Real Federación Española de Atletismo





 martes, 19 de noviembre de 2019   ENTREVISTA WEB 86/2019
Xabier Leibar: "El mundo del rendimiento es un mundo de pequeños porcentajes"

Por : Miguel Calvo - Fotos. gentileza del propio entrevistado


Más allá de los mapas, los verdaderos territorios son aquellos que el paso del tiempo dibuja dentro de nosotros.

En el caso del médico Xabier Leibar (Oiartzun, 1951), su mundo interior se sitúa junto a los viejos caminos que bordean su pueblo en paralelo al río Oiartzun y al trazado del antiguo ferrocarril minero que unía las minas de Arditurri con el puerto de Pasajes.

Del lado de lo que no es visible a simple vista, por debajo de aquellos caminos se esconden las decenas de kilómetros de galerías mineras que desde tiempos romanos describen el carácter de esta tierra fronteriza y que su padre, otro loco romántico, dibujó en planos de papel. Del lado de lo visible, aquellos caminos recuerdan todavía los grandes maratones que se disputaron allí en los años setenta y que, en un hecho irrepetible, terminaron incluso con un récord mundial de mujeres (2h35:15 de Chantal Langlace en 1977).

"Siempre digo que los récords del mundo se baten en las grandes ciudades mundiales: Londres, Nueva York, Oiartzun, Berlín… Y el hecho de que mi pueblo se encuentre en ese grupo, creo que es una señal de que yo ya venía predestinado de serie", afirma entre risas Xabier Leibar.

"Históricamente, el deporte olímpico penetró en nuestro país a través de dos zonas. Por un lado, desde Francia a través de ese pasillo entre Irún y Donostia. Por otro lado, desde Gran Bretaña a través de los hijos que mandaban a estudiar allí las familias adineradas del municipio de Getxo que ahora mismo contemplo desde mi despacho. Vengo de un pueblo de frontera, de contrabandistas, pero donde la influencia del País Vasco francés ha sido siempre muy grande y que ha hecho que seamos el pueblo vasco con mayor número de atletas olímpicos. Como toda mi generación, desde niño tuve el sueño olímpico y, aunque mi condición genética pronto delató que no podría hacerlo como atleta, me hice la historia de que algún día lo sería como médico", relata el doctor que trabaja con la fundación Basque Team en su centro de alto rendimiento.

Dentro de una sociedad donde el deporte es una parte más de la cultura, aquel niño pronto encontró el apoyo de sus padres para cambiar la medicina tradicional por la ciencia del deporte. Poco a poco, comenzó a inventar su mundo en el hospital clínico universitario de Salamanca. A falta de recursos, supo ingeniárselas para llevar hasta allí a todos los atletas posibles ganándose su confianza. Italia le abrió sus puertas. Y, en una época en la que todo estaba por inventar, inició su propio camino: Gaspar Esnaola, Alfonso Abellán, Honorato Hernández y el maratón español que nació camino de Seúl 1988; Barcelona 1992 y el plan ADO como punto de inflexión; la Copa del Mundo de maratón de 1993 en San Sebastián; el triplete maratoniano de Helsinki 1994 y el comienzo del trabajo con García Bragado que pronto comenzó a ser una constante en su trayectoria, tan infinita como la historia de ambos que llega hasta nuestros días a través de innumerables Juegos Olímpicos, mundiales y campeonatos de Europa.

Como resultado, una exitosa trayectoria profesional que puede resumirse en 42 deportistas olímpicos o 22 medallistas en grandes competiciones internacionales que representan su sueño de infancia y que no solo se encuentra detrás de gran parte dela historia moderna del atletismo español, si no que bien podría entenderse como una apasionante novela de aventuras.

Ya sea surcando las aguas con los remeros con los que tanto ha trabajado. O soñando junto a la judoca Miriam Blasco el primer oro olímpico de una deportista española. O navegando a vela con campeones olímpicos como Iker Martínez y Xabi Fernández detrás de experiencias tan alucinantes como perder 17 kilos de unos Juegos Olímpicos a otros. O subiendo ochomiles y cruzando la Antártida a pie con Alberto Iñurrategi. E incluso reinventando el mundo del deporte tradicional vasco.

"Hay una parte de este trabajo, sobre todo en un deporte tan medido como el atletismo, que es la de generar datos. Vas descubriendo cosas, acumulando números y luego puedes utilizar toda esa información. Pero en el mundo del deporte y el atletismo español esas dos partes del poliedro no se han mezclado muchas veces. Y en eso consiste mi trabajo: dar datos útiles para los deportistas", explica un Xabier Leibar a quien las paredes del hospital pronto se le quedaron pequeñas y transformó la pista de entrenamiento en un inmenso laboratorio donde vive cada día entre analíticas, umbrales ventilatorios, cálculo de zonas de entrenamiento, análisis de las zonas lipolíticas, potencia y tolerancia del ácido láctico, el trabajo de las cadenas cinéticas que desarrolla junto a su mujer Yolanda Reyes, trabajos en altitud, adaptaciones al calor y a la humedad tan determinantes en Doha 2019 y Tokio 2020, nutrición, hidratación, efectos del jet-lag y los cambios horarios en la competición…

"Yo le llamo el marco. La clave es el entrenamiento y todo lo que yo puedo trabajar está en el marco, porque el mundo del rendimiento es un mundo de pequeños porcentajes", afirma el doctor que estuvo más de 17 años en el INEF de Vitoria y cuyo trabajo continúa ligado a distintas universidades españolas y al Comité Olímpico Español.

"He tenido la suerte de trabajar con grandísimos entrenadores como Dionisio Alonso, Santi Pérez, Montse Pastor, Manolo Ripollés o Juan del Campo, con quien hicimos la preciosa apuesta del paso al maratón de Jesús España. A través de los entrenadores los atletas incluyen información médica de vanguardia en sus entrenamientos y ellos la pueden transformar en información útil para su trabajo. Y es que, por encima de los deportistas, la clave de un modelo deportivo son los entrenadores, aunque solo sea por su perdurabilidad. Pero hay que reflexionar mucho sobre este aspecto, porque no podemos pretender seguir ligados a la figura romántica del entrenador que pasa el día de sol a sol en la pista únicamente porque es su pasión. Tenemos que aprender de otros modelos de profesionalización como el sistema italiano, donde los grandes entrenadores dependen hasta de un ministerio que les da más continuidad y les permite ser más eficientes".

Tras toda una vida intentando llegar más lejos, la conversación con Leibar rápidamente gira hacia el apasionante escenario actual, sabedor de que la ciencia siempre estará ahí para apoyar cada avance. Convencido de que el maratoniano Eliud Kipchoge pronto acumulará un nuevo récord en una carrera en línea y que la distancia entre el hombre y la mujer se irá recortando cada vez más debido a la diferencia de percentiles entre unos y otros y al hecho de que son capaces de convertir la grasa en combustible más eficientemente que los hombres, lo que el futuro puede hacer que veamos a una mujer corriendo el maratón en dos horas y 10 minutos.

¿Dónde están los límites? ¿Podemos vencer al paso del tiempo?

"Creo que el tema de los límites no siempre se plantea bien - continúa Xabier Leibar -. ¿De qué límites hablamos? ¿Del ser humano de 2019 o del ser humano de 1900? Los límites humanos no son una frontera inamovible y son algo que siempre se van incrementando, tanto por la genética como por los sistemas sanitarios o factores como la nutrición, la educación, la educación física… Por otra parte, el tiempo no se detiene y cada vez somos más viejos, pero es evidente que la edad en la que se produce el rendimiento va alargándose. Tenemos más estructuras de apoyo. Mejores sistemas de recuperación. Y todo ello hace que, por ejemplo, en la comunidad autónoma vasca hayamos pasado de los 23 años de edad de media en Barcelona 1992 a los 30 en Río en 2016. Desde el punto de vista genético ya se habla de telómeros y de otros aspectos que a mí se me escapan, pero que aseguran que la vida seguirá alargándose y los límites siempre continuarán desplazándose".

Inseparable a la figura de Xabier Leibar después de más de 25 años de trabajo juntos, entre la niebla de los debates siempre emerge la figura de Chuso García Bragado con las respuestas a todas las preguntas.

"El verdadero secreto de Chuso es tener con 50 años la misma motivación de un chico joven y una inquietud y una apertura de miras tan grandes. Siempre está abierto a cualquier innovación. Siempre está dispuesto a probar cualquier novedad. Y si le dices que se tiene que ir a Doha 14 días antes en lugar de cinco, y encima meterse en una bañera con agua incandescente a 40 grados nada más terminar cada entrenamiento, no sólo no pone ninguna pega, sino que siempre da todo de su parte y es capaz de llamarte a los cuatro días para decirte que eso funciona, que pierde mucho peso y que suda como nunca había imaginado, pero que eso funciona y que ya no percibe el calor como antes", relata el propio Leibar.

La misma ilusión que hace posible soportar el resto de sacrificios que exige ser octavo del mundo casi con 50 años en una prueba tan exigente como los 50 kilómetros marcha y en un escenario tan infernal como Doha: uso de glicerol para retener agua en el organismo, trabajo para mantener las vías aéreas abiertas, entrenamiento del tubo del sistema digestivo, zapatillas especiales con unas plantillas perforadas para permitir una mejor sudoración, uso de las últimas novedades en hidratación, trabajo en la secuencias de tomas y complementación de la alimentación, material y color de la ropa… O la misma ilusión que permite entender una agenda en la que todo gira ya sobre las anotaciones de Leibar para que el hombre de mármol llegue a sus octavos Juegos Olímpicos con la mejor adaptación posible.

"Esto es una pasión y puedo presumir de haber estado ligado siempre a proyectos apasionantes. El plan ADO fue nuestro paradigma. Tuvimos la oportunidad de trabajar con los investigadores que admirábamos y aprender de ellos. Pero también nos tiene que hacer reflexionar sobre la situación actual: necesitamos discutir cómo mejorar la eficiencia del sistema y plantear las ayudas pensando en la finalidad, no en la cantidad. Los centros de alto rendimiento deben de ser un hervidero de investigadores dispuestos a utilizar todos los datos que pueden recabarse. Y entre todos debemos de pelear por defender cada rama del modelo: entrenadores, atletas cada vez con más formación, ayudas bien orientadas e investigación", finaliza el doctor vasco.

Lejos de los focos y de las fotografías, cuando acabe la competición el doctor continuará envuelto en sus cálculos, en sus fórmulas matemáticas y en su búsqueda de esos pequeños porcentajes que definen la vida y que nos acercan cada vez más a los límites.

Y más allá de la vorágine, los escenarios que dibujan su mundo interior continuarán atrapados entre los viejos caminos que encierran todas las tradiciones de su tierra de fronteras y las innovaciones de la ciencia que definen su trabajo diario.

Seguramente, el futuro estaba aquí desde hace mucho tiempo.

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