Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 30 de octubre de 2019   ENTREVISTA WEB 80/2019
Mario Revenga, el vallista infinito

Por : Emeterio Valiente - Fotos Bakú: COE (Nacho del Río)


Después de su exhibición en Bakú sus contrincantes internacionales preparan ya su 'revenge' pero Mario, desde su atalaya situada a casi dos metros de estatura, no parece dispuesto a ceder el trono en el que tantas horas ha invertido, además de que para verdugo ya tiene a su entrenador. Próxima parada de sus espectaculares siete pasos hasta la primera valla, Nairobi, donde estrenará su mayoría de edad allende de nuestras fronteras.

Este gigante montisonense partía con la quinta marca en el Festival Olímpico de la Juventud Europea, por lo que sus expectativas eran comedidas, "principalmente iba a disfrutar de la competición e intentar dar el máximo nivel que pudiera porque ya había hecho una temporada estupenda con los campeonatos de España y Bakú era un regalo, en ningún momento me imaginé antes de ir que podría estar tan bien". La semifinal, que ganó con el mejor tiempo global y mejorando su marca con 13.77 resultó ya premonitoria de lo que aguardaba en la gran final "en esa semifinal me di cuenta de que estaba muy bien tanto física como mentalmente y que podía dar mucha guerra en la final; creo que siempre hay que pensar a lo grande y yo, como cualquier otro atleta, tenía en la mente el oro, aunque nunca pensé que sería fácil, pero sí que pensé que corriendo tal y como sé, las cosas podrían salir muy bien; afortunadamente, así fue y con creces".

Para 'crece' el suyo, que va ya por el 1,96, lo que no augura especiales problemas en su adaptación a las vallas de 1,00m, "este año en Monzón estamos con el problema del cambio de tartán en las pistas, así que no he podido realizar todavía ningún entreno técnico, pero a partir de ahora tocará viajar a Huesca o Zaragoza y ver que tal me adapto, pero sí confío en poder acomodarme bien a la nueva altura y correr al máximo". Un objetivo tan ambicioso como factible para la campaña olímpica bien podría ser cronometrar el mismo tiempo a pesar del incremento de ocho centímetros en el implemento: "la verdad es que no estoy situado en los tiempos que puedo moverme con la nueva altura, pero fijándome en años anteriores en otros atletas, espero quedarme cerca del tiempo del año pasado en la final de Bakú 13.59 (+3.0) y si puede ser, superarlo".

Sobre ese inseparable compañero de viaje de un vallista, que a veces propina alegrías y otras produce zozobra, comenta: "en cadete (sub 16), al ser solo 100 metros vallas, me venía mucho mejor el viento en contra porque si no acababa comiéndome las ultimas vallas, pero en juvenil (sub 18) no he notado tanto la diferencia, aunque siempre que hay una carrera con viento en contra me perjudica menos que a los compañeros y el viento a favor yo creo que no me perjudica, diría que ayuda a todos por igual, aunque algunos lo aprovechan mejor".

Sin riesgo de caer en la exageración, bien podría catalogarse la coyuntura actual de las vallas altas españolas como la mejor de la historia, con un medallista olímpico y mundial como Orlando Ortega, un más que prometedor Quique Llopis y él mismo, "sí, la verdad es que es increíble el momento que están pasando las vallas del atletismo español, poder ver a atletas que compiten a ese nivel motiva mucho más a superar objetivos propios, y espero que podamos seguir creciendo como atletas y que salga más competencia aún; con Orlando no he coincidido nada más que una vez hace unos años en Madrid que fui unos días a entrenar, con Quique sí que he hablado alguna que otra vez y me ha parecido muy majo y amigable".

Sobre el celebérrimo incidente en Doha entre el oro y plata olímpica, esto es, entre Omar Mc Leod y Orlando Ortega, el futuro de la especialidad comenta: "era difícil resolver una situación como esa, la IAAF al final le entregó la medalla, pero eso dejó con un sabor agridulce a la mayoría de españoles, aunque otra solución, como la de repetir la carrera, habría sido injusta para otros participantes; con los precedentes que ya había con las ultimas finales que había corrido Omar, la solución tendría que haberse puesto antes de la carrera, moviéndolo por ejemplo a una calle del exterior".

Su 1,96m, ¿y subiendo? no le vendrá mal a la hora de enfrentarse a los temibles 106,7 centímetros absolutos, "no sé si voy a seguir creciendo, pienso que mi estatura no va a ser una ventaja como tal, pero sí que quizás me ayude a adapatarme antes a las vallas absolutas".

Papel preponderante en ese proceso jugará su técnico, el reputado y prolífico fabricante de figuras en ciernes Ricardo Verdugo, "con 'Richy' hay muy 'buen rollo' en los entrenos;, es bastante duro, pero si no lo fuera, tal vez no estaríamos tantos atletas del mismo club en el nivel que estamos, siempre intenta buscar lo mejor para nosotros y muchas veces lo consigue".

Sus primeros compases incluyeron disciplinas varias, longitud, peso, altura…incluso la amalgama de ellas, las pruebas combinadas…, aunque todo responde a un plan minuciosamente maquinado…"en este club siempre nos hacen competir desde pequeños en todo un poco, para así ir creciendo en todas las disciplinas del atletismo y no centrarnos desde pequeños en solo una o unas pocas pruebas".

Cuando la especialización fue llamando, con escalera eso sí, a su puerta, los finalistas resultaron ambos 100, lisos y con vallas, inaugurando su repertorio de oros en las vallas en su último año de cadete en Murcia, "ese año me centré más en las vallas porque me gustaron bastante, aunque aun así seguía entrenando no solo para vallas, sino que, para ganar fuerza y coordinación, hacía entrenos más tirando a las pruebas combinadas e hice alguna que otra competición de esa disciplina; los lisos siempre me han gustado y nunca los he dejado de hacer; en el primer año de cadete estuve con varias lesiones de espalda que no me permitían hacer vallas así que acabé compitiendo más en los lisos".

Sin obstáculos ya ha descendido de la cota futbolística, los 11 y su progresión augura inminentes mejoras, "todos los años se mejora un poquito y más aún en estas categorías, así que yo creo que este año podré bajar la marca de los lisos, esperemos que esté cerca de los 10.70 o incluso se pueda mejorar, aunque todo puede pasar; hay que ir paso a paso y sin prisa por obtener grandes resultados".

En el siempre proceloso ejercicio de la autoevaluación, Mario nos da una pista, cubierta, de cuáles son sus mejores cualidades, "creo que desde cadete lo que mejor se me ha dado han sido las primeras vallas, por eso en 60 vallas suelo acabar mejor en cuanto al ranking de todos los tiempos, pero últimamente me estoy notando con más fuerza al final, así que tengo ya muchas ganas de ver cómo estoy este invierno. La pista cubierta me encanta correrla porque disfruto bastante, mientras al aire libre se me acaban haciendo un poco largas las ultimas vallas, pero últimamente estoy cogiéndole mucho gusto a el 110, y son lógicamente los campeonatos más importantes, así que no tengo una temporada favorita, pero la pista cubierta la tengo 'más pillada' por así decirlo".

El 'plan 2020' está ya trazado y maquinado y solo resta su veloz ejecución: "al ser desde enero sub-20 de primer año siempre se está más calmado porque no hay tanta responsabilidad; es un año en el que hay que dar el máximo, como siempre, pero sobretodo disfrutar de las competiciones de la temporada; en cuanto a objetivos principales, uno sería acabar con una muy buena participación en los campeonatos de España y en pista cubierta está el encuentro en Minsk (Bielorrusia) así que ir sería un enorme regalo; al aire libre está el mundial en Nairobi (Kenia) que es un gran objetivo pero nunca hay que ponerse límites fijos, así que con mejorar y estar cerca de la mínima de Nairobi acabaría muy contento".

Uno de los iconos de la Generación Atletismo se despide comentándonos su experiencia vital y sus aspiraciones "este deporte me ha enseñado a ser quien soy día a día entre competiciones, concentraciones, y, sobre todo, los entrenos gracias al grupo que tengo, ellos son con los que más he aprendido entre viajes y momentos varios; además, el atletismo es una manera de despejarme del resto de las cosas. El sitio al que me gustaría llegar no lo tengo claro del todo, de momento es mejor centrarse en el presente, la temporada que viene seguramente será muy interesante y espero poder seguir como los últimos años".

Lo que no será sencillo será llegar a ser el nativo de Monzón más rápido de la historia en su disciplina, pues el gran Moracho acreditó 13.42 tres lustros antes de que Mario viera luz por vez primera y, sorpresa, el gentilicio y su especialidad no son lo único que ambos tienen en común: "tengo una rama familiar con Moracho por parte de abuelo, aunque no he coincidido demasiado con él".

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