Rumbo a Punta Umbría 2011 - Historia de España en los Campeonatos del Mundo de Campo a Través
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Jorge González Amo José Luis Hernández
Ignacio Mansilla Miguel Villaseñor
Lo que sí es cierto es que quiero al CROSS ... por Jorge González Amo

    Mis buenos amigos José Luis, Mansilla y Villaseñor me señalan en el prólogo como de alguien que de esto, el cross, sabe mucho y yo no creo que sea muy cierto, pero lo que sí que es cierto es que quiero al CROSS.

    Son muchos los años y eso no es ningún mérito, pues solo es cuestión de cumplirlos, cuando se inició ese flechazo entre un entonces niño y la especialidad que considero más hermosa, dura y que conlleva el mayor mérito deportivo. Me explico, hermosa: es totalmente subjetivo, pero el hecho de desarrollarse en espacios naturales ya la distingue de la que se realiza en estadios o carreteras. Dura: su terreno, cuestas, barros, obstáculos y zanjas, hacen que lo sea y, por último, meritoria: pues se debe a que es la especialidad en la que coinciden los corredores de diferentes distancias y especialidades, desde los mediofondistas cortos de 800m y 1500m hasta los grandes fondistas del maratón pasando por los de obstáculos. Pocas veces se ha valorado lo que significa entrar entre los 25 primeros en un Mundial de Cross, con equipos que antes eran de nueve corredores y donde se concentraban los mejores especialistas mundiales de muy diferentes distancias.

    He tenido la suerte de ser uno de esos "especialistas", aunque sólo por dos veces, una en júnior y otra en sénior , lógico por ser mediofondista, que han participado en ese magnífico evento o fiesta atlética que fue el antiguo "Cross de las Naciones" y actualmente el Mundial de Cross. Seguro que muchísimos ilustres atletas como Haro, Salgado, Aguilar, Aritmendi, De la Parte, Prieto, Alejandro Gómez, Serrano o Martín Fiz, que han sumado la mayoría de ellos más de una decena de participaciones, podrían contar mucho mejor que yo, lo que significa o significó el CROSS y sobre todo su principal competición, pero mis amigos de estadística me tienen muy cerca en la Federación y han echado mano de mí y yo, por supuesto, encantado.

    Como dije antes, mi relación con el Cros comenzó allí por el lejano 1959. Tenía 14 años y no pudo tener mejor inicio ni escenario, pues fue durante todo un Campeonato de España y en la Casa de Campo de Madrid.

    Un grupo de amigos y aficionados gracias a los Campeonatos Escolares, nos acercamos porque corría un atleta al que seguíamos después de ser Campeón Escolar de 800m en la Ciudad Universitaria de Madrid , haciendo lo que para nosotros entonces era una marca espectacular en un juvenil, nada menos que bajar de 2 minutos. Era el salmantino Atilano Amigo y corría la prueba júnior (menos de 21 años entonces).

Fernando Aguilar en San Sebastián 1963     Nuestro atleta realizó una magnífica carrera y fue segundo, le animábamos como locos, pero no pudo hacer nada ante alguien que nos impresionó muchísimo, un atleta que sería una de las figuras del fondo español en los próximos años: Fernando Aguilar. Este longilíneo atleta, al que apodaron en su Guipúzcoa de residencia el "galgo de Arechavaleta" dio una auténtica exhibición. También se exhibió en sénior otro atleta pero opuesto tipológicamente al anterior, el pequeño Carlos Pérez. Lo que pasa es que todos los comentarios de los entendidos nos señalaban a lo largo del recorrido que esa victoria hubiese sido mucho más complicada si hubiera participado el entonces rey de la especialidad en España y uno de los mejores de Europa: Antonio Amorós.

    Después de esta carrera, la atracción por el cross fue imparable y además la favorecía la proliferación de pruebas de "Campo a Través" que se celebraban todas las mañanas de los domingos invernales en las campas y bosques de la Casa de Campo.

    Pero el siguiente punto de inflexión importante fue gracias a la Televisión allá por el año 1961. Creo que ese año, fue la primera vez que un Cross de las Naciones se dio en directo por la Televisión Española y en ese durísimo cross que se celebró en la ciudad francesa de Nantes, pudimos ver en directo la fabulosa carrera del gran Antonio Amorós. Fue segundo en una lucha tremenda con británicos, belgas y franceses. El vencedor fue el británico Basil Heatley, atleta de enorme calidad que llegó a tener la plusmarca de maratón con 2.13,55 en 1964 y que ese mismo año de 1964 fue subcampeón olímpico de esa distancia nada menos que detrás del gran Abebe Bikila.

    Ya sé que entonces no había los africanos actuales, aunque si estaban los norteafricanos, pero el nivel era altísimo, solo habría que ver algunos de los nombres que quedaron detrás de Amorós como Roelants (oro olímpico en 3.000 obstáculos en 1964) Mimoun (oro olímpico en maratón en 1956), Rhadi (plata en maratón en 1960), Tulloh (oro en 5.000 en el Campeonato de Europa de 1962).

    Pero aún siendo lo anterior muy importante, lo que más recuerdo de ese Cross de las Naciones, fue el de la "aparición" de la estrella más importante para el atletismo español de alguien que fue su "buque insignia" durante más de 15 años: Mariano Haro. Pues sí, allí se dio a conocer para el público este prodigio de atleta. Fue tercero en la prueba de júnior. La primera vez en que los atletas de esta categoría competían en el Cross de las Naciones (las mujeres tanto en sénior como en júnior tardarían hasta que se hizo como Mundial de Cross). Mariano tenía entonces 21 años, ya que en esos años los júnior eran menores de 22. Pues su debut internacional no pudo ser mejor, sólo superado como era de rigor en esos tiempos por dos británicos, uno de ellos, el que quedó segundo, Allan Simpson, llegó a ser cuarto en los Juegos de Tokio en 1.500 metros.

    Del siguiente Cross de las Naciones, el de 1962, me acuerdo de la buena clasificación de Molins, sexto, pero sobre todo de la retirada de Marino Haro en la que fue su primera actuación como sénior. Se debió a que tenía un fuerte proceso gripal y él mismo se empeñó en salir. Una pena esa circunstancia, porque ya había demostrado su valor con los sénior al quedar unas semanas antes campeón absoluto. Me parece que es el único caso en España que de un año a otro se pasa de ser campeón júnior a absoluto de cross.

El equipo español de cross que participó en 1962 en Sheffield: de izquierda a derecha: Amorós, con la bandera española, Haro, Aguilar, Guardia, Aritmendi, Luis García, Vidal, Corcuera y Molins. El equipo se clasificó en segundo lugar, y Molins fue sexto individual.

    Y en 1963 llegó el que fue mi primer Cross de las Naciones en directo. Se celebró en San Sebastián (segunda vez que se celebraba en España) y, por supuesto, en el hipódromo de Lasarte.

    El Campeonato de España se celebró de nuevo en la Casa de Campo en un día frío y lluvioso. Allí de nuevo pudimos disfrutar de nuestros atletas y que, dada la edad de juvenil, teníamos mitificados. Algo lógico si desgrano los nombres de los que estaban en liza y que fueron los que formarían el equipo español: Mariano Haro, de nuevo primero en su segundo año de senior, esta vez en dura pugna con nada menos que Aritmendi y, por detrás, Carlitos Pérez, el bueno de Iluminado Corcuera ( gran persona y personaje, que creo que en estos momentos se encuentra mal de salud), el tarraconense y durísimo Guardia, el enorme y fabuloso Tomás Barris, el simpático Luis García ("paganini"), el no menos simpático y grandísimo veterano durante muchos años, M. Augusto Alonso ("frutoski") y, noveno, Fernando Aguilar, la clase personificada, pero que no tuvo su día. En puestos algo más retrasados nuestros héroes locales, el incombustible y castizo Enrique Moreno y el no menos castizo y simpático Jesús Hurtado. Los dos eran nuestros maestros y ejemplo en los crosses locales.

1963 San Sebastián: bella estampa del mano a mano entre el británico Fowler (vencedor) y el belga Roelants.     Y con esa perspectiva de volverlos a ver en directo, un grupo de tres juveniles conseguimos un poco de ayuda de nuestros padres y a Donosti que nos fuimos. El espectáculo fue grandioso. Lasarte era como un estadio con miles de espectadores entendidos y animosos. El equipo español a falta de una vuelta podía ganar por equipos y el gran Haro pugnaba por vencer ante dos auténticos monstruos: el gran Roelants y el durísimo británico Fowler. Los tres se presentaron en la larguísima recta para disputar un interminable esprint y que como decía la tradición si había un británico, para él tendría que ser la victoria. Así sucedió con nuestro Mariano en tercera posición y España al final bajó 1963 San Sebastián: el podio: Fowler primero, Roelants segundo y Mariano Haro tercero a la quinta posición. Este retraso se debió a que Aritmendi, que estaba entre los 10 primeros, fue perdiendo posiciones y al final se retiró. Con que hubiese terminado en el puesto 19º, el sexto hombre cerraba equipo siendo el 32 y España hubiera ganado. Aún así fue una auténtica fiesta.

    Anécdotas del viaje, infinidad. Nuestros "héroes" nos firmaron autógrafos y nos saludaban cuando nos veían, pero la mejor es que nos dimos cuenta que si pagábamos la pensión de la última noche no teníamos dinero para el tren del día siguiente. Decidimos cenar un bocadillo en el bar de increíble Patxi Alcorta, el " Irutxulo" (un bar de la parte "vieja" donde iban todos los atletas y decorado con las fotos de los más grandes y entre ellas la de Zatopek) y después pasar la noche corriendo dando vueltas a Anoeta ¿?. El bueno de Patxi se dio cuenta de que no teníamos ni un "duro" y nos llevó a una pensión diciendo que éramos sus sobrinos y nos la pagó. Años más tarde, en 1966, durante un encuentro internacional en Bruselas, se acercó a regalarnos txapelas a los componentes del equipo nacional y le pude dar las gracias. Menudo señor.



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