Real Federación Española de Atletismo





 martes, 05 de mayo de 2020   ENTREVISTA WEB 40/2020
Esparcia y aquel programa de José María García


En 1985 Constantino Esparcia acababa de ser campeón de España de cross en Fene (A Coruña) en una de esas mañanas de domingo, en una España que no era la de hoy.

- José Ángel de la Casa tuvo que cortar la entrevista que me estaba haciendo para la televisión nada más terminar porque aquel día acababan de matar a tres compañeros míos de la policía en Vitoria.

Constantino Esparcia, efectivamente, era policía desde el 21 de abril de 1981 cuando aprobó las oposiciones. Pero, a los ojos del atletismo, era una incontestable fuerza de la naturaleza. Un joven que no sólo daba 28 pulsaciones en reposo. También era capaz de correr sin clavos en el barro y hasta con un trozo de cartón para salvaguardar a sus zapatillas rotas y aun así pelear por la victoria.

Por eso pensar hoy en él es hacernos mejores y es lo que trataré de reflejar en esta conversación que para ser fiel debe regresar a los crosses del Pais Vasco. Por ejemplo, a aquel cross de Lasarte, que fue retransmitido por televisión en el que desde la policía le vieron pelear por primera vez frente a los etíopes y se quedaron anonadados. No podían creer que ese tipo fuese uno de los suyos:

-¿A quién tenemos aquí?

Constantino Esparcia era entonces un recién entrado en la policía que estaba haciendo las prácticas en Castellón.

Constantino Esparcia también iba a ser el mismo atleta que en 1985 se iba a proclamar definitivamente campeón de España de cross en Fene lo que cambió para siempre su status.

A los pocos días, recibió una llamada que era una llamada única en la España de aquellos años: José María García quería entrevistarle en su programa.

Y fue: claro que fue a la emisora. Y se sorprendió: claro que se sorprendió como no podía ser de otra manera.

-Garcia lo sabía todo de mí y le pegó un repaso a la dirección de la policía, porque yo hacía guardias, hacía turnos..., y yo salí de allí pensando, "de ésta me van a echar". Sin embargo, me acuerdo que al día siguiente me llamó el Director General de la Policía para decirme que me iban a dar todas las facilidades para entrenar como atleta de élite.

Un programa de radio, por lo tanto, le iba a cambiar la vida a Esparcia. Un atleta que fotografiaba una enorme diferencia. Un atleta que, "sin ser muy delgado y con un correr tosco", se defendía como los ángeles en aquellos barrizales de los ochenta.

-Tenía mucha fuerza y era capaz de mantener el mismo ritmo que si el piso estuviese duro. No sé cómo era posible viniendo de un lugar tan seco como Albacete.

Porque Esparcia se crió en Albacete, "en una aldea, rodeado de animales, en mitad del campo", donde no se atrevía ni a soñar con ser atleta.

-Hasta los 15 años nunca hice atletismo.

Sin embargo, ese mismo chaval, que hoy es un hombre de 61 años, inspector ya de la policía, llegó a correr 11 mundiales de cross. De ahí que hoy aparezca con letras mayúsculas en el recuerdo. Máxime en estos días domiciliados en la nostalgia que a Esparcia le llevan hasta la figura de Santiago Llorente.

-El otro día, cuando Antonio Prieto me llamó para decirme que se había muerto por coronavirus, me quedé muy tocado.

Porque entonces Esparcia volvió a regresar al pasado. Y a recordar a esa fiera que era Santiago Llorente, que era un muchacho de su generación. Y a no entender que hasta días antes de su muerte "Santiago trabajase diez o doce horas diarias" en su consulta de fisioterapeuta porque "aquel tipo siempre fue una fiera".

Y, sin embargo....

-Es imposible seguir sin recordar a los que estuvieron a nuestro lado, a los que nos hicieron mejores -razona hoy.

Constantino Esparcia es, en realidad, un hombre amabilisimo de 61 años que se toma la vida como viene desde que en 2012 perdió a su mujer tras ocho años peleando la mujer frente a un cáncer de ovarios. Pero recordarla a ella es armarse de energía para siempre "porque en la lucha mi mujer, que también trabajaba en la policía, siempre fue la mujer más positiva del mundo".

Por eso ahora Esparcia recupera su ejemplo. Ahora, que él ya no es el atleta que fue sino un cardiopata al que, "de un día para otro se le rompió la válvula aórtica del corazón. No me preguntes por qué pues nadie supo explicarmelo realmente. Yo mismo nunca había notado nada".

-Estaba en la quimio con mi mujer y me empecé a encontral mal. Me llevaron al cardiólogo y vi como los médicos empezaban a ponerse nerviosos y fue cuando me detectaron el problema. Quizás por el estrés. Quizás por haber dejado de entrenar. Quién sabe. Yo llegué a acordarme de cuando era chaval en el campo. Entonces cogía unos catarros tremendos y siempre tenía placas en la garganta. Quizás esa fuese la razón, no sé.

Sin embargo, nada de eso impidió que desde los 14 años cuando aquel profesor, que llamaban Don Juan, les dividió en grupos a todos los alumnos del colegio y les ordenó dar "una vuelta al redondel de la feria" que medía unos 800 metros. Y Esparcia, que no había corrido nunca, hizo el mejor tiempo de todos.

Desde entonces, llegó hasta donde nunca hubiese imaginado. Cuando se retiró del atletismo en 2001, Esparcia hizo balance y llegó a esa misma conclusión: el orgullo era incontestable.

El orgullo es lo que se gana en toda una vida como expresa su figura, su recuerdo que podría retroceder a aquel campeonato de España de cross juvenil que corrió en la Casa de Campo en Madrid con 15 años.

-Entonces un compañero y yo estábamos en la línea de meta esperando a que llegasen los absolutos y poder ver a Mariano Haro y me acuerdo que este chico se acercó a él y le tocó la espalda con la mano. Y luego nos enseñaba la mano, todo orgulloso, y recuerdo como si fuese hoy que nos decía: "este es el sudor de Mariano Haro".

Desde entonces, ha pasado demasiado tiempo. "El otro día ordenando recuerdos en casa me decia a mí mismo: 'ah, pero tú estuviste ahí', porque me parece imposible que yo estuviese allí. Es más, tengo la sensación de que la memoria ya no me llega. Pero es que han sido tantos años y yo mismo, que solo me conformaba con correr algún día al lado de Mariano Haro, llegué a tantos sitios. Conocí a tanta gente gracias al atletismo y hasta la policía me facilitó tanto las cosas... Fuevun orgullo ser atleta"

Hoy, Esparcia podría jubilarse, pero tampoco tiene prisa: "No sé qué iba a hacer con tanto tiempo libre", ironiza de alguna manera. "Bueno, siempre me quedará salir a correr por la Casa de Campo, que la tengo tan cerquita..., o ayudar a mi hijo y a mi hija que han estudiado INEF y psicología y se merecen encontrar un trabajo", añade después mientras recuerda a sus propios hijos que la vida cambia de un día para otro, sea en un programa de radio o sea en un día anónimo.

Cualquiera sabe:

-Yo me enteré de las oposiciones para la policía mientras preparaba el campeonato del mundo de cross en La Zarzuela y, mire, acabo de cumplir 39 años en el cuerpo.

Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia































Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2020 / RFEA 1997-2020. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD | Ejercicio de derechos ARSOL |