Real Federación Española de Atletismo





 sábado, 14 de marzo de 2020   ENTREVISTA WEB 24/2020
Mario Pestano: ha llegado el momento

Por : Alfredo Varona


Fue una alegría volver a saber de él. El otro día Mario Pestano volvió a abrir sus redes sociales después de mucho, de muchísimo tiempo.

Entre todos regresamos a un pasado que fue fabuloso.

En mi caso me di cuenta de que llevaba cuatro años sin saber de él, desde aquel campeonato de España de Gijón en 2016 en el que Mario Pestano buscaba el más difícil todavía después de un mes sin entrenar: clasificarse para los JJOO de Río de Janeiro. Y, aún lanzando 60 metros, no lo logró, pero...

Entre todos volvimos a entender que este tipo siempre será un fenómeno: Mario Pestano.

Él se fue para siempre. Cogió sus cosas del CAR. Y se marchó de Madrid. Y volvió a su isla, al sur de Tenerife, a mirar al cielo y escuchar el ruido del mar; a abrir la ventana de su habitación e inflar los pulmones. Pero sobre todo a soñar, rodeado de niños, como en los viejos tiempos o como cuando él era un niño en Las Galletas.

Después, entre todos soñamos con él, a su lado y por culpa suya.

Llegamos a verle quedarse a 1 centímetro de una final olímpica en los JJOO de Pekín, que eran sus JJOO. Tenía 28 años y llevaba la tercera mejor marca internacional del año: 69.50 metros. Es más, no había tenido una sola lesión en todo el año con lo difícil que es eso en la vida de un lanzador. Pero, por la razón que fuese, la suerte le fue esquiva en el momento más inoportuno.

Él se preguntó por qué y nosotros nos lo preguntamos a su lado: le queríamos, le admirábamos. Nos enorgullecíamos de él.

De la gente así uno no se olvida nunca, porque Mario Pestano fue un lanzador colosal, antes y después de Pekin. Un tipo que siempre buscaba la perfección; un tipo que se crecía frente a los obstáculos y que, a las dos horas de una decepción, se "iba a la pista de calentamiento a preparar la temporada siguiente. Me iba y me desahogaba y me convencía mí mismo en voz alta de que 'volveré', y llevaba razón porque, hasta que las lesiones me lo impidieron, siempre volvía".

Y entre todos lo disfrutamos: Mario Pestano.

Podía tener más o menos suerte, pero fueron tantas cosas... Fueron tantos años en los que le vimos en tres JJOO; en los que le vimos arriba en la Diamond; en los que le vimos a la orilla de la medalla en los Europeos, cuarto clasificado; en los que le vimos en campeonatos de España en los que llegó a lanzar 67 metros y en los que no siempre estábamos de acuerdo con él cuando se declaraba como "un tipo sin suerte". Pero es que era muy, muy ambicioso Mario Pestano.

Era una de las cosas que más nos gustaba de él.

El día que se fue le dimos las gracias por todo lo vivido. Pero lo que no sabíamos es que ese día fuese a durar tanto: casi cuatro años, cuatro años en los que apenas hemos sabido de él, cuatro años en los que cuando uno preguntaba por Mario Pestano le decían, 'por ahí anda, en su tierra". La diferencia es que hoy me lo ha explicado por sí mismo: "Necesitaba respirar. Estaba agotado de buscar la perfección, de lidiar todo mi trabajo en tres intentos, de ver que ya no iba a ser el que había sido, de comprobar que era casi imposible no lesionarme y de lo duro que es vivir lesionado. El tiempo se había tirado encima mía. Tenía que hacerle caso".

Y se marchó.

"Puse los pies en el suelo. Me acostumbré a vivir otra vida en la que descubrí que necesitaba la formación que yo no tenía, que no me había dado. Y cuando he tenido claro lo que quería hacer lo he hecho. En estos cuatro años he entendido que no puedo vivir separado del atletismo. En mi cabeza sigo lanzando, sigo entrenando y sigo deseando competir, porque lo llevo en la sangre. Nunca he dejado de ser lanzador. No lo dejaré nunca. Es algo intrínseco en mí".

A mí no me sorprende.

No me sorprende y hasta me alegra ver tan ilusionado a Mario Pestano: ya tiene 41 años y está a punto de terminar el ciclo de técnico superior de atletismo. Y, si no le llaman antes, en breve se pondrá a buscar trabajo porque está convencido de lo que "puede aportar al atletismo y a los jóvenes para explicarles en lo que acerté y en lo que me equivoqué. Y, si no logro ayudar a crear grandes atletas, al menos que sean grandes personas. Pero creo que puedo ayudar. Tengo las ideas claras. Quisiera ponerlas en práctica".

Quizás por eso he visto tan claro el titular de esta conversación: Mario Pestano: ha llegado el momento

Y ha llegado después de estos cuatro años en los que él, arropado por el mar, ha vivido en silencio; en los que ha sido padre por dos veces y en los que ha estado dedicado en cuerpo y alma a sus hijos: no todos los padres pueden decirlo, y eso quedará ahí para siempre. Pero ahora ha llegado el momento de arrancar en la vida laboral. Quizás de poner precio a todo lo que aprendió y de demostrar que un atleta, que tenía ese nervio para lanzar, siempre será un referente: Mario Pestano García (Tenerife, 1978).

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Mario Pestano - Historial Deportivo
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