Real Federación Española de Atletismo
           


 jueves, 23 de mayo de 2019   ENTREVISTA WEB 38/2019
Pablo Torrijos: "El verdadero trabajo es el de mi padre, que lleva mil años de electricista"

Por : Alfredo Varona


Ama lo que hace. No hay más que escucharle. Quizá por eso le cuesta verlo como un trabajo. Y el caso es que se muestra como un gran perfeccionista, un hombre de 27 años que sabe que este es el momento. "Tengo un cuerpo cada vez más inteligente", explica Pablo Torrijos, que lleva ya tres años en Madrid, en su habitación de la residencia Blume, donde administra sus sueños. "La palabra 'campeón' está al alcance de muy pocos. Pero, si estoy aquí, es porque creo en ella y porque quiero luchar por ella", añade Torrijos, a dos asignaturas de terminar la carrera de Criminología que tal vez lo logre este año, "pues el Mundial es más tarde".

¿Siempre se trata de ser el mejor?
Sí, por ambición, por madurez, por uno mismo… Sobre todo, porque cada vez que pasa el tiempo tú mismo ves que cada vez te hace falta menos para ponerte bien, que cada vez tienes un cuerpo más inteligente, más entrenado, más desarrollado….

¿Y eso es una garantía para ser el mejor?
De alguna manera sí. Mire, antes estaba cansado y entrenaba dos semanas mal y me llenaba de dudas. Pensaba esto y pensaba lo otro. Sin embargo, ahora sé que pertenezco a una especialidad en la que el sistema nervioso debe estar lo más descansado posible. Por eso la última semana antes de una competición ya no me da pereza sentirme vago, porque sé que es mejor así. Sin embargo, antes no lograba convencerme. Quería entrenar más y más…

¿Sería bonito volver a empezar con lo que ya sabe?
No, creo que no. Hoy, soy el resultado de todo lo que he aprendido y aprender también es bonito. Nadie nace aprendido. Si todo lo que ahora sé me hubiese caído del cielo no tendría ningún mérito: yo mismo no le daría este valor. Pero ahora sé que cuanto más aprenda seré mejor y que aprender tiene su trabajo.

¿Podría ser usted entrenador ahora?
No sé. Antes decía que no, pero ahora noto que tengo ojos: veo a la gente y me doy cuenta y me sale de dentro decirles lo que veo… De hecho, me llaman el 'assistant coach', porque no dejo de mirar, no dejo de decir…

¿No invade las competencias de su entrenador?
No, no (risas). Hasta ahí no…

¿Y entonces?
Me gusta mirar, me gusta recordar que de todo el mundo se puede aprender algo, porque siempre hay alguien que corre mejor que tú; que acelera mejor, que tiene mejor técnica… Por eso hay veces que nada más terminar el salto le digo a mi entrenador, en plena sesión, 'déjame ver el vídeo' para sacarle 'peros' a ese salto porque sacarle 'peros' que, en definitiva, es aprender…

¿Y es tan imprescindible el vídeo? En la época de Jonathan Edwards, que fue el mejor, apenas se utilizaban.
No lo sé. Cada maestro tiene su cosa y sí, yo entiendo que el ojo está bien, las sensaciones… Pero si en una sesión haces ocho o diez saltos no te puedes acordar de los detalles de cada salto, es imposible. Sin embargo, el vídeo siempre te permite dar esa vuelta de tuerca: ¿qué hiciste bien o qué hiciste mal? Se trata de recursos, se trata de información…

¿No sería más fácil sin tanta información?
Sería diferente. Pero nadie te obliga a utilizar esa información. Si quieres la aprovecha y sino no. Pero el tiempo me ha enseñado que cuanto más recursos tenga uno a su alrededor el camino será más fácil.

¿El triple salto es casi como estudiar una ingeniería?
No sabría decir. Supongo que si le pregunta a un ingeniero le dirá que es más difícil el triple porque se ve incapaz de hacerlo. Pero si me pregunta a mí, que he llegado a saltar 17 metros y que aspiro a saltar más y que no me veo estudiando una ingeniería… Supongo que todo tiene su parte oscura, difícil de entender, y que en la vida hay pocas cosas que sean sota caballo y rey.

Exacto.
A mí me gusta recordar lo que siempre nos recuerda Juancar, mi entrenador. Él dice que no se puede estar inventando cosas constantemente, que no hay necesidad, porque, al final, esto es lo de toda la vida: velocidad, pesas, técnica… Y, si lo piensas claramente, lleva toda la razón. Pero hay veces, en el día a día, que no lo ves.

¿Y cómo lo soluciona usted cuando no lo ve?
He aprendido a no ser negativo. He aprendido que no todo es tan difícil como te parece cuando estás mal ni tan fácil como te parece cuando estás bien. Al final, todo es relativo y el atleta tiene que aprender a relativizar.

El atleta es un tipo que gana muy pocas veces.
Pero no sólo es eso, sino que a las dos semanas de ganar un campeonato de España ya tienes un Mundial, unos JJOO, un Europeo…, lo que sea. Por eso ¿cuánto dura esa palabra 'campeón'? Siempre me lo he preguntado y no encuentro a nadie que sea campeón al 100/100: todos los atletas han perdido alguna vez. Por eso yo le doy un valor muy justo a esa palabra.

¿No es usted un campeón?
Esa es una palabra al alcance de muy pocos. Pero, si estoy aquí, es porque creo en ella y porque quiero luchar por ella. Pero le puedo decir que en mi interior cuando doy todo lo que tengo de mí mismo entonces sí me siento un campeón.

¿Y sino lo da?
Alguna vez me ha pasado. Me he quedado lejos de lo que podía dar. Pero pegarse batacazos también es necesario: sabes que vas a pasar unos días malos que, a la larga, te harán madurar, reconocer que este es el camino, que ponerte a llorar no soluciona nada.

Al final, siempre sale el sol.
O no. No se crea. Nadie puede garantizarte que vas a tener una siguiente oportunidad. Pero tú debes pensar en que sí y que frustrarte por una mala actuación no vale de nada. Prefiero entender que esto es así, que la clave es no conformarte con cosas sencillas.

A solas, en su habitación de la Blume, hay mucho tiempo para pensar.
Sí, claro.

¿Qué diferencia hay con su habitación de casa?
A veces, la llamo 'mi habitación', pero no es mi habitación. Es verdad que la cama es más grande, que mide dos metros… Pero las sensaciones no son las mismas que cuando abro la puerta de la habitación de mi casa en la que no me cuesta desconectar… Por eso el primer año que vine a Madrid le dije a mi entrenador que todos los fines de semana necesitaba irme a Castellón, porque sabía que le venía bien a mí mismo, a mi cabeza.

Quizá porque en Madrid está trabajando.
Bueno, yo no sé cómo llamarlo. El trabajo cuesta esfuerzo y, para mí, esto es un hobby que sí, que ahora es mi medio de vida… Pero no es lo mismo que un trabajo normal cuando piensas, 'uff, llega el lunes y tengo que trabajar'. Es más, ¿cómo voy a comparar este trabajo con el de mi padre que trabaja ocho o diez horas de electricista desde hace mil años?

No tiene nada que ver.
Nada. Mire, hay épocas en las que doblo, sí, pero hay otras épocas en las que no entreno más de dos horas diarias porque no puedo ni debo entrenar más, porque la clave es llegar lo más descansado posible a competición… Pero con esto que le estoy diciendo: ¿Dónde encuentras un trabajo de dos horas en las que haces lo que te gusta?

Es verdad.
Cada trabajo tiene su cosa. Mire, yo llevo tres años en Madrid y apenas he disfrutado de la ciudad. Otro a mi edad, con 27 años, saldría a cenar, viviría más la vida… Pero mi cuerpo necesita esa tranquilidad, ese descanso casi permanente después del entreno porque estás aquí para lo que estás: tiene que ser ahora, no puede esperar.

Enlaces relacionados:

Historial Deportivo de Pablo Torrijos
Comparte la noticia:





Imprimir esta noticia











Con su entrenador Juan Carlos Álvarez (foto: as.com)
Con su entrenador Juan Carlos Álvarez (foto: as.com)


















Servicio Oficial diseñado y producido por ATOS España. © Copyright 2019 / RFEA 1997-2019. Reservados todos los derechos.

| AVISO LEGAL | POLÍTICA DE PRIVACIDAD |