Real Federación Española de Atletismo
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 viernes, 11 de octubre de 2019   ENTREVISTA WEB 76/2019
Adrián Ben: ahora que nadie nos ve

Por : Alfredo Varona - Fotos: Miguelez TEAM


Esta es la historia de un entrenador que lo sabe todo y de un atleta al que no le hace ninguna ilusión que le digas, 'mira, chaval, esto no lo puedes hacer".

Esta también es la historia de un entrenador que repite, "el 800 es una prueba para jóvenes que ha de correrse joven", y de un atleta que le da la razón: el 4 de agosto cumplió 21 años. Cómo explicarle entonces que hay cosas imposibles en el mundo: yo no lo haría y el entrenador tampoco lo hace.

Aún menos en ese momento, en las semifinales de 800 metros de un Mundial, el Mundial de Doha, en el estadio Califa, en la que nada más enterarse de que le ha tocado la primera serie, el atleta se queja a su entrenador:

-Qué mala suerte tengo, no hay derecho. -protesta-. Siempre me toca la primera serie.

Pero entonces el entrenador le corrige:

-Adrián, te ha tocado la lotería.

El entrenador es Arturo Martín, un tipo casado con una maestra, padre de dos hijos de 13 y 10 años, que este año no se ha tomado ni un día de vacaciones. Ni siquiera para ir a la casa que tiene en el pueblo en Saelices de la Sal. Sólo por eso hay que recordar "lo que este hombre está haciendo por mí" y Adrián Ben, el atleta de 21 años, lo recuerda o lo dice de otra forma, "para mí lo que dice mi entrenador va a misa".

El entrenador ha cogido a un lado al atleta antes de esa semifinal que puede cambiarle la vida: "Mira, Adrián, te ha tocado la lotería porque estamos en una serie en la que al estar Wesley seguro que se va a correr rápido. Una serie en la que no tenemos que preocuparnos de lanzar la carrera como pasó en la eliminatoria. Esta vez sólo debemos salir a correr, ir a nuestro ritmo y no suicidarnos pasando el 400 en 49 o 50 segundos".

Otras veces ha podido equivocarse, pero hoy no va a equivocarse: Arturo Martín. El mismo hombre que recibió a Adrián cuando vino a Madrid y se lo dijo a la cara:

-Mira, muchacho, aquí no todo es el talento. Hay algunos que salen adelante y otros que no. Sobre todo, tienes que estar preparado si algún día te lesionas porque entonces la Blume se puede hacer eterna, interminable.

También le explicó que tenían todo el tiempo del mundo, porque "un atleta tarda ocho años en hacerse al alto rendimiento". Sin embargo, esta vez estamos en las semifinales de 800 de un Mundial, en la vida real en la que Arturo Martín repite una frase para toda la vida. "El trabajo ya lo he hecho. Quiero suerte", explica.

Adrián Ben va a bajar en esa semifinal su marca personal un segundo, 1'44" 97, entre los ocho mejores atletas españoles de todas las épocas. Luego, se abrigará y esperará en zona mixta a que acaben las otras dos series para certificar su pase a la final. Y se va a certificar en contra de lo que nadie se hubiese imaginado. Ni siquiera su entrenador. "Yo mismo hubiese dicho que sería imposible pasar a la final", admite Arturo.

Pero estamos aquí para hacer lo mismo que se hace en el cine, para limitar imposibles o para explicar lo que explica el entrenador. "Las cosas salen cuando tienen que salir". Al final, todo es cuestión de años, "porque todos los entrenadores pasamos travesías en el desierto" y él, Arturo Martín, las ha pasado. Pero esta vez en cuanto Adrián Ben salga de la piscina de hielo para recuperar las piernas se va a pegar con él uno de esos abrazos de los que hacen época: están en la final.

¿Cómo olvidar entonces todo lo que hay detrás de ese abrazo, de ese día?

La primera vez que Alberto Suárez, el representante de Adrián Ben, le preguntó a Arturo, si Adrián, que iba a venir a Madrid a estudiar fisioterapia, podía entrenar con su grupo. La respuesta fue sí, claro.

Y luego vino aquella vez en la que el entrenador le acompañó al Clínico a que le operasen de urgencias de apendicitis. Y tantas cosas como todos esos días en los que Arturo ponía las cosas claras a ese joven que llegó de Viveiro, "donde eras una estrella", le hizo ver el entrenador. "Tu nombre salía casi todos los días en los periódicos regionales, hay una carrera popular que lleva tu nombre, el polideportivo de tu colegio y, sin embargo, aquí en Madrid el centralismo nos mata. A los atletas no los conocen ni en la Junta Municipal de sus barrios".

Pero Adrián Ben, lejos de hacerse pequeño ante la inmensidad, ha llegado a la final de 800 metros de un Mundial y va escuchar a su entrenador decirle lo que vivirá en carrera: "No vas a ver a tus rivales en el 400", le explica. "A falta de 200 metros empezarás a vislumbrarlos y a partir del 150 los vas a ver y todos los puestos que ganes a partir de ahí quedarán reflejados en la historia".

De hecho, Adrián Ben fue el atleta que hizo más rápido el último 200 en una prueba en la que siempre se acaba más lento de lo que se empieza. También fue el atleta que, antes de marchar a calentar, volvió a escuchar a su entrenador. "No es lo mismo ser sexto que octavo", le dijo.

Hoy, pasadas las emociones, ya volvieron a sus casas: un vuelo de siete horas desde Doha. Adrián está en Viveiro, dos semanas de vacaciones con la orden de no correr ni un metro ("si quieres, nada o haz bicicleta pero no corras nada") y las vacaciones de Arturo Martín son las de acompañar a sus hijos al colegio. Pero, fuese como fuese, mereció la pena.

Nadie sabe si volverá a ocurrir algo tan bonito.

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Adrián Ben
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