Real Federación Española de Atletismo





 viernes, 10 de enero de 2020   NOTICIA WEB 7/2020
Elgoibar da comienzo a las celebraciones de los 100 años del atletismo olímpico español
Elgoibar, 100 años de olimpismo

Por : Miguel Calvo


El viento es un espacio de tiempo y de aromas
Eduardo Chillida


¿Qué había cuando no había nada? ¿Cómo nació todo?

Parte de los orígenes de nuestro deporte, a comienzos del siglo XX el atletismo español nació entre las clases más altas de las grandes ciudades como Madrid y Barcelona a imitación del sport inglés que practicaban los miembros de la aristocracia y la burguesía en las islas británicas. Pero, al mismo tiempo, el atletismo surgió también en nuestro país como un reflejo de las costumbres y las tradiciones que formaban parte de las fiestas patronales y las competiciones entre vecinos que se organizaban en las plazas de los pueblos. Igual que en otras regiones de la geografía española, en Euskadi, tierra de pelotaris y aizkolaris, el atletismo pronto se convirtió en una manifestación más del deporte tradicional, tan apegado al mundo rural vasco, y poco a poco aquellos hombres que competían por ser los más fuertes o los más rápidos se fueron convirtiendo en los protagonistas de las fiestas y las apuestas que se realizaban en las principales plazas y los viejos caminos que se extendían a su alrededor, donde fueron surgiendo las leyendas que acompañaron siempre a aquellos lanzadores y korrikalaris.

Dentro de ese escenario, en el pequeño pueblo de Elgoibar y sus caseríos que dibujan los montes y los bosques junto al río Deva, nacieron dos auténticos mitos de los orígenes del atletismo español: Juan Muguerza, primer campeón de España de 1.500 metros y 5.000 metros (campeón nacional de 1.500 metros cinco veces consecutivas desde 1917 a 1921, cuatro veces campeón de 5.000 metros, dos de 800 metros e incluso, a título anecdótico, una vez campeón nacional de 110 metros vallas) e Inazio Izagirre, seis veces plusmarquista español y once veces campeón de España entre 1920 y 1927 en las disciplinas de lanzamiento de peso, disco y jabalina.

Ambos fueron claros exponentes del paso de aquel deporte más primigenio al atletismo reglado que hoy conocemos y que en muy pocos años experimentó un gran cambio: poco a poco se fueron constituyendo los primeros clubes y federaciones regionales, en 1916 se disputó el primer campeonato de España de cross, en 1917 se celebró en San Sebastián el primer campeonato de España de atletismo, y en el año 1920 del que ahora nos disponemos a celebrar su centenario se constituyó la Federación Española de Atletismo y se produjo la primera participación olímpica de nuestro deporte en Amberes 1920, los Juegos Olímpicos que se disputaron como un guiño a la paz tras el parón producido por la I Guerra Mundial que había hecho que se suspendieran los Juegos que estaban previstos en Berlín en 1916.

Convertidos en auténticos ídolos en su tierra y parte del futuro que parecía haber llegado de repente con el acuerdo de creación de la Federación Española de Atletismo (27 de marzo de 1920), Muguerza e Izagirre participaron en las pruebas de selección olímpica que se disputaron durante la primavera de 1920 bajo la dirección del mítico entrenador alemán Erwin Kossak, afincado en Madrid desde la I Guerra Mundial y que ejerció como preparador nacional desde 1919.

Junto al resto de atletas preseleccionados, Muguerza e Izagirre se concentraron con Kossak durante el mes de julio en Fuenterrabía para realizar una preparación más específica. Y tras el campeonato de España que se celebró a finales de julio en el viejo estadio donostiarra de Atocha y la lista definitiva de atletas seleccionados para Amberes 1920, nuestro primer equipo olímpico formado por 14 atletas se concentró al completo de nuevo en Amute (Fuenterrabía), antes de empezar un largo trayecto en tren desde Hendaya a Amberes, con parada en París como una parte más del viaje a lo desconocido.


En medio del corazón de la vieja Europa, devastado por la I Guerra Mundial, nuestros atletas descubrieron un nuevo mundo, desfilaron en el estadio olímpico tras el atleta José García Lorenzana (quien fue el primer abanderado de la historia del olimpismo español, tal y como demostró el doctor Fernando Arrechea), e Inazio izagirre se convirtió en el primer atleta en participar en unos Juegos Olímpicos antes de que le siguieran el resto del equipo según el calendario de competiciones.

Enseguida nuestros atletas pudieron sentir lo lejos que se encontraban de las grandes potencias europeas donde el atletismo estaba mucho más asentado, pero el primer paso ya estaba dado y los pioneros españoles regresaron a casa con el orgullo de quien acaba de descubrir una nueva frontera.

Con el paso del tiempo, la leyenda de Izagirre - junto a la de sus primos Basilio Etxaniz, Javier Aizpitarte y Modesto Arriola que convirtieron a Elgoibar en la capital española de los lanzamientos -, quedó como la del hombre tan fuerte que no encontraba rival en ninguna de las plazas de los pueblos. Mientras, Muguerza, famoso por ser también el ganador de la primera Behobia que se disputó en 1919, falleció en 1937 en un bombardeo durante la Guerra Civil y desde 1943 su nombre quedó inmortalizado gracias al cross que desde entonces se disputa en Elgoibar y que año tras año lleva hasta allí a los mejores corredores españoles y mundiales.

Este fin de semana, con motivo de la edición anual de su cross, el pueblo elgoibarrés se une para recordar el nombre de sus dos vecinos que fueron parte de los pioneros olímpicos del atletismo español: organizado por el club de atletismo Mintxeta y la revista CORREDOR\, el viernes 10 de enero se celebrará un coloquio en el que participarán los estadísticos e historiadores Juan Mari Iriondo y Féliz Astigarraga, las familias Izagirre y Muguerza, y la recientemente retirada Alessandra Aguilar, tres veces olímpica y reflejo de que el auténtico sentimiento olímpico sigue muy vivo en el barro de Elgoibar.

¿Cómo era el atletismo que dio lugar al nacimiento de la Federación Española y a aquella primera aventura olímpica justo hace 100 años? ¿Por qué un pueblo como Elgoibar se convirtió en una de las cunas de aquel movimiento? ¿Qué queda un siglo después de aquel espíritu?

Siempre a medio camino entre el pasado y el futuro, cada mes de enero las cuestas de los montes que rodean Elgoibar se siguen convirtiendo en una auténtica fiesta, mezcla de peregrinación y romería. Los niños siguen acudiendo a Mintxeta de las manos de sus padres y abuelos para aplaudir a sus ídolos mientras que las historias de los mejores corredores del momento se entremezclan con las de leyendas como Juan Muguerza o Mamo Wolde. La música sigue sonando con el ambiente festivo que recuerda los lanzamientos de Izagirre en las plazas de todos los pueblos de alrededor. Y el viento frío del invierno sigue empeñado en traernos todas las respuestas que sin darnos cuenta forman parte de nuestra propia identidad, como si se tratara de unas palabras de Eduardo Chillida: "en el corazón, bajo el cielo, sobre la tierra".

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Juan Muguerza
Juan Muguerza




Inazio Izagirre posando y lanzando
Inazio Izagirre posando y lanzando









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