Real Federación Española de Atletismo





 miércoles, 15 de enero de 2020   ENTREVISTA WEB 4/2020
Julio Calvo, pasión lanzada

Por : Sergio Hernández-Ranera


Prácticamente autodidacta, no obstante atesora todos los récords españoles de lanzamiento de disco desde la categoría M60 hasta la M75, amén de cinco medallas mundiales y otras tres europeas de todos los metales. Campeón de Europa en septiembre en las afueras de Venecia con un lanzamiento de 44,47 metros, Julio Calvo Redondo compagina su amor por las disciplinas de lanzamientos con su dedicación a entrenar a un grupo de jóvenes de todas las edades en su club de siempre, el Club Atletismo Valladolid.

Desde el Colegio
Hablar con este vallisoletano nacido en Palencia en 1944 es reivindicar la belleza y espectacularidad de las modalidades de lanzamientos. Su flechazo aconteció primeramente con la jabalina: "A mí me chiflaba el atletismo, desde las Olimpiadas de Roma en 1960. La belleza plástica del vuelo de la jabalina en los últimos metros me dejaba chiflando", cuenta, mientras admite que su relación con el deporte rey empezó cuando aún iba al colegio San José de Valladolid. "Pero como empecé a trabajar de joven, el atletismo quedó en un plano secundario, siempre dependía de los horarios; Me levantaba a las cinco de la mañana, llegaba a casa a las tres, también tenía dos turnos de noche, etc. Nunca lo dejé, pero sí que le presté más atención cuando mis hijos se hicieron mayores, porque hasta entonces entrenaba a salto de mata. Pero, claro, cuando ya dispongo de tiempo para entrenar, ya soy mayor y voy de fuerzas más escaso", se lamenta, no obstante divertido.

Sin embargo, la jabalina no era lo suyo. "Se me daba fatal, me ocasionaba problemas en el hombro y en el brazo. Pero un día, en el colegio, apareció un entrenador, el famoso italiano Giovanni Battista Mova, y empecé con el disco y el peso. Ahora hago también un poco de martillo. Aunque no soy muy alto, tengo cierto nivel de fuerza y me encanta lanzar. Y aquí sigo, hasta la fecha." Preguntado por la práctica de otros deportes para mantenerse en forma, apunta que siempre se ha dedicado a los lanzamientos, si bien jugaba al rugby de manera esporádica con el equipo, puntero a nivel nacional, de su colegio.

También Entrenador
En la actualidad y desde hace un tiempo, Julio Calvo también se ocupa de formar a jóvenes lanzadores, chicos y chicas, en su club. Tal ocupación partió de un compromiso. "Mi hijo jugaba al fútbol, pero se lesionaba y le animé a practicar lanzamientos. Habría sido bueno si hubiera seguido. Pero adquirí el compromiso de entrenar con él, así que me ofrecí a mi club, el C.A. Valladolid, para entrenar a otros chicos, en caso de haber alguien que lo necesitara. Es decir, extendí la labor que estaba haciendo con mi hijo a otra gente del club. Y ahí sigo, colaborando hasta ahora. Por las mañanas entreno a los chicos y por las tardes a las chavalinas", explica. "Yo soy autodidacta, y desde 1961, después de estar con Giovanni Battista Mova, he entrenado solo. Me mantenía como podía; me compraba los famosos cuadernos que promocionaban los entrenadores de la RFEA y repasaba los temas, me enteraba de qué iban y lo combinaba con lo que yo hacía, también con las pesas. Nunca me he salido de lo que marcaban", remarca en su explicación.

"No tengo entrenador, yo mismo trabajo la técnica"

Una Labor Necesaria
Un vistazo a las actuaciones de Julio Calvo en 2019 basta para comprobar que ha copado todos los primeros puestos de cuantas competiciones ha tomado parte en disco, martillo, peso y hasta jabalina, coronado con su medalla de oro en el Campeonato de Europa en Caorle (Italia). Tan solo en un par de ocasiones baja al segundo puesto durante la disputa de la Liga Autonómica de Lanzamientos (en martillo de 4 kg) y al 7º lugar en el Campeonato de Clubes Absoluto de Castilla y León (en disco de 2 kg), lo cual sin duda apunta al objetivo de ganar puntos para su club en esas competencias y a una cierta carestía de lanzadores absolutos. "No abundan los lanzadores, es cierto", dice. "He llegado a la conclusión de que los lanzamientos no gustan por el tiempo que exigen, que es más cómodo entrenar carreras. Pero si no hay entrenadores ni practicantes, difícilmente saldrán lanzadores", afirma, antes de pasar a explicar cómo se convirtió en técnico de lanzamientos. "Mi labor dentro del club ha sido la de un colaborador, sin más historias. Yo no tenía ni tengo entrenador, yo mismo trabajo la técnica. Pero llegó un momento en que Ana Pérez Carnicero, la jefa del club, me pidió que hiciera un cursillo, pues a la larga había que competir con responsabilidad. Pero me dio la sensación de que en el cursillo a nadie le preocupaban los lanzamientos, todo el interés estaba en las carreras y, si acaso, en algún salto. ¡Ni Dios estaba interesado en los lanzamientos! Así que en los últimos días del cursillo pregunté si alguien estaría interesado en formar a lanzadores. Ni Dios contestó. 'Es muy difícil', 'Hay que estar mucho tiempo', 'Hay que estar muy pendiente de los tiros', decían. Por eso digo que no son tan cómodos como las carreras."

"Si al cuerpo lo tienes bien enseñado, luego te responde bien"

A Tope, Pero Con Cabeza
Los lanzamientos, más aún a edades provectas, pueden resultar lesivos para las articulaciones y músculos. ¿Tal vez sea un factor para limitar el esfuerzo? Puede. No obstante, Julio Calvo refuta la idea. "Vas a tope. Como llevas una rutina, año tras año, te ves apto para esas exigencias. Cuando entrenas, y yo entreno solo, hay algunos ejercicios -como, por ejemplo el press banca- en que debes saber cuál es tu límite y no sobrepasarlo. Confías en tu capacidad: con estos kilos, tantas repeticiones. Si al cuerpo le tienes enseñado, luego, en general, te responde bien. Sólo he estado lesionado una vez, hace muchos años, un desgarro parcial en el pectoral derecho, por hacer el idiota con el martillo; lo tenía un poco cargado y me puse a hacer unos ejercicios de voleo con la mano derecha. Luego, al lanzar el disco, cascó. Estuve un año y pico sin tocar el disco. Ahora lo hago todo con cuidado", admite.

Fuerza y Comodidad
Julio Calvo suele entrenar casi a diario, pero sin machacarse. Todavía goza de una fuerza inhabitual para su edad ("No es falsa modestia, creo que es bastante elevada, pero ya estoy notando que va bajando, que viene Paco con las rebajas, como yo digo"). En cualquier caso, empieza sus series de press banca con 60 kg y sube hasta 80 kg en la tercera. "Para los tests de fuerza, cada dos meses, me pongo 90 kg", revela. "Lo hago con cierta suavidad, mejor dicho con comodidad. Tres días lanzamientos y tres días pesas. No me importa el orden. Ahora que los chicos a los que entreno están de vacaciones, prefiero dedicarles más tiempo por la mañana, que están más cómodos. Luego, por la tarde, tengo ya un poco de pereza, pero no me importa. Si no entreno, pues no entreno. Prefiero que el tiempo que tenga yo disponible lo entrenen ellos. Yo cojo un disco, lo tiro, me voy paseando, lo cojo, vuelvo… ese es mi tiempo de recuperación. Así estoy tres cuartos de hora o una hora. Luego cojo un poco el martillo, aunque lo alterno con el disco. Si hace mucho frío o niebla, me voy al módulo cubierto y hago un poco de lanzamiento de peso. Me gusta sobre todo el martillo, me resulta muy espectacular. Las vueltas, la salida… me gusta ver a los jóvenes, a los olímpicos. A mí me gustan todas las pruebas del atletismo, pero hay tres que me chiflan: martillo (para mí, espectacular), el 110 m vallas (que tiene una belleza plástica impresionante, no sé explicarlo) y la pértiga." Y sin fisioterapeuta. "Cuando tuve la rotura del pectoral derecho, claro que iba al fisio. Pero ahora no, si tengo algún pinchazo o algo, descanso unos días antes de volver a los entrenamientos y ya está."

"Me produce más alegría que los críos mejoren sus marcas independientemente de su nivel"

Su Mayor Satisfacción, sus Pupilos
Julio se divide el día entre su entrenamiento y las sesiones con sus, como dice él, "críos". "Son varios, 4-6 chicas y 2-3 chavales. Como entreno solo y me corrijo solo, no lo podría hacer si estoy pendiente de ellos. De modo que yo dedico las mañanas para mí y las tardes para ellos, cuando han terminado sus clases", dice. Y tiene bien claro cuál es su mayor aporte de alegrías. "Me llena mucho más de satisfacción cuando veo que mis chavales mejoran sus marcas y su técnica. Lo mío también, pero como entreno solo y disfruto haciéndolo, pues como que te lo esperas. Cuando compito internacionalmente, ya conozco el nivel de la gente, somos los mismos, siempre en función del cambio de categoría cada cuatro años, así que tienes una idea de lo que puedes conseguir. Pero me produce más alegría que mejoren las marcas los críos independientemente del nivel que tengan. Entre ellos no hay nadie con un físico que puedas decir: "¡Este tío o esta tía será campeón del mundo!". Pero que aprendan la técnica, me entusiasma, me llena mucho. Cuando mejoran, es a la vez un acicate, un estímulo para seguir entrenándolos. La mayor, María Victoria Álvarez, tiene 21 años y es campeona absoluta de Castilla y León de martillo. También hay juveniles, más finitas. Luego tengo dos infantiles, una es la mejor de Castilla y León en lanzamiento de disco, aunque está empezando. Sólo lleva dos meses, pero el otro día en un control ya se puso la primera de la comunidad. Y tengo dos chavales, cadetes, uno de ellos lanza peso", cuenta, orgulloso.

Un Físico no Imponente, Pero Bien Trabajado
Sorprende un tanto el hecho de que los rivales europeos y mundiales de Julio Calvo son físicamente enormes. Basta echar un vistazo a las fotos de los podios para ver que compite contra verdaderos armarios, mucho más grandes que él. "Los rivales en Europa me sacan dos cabezas, es cierto, son todos nórdicos. Llama la atención. Luego los críos, cuando ven las fotos, me dicen '¿Pero cómo has podido con ellos?' Amigo, la técnica es la técnica, les digo. Cuando hablo con los rivales, me suelen preguntar cómo entreno. Pues mira, tantos días a la semana. '¿¡Siií!?' Técnicamente, en general, son mejores que yo, así que deben entrenar menos, están más fofos. O tal vez yo esté ahora físicamente más trabajado que ellos. Cuando voy a los campeonatos, voy bien entrenado, sólo empiezo a tocar el disco en el calentamiento de la prueba, no entreno antes en el lugar. Pero muchos de mis rivales sí que llegan al campeonato unos días antes y hacen algo. Luego en el calentamiento apenas se mueven, mientras yo estoy ahí, dale que te pego", concluye.

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