Real Federación Española de Atletismo





 lunes, 01 de junio de 2020   NOTICIA WEB 119/2020
Tercer capítulo de "100 años de curiosidades y anécdotas del atletismo español"

Por : Miguel Villaseñor


Tercer capítulo de nuestro serial "100 años de curiosidades y anécdotas del atletismo español". Hoy abordaremos dos temas, la práctica del atletismo en campos de fútbol y hablaremos de los primeros españoles que compitieron sobre material sintético; fue en la Semana Preolímpica de México en 1967. Espero que os guste.

Atletismo en campos de fútbol
No, no nos referimos a practicar atletismo en un recinto con una pista de atletismo que rodea un campo de fútbol. No. Nos referimos a practicar atletismo dentro de un campo de fútbol, sobre una pista dibujada en él, sobre pasillos, círculos y saltaderos habilitados en él. Más de un lector habrá puesto cara de extrañeza. ¿Eso ha ocurrido? Pues sí, y muchas veces durante varias décadas. En estos tiempos que corren y en los que hemos sido testigos, dolorosos testigos, de cómo flamantes pistas de atletismo han desaparecido de nuestros estadios o de cómo flamantes pistas han quedado inutilizadas, hay que volver la vista atrás a los tiempos en los que el atletismo invadía los terrenos de juego futbolísticos. En efecto, en las primeras décadas del pasado siglo escaseaban los recintos atléticos y las pistas brillaban por su ausencia. Las primeras pistas de atletismo en España surgen en 1923, el estadio Metropolitano en Madrid (primera competición el 20 de mayo) y el estadio de Berazubi en Tolosa (con el campeonato guipuzcoano el 4 de noviembre), aunque sólo el recinto tolosarra será eminentemente atlético.

Los cinco primeros campeonatos de España se disputaron sobre una pista dibujada o diseñada sobre un campo de fútbol. Ojo que este asunto no era sencillo ni quedaba al albedrío de los organizadores o los jueces. Había guías (hoy diríamos tutoriales) de cómo trazar la pista, el arco de las curvas, las calles… Obviamente no resultaba una pista de 400 metros de cuerda, sino de entre 225 a 275 metros, más o menos. Había muchos aspectos que hoy nos llaman la atención. A veces se dibujaba una pista en el interior del terreno de juego, con curvas "achatadas", y entonces la pista no llegaba a 250 metros; en otras ocasiones casi se respetaban las líneas laterales y de fondo del campo, dibujando una pronunciada curva en los córneres y la pista, casi rectangular y con cuatro rectas, se acercaba a los 300 metros. En este último caso a veces los corredores tenían que sortear los postes de las porterías en los fondos.

El borde interior de la pista se señalaba con estacas con cuerdas (si la competición era de relieve), con banderitas o simplemente con cal (si la competición era de menos relieve). Las lechadas de cal dibujando rayas eran actividad prioritaria. Los círculos de lanzamiento se indicaban con cal o con un círculos de madera o de metal que se fijaban a la hierba o a la tierra, si había espacio suficiente los 200 metros se corrían a veces con recta (la de uno de los fondos del campo), curva pronunciada y recta final. En ocasiones no era posible disputar los 100 metros sobre un lateral del campo (que medía poco más de 100) si existían vallas perimetrales en el campo, o muros, como el famoso de Múgica en Atocha, así que se disputaban en diagonal. Y cuando sí se disputaba en un lateral los atletas tenían que estar bien prevenidos en la frenada tras la meta, al estilo de lo que hemos visto muchas veces en pista cubierta, pues las mencionadas vallas o muros eran habituales.

Siempre había inconvenientes. Había que habilitar fosos para los saltos horizontales y rellenarlos de arena, así que en ocasiones esto se hacía incluso en el interior de las porterías, bajo el travesaño, como en Atocha, para evitar remover (y fastidiar) cualquier otro punto del terreno de juego; el foso de salto altura y pértiga era simplemente arena que amortiguaba mínimamente la caída. En ocasiones ni eso y la caída en la altura y la pértiga era la propia hierba o el terreno duro si el campo no la tenía. En los años 30 y 40 ya hubo que habilitar el cajetín para la pértiga, porque durante décadas no había. Un aspecto muy codiciado hoy es correr sobre hierba, nos mostramos envidiosos con fotos de pistas de hierba en Sudáfrica o Australia. Pues bien, este privilegio lo tuvieron muchos atletas de los años 20, 30 y 40, sobre todo en el norte de España, donde los campos de hierba eran mayoría.

Así, sobre un terreno de juego de fútbol, se disputaron los campeonatos de España de 1917 y 1920 (Atocha en San Sebastián), 1918 (Campo del Athletic Club en Madrid), 1919 (campo del Español en Barcelona, en la calle Muntaner), 1921 (Campo de Coya en Vigo) y 1923 (campo de Romo en Getxo). Digamos que en 1922 no hubo campeonato. A partir de 1924 todos los campeonatos tuvieron como escenario una pista de atletismo permanente, incluido el primero femenino, el de 1931, en la pista de la Sociedad Gimnástica madrileña. Ni que decir tiene que en muchas ocasiones el atletismo estaba de prestado, como pasaba en el Metropolitano de Madrid, haciéndole el fútbol el gran favor de cederle su terreno.

Durante muchos años después de la década de los 20 se siguieron utilizando los campos de fútbol. Algunos de ellos, usados en aquellos tiempos, desde los años 20 a los años 40, siguen existiendo actualmente, en el mismo lugar, transformados y remodelados, obviamente, y sus nombres sonarán a todos los aficionados al deporte. El de Mestalla en Valencia, El Molinón en Gijón, Ipurúa en Éibar o Pasarón en Pontevedra sirvieron para la práctica de nuestro deporte, hubo competiciones y no tenían pista. En Zaragoza se competía en el campo de Torrero, en Barcelona en Les Corts y en el campo del Español, en San Sebastián en Atocha, en Sevilla en el antiguo Nervión y en Heliópolis (actual Benito Villamarín)…

En definitiva, un trabajo laborioso para la organización de cada competición, que necesitaba mucho tiempo para acondicionarlo y disponerlo todo, no como ahora, que llega uno a la pista y está ya casi todo puesto en su sitio. La dedicación y la ilusión vencían cualquier dificultad y se practicaba atletismo en sitios que hoy nos parecen impensables. Otro día hablaremos de otros problemas que acarreaba una pista de cuerda inferior a 400 metros, como la colocación de las vallas en una prueba de 400 metros vallas, y ahí dejo que el lector piense. Esa será ya otra historia.

Los primeros españoles que compitieron sobre material sintético
Muchos aficionados creen que los Juegos Olímpicos de México, en 1968, fue la primera competición disputada sobre material sintético. Pero no es así. Los Juegos Panamericanos de 1967, disputados en julio de aquel año en la ciudad canadiense de Winnipeg, fueron la primera competición desarrollada sobre material sintético, entonces tartán. Y en octubre de aquel año 1967, en la llamada Semana Preolímpica o Preolimpiada de México, también se compitió sobre el tartán instalado en el estadio Universitario, luego Olímpico, de la capital mexicana. Y en aquella competición preolímpica cinco españoles fueron los primeros en competir sobre el nuevo material sintético de las pistas de atletismo.

Un grupo muy numeroso de atletas españoles estuvieron el año anterior en la II Semana Preolímpica o Preolimpiada de 1966, en Ciudad de México, pero aquella competición no se disputó en el futuro Estadio Olímpico Universitario, que estaba en plena remodelación (se había construido en 1952), sino el estadio de la Ciudad Universitaria, una pista de 6 calles, de ceniza, muy cercana. Al año siguiente, en 1967, también en octubre, en las mismas fechas en las que se disputarán los Juegos en 1968, sólo cinco españoles, al mando del entrenador José Luis Torres y del directivo Manuel Uriarte, se presentan con muchos días de antelación en la capital mexicana, por aquello de la aclimatación, muy necesaria sobre todo para los atletas de largo aliento. Añadamos que la Semana Preolímpica era un evento multideportivo y de hecho en 1967 estuvieron todos los deportes olímpicos de entonces menos el fútbol.

Los cinco españoles fueron el triplista Luis Felipe Areta (el primero que compitió sobre el nuevo material sintético, el 15 de octubre de 1967), Mariano Haro y Javier Álvarez Salgado (en 5.000 metros y obstáculos) y Jorge González Amo y José María Morera (en 1.500 metros). En México se encontraron con la elevada altitud, que requiere una adaptación, y con una pista con una superficie nueva para ellos, el tartán, al cual también había que adaptarse. La aceptación de la nueva superficie por parte de los atletas, no sólo los españoles, fue generalizada aunque no unánime, a no todos les gustó por igual. Los saltadores y velocistas eran los más satisfechos, "son sencillamente formidables" dijo Areta, "sobre ellas habrá varios récords mundiales en carreras de velocidad y saltos, casi seguro en longitud y triple". No le faltó razón al donostiarra. Los italianos se mostraron satisfechos y los noruegos encantados y una velocista de este último país se sentía "como una gacela" sobre el tartán.

La nueva superficie sintética, "ese plástico que sustituye a la ceniza", como se llegó a escribir en su día, requería adaptación y para algunos esta adaptación fue más complicada que la de la altitud, el clima o la alimentación. Para empezar había que reducir la longitud de los clavos de las zapatillas. Los mediofondistas y fondistas se quejaron de dolores musculares, en el caso de Mariano Haro se quejó de que se le habían recargado demasiado los pies. Hubo que tener mucho cuidado con la cantidad de entrenamiento sobre la nueva superficie. José Luis Torres señalaba que "el tartán es la pista del futuro, pero lleva su tiempo acostumbrarse. Presenta mayores dificultades a los vallistas cuando salen del obstáculo". Para Ignacio Sola, que estaría en México 1968, la nueva superficie cansaba mucho los pies, no era para entrenar diariamente. A Jorge González Amo el tartán le agarrotaba, y nunca le llegó a gustar del todo. La pista tenía otro olor, ese olor característico que conocemos, por lo que el madrileño echaba de menos el olor a tierra mojada de la ceniza.

Por cierto que por México en 1967 anduvo el gran Jesse Owens, como representante de la firma comercial que había instalado el sintético. El "Antílope de Ébano" señalaba que "para mí lo más importante es que evita que la calle de dentro quede destrozada por las carreras de fondo". Si hoy día a un velocista no le gusta correr por la calle 1 en aquellos días de la ceniza mucho menos. Curiosamente Owens dijo que Jim Hines iba a ser el campeón olímpico de 100 metros al año siguiente; acertó de pleno.

Algo curioso respecto a los lanzamientos. En aquella Semana Preolímpica el peso, el disco y el martillo se lanzaron desde círculos de tartán. El martillista soviético Romuald Klim no estaba muy de acuerdo con este cambio: "el suelo de tartán no va bien para los lanzamientos, prefiero el cemento tradicional. Le falta pulimento porque no permite el giro fácil y completo, creo que pocos podremos igualar nuestras marcas con este piso". La idea de lanzar sobre sintético no tuvo continuidad.

Las mejoras cronométricas y centimétricas fueron evidentes. En aquella Semana Preolímpica de 1967 todos tuvieron la certeza de que los nuevos materiales plásticos habían llegado para quedarse. Y podemos hablar con certeza de que hubo un antes y un después con las nuevas pistas de material sintético. Se impusieron rápidamente y desde ese año 1967 todas las grandes competiciones internacionales se disputaron sobre sintético. La primera pista europea sintética fue la del Letzigrund de Zúrich en 1968 y en España fueron las del estadio de Vallehermoso en 1969 y la pista de la Universitaria de Barcelona en 1970.

Otro día hablaremos de otras experiencias de aquellas Semanas Preolímpicas de México, las relacionadas con la altitud y su influencia contrapuesta en pruebas de velocidad y en pruebas de fondo, la adaptación a la altitud, los problemas de sueño, los problemas de alimentación y otros que acontecieron en aquellos días y de los que nacieron multitud de estudios para solucionarlos, eso será ya otra historia.


En el capítulo II citamos a hermanos en el mismo podio de un campeonato de España al aire libre y nos dejamos en el tintero a Francisco y José Ramón Domínguez Sobral, gallegos de Marín, que fueron 1º y 3º en los 100 metros del campeonato de 1943 (y mando agradecimiento a Luis Villanueva Izaguirre, que estuvo al quite). Las fotos de las hermanas Pujol fueron gentileza de Ricard Rof, de la Joventut Atlètica Sabadell.

Enlaces relacionados:

Los atletas se sacuden la ceniza y estrenan falda escocesa: nace el tartán (EFE - publicado en 2018)
Estadio Olimpico Universitario - México
Historia del Atletismo los Juegos Olímpicos México 68 (El Estadio)
100 años de curiosidades y anécdotas del atletismo español - Capítulo I
100 años de curiosidades y anécdotas del atletismo español - Capítulo II
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Una salida de 100m sobre la hierba en 1917 en el Campo de Atocha
Una salida de 100m sobre la hierba en 1917 en el Campo de Atocha

Atletismo en el campo de Les Corts
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Juan Muguerza liderando el 5.000m en el campeonato de España de 1917
Juan Muguerza liderando el 5.000m en el campeonato de España de 1917

1918 - Campo del Athletic Club de Madrid - Llegada de 100m
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1918 - Campo del Athletic Club de Madrid -  Curiosa prueba de lanzamiento de Granada con García Tuñón
1918 - Campo del Athletic Club de Madrid - Curiosa prueba de lanzamiento de Granada con García Tuñón

Salida de 100m en el campo de Atocha de San Sebastián
Salida de 100m en el campo de Atocha de San Sebastián

Lanzamiento de jabalina dentro del Campo de Atocha
Lanzamiento de jabalina dentro del Campo de Atocha

Obras de acondicionamiento del tartán en el Estadio Olimpico Universitario
Obras de acondicionamiento del tartán en el Estadio Olimpico Universitario

Luis Felipe Areta en pleno vuelo (Estadio de Nápoles)
Luis Felipe Areta en pleno vuelo (Estadio de Nápoles)

Ignacio Sola saltando en 1968 en el Estadio Olimpico Universitario
Ignacio Sola saltando en 1968 en el Estadio Olimpico Universitario

Mariano Haro y Javier Álvarez Salgado en los Juegos de México 1968
Mariano Haro y Javier Álvarez Salgado en los Juegos de México 1968

José María Morera y Jorge González Amo junto en aquella Semana Preolímpica de 1967 (foto gentileza de JM Morera)
José María Morera y Jorge González Amo junto en aquella Semana Preolímpica de 1967 (foto gentileza de JM Morera)









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