Real Federación Española de Atletismo
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 viernes, 08 de noviembre de 2019   ENTREVISTA WEB 82/2019
Antonio Fuentes: "Creo que Cienfuegos no tiene su límite en los 80 metros"

Por : Antonio Aparicio


El principal artífice de que Javier Cienfuegos esté haciendo historia para el martillo español nos habla en esta entrevista de las anécdotas y pequeños milagros de su admirable escuela de Montijo, así como de todas las claves del ascenso hacia el éxito de 'Cienfu' a lo largo de todos estos años.

El principal artífice de que Javier Cienfuegos esté haciendo historia para el martillo español, Antonio Fuentes Gallego (Palma del Río, 15-ene-1961), es un hombre humilde, natural, tenaz, muy trabajador y apasionado del atletismo, que no cesa de recalcar la "magnífica" colaboración de Carlos Burón estos dos últimos años, ni de dar las gracias a esa "eminencia de los lanzamientos" y a todas las demás personas que le han ayudado en su camino. Una trayectoria sin ningún desperdicio, repleta de anécdotas divertidas, casualidades y pequeños milagros; como su "escuela salida de la nada" en Montijo, un pueblo extremeño sin ninguna tradición en lanzamientos. O como ese "muchacho grandón con cara de niño", hijo de su amiga Lali, al que, entre risas, veían capaz de lanzar el martillo hasta un pueblo vecino (una hipérbole que no iba muy desencaminada…). O como aquel impacto fortuito del que su cráneo salió increíblemente indemne, demostrando que tener la cabeza dura (tanto en sentido figurado como real) puede ser una gran virtud.

Todo eso nos cuenta en esta imperdible entrevista este admirable entrenador autodidacta que trabaja por las mañanas en el Ayuntamiento de Calamonte (a unos 30 km de su casa en Montijo), quien también desvela las principales claves (en este año y en todos los anteriores) para que 'Cienfu' haya llegado a quedar 7º en el Mundial de Doha y 3º en el ranking mundial de 2019; sin olvidarnos de dónde ve los límites de su pupilo, ni de su otro discípulo aventajado, Pedro José Martín.

Primer martillista español en la final de un Mundial (y con puesto de finalista, 7º), 4 espléndidos récords de España (77,32, 78,16, 78,70 y 79,38), 3º en el ránking mundial del año, una regularidad exquisita por encima de los 75-76 metros… ¿Qué balance haces de la temporada que ha firmado tu discípulo más destacado, Javier Cienfuegos?
Es el resultado de años de trabajo a caballo entre Montijo-La Blume-Montijo; como consecuencia de modificaciones técnicas que ha asimilado Javier y, por supuesto, de dos años de trabajo magnífico en equipo con Carlos Burón. Todo junto ha supuesto completar una temporada de ensueño.

Javi sólo había superado la calificación en 1 de sus 11 anteriores grandes campeonatos sénior (el Europeo de 2016). En Doha, los 75,06 de su segundo intento ya eran su mejor registro en una calificación, pero el nivel fue altísimo y, a falta del último lanzamiento, sólo le daban una peligrosa 7ª posición en el Grupo A. ¿Qué pasó por tu cabeza en esos minutos inciertos?
Hay algo que esta temporada he tenido muy claro: Javier ha controlado las situaciones de la competición dentro del círculo, y cuando ha necesitado lanzar largo lo ha hecho sin problemas. No dudé ni me sorprendió que hiciera la Q [clasificación directa]. Esas distancias las ha estado lanzando entrenando muchas veces a lo largo de la temporada, y su cara era de total confianza en que lo iba a hacer.

Finalmente, los 76,90 de su tercer tiro le salvaron brillantemente de quedarse fuera; y en la final volvió a solventar la situación en el tercer intento para meterse en la mejora. ¿Cómo valoras esos dos logros de tu pupilo, especialmente en el plano psicológico?
Esta temporada, Javier ha conducido el martillo como nunca, tanto en entrenos como en competición. Cada día le comentaba que lo importante no eran los metros sino cómo iba la órbita del martillo; y que si ese trabajo lo hacía en competición y con buenos pies, las marcas podrían ser de escándalo para el martillo español. Todo ello ha supuesto una autoconfianza y una fuerza mental que ha incrementado la que él ya tenía. Y los grandes consejos de Carlos Burón desde la distancia también han sumado en este sentido.

Independientemente del extraordinario e histórico salto de calidad, ¿queda una sensación de ocasión perdida por no haber logrado una medalla que, repitiendo cualquiera de los dos récords de España de sus dos competiciones precedentes (Campeonato de España y Meeting de Jaén), se habría conseguido?
Pues sí; con un trabajo mejor de pies, seguro que lo hubiéramos conseguido. Yo estaba que me mordía las uñas, porque sabía que ese lanzamiento que todos esperábamos, incluido él, debía salir en el 5º o 6º, que son los que a Javier le gustan y parece que lo deja todo para el final. Pero hemos estado donde nunca, y vamos a dejar algo para Tokio...

Técnicamente, ¿cuáles han sido los principales factores que han llevado a Cienfuegos a mejorar tanto este año?
Cuando volvió de la Blume, para mí fue un reto tremendo. Comentamos varios aspectos técnicos que debíamos cambiar y nos pusimos a ello. Los cambios no son fáciles cuando esos movimientos están interiorizados, pero si algo nos caracteriza a los extremeños y montijanos es ser cabezones, y comenzamos a trabajar. Principalmente en la entrada, el pie y la cadera derecha no trabajaban mucho; lo comentamos y él pensaba igual que yo. En el primer doble apoyo igual: el pie derecho se quedaba clavado y conseguimos moverlo al ritmo de la bola. Y ahora nos quedan dos detalles en el tercer y cuarto giro que también llevamos tiempo trabajando, y esperamos que esta temporada próxima nos hagan mejorar lo conseguido la temporada anterior.

¿Qué papel ha jugado en esto la ayuda de toda una institución de los lanzamientos como Carlos Burón, y cómo os habéis compenetrado tú y él para optimizar los resultados?
Me agrada esta pregunta, porque Carlos Burón llegó, por suerte, al grupo de lanzamientos que formamos junto con Pedro Martín Cazalilla y Javier Cienfuegos y ha sido aire fresco en el trabajo de fuerza, que los tiene 'finos' en el momento necesario. Programa como nadie, pues es una eminencia en los lanzamientos de este país y a nivel mundial. Y sobre todo es un gran compañero y una gran persona, que me ha abierto las puertas de su sabiduría en esta materia a cambio de nada. Siempre le estaré agradecido. Y algunos dirán, bueno ¿y qué haces tú? Pues es el trabajo invisible, que si alguien lo duda, existe, y es más importante de lo que se piensa.

¿Cómo vivisteis el periodo en que Javi tuvo que operarse de la espalda (por una extrusión discal) hace sólo dos años? ¿Pensabais que volvería a alcanzar un nivel tan alto en el futuro?
Pues cruzando los dedos... Fueron muy malos momentos: verlo tumbado en el sofá boca abajo, sin poder moverse apenas, con dolores, y con una operación por medio que veía tan peligrosa por la zona que tocaban... Pero a él lo veía en todo momento muy positivo, y nos daba ánimo a los demás. Para mí la clave estuvo, aparte del gran trabajo del equipo que lo operó, en la rehabilitación que le hizo el gran 'fisio' Ángel Basas y los ejercicios que le prescribió para fortalecer toda la musculatura, lo que le ha hecho volver a lanzar. Actualmente el 'fisio' de Montijo, Fernando Macarro, lo deja perfecto y es otro pilar fundamental para que Javier, después de esos grandes entrenos, se recupere para seguir dando caña.

Repasemos tus inicios como entrenador. ¿Cuándo y por qué te dio por algo tan inusual como el lanzamiento de martillo? ¿Entrenas o has entrenado también otras disciplinas?
He sido corredor amateur. Comencé a correr para dejar de fumar, con 16 años. En los años 76-77, en nuestra comarca apenas corría nadie. Hice maratones (2h37), medios maratones (1h14:25) y corrí de todo en pista y cross, como apasionado del atletismo. Mi hija Ana, con 10-12 años corría en el Club de Atletas Montijo, y la verdad que era muy fuerte para eso. Le propuse lanzar y acabamos en el martillo. Tuvimos que aprender juntos Ana, Julito y yo, y fue una odisea. Compré un libro, "Lanzamientos - Atletismo 3", que cuanto más lo leía menos lo entendía. Llegó Javier Cienfuegos y a partir de ahí la liamos parda en Extremadura en esto del martillo. Sí he entrenado categorías menores, y he llevado en cross y pista a campeonatos de España a algunos de los chicos y chicas que entrenaba. Me encanta entrenar la base.

Todo lo que has conseguido ha sido a base de una extraordinaria tenacidad, pero en tus comienzos faltaban los conocimientos, los recursos… ¿Qué anécdotas puedes contarnos en ese sentido?
Ese libro que compré y que cada noche leía me hacía dudar de lo que hacíamos en la pista; y cuando llegaba por la tarde les decía a Ana y Julito, mis dos primeros lanzadores, que teníamos que cambiar tal gesto porque había leído en el libro que no se hacía así. Mi hija, cabreada, me dijo que me iba a esconder el libro porque cada día les cambiaba algo… También, de las primeras competiciones que se hicieron en JUDEX [Juegos Deportivos Extremeños], Javier Cienfuegos lanzó de cadete 49 metros por la mañana en Villanueva de la Serena, y esa misma tarde nos fuimos a Cáceres para un control de marcas. Cuando los jueces empezaron a marcar el sector, se oyen las voces de Pedro Talavera, secretario de la Federación Extremeña, diciéndoles que para qué marcan un sector tan largo. Le dijeron que uno de Montijo había lanzado casi 50 metros por la mañana. Y él decía que eso era mentira; que era imposible.

Y supongo que tampoco faltarán las anécdotas relacionadas con que el martillo no suele ser una disciplina muy bien entendida, o con su presunta peligrosidad…
A mi hija se le escapó el martillo en el cuarto giro y me pegó en la frente con la bola de 4 kilos cuando la estaba grabando desde un lateral, y la verdad que no sé cómo hoy estoy aquí contando esto. Me llevaron al hospital y el traumatólogo no acababa de creerse que no me hubiera roto el cráneo. Está grabado, y cuando volví a casa por la noche estaban todos mis atletas y lanzadores esperándome en el salón de mi casa... Otro día que estábamos entrenando, entró la Policía Local y nos dijo que eso que hacíamos era muy peligroso y podíamos darle a algún coche de fuera. Les expliqué que el martillo jamás iría donde ellos decían pues era el punto bajo, y si el martillo se escapaba no podía pasar por la valla de 2 metros de altura que teníamos al frente; y hasta llegar a la otra valla del recinto donde volaba el martillo había 80 metros. Pues no se fueron muy convencidos, y me dijeron que yo como responsable asumiría lo que pasara. Nos reímos un montón aquella tarde...

¿Cómo surgió el empezar a entrenar a Javier Cienfuegos, y cómo lo recuerdas en sus inicios, desde el primer día que se presentó al entrenamiento? ¿Atisbabas ya cosas importantes en él, fuesen o no tan grandiosas como lo que ha logrado?
Javier llegó por casualidad a los lanzamientos. En mi juventud coincidía con su madre, Lali, en los locales de fiestas, y había una amistad. Tras muchos años sin vernos coincidimos, y nos preguntamos por nuestras vidas. Le comenté que era entrenador de atletismo y que tenía a mi hija y a Julio Coco lanzando martillo, y que recientemente había estado en unos campeonatos de España en Avilés e hicimos historia, con dos martillistas montijanos representando a Extremadura por primera vez. Me comentó que tenía un hijo muy grande y seguro que le gustaba eso de lanzar. Le dije que se acercara a las pistas de atletismo por la tarde, si quería probar. Una tarde de agosto muy calurosa estaba en las puertas de la instalación, comentándoles a Ana y Julio lo sucedido con la madre de Javier. En ese momento vimos venir a un pedazo de muchacho muy grandón, pero con cara de niño. Nos empezamos a reír, y bromeábamos que si aprendía a lanzar, mandaba el martillo a Torremayor (pueblo que está a 6 km). Empezó a entrenar y disfrutar con nosotros. Nos lo pasábamos genial entrenando e investigando, viendo vídeos de Ivan Tikhon, Koji Murofushi, Litvinov, Annus… Fueron años muy hermosos de ilusión en aprender juntos, y poco a poco nos dimos cuenta que Javier Cienfuegos Pinilla había nacido para ser lanzador.

Sus primeros éxitos debieron de suponer un orgullo. Luego, con 17 años, se marchó al CAR de Madrid. ¿Tuvisteis claro desde un principio que se trataba de lo mejor para él?
Fue curioso porque nosotros no entrenábamos para conseguir marcas o retos. El objetivo era hacer algo diferente, porque era un club solo de carreras, y los jóvenes que por su físico no eran prototipo para correr, también debían tener su oportunidad en el atletismo. Nunca olvidaré ese Campeonato de España de Comunidades en Cáceres, donde Ana, Julito y yo lloramos porque Javier Cienfuegos se proclamó, en casa, campeón de España de lanzamiento de martillo. Fue precioso ese momento donde los cuatro nos abrazamos.
Evidentemente, Javier tenía que mejorar y yo tenía que aprender como entrenador. Lo hablamos y vimos que lo mejor era irse a Madrid, aprender él y formarme yo. Así lo hicimos, y muy agradecidos a Raúl Jimeno por el trabajo que hizo con él en Madrid; y con respecto a mis mejoras como entrenador, mil gracias a José Manuel Hermida, Jesús Durán, Raúl Jimeno y sobre todo José Luis Velasco, por creer en mí como entrenador. Si nos damos cuenta, el éxito de Cienfuegos es de muchas personas y, cómo no, de la Federación Extremeña de Atletismo, que nunca dejó de prestarnos su apoyo; y del responsable nacional, en aquellos momentos Carlos Burón, que creyó en el núcleo de lanzamientos de Montijo.

Durante su estancia en Madrid, entre otros logros, llegó a ser plusmarquista mundial júnior con el artefacto de 6 kilos (82,97 en 2009). Aunque luego (en 2012 y 2013) batió 3 récords nacionales absolutos por encima de 76 metros, ¿qué factores creéis que le impidieron una adaptación más rápida al martillo de 7,26 kg?
No te podría decir por qué; quizás él sí tenga una respuesta. Siempre he dicho que Javier era un lanzador de más de 80 metros y si no lo conseguía, sería un fracaso de todos los entrenadores que hemos estado ahí con él. Al fin y al cabo, él hace lo que le decimos nosotros. Recuerdo que hace unos años, dije eso mismo a 'El Periódico Extremadura', y más de uno se debió reír. Yo conozco muy bien a Javier Cienfuegos y su potencial físico y humano. Javier es todo trabajo, ilusión, entrega, y nunca está conforme con lo conseguido; siempre quiere algo más. Si lanzó 82,97 (y él me comenta que si hubieran preparado esa prueba la marca habría sido superior), sus marcas con 7,26 kg deben estar por encima de 80 sí o sí.

Cienfuegos regresó contigo a finales de 2013. Y con mucho trabajo, un entrenador de base como Antonio Fuentes ha conseguido obtener al fin un altísimo rendimiento de su pupilo. ¿Qué objetivos os marcáis para el futuro? ¿Que consiguiese rozar los 83 metros con un martillo menos pesado significa que también podría hacerlo con el absoluto?
Para mí fue una sorpresa cuando, una tarde de agosto de 2013, estando entrenando a los lanzadores más jóvenes, el presidente del club, Joaquín Carretero Oliva, y Javier me dijeron que la temporada siguiente iba a tener un nuevo lanzador. Les pregunté que quién se incorporaba y me dicen que Javier. Respondí que se dejaran de coñas… pero así fue. El reto era grande en esta segunda etapa de Javier en Montijo. Hablamos de la línea a seguir con la técnica y comenzamos la andadura de nuevo en casa. Ahora los objetivos son seguir mejorando esas marcas la temporada que viene y trabajar bien dentro del círculo técnicamente, y el martillo volará solo y largo. Por supuesto, creo que el límite de Javier no estará en 80; siempre dependiendo de muchos factores, pero vamos a trabajar para hacer más historia en el martillo autonómico, nacional y mundial. Si alguien piensa que no es que no nos conoce bien a los tres (Carlos-Javier-Antonio); y nunca olvidemos a Pedro Martín, que es otro valor en alza dentro del equipo.

Efectivamente, aparte de 'Cienfu', de tu escuela han salido otros martillistas como María Barbaño Acevedo (5ª española de todos los tiempos); y actualmente diriges también a Pedro José Martín, 4º de siempre con 74,63 este año, y que ya estuvo en el Europeo de Berlín 2018. ¿Desde cuándo llevas entrenándole y cómo ves su evolución?
La verdad es que hemos sacado muchos buenos lanzadores de martillo en esta escuela del Club de Atletas Montijo. Aparte de Javier y María, también tuvimos a muchos medallistas en categorías menores; Javier Carretero Oliva, Natalia González Martín, Jorge Gómez Rodríguez, José Manuel Sanguino León y Ana Fuentes Flecha (la "culpable" de toda esta historia de los lanzamientos montijanos fue 4ª de España promesa). Actualmente tenemos una joven valor que promete en su segundo año juvenil, Alba Becerra Coria. Cienfuegos, Carretero y María Barbaño fueron internacionales los tres juntos en Alemania. Todo un orgullo para esta humilde escuela salida de la nada y este pueblo, muy alejado de todo lo que significaba el lanzamiento de martillo nacional…
Pedro José Martín se incorporó hace unos dos años. Se interesó en nuestra forma de trabajar y nuestro grupo, y comenzó a trabajar con Carlos Burón y conmigo desde la distancia. Le reviso todas las técnicas de los vídeos que me manda y Carlos le envía los entrenamientos adaptados a sus necesidades, pues trabaja en un gimnasio. Personalmente me parece un grandísimo lanzador; tiene mucha ilusión y ganas de hacer cosas grandes en el martillo español. Es un luchador nato y un currante de cuidado. Su potencial es enorme; la cuestión es dar tranquilidad a sus emociones dentro del círculo y canalizar toda esa fuerza que tiene con mejoras técnicas que harán volar el martillo más largo de esos 74,63. Para mí vale mucho más de esa marca. La pena es que no lo tengo a mano como a Javier, pues vive y trabaja en Jaén.

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