Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 22 de junio de 2020   NOTICIA WEB 128/2020
Quinto capítulo de "100 años de curiosidades y anécdotas del atletismo español"

Por : Miguel Villaseñor


Hoy hablaremos la historia de la que pudo ser la primera campeona española internacional, de los records más longevos y del récord que no se homologó porque no se veía lo suficiente.

"Ha sido una ocasión única que se ha esfumado"

La primera medalla de oro internacional individual española se obtuvo en los Juegos del Mediterráneo de 1955, disputados en el estadio de Montjuïc de Barcelona. El guipuzcoano Bernardino Adarraga se hizo con el triunfo en el decatlón. Pero la primera medalla de oro pudo haberse producido 22 años antes. Esta es la historia del primer oro español que pudo ser y no fue.

Margot Moles, nacida en Terrassa y madrileña de adopción, fue, con diferencia, la mejor atleta española de los años 30. Como muchas de las deportistas en aquella época hacía un poco de todo, practicaba muchas pruebas y otros deportes: baloncesto, tenis, equitación y, sobre todo, hockey y esquí. De hecho fue olímpica en 1936 en los Juegos Olímpicos de Invierno de Garmisch-Panterkirchen. Conocido es que Moles llegó a lanzar martillo, pero en atletismo su mejor disciplina era con diferencia el lanzamiento de disco.

Los Juegos Mundiales Universitarios eran el antecedente de las modernas Universiadas que se han disputado bienalmente desde 1959. La edición de 1933 se disputó en septiembre en Turín, en un fantástico estadio Comunale (entonces estadio Mussolini) y bajo el auspicio del régimen imperante entonces en Italia de Benito Mussolini, que aprovechó el evento como escaparate del nuevo régimen. Los Juegos fueron los mejores celebrados hasta la fecha. A la capital del Piamonte viajó un equipo universitario español de atletismo cargado de ilusiones de representar a nuestro país. En ese equipo figuraba, como única componente femenina, Margot Moles. Pero una serie de decisiones hicieron que el equipo español se volviera para casa sin competir.

La Confederación Española de Atletismo (este era el nombre de la RFEA de la época), tras el acuerdo de la última Asamblea y aceptando una proposición del Comité saliente, prohibió la participación de atletas españoles en Turín por sus desavenencias con el organismo nacional universitario, la Federación Universitaria Española (FUE). Pero la FUE se obstinó y siguió adelante por su cuenta con su proyecto y organizó y costeó el viaje de los españoles a Turín. Este hecho hizo que la federación española se cerrara definitivamente en banda.

Por lo tanto los atletas españoles se desplazaron a Turín pero sin la autorización de la Confederación Española de Atletismo, aunque confiados en que reinara la cordura y la federación nacional diera con benevolencia su consentimiento a la participación. Pero según pasaban los días la situación no se arreglaba. Los españoles acudieron al Estadio los días previos a los Juegos Mundiales Universitarios y entrenaron. Estaban inscritos y de hecho figuraban en las listas de salida de las diferentes pruebas. Y en estas listas de salida una española era clara favorita al título, Margot Moles en lanzamiento de disco. El día 9 de septiembre, en un entrenamiento, se le mide un lanzamiento de 34.46, marca a priori inalcanzable para sus rivales inscritas, dos británicas y tres italianas.

Pero la prohibición de la Confederación Española es firme y nuestros atletas, que incluso participan en el desfile inaugural, se quedarán sin competir. Están desolados. Y entre ellos Margot Moles, consciente de su posible éxito si hubiera podido participar. No hay nada que hacer. El comité organizador, a pesar de la opinión de la Confederación Internacional de Estudiantes, recibe de la IAAF la prohibición, recibida a su vez de la española y, muy a su pesar no les autoriza a competir.

La prueba de lanzamiento de disco femenino se disputa el día 8 de septiembre con victoria de la italiana Lidia Buengiovanni con 25.62 metros, nuevo récord mundial universitario. Margot Moles fue testigo de la competición en la zona de la grada destinada a los atletas. Se había solicitado del Jurado de la competición que controlara unos lanzamientos reglamentarios de la española y levantara acta del resultado. El Jurado accede y terminada la prueba oficial los jueces buscaron a Moles y se dirigieron a la pista anexa de entrenamiento, fuera del estadio. Allí, en principio con sólo los españoles presentes y los jueces, inició Margot sus lanzamientos. La pequeña grada se fue poblando de público, consciente de que algo importante ocurría y contemplaba con estupefacción el que una española lanzara mucho más que la ganadora oficial momentos antes.

Margot, en esta insólita cita con la historia estaba serena e impasible, lanzó el disco reglamentariamente seis veces. Dos nulos y cuatro válidos, con una mejor marca de 33.66 y todos superiores a los 25.62 de la italiana en la competición oficial. Después, en un intento extra, un séptimo lanzamiento, consiguió 35.02. El récord de España era suyo con 33.91. Los jueces italianos levantaron acta de esta singular prueba. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que, de haber participado en la competición oficial, el título mundial universitario hubiera sido para la española, hubiera sido el primer español o española en ganar una competición internacional. Pero todo se fue al limbo, el triunfo, el récord de España y el récord mundial universitario.

Margot Moles era modelo de simpatía, de modestia y de bondad: "siento mucho lo ocurrido, pero no por mí sino por España. Ha sido una ocasión única que se ha esfumado". Como muchas veces ha ocurrido cuando algo puede ser y no es, cuando se esfuma como dijo Margot, en esos días se supuso que tendría más oportunidades en el futuro, otros Juegos Universitarios, los Juegos Olímpicos. Pero no las tuvo. Su vida, su proyecto de vida, se truncó triste e irremediablemente con la Guerra Civil. Margot Moles falleció en 1987. Pero eso será ya otra historia.

No hay suficiente visibilidad, no se homologa el récord

En los años 60 el 10.4 fue un muro para los velocistas españoles, un muro para nuestros corredores de 100 metros. Bajar de 10 segundos y 4 décimas, conseguir el ansiado 10.3, se antojaba imposible para el atletismo español, especialmente para nuestro mejor velocista de la época, el salmantino José Luis Sánchez Paraíso. El primer 10.4 de la historia lo había conseguido el vigués Rogelio Rivas en la Ciudad Universitaria madrileña en la primavera de 1964. Desde entonces Paraíso había igualado ese 10.4 en siete ocasiones, cuatro de ellas en Zamora. También en la ciudad leonesa el salmantino había logrado un 10.2 con excesivo viento favorable en mayo de 1964.

Recordemos que hablamos de una época en la que el cronometraje era manual. El cronometraje eléctrico o automático ya existía pero era excepcional, restringido a los grandes campeonatos o Juegos, muchas veces simplemente como apoyo al cronometraje manual, que era mayoritariamente el oficial en caso de utilizarse ambos. El ansiado 10.3 con cronometraje manual equivale teóricamente a 10.54 con cronometraje automático. En la práctica un 10.3 podía estar comprendido entre 10.45 a 10.60, aproximadamente, y dependía de la pericia y de la "blandura" o "dureza" los jueces cronometradores (cronómetro en mano en la escalera de meta).

Los mejores velocistas españoles, los componentes del relevo nacional de 4x100 metros, se encontraban concentrados en Salamanca en el mes de agosto de 1968: José Luis Sánchez Paraíso, Juan Carlos Jones, Manuel Carballo, Pedro Carda, Jenaro Talens... La pista de la Universidad Laboral de Zamora, distante 65 km de Salamanca, de ceniza, era excelente para las pruebas de velocidad, muy dura, se dijo entonces que eran "de acero", "ultrarrápidas", "incluso mejores que las de tartán" y que "tenían algún poder mágico". Ya dos meses antes, en junio, Sánchez Paraíso realiza 10.4 en dicha pista. La mínima para los Juegos de México era precisamente de 10.4, pero, como era habitual entonces, había que conseguirla al menos dos veces. El 22 de agosto, durante la concentración del equipo, los atletas se desplazan a Zamora a competir y lo consigue dos veces más. Gracias a estos resultados, al día siguiente a Sánchez Paraíso le llega la grata noticia de que la federación española le ha seleccionado para los Juegos Olímpicos de México, a celebrar dos meses más tarde. Está claro que el récord de España puede caer en cualquier momento.

En efecto, el día 24, dos días más tarde y en la misma pista zamorana, el pupilo de Carlos Gil corre buscando el 10.3 y lo consigue. Los tres cronos preceptivos marcan 10.2, 10.3 y 10.3. Le escoltan espléndidamente el vasco Juan Carlos Jones, que registra una décima más, y el madrileño Manuel Carballo, con 10.6. Pero el récord no será finalmente homologado. ¿Por qué motivo? Por viento excesivo, no… por salida nula o anticipada… no.

No gustó el hecho de que, sin dudar de la capacidad de los jueces, las competiciones se montaran ex profeso para realizar marcas sin casi antelación ni publicidad. Pero no es por esto por lo que el 10.3 no fue homologado. Lo fue por falta de visibilidad. En efecto, el acta de récord indica que la carrera se disputó a las 20:30 horas; el sol se había ocultado a las 20:10 (téngase en cuenta que entonces no había el cambio de hora actual). En definitiva el Colegio Nacional de Jueces determinó que no hubo la suficiente visibilidad para un correcto cronometraje.

El primer 10.3 homologado tuvo que esperar a 1970 y afortunadamente lo consiguió el propio Paraíso; en este particular asunto la historia le debía una y se hizo justicia. Si al principio dijimos que el 10.4 fue un muro, el 10.3 lo superó con creces. Durante diez años ocho atletas (José Luis Sánchez Paraíso, Juan Carlos Jones, Manuel Carballo, Javier Martínez, Luis Javier Sarría, José Carbonell, Miguel Ángel Arnau y Ángel Heras) consiguieron 10.3 pero ninguno consiguió 10.2. Lo logró el alicantino José Javier Arques en 1980, ya en plena época del cronometraje eléctrico, por lo que ese 10.2 tuvo una importancia bastante relativa. Pero todo eso es otra historia.

Los récords españoles más longevos de la historia

Los récords de España masculino y femenino en pruebas olímpicas más longevos de la historia son dos récords que están hoy vigentes. El récord de mayor duración es el femenino de 800 metros protagonizado por la vasca Maite Zúñiga. Consiguió 1:57.45 en la pista sevillana de Chapina el 1 de junio de 1988. Es decir, ha cumplido ya 32 años. Ha superado la "plusmarca" anterior, que era de 31 años, tiempo que había durado en la tabla de records los 35.84 de 1931 de Margot Moles en lanzamiento de disco. Y no contamos aquí, por motivos de rigurosidad histórica los 56 años de la propia Moles en lanzamiento de martillo en 1932, por ser una prueba no practicada por las mujeres durante décadas.

El récord masculino más longevo de la historia es el vigente récord de España de salto de altura. Arturo Ortiz consiguió 2.34 en Barcelona en 1991. El pasado 8 de junio la plusmarca del madrileño cumplió 28 años, 11 meses y 17 días; superó ese día los 28 años, 11 meses y 16 días que había durado el récord de España de 400 metros vallas de José Alonso en las semifinales del mundial de Roma 1987 con 49.00, plusmarca que batió el navarro Sergio Fernández en las semis de los Juegos Olímpicos de Río. Otro día tendremos en cuenta las pruebas no olímpicas, como la milla, esa será ya otra historia.



Correcciones y adendas: en el capítulo IV hablamos del saltador puertorriqueño Benjamín Casado. Completamos la información diciendo que Casado completó en España sus estudios de Medicina. Ejerció de médico en su localidad natal de Carolina durante varias décadas (con agradecimiento al periodista puertorriqueño Carlos Uriarte). Al respecto de atletas de raza negra, también en el capítulo IV, digamos que en la antigua Guinea Española (hoy Guinea Ecuatorial) hubo competiciones de atletismo en los años 50, si bien de nivel muy modesto (gracias a Luis Villanueva Izaguirre).

Enlaces relacionados:

Margot Moles y aquellas valientes pioneras
Cronología del Récords de España de 100m (hombres) ... del Libro de Récords de España (AEEA)
Mayor duración de Récords de España (por José María García) a mayo 2020
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
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Cinco imágenes de Margot Moles de diferentes épocas de su vida atlética
Cinco imágenes de Margot Moles de diferentes épocas de su vida atlética

José Luis Sánchez Paraíso
José Luis Sánchez Paraíso

José Luis Sánchez Paraíso
José Luis Sánchez Paraíso

José Carbonell
José Carbonell

Maite Zúñiga batiendo el récord de España de 800m (1988)
Maite Zúñiga batiendo el récord de España de 800m (1988)









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