Real Federación Española de Atletismo





 martes, 18 de febrero de 2020   ENTREVISTA WEB 13/2020
Sandra Myers: "A los 59 años he aprobado una oposición"

Por : Alfredo Varona


A Sandra Myers no le importa reconocer la edad que tiene:

-59, tengo 59 años.

A Sandra Myers le parece "una edad muy válida" y no hace falta preguntarla por qué. Acaba de volver a las pistas dos veces por semana. Acaba de volver a realizar sus primeras series de hasta 150 metros. Acaba, en definitiva, de volver a federarse y, si sus tendones de Aquiles no lo impiden, competirá con el uniforme del Atlético Pamplona, que es su nuevo club.

-Estoy intentando que mi cuerpo responda -le repite Sandra cada día a Gregoria Ferrer, Goya, una de las mujeres con las que batió el récord de España de 4x400 y que hoy es entrenadora en la pista de Larrabide.

Sandra Myers vive ahora en Pamplona desde este verano cuando aprobó una oposición como profesora en el Conservatorio Superior de Música de esta ciudad.

-Probé suerte, lo saqué y me fui para allí.

Llevaban 25 o 30 años sin sacar estas plazas, pero Sandra Myers defendió que, a su edad, aún no se le había pasado el arroz.

-Hay amigas mías de mi generación que se han jubilado o piensan en jubilarse y, de repente, voy yo y saco una oposición. Sé que no es lo normal, pero es lo que digo siempre. Mientras que a los 59 años yo me veo como una mujer de 35 hay gente que, a mi edad, se comportan como ancianos.

-¿Qué es lo normal: lo mío o lo de ellos? -pregunta-. No lo sé, pero yo prefiero lo mío.

No sabe hasta qué punto influye la atleta que fue.

-Pero supongo que influirá. Sí, claro. De esa herencia no me desprenderé nunca. El atletismo, como la música, me enseñó a competir, a trabajar, a tener retos, a decir 'esto yo lo puedo conseguir'.

Quizás por eso ha aprobado la oposición.

-No diría que no -acepta-. Pero también es verdad que la experiencia ya no te obliga a estudiar tanto.

Sandra Myers ya llevaba 18 años en la docencia como profesora interina de música. Sandra Myers, en realidad, ha batallado mucho desde que se retiró a los 36 años.

Ha tenido tres hijas que ya están en la universidad. Ha participado en política. Ha tenido una academia de inglés. Ha vivido en Madrid, ha vivido en Salamanca y nunca ha dejado de imaginar que "lo mejor está por llegar".

Quizás por eso vive rodeada del optimismo, de la alegría de vivir, de demostrar en la vida real lo que Santiago Segurola escribió de ella en 'El País' durante el Mundial de Tokio 91.

"De todas las condiciones que la definen como atleta ninguna mejor que su capacidad para el combate".

Sandra Myers fue medalla de bronce en los 400 metros de aquel Mundial. Sandra Myers superó en los últimos 30 metros a la soviética Olga Brizgina, la misma que hasta ahí le sacaba un cacho y que, 4 años antes, había sido oro olímpico en Seúl 88.

Sandra Myers es la misma mujer que recuerda aquel verano "quizás como el mejor verano" de su vida. Batalló frente a lo imposible en medio de una humedad terrible, de un calor imperdonable.

-Hice lo que ya no se hace: cuatro series en cuatro días consecutivos. No sé ni cómo lo logré. Llegué a la final y pensé, "esto va a ser imposible". Por eso aún no sé de donde saqué la energía.

Pero esa es la magia de los recuerdos, capaces de sorprendernos a nosotros mismos.

-Mi prueba favorita siempre fue el salto de longitud . De hecho, era lo que hacía hasta que me fui a estudiar a la Universidad de UCLA y viene mi entrenador me dice: 'tienes que probar en los 400 metros vallas, que es una prueba nueva'.

Después, descubrió por sí misma que los 400 metros eran incompatibles con el salto de longitud. Y tuvo que decidirse. Y no se equivocó en la decisión, porque acabó siendo medallista mundial de 400 metros en un podio que, quienes lo vivimos, todavía repetimos de memoria:

María José Perec, oro; Crit Breuer, plata y Sandra Myers, bronce con 49'78.

Sandra Myers, en realidad, fue la americana de Kansas que se nacionalizó española "quizás por casualidad, no sabría explicarlo. El caso es que vine de vacaciones a Madrid y quién me iba a decir que aquí iba a casarme y a empezar el resto de mi vida. Pero así fue".

Y nada de eso fue un error.

-Qué va. Al contrario -razona hoy-. No me puedo arrepentir de nada. Incluso, resulta que un día voy a la pista de Vallehermoso, sólo por curiosidad, y a partir de ahí se inicia un mundo nuevo para mí.

Y añade:

-Yo venía desengañada de EEUU. Después de la Universidad, me lesioné y me encontré sin ningún apoyo. No tenía adónde ir y pensé que el atletismo ya se había acabado para mí.

La realidad es que Sandra Myers duró en el atletismo hasta los 36 años en los que no hay que engañarse: siempre queda alguna cuenta pendiente.

-Efectivamente. Así fue -admite hoy-. Pero eso es la vida. Unas veces es que sí y otras es que no como me pasó a mí en el año de los JJOO de Barcelona 92, que tenían que haber sido mis Juegos. Pero me lesioné y entendí que no se podía.

Después, se recuperó pero ya nada fue igual. Ni para ella ni para nosotros, que tanto habíamos disfrutado con ella. Aun así nada de lo que pasó después impide que en febrero de 2020 sigamos hablando de Sandra Myers, la española que vino de Little River (Kansas), como nuestra mejor velocista de la historia.

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