Real Federación Española de Atletismo
            Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en RSS Síguenos en Youtube Síguenos en Linkedin


 martes, 22 de octubre de 2019   ENTREVISTA WEB 78/2019
Gran referente e inspiración para las juezas más jóvenes
Carmen Herrero: 'Cinema Paradiso'

Por : Alfredo Varona


Acaba de recibir la Placa 'Juan Sastre'. Un premio que a ella le parece maravilloso.

Y es verdad: es maravilloso.

Pero hoy no se trata de hablar del premio sino de lo que ha acercado a ella, a Carmen Herrero, hasta ese premio que podría ser el resumen de la biografía perfecta, irrevocable cuando se habla de una vocación que demuestra que casi nunca es tarde.

Las vocaciones también se hacen.

Nadie nace aprendido.

El reflejo esta vez será ella, Carmen Herrero, una mujer de 70 años que hasta que conoció a su marido en 1966, desconocía lo que era el atletismo. "Apenas sabía lo que significaba esa palabra".

Pero eso no fue un problema. El problema hubiera sido no querer aprender. Y no fue el caso.

Por eso cualquier conversación, que uno tenga hoy con ella es inseparable de esta palabra: atletismo.

El cambio ya dura 32 años, quizás más.

"El atletismo está vivo en casa y la gran mayoría de nuestras discusiones son por atletismo", explica Carmen, que el día que decidió hacerse jueza en 1987, cuando sus hijos ya se habían hecho mayores, no imaginaba que esa idea suya fuese a abrir tantos horizontes. Pero esa es la magia de empezar, de hacer cosas, de atreverse.

Hoy, no sólo su marido se hizo juez. También lo hicieron dos de sus hijos, que ya tienen 45 y 35 años (otro, el mayor de 46 años fue atleta y entrenador) y que son jueces y que nos recuerdan que a veces, donde están los datos, sobran los argumentos, incapaces de explicarlo mejor.

Y el caso es que todo empezó por culpa del aburrimiento, el de Carmen, que un día tuvo que tomar una decisión frente a ese aburrimiento. Se había dado cuenta de que estaba empezando a aburrirse de acompañar a su marido a las pistas, a pasar el tiempo, a cronometrarle las series quizás.

Su marido es Alberto Martínez Pujana, que fue un buen atleta de fondo y que fue el que contagió a Carmen ese espíritu por el atletismo. El que le demostró que se podía ir más allá de la gimnasia deportiva que ella había hecho en su juventud. El que le demostró que en el Valladolid de aquellos años esa gente que decía, 'ahí va ese chalado', cuando veía salir a su marido a correr, no llevaba razón.

La familia había regresado a vivir a Valladolid en 1972, tras unos años en San Sebastián, porque a su marido, que era matricero, le trasladaron "a trabajar en la Renault".

Pero entonces Carmen ya archivaba muchas tardes en las pistas de Anoeta poniendo ése cronómetro en marcha, familiarizándose con el ambiente, dándose cuenta de que podía llegar más lejos.

A partir de ahí se podía crear el futuro.

Y se creó.

O lo creó ella.

Hoy, Carmen Herrero lleva más de 30 años de jueza. Ha pasado por casi todas partes. Ha entregado media vida a esta pasión sin intermediarios que hoy se traduce en este Premio y que, en realidad, es el resultado de tantos días que nos recuerdan que se hace camino al andar: no hay otra forma, en realidad.

A los 70 años, sigue ejerciendo y todo empezó porque uno de su cuadrilla del atletismo, no sabe quién, le insinuó esa idea: " Carmen, por qué no te haces juez?"

Y Carmen se hizo jueza. Y hoy, vaya por donde vaya, "sea la CCAA que sea", encuentra una de las cosas mas valiosas que hay en el mundo: amigos, amistades que nos recuerdan que, es verdad, algo se hizo bien. Y eso puede ser lo más importante de cualquier historia.

"No creo que sea duro ser juez", replica Carmen Herrero, jueza de los jueces. "Pero sí es verdad que sufres cuando debes descalificar a un atleta. Y sufres mucho. Pero entonces te recuerdas a ti misma que no hacerlo es perjudicar al atleta que lo hace bien. Y a eso no hay derecho, porque yo misma, antes de ser juez, decía 'esto no es justo' cuando veía irregularidades".

Quizá por eso no se me ocurre otra manera de despedir este relato que aquella frase que le decía Alfredo a Toto en esa maravillosa película: 'Cinema Paradiso': "Busca algo que te guste y, hagas lo que hagas, amalo como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño".

Hoy, solo nos falta la cabina del Paradiso. Pero la esencia es la misma porque he encontrado a una mujer que refleja el mensaje maravillosamente y que me ha invitado a emplear la imaginación y a volver al cine: Carmen Herrero, a los 70 años, reflejo de esa pasión que nos prepara para la vida y para amar hasta el infinito.

Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia






















Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2019 / RFEA 1997-2019. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD |