Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 08 de junio de 2020   ENTREVISTA WEB 52/2020
Naroa Agirre y aquella entrevista en el 'Marca'

Por : Alfredo Varona


Tenía 23 años Naroa Agirre (San Sebastián, 1979) y, a través de una llamada de teléfono, se dio cuenta de que la vida puede ser maravillosa.

-Cogí el teléfono y era un periodista del 'Marca' que me llamaba para entrevistarme a mí.

Nunca olvidará el nombre de ese periodista.

-Manuel Cano, un tío estupendo con el que aún mantengo relación.

Naroa Aguirre acababa de batir el récord de España de pértiga que, además, significaba la mínima para el Europeo de Munich. Pero ella se tenía a sí misma como "una don nadie que hasta entonces no había hecho nada".

Por eso aún no le había dado tiempo a imaginar una entrevista en un periódico nacional en la que la protagonista fuese a ser ella: Naroa Aguirre.

-Fue mágico.

Y, a la larga, fue más que eso.

Fue el despertar de una reputada biografía de atleta que viajó por medio mundo, que llegó a dos JJOO (Atenas 2004 y Pekin 2008) y que descubrió que, "haciendo lo que a una le gusta", se es doblemente feliz.

Y ella lo fue.

-Cuando terminé mis estudios y volví a San Sebastián hice un proyecto con mi entrenador. Apostamos fuerte y empezó a salir todo bien.

Naroa Aguirre venía de estudiar cuatro años de Ciencias Ambientales en Barcelona. Cuatro años en los que estuvo en el el CAR "en los que no dejé trabajar a Hans Ruf como él quiso. Pero es que mi prioridad eran los estudios. No quería que nada los entorpeciese. No sabía hasta que punto el atletismo iba a ser importante en mi vida".

Después, el tiempo le demostró lo que no sabía.

Naroa Aguirre fue una de las referencias entre las mujeres de su generación. Una atleta descaradamente regular a la que solo le faltó saltar algun día más de 4,56 porque estaba preparada: todo el mundo lo esperaba, ella misma lo esperaba.

-Pero ese día nunca llegó -replica hoy.

Y añade:

-Y lo estuve buscando como busqué esa medalla en un gran campeonato que tampoco llegó. Por eso siempre me quedó la sensación de que podría haberme sacado a mí misma un poco más de jugo. Pero por la razón que fuese no supe cómo hacerlo.

-¿Y eso creó frustración?

-No, qué va, de ninguna manera. Yo disfruté. Yo estoy muy agradecida al atletismo. Me permitió ganarme la vida durante esos años haciendo lo que más me gustaba. Y eso no hay tanta gente que pueda decirlo y, sin embargo, yo tuve esa suerte. Estoy agradecida.

-Al final, eso es lo más importante.

-Sin ninguna duda. Yo le di mucho al atletismo pero es que el atletismo también me lo dio a mí. A partir de ahí no le puedo decir que todo fuese perfecto porque siempre se pasan por momentos buenos y malos porque así es la vida. Incluso en el parto cuando tuve a mi hijo. Siempre lo tengo como un gran recuerdo y, sin embargo, en el momento sufrí y, al final, te das cuenta de que para disfrutar también hay que sufrir.

-¿Cómo fue el último día en el atletismo, su último día?

-Si le digo la verdad, no lo recuerdo. Supongo que sería algún encuentro de Liga en Donosti. Pero más allá de eso soy incapaz de reconstruir ese día.

-Hay gente capaz de escribir un libro de su última vez.

-Pero yo no. Quizás porque ya no era como antes. Quizás porque mi cabeza ya no se entendía con mi cuerpo y empezabas a preguntarte '¿esto ya va a salir?' y, al final, no sabía si seguir o dejarlo. No sabía que hacer.

-A grandes males, grandes remedios, dicen.

-Yo entonces tuve la suerte de quedarme embarazada y aquello me resolvió las dudas.

Hoy, Naroa Aguirre es madre de un niño de dos años: Jon.

-Cuando estaba en activo y veía compañeras que se quedaban embarazadas pensaba que yo no podría compatibilizar las dos cosas. Pero ahora, que soy madre, no veo otra cosa en la vida. Mi prioridad es mi pequeño. Quiero disfrutarlo todo, vivirlo todo. Por eso el primer año cuando yo decía que no tenía tiempo para hacer deporte no es que no lo tuviese: es que no lo buscaba. No lo necesitaba.

-El tiempo que se pierde con los hijos nunca vuelve.

-'O lo aprovecho ahora o es tiempo perdido", me dije desde el principio y lo estoy aprovechando.

Naroa Aguirre, a los 41 años, es una mujer realista que intuye que algún día volverá a la pista de Anoeta. Y volverá a competir. Y no sabe "ni cómo ni cuándo", pero a ella le gustaría.

-Y no es nostalgia -matiza-, sino decir que en la vida hay tiempo para todo y que mi retirada me dejó un sabor un poco agridulce. Por eso me gustaría volver y demostrar que todavía puedo estar ahí.

Mientras tanto, la vida sigue su curso. El pequeño Jon cada día dice alguna palabra nueva y Naroa también trabaja como profesora "con la esperanza de tener algún día un puesto fijo" y de saber en que centro le tocará el próximo año.

El tiempo le recuerda que la vida es una caja de sorpresas. Sin ir más lejos, se ha vuelto a demostrar este año en el que Naroa Aguirre jamás se hubiese imaginado "dando las clases on line a los alumnos" ella, que no se tiene por una especialista en la informática.

-Y, sin embargo, ha dado esas clases.

- Sí..., y ¿sabe lo que me ha demostrado esto, lo que ha vuelto a demostrarme? Que, al final, la gente siempre responde y, en este caso, lo puedo reflejar a través de los alumnos y de la capacidad de la gente para adaptarse a las situaciones. Al final, el ser humano está hecho para adaptarse.

Quizá por eso hoy, a los 41 años, Naroa Aguirre echa la vista atrás y aparecen cosas tan maravillosas en su vida. Y a veces no hay mejor enseñanza que los recuerdos para seguir progresando en la vida.



 

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Naroa Agirre
Aquella entrevista en MARCA (1 de julio de 2002)
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