "En Japón me felicitó un juez, me dijo que marchaba chapeau"

La técnica, factor vital
Si en este aspecto Aurora Álvarez todavía tiene que mejorar, María José Briz lo tiene más pulido. “En Japón me felicitó un juez, me dijo que marchaba chapeau”, cuenta orgullosa. “Y Moreno Bello, un juez italiano, siempre me alababa, recibo muy pocas amonestaciones”. Briz confiesa que cuando se propone un objetivo, se vuelca. “En 1996 fui campeona en Brujas, pero yo ya me estaba preparando desde hacía un año antes”.

Residente en la sierra de Madrid, en Moralzarzal, su rutina de entrenamientos antes de jubilarse era demencial. “De mi casa al trabajo había 58 km. Pues a las 6:00 ya estaba entrenando en el parque Fuente del Berro [cercano a su trabajo], hasta las 7:00. Y por la tarde me iba a entrenar al estadio Vallhermoso. Me acostaba a las 10 y me levantaba a las 5:00”, afirma, subrayando haber completado el camino de Santiago en 17 días y desde Francia. “Me salió una media de 57 km diarios. Luego me fui a Pirineos a hacer desnivel. Me quedé con 46 kg”. En comparación, en los pasados campeonatos de España de pista cubierta en Antequera, disputados en marzo, se presentó con 60 kg. “Ahora estoy bajando de peso”.

El impacto a nivel articular y muscular
Aurora confiesa no haber ido nunca al fisioterapeuta en su época de maratonista, pues no tuvo lesiones. “Simplemente, llegó un día en que ya no me recuperaba igual”. Pero la diferencia con la marcha es notoria. “Estoy mucho mejor ahora, aunque durante el confinamiento noté algo en las rodillas”. “No soy de darlo todo en el día a día, aunque también paro en el gimnasio y hago ejercicios de fuerza”.

Tanto Aurora como María José suelen tomar parte en pruebas de 200 metros. “Este año se ha vuelto a pedir marca mínina a partir de 65 años, siempre las tenemos”, explica Aurora, que destaca la ilusión de tenerlas, “como si fuéramos jóvenes”. “La velocidad es parte de nuestra puesta a punto, no hay detrás ningún entrenamiento específico”. La velocidad les gusta. “Cuando corría maratón”, continúa Aurora, “también hacía 800, 1500 y 5000 metros”. “Pero Luis me dice que no las haga, pues a esta edad tendría unas lesiones impresionantes. Pero con la velocidad es como un juego; si en alguna carrera salimos cuatro, puedo quedar segunda o tercera”.

Aparte de los 200 metros, Briz participa en las pruebas de lanzamientos. Peso y disco. “Lo hago porque me he lesionado dos veces, soy culo inquieto”, dice. “Me rompí los dos ligamentos y el menisco, así que contacté con gente que me enseñara un poco la técnica y acabé ingresando en el C.A. Alcorcón. En vez de estar parada, pues entrenaba lanzamientos. Así de simple”, declara, no sin recordar que también ha tomado parte en muchas pruebas de campo a través.

Aurora: "La pista siempre te dice la verdad"

Entrenamiento y pruebas favoritas
El 10 km me parece corto”, declara Aurora, que admite no ser rápida. “Me pasaba también en el maratón, cuando en la media hacía tiempos que no se correspondían con los que luego era capaz de hacer los 42 km”. “Tengo el récord de la categoría en los 20 km”. Para sus entrenamientos largos, Álvarez prefiere la costa y la montaña. “La pista me gusta, aunque la relaciono más con el cronómetro”, afirma, precisando que acude a ella un par de veces por semana. “La pista siempre te dice la verdad”, sentencia.

Mi distancia son los 20 km, pero preparlo es muy sacrificado”, admite Briz. “Yo soy bastante regular cuando doblo distancias, aunque últimamente ando lesionada y tengo tiempos malísimos, pero no me importa, lo que tenía que ganar ya lo he ganado. He terminado pruebas sólo por ayudar al equipo, ahora mismo somos cuatro marchadoras españolas en W65 y a los campeonatos vamos tres”. Y en este punto, María José Briz hace mención a su compañera Pilar Adán, con quien ella y Aurora se han proclamado campeonas del mundo y de Europa por equipos. “Sin Pilar no podríamos haber sido campeonas. Adán es velocista, pero hace marcha para ayudarnos”, explica.

El paréntesis del confinamiento
Intenté marchar en casa”, revela Aurora, quien se dispuso a aprovechar los 20 metros de su salón. “Llegué a marchar dos horas”. Asevera que su progresión se debe a la mejora de su técnica. “Supongo que tengo una buena fortaleza mental”, dice. “Yo no he entrenado durante el confinamiento, estaba lesionada”, declara por su parte Briz. Con la pandemia lo dejó “totalmente” y antes entrenó lo justo para el campeonato nacional en Antequera, donde entró segunda en los 3.000 metros tras Aurora Álvarez.

Tras el periodo de cuarentena, ambas marchadoras se lo están tomando con tranquilidad. “Ahora estoy haciendo 5 km diarios, no estoy rodando mucho”, admite esta exbaloncestista, quien se tilda de perfeccionista y afirma que “en la marcha se sufre mucho, la postura no es natural”. Entrenada por Paco Pinardo, un técnico de la selección, fía también su rendimiento a la técnica. Con la ausencia de competiciones, antes de entrenar primero recorre paseando 10 km en dos horas. “Pero esta mañana me he hecho 9 km en una hora”, revela, al tiempo que recalca que el tiempo de entrenamiento es muy importante. “Si vas a estar dos horas en competición, tienes que estar dos horas fuera entrenando, aunque solo hagas 4 km”. “Hay que saber el tiempo que tienes que estar. Y saber que puedes, es una sensación mejor que el hecho de ganar muchas carreras”, afirma.

Compitiendo juntas

María José me conocía de verme en las pruebas de maratón, ten en cuenta que en los campeonatos nos interrelacionamos todos”, asegura Aurora. “En Italia me animó como una loca, cuando quedé campeona el año pasado [en 20 km, en Eraclea]. Hice los 10 km [quedó en segunda posición] y luego los 20 km al día siguiente, con +40 ºC”, recuerda. “Aquí en Asturias sólo estamos dos marchadores veteranos. Cuando venía a Asturias la invitaba a mi casa”.

La camaradería en la marcha es increíble”, confirma María José Briz. “Yo no considero que tenga rivales, aquí nos conocemos todos, unas veces puedo ganar y otras no”, resume. “Convencí a Aurora para que hiciera marcha, y a su marido le enseñé un poco antes de que él se especializara, porque él prepara a corredores”, explica. “Yo le di las pautas y luego él se estudió un montón de cosas”.

Autora y correctora
Rima con Aurora. La asturiana es autora de un libro de divulgación deportiva de éxito, Las Cosas del Correr. “Al principio no sabía nada, pero me documenté mucho con obras de EEUU, como Autoentrenamiento Para Corredores. Yo quise que el mío no pareciera tan americano”, cuenta. Envío el manuscrito a varias editoriales y acabó publicándoselo una de Barcelona, Paidotribo. “Me propusieron también ser correctora de estilo para otras obras similares, y acepté encantada”. De resultas, Aurora Álvarez ha revisado y adaptado estilísticamente el lenguaje deportivo de muchas obras de autores extranjeros traducidas al español.

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