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 lunes, 04 de agosto de 2014   NOTICIA WEB 186/2014
Comienza una época dorada de medallas con el triple en maratón en Helsinki 1994
Actuación Española en los Campeonatos de Europa (III)

Por : Miguel Villaseñor (Miembro de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo - AEEA)


El tercer capítulo del serial de la actuación española en los Campeonatos de Europa comprende los campeonatos comprendidos de 1994 a 2006. En ellos España se afianzó en posiciones de privilegio en el atletismo europeo. 41 medallas y 95 finalistas en estos cuatro certámenes son buena muestra de ello.

HELSINKI 1994
El histórico estadio Olímpico de Helsinki vio, con diferencia, la mejor actuación española hasta ese momento en los Campeonatos de Europa. Pero es llamativo que dos de las cifras que manejamos para valorar la actuación de los nuestros no diferían mucho de las del anterior campeonato de 1990. Compitieron 58 atletas, 40 hombres y 18 mujeres, es decir, dos menos que en Split. Y hubo 16 finalistas, es decir, cuatro menos que la edición anterior. ¿La actuación española fue algo peor? Pues no, ni mucho menos, Helsinki 1994 fue el disparadero de España en la historia de los europeos, pues de esos 16 finalistas, nueve fueron medalla y, de estas, tres fueron de oro. En las cuatro ediciones anteriores se habían conseguido once "chapas", sólo en Helsinki, como hemos dicho, nueve. A destacar que esos 16 finalistas llegaron en sólo ocho pruebas distintas, 6 de carreras y 2 de marcha; ojo, no hubo ningún finalista en concursos. Añadamos, antes de entrar en detalles, que el mapa europeo había cambiado radicalmente con la desmembración de la Unión Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia y la unificación de Alemania.

La foto de la actuación española en Helsinki '94 es esa imagen mil veces repetida que tenemos bien grabada en nuestra retina: Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado abrazados sobre la pista del estadio Olímpico después de finalizar la prueba de maratón. Ocurrió en la mañana del 14 de agosto de 1994 y ese día ha quedado grabado en letras de oro en la historia del atletismo español. Es en el km 31 cuando Diego García ataca y se lleva con él a Fiz y a Juzdado; luego es Fiz el que tira y se lleva consigo a Diego García. Finalmente el vitoriano se encamina solo hacia el estadio. La llegada de los nuestros y su imagen en la pista es algo que nunca olvidaremos. Se disputaba asimismo la Copa de Europa de maratón, que, obviamente, ganamos. La marca de Fiz (2h10:31) es aún hoy récord de los campeonatos; el triplete fue el décimo masculino en la historia de los europeos, el tercero en carreras.

 

 



Las carreras de medio fondo y fondo nos proporcionaron en Helsinki enormes alegrías. El primer día de competición se celebró la final directa de 10.000 metros. Fue una carrera relativamente lenta, en la que el soriano Abel Antón hizo valer su rápido final, llevándose el oro con gran autoridad. El gallego Carlos de la Torre ocupó una buena octava posición, cerquísima de los que les precedieron. Antonio Serrano, que llegó a Helsinki con altos objetivos, ocupó sin embargo un decepcionante 16º lugar.

La tercera medalla de oro vino de los pies y la cabeza de todo un campeón olímpico. Fermín Cacho reeditó el éxito de Barcelona 92 con una clarísima victoria en los 1.500 metros, magníficamente escoltado por Isaac Viciosa, que se llevó la plata. Previamente, había habido dos eliminatorias, ganadas por los dos españoles La final fue rápida para lo que suele ser habitual y Cacho señaló un tiempo de 3:35.27, que sigue siendo hoy récord de los campeonatos. Se había clasificado también para esa final el jiennense Manuel Pancorbo, que ocupó una excelente sexta posición.

Vayamos con el resto de medallas. Después de su victoria en los 10.000, el soriano Abel Antón era obviamente candidato al podio en los 5.000. Fue el último tiempo repescado para la final de las eliminatorias, pero el dato es engañoso, pues Abel, que corrió en la segunda serie, fue controlando el tiempo en todo momento y pasó sin problemas a la carrera definitiva, en la que pudo acceder al tercer cajón del podio tras el alemán Baumann, vigente campeón olímpico, y el británico Denmark, en un emocionante sprint final tras una carrera lenta. En la primera serie se había clasificado brillantemente por puestos José Carlos Adán, que en la final obtuvo un magnífico sexto puesto. Fue octavo Anacleto Jiménez, del que quizá se esperaba más.

Los 800 metros nos depararon la excelente noticia de la medalla del cántabro Tomás de Teresa. Había sido segundo en su serie y cuarto en una rápida semifinal. En la final fue tercero, a punto de ganar la plata, consiguiendo así la mejor clasificación de un ochocentista en europeos. Había pasado también de forma brillante a semifinales y luego a la final el malagueño de 21 años José Manuel Cerezo, tercero en su semi, y que en la final ocupó la séptima posición, dándonos una agradable sorpresa.

La última medalla que nos queda por relatar es, cómo no, la de la marcha, siempre fiel a su cita por quinta edición consecutiva. Y la consiguió Valentí Massana, entonces campeón mundial, en los 20 kilómetros, y fue de bronce, superado en una prueba rápida por el ruso Shchennikov y el bielorruso Misyulya. En esta prueba fue descalificado el campeón olímpico Dani Plaza cuando marchaba en puesto de finalista. Y, siguiendo con la marcha, citemos que el también vigente campeón mundial en los 50 kilómetros, el madrileño Jesús Ángel García Bragado, "sólo" pudo ser cuarto, tras una prueba en la que no compitió bien y en la que podía haberse llevado una medalla. Dijo entonces que iba a aprender de esa derrota, cosa que obviamente ha cumplido.

Nos falta por escribir únicamente de un puesto de finalista, y obsérvese que no hemos citado aún a ninguna de nuestras atletas. La mejor fue la veterana Maite Zúñiga, que estaba de nuevo en primera línea; se había clasificado por tiempos para la final con buena marca y en esta fue octava en la final de 1.500 más lenta de la historia de los europeos.

Por último, y por falta de espacio, vamos a resaltar únicamente, como en capítulos anteriores, a aquellos atletas que pasaron ronda o calificación. En primer lugar, citemos a la pionera del triple femenino en España, Conchi Paredes, que en aquellos años se situaba entre las mejores del mundo. Pasó a la final repescada con 13.85, para ser novena en la final con un rendimiento menor del esperado, 13.68; aún así ninguna española ha podido mejorar su puesto en esta prueba. Destaquemos asimismo la buena actuación de la madrileña María José Mardomingo, cuarta en su semi con un buen crono de 13.24, y sexta en su semifinal. Sandra Myers, en los 400 metros, pasó con gran marca (51.93) a semifinales pero en estas se tuvo que retirar a los 200 metros de carrera debido a una lesión; fue una auténtica mala suerte, pues la española de Kansas era candidata a medalla. Por último, digamos que Pedro Pablo Nolet pasó a cuartos de final en los 100 metros.

Hubo algunas decepciones. Encarna Granados, bronce en el mundial del año anterior en los 10 km marcha, compitió mermada por una enfermedad y sólo pudo ocupar la decimoquinta posición, dos después de Emilia Cano, que fue 13ª con 45:14, marca personal. El flamante medallista olímpico Antonio Peñalver se vio obligado al abandono por lesión en el decatlón, prueba en la que Francisco Javier Benet fue decimosegundo. Tampoco el medallista en Barcelona Javier García Chico pudo reverdecer laureles en Helsinki, pues no pasó a la final al no franquear 5.60 en la pértiga. También se esperaba más en esta prueba del joven Daniel Martí, que tampoco pasó a la final.

BUDAPEST 1998
En ese baile de cifras en que se resume la actuación, nos encontramos en la edición de Budapest 1998 con una participación mayor, un menor número de medallas, pero un buen salto hacia adelante en el número de finalistas. Efectivamente, el Népstadion de la capital húngara fue el escenario de la participación de 71 de nuestros atletas, que consiguieron 6 medallas y 25 puestos, la más alta cifra hasta entonces, entre los ocho primeros. Dos medallas fueron de oro, una de plata y cuatro de bronce. De todo ello podemos deducir que la actuación en Budapest fue la mejor hasta ese momento.

El mediofondo y fondo siguió siendo coto abonado para los nuestros. En 1.500 metros España repitió victoria y el artífice fue el catalán Reyes Estévez, que cumplió sobradamente las esperanzas que se tenían puestas en él. Había sido bronce en el mundial del año anterior y en Budapest se impuso con claridad meridiana. Tercero en meta fue el vigente campeón, Fermín Cacho; le arrebató al final el segundo puesto el portugués Silva. Cacho participaba por tercera vez en los Europeos. Digamos que en la ronda previa los nuestros habían ganado sus series, y en la segunda de ellas el gallego Andrés Díaz había sido brillante segundo, si bien en la lenta final, algo tocado, llegó a meta en 11ª posición.

El 5.000, de final directa, nos deparó un doblete sensacional. Isaac Viciosa cambió la plata y el 1.500 de cuatro años antes por el oro y el 5.000 en Budapest. Ganó la prueba con autoridad, escoltado en meta por Manuel Pancorbo, que ganó una plata excelente, tras luchar lo indecible en la recta final. Décimo fue un joven Alberto García. Fue un 5.000 lento en el que los nuestros, provenientes del 1.500, estuvieron en su salsa. A destacar el hecho de que en el binomio 1500-5000 España se llevó los dos oros y cuatro de las seis medallas en disputa.

Las otras tres medallas fueron de bronce, pero, por lo inesperadas, nos proporcionaron una alegría añadida. El relevo largo masculino se clasificó por tiempos para la final. En esta hubo dos carreras, la de Gran Bretaña y Polonia por un lado, bajando ampliamente de tres minutos, y la del resto de equipos. Y nosotros fuimos el mejor de esos equipos. El cuarteto formado por Antonio Andrés, Juan Vicente Trull, Andrés Martínez y David Canal se alzó con una fabulosa medalla de bronce, batiendo el récord español de Split 1990 por 27 centésimas.

También consiguió el bronce el granadino Francisco Javier 'Paquillo' Fernández, con 1h21:39. La marcha acudía, como siempre, fiel a las medallas. Gran actuación del vasco Mikel Odriozola, que fue cuarto en los 50 km, con marca personal de entonces, en la mejor actuación de su carrera deportiva. Sexto en meta en esta prueba fue Santiago Pérez, en una también brillante participación. En la distancia inferior Valentí Massana fue noveno, y fueron descalificados Daniel Plaza, por segunda vez, y Jesús Ángel García Bragado, la primera vez en la alta competición. Y ya que estamos de marcha, citemos a una joven de 22 años, la maravillosa María Vasco, que, con 43:02, récord de España, en los 10 km, se alzó con una quinta posición, la mejor de su carrera hasta ese momento, premonitoria de los éxitos que llegarían poco más tarde. La última medalla es femenina, segunda de la historia en los europeos tras la de oro de Mari Cruz Díaz en 1986, la consiguió una chica de 22 años llamada Marta Domínguez, que con 15:10.54 y tras las acreditas O'Sullivan y Szabo, se alzó con un bronce que inició la larga cosecha de éxitos, aún no finalizada, de esta atleta. Marta aguantó con las mejores y obtuvo su premio. Y buena posición en esta prueba de Teresa Recio, que llegó a meta en octavo lugar; Recio es la atleta más veterana finalista en esta prueba en la historia de los europeos.

Excelente comportamiento tuvieron en los 10.000 metros Bruno Toledo y Enrique Molina, que ocuparon la quinta y sexta posición, respectivamente, en una prueba en la que no pudieron hacer más y en la que no pudo estar Fabián Roncero. Y asimismo magnífica actuación de nuestros obstaculistas, pues los tres se clasificaron sin complicaciones para la final, la primera vez que esto ocurría, y una vez en ella Luis Miguel Martín Berlanas fue cuarto (con 8:20.54, marca personal), Ramiro Morán sexto y Eliseo Martín séptimo, en el comienzo de una nueva y brillante etapa de los nuestros en esta prueba. Excelente fue asimismo el comportamiento del cuatrocentista David Canal, consiguiendo en serie y semifinal las dos mejores marcas de su vida (45.20, aún hoy récord nacional promesa y mejor marca de la historia de los europeos lograda en eliminatoria, y 45.29), para finalizar séptimo en la final con 45.93, acusando quizá el esfuerzo de rondas anteriores. Canal culminaría su gran actuación en el relevo, como ya hemos visto.

Nuestros maratonianos tuvieron una buena actuación, empequeñecida obviamente por el precedente de 1994. Los italianos nos emularon y consiguieron el mismo triplete que hicieron los españoles cuatro años antes. Los mejores nuestros ocuparon los tres siguientes puestos, cuarto, quinto y sexto; lo lograron, respectivamente, José Ramón Rey, Alejandro Gómez y Antonio Peña. Rey y Peña cumplieron con creces; del gallego Gómez se esperaba algo más. Se celebraba asimismo la Copa de Europa de maratón, que fue a parar a Italia, ocupando España la segunda posición. Antonio Serrano ocupó el puesto 12 y el medallista de Helsinki Diego García se vio obligado a abandonar.

El joven Yago Lamela fue el último repescado para la final de salto de longitud, pues había saltado en calificación 7.77; en la final mejoró a 7.93, siendo octavo. El leonés Manuel Martínez se metió en la final de peso y ocupó el mejor puesto hasta entonces de su carrera deportiva, pues fue séptimo, pasando por primera vez de 20 metros, en la alta competición (20.02).

Citemos ahora a las finalistas femeninas, además de las ya nombradas Vasco y Recio. La veterana Maite Zúñiga, después de clasificarse por puestos para su enésima final, fue octava en esta, que fue de nuevo lenta. En el 10.000 las nuestras tuvieron buena actuación, pues la acreditada Julia Vaquero fue sexta, la mejor clasificación española en los 10.000 de la historia, y Luisa Larraga novena con marca personal. En maratón Rocío Ríos obtuvo un excelente sexto lugar, el mejor puesto maratoniano femenino de la historia, y hubo momentos que se pensó en medalla, mientras que Ana Isabel Alonso se vio obligada a abandonar. Se celebraba la pértiga femenina por primera vez en un europeo, y nuestras chicas, Marimar Sánchez y Dana Cervantes superaron la calificación. Dana lo hizo liderando su grupo y batiendo el récord de España, 4.15. La balear fue repescada por pasar los 4.00 a la primera y sin fallos anteriores. En la final ocuparon los puestos 10 (Sánchez) y 11 (Cervantes), intentando sin éxito ambas igualar el récord nacional.

Por último nombraremos a otros tres atletas que pasaron ronda o calificación. Diego Moisés Santos pasó a cuartos del 100; Antonio Andrés pasó meritoriamente a una de las semifinales del 400, donde fue octavo; exactamente lo mismo hizo el manchego Roberto Parra, del que se esperaba algo más en su vuelta a la alta competición. Por último, en combinadas, Antonio Peñalver se vio obligado de nuevo a abandonar y lo mismo tuvo que hacer Benet; en chicas, Imma Clopés ocupó el puesto 14.

MUNICH 2002
El estadio Olímpico de Múnich fue el escenario de la 18ª edición del Campeonato de Europa. Y ha sido el que mejores cifras ha reportado a nuestro atletismo. Fueron casi los mismos atletas que cuatro años antes, 69, 42 hombres y 27 mujeres, se aumentó el número de finalistas a 28, tres más que en 1998, pero es que el número de medallas dio un salto hasta alcanzar las 15. Un guarismo absolutamente maravilloso, y que es por ahora nuestro tope. España ocupó el tercer lugar en el medallero, tras Gran Bretaña y Rusia. El campeonato duró seis días, y todos los días tuvimos nuestra ración de podio. De las 15 hubo 6 medallas de oro. Empecemos por ellas.

Paquillo Fernández había batido ese año la mejor marca mundial de 20 kilómetros. En Múnich hizo buenos los pronósticos, se escapó desde el principio y llegó primero a meta, marcando 1h18:37, récord de los campeonatos. Le secundó magníficamente el murciano Juan Manuel Molina, que fue tercero con 1h20:36, en la primera vez que subía a un podio de un gran campeonato. Aprovechemos que hablamos de marcha para citar de nuevo a 'Chuso' García Bragado, que en la prueba larga fue tercero, en otra genial actuación del marchador madrileño. Digamos de paso que Santi Pérez fue decimosegundo en estos 50 km.

Los 3.000 metros obstáculos fueron emocionantísimos. Los nuestros, Antonio Jiménez Pentinel, Luis Miguel Martín Berlanas y Eliseo Martín, se clasificaron con absoluta suficiencia para la final. En ella el rival a batir era claramente el reciente plusmarquista europeo, el holandés Vroemen, que, después de una carrera relativamente lenta, enfiló la recta final primero, pero por dentro se le coló el sevillano Pentinel, ganando el oro por sólo 11 centésimas, la menor diferencia de la historia de la prueba en los europeos. Tercero fue Luismi Martín y quinto Eliseo Martín.

España revalidó el título en 5.000 metros, merced al triunfo del madrileño Alberto García, en una carrera lenta, tónica en los europeos de las últimas ediciones, con Roberto García ocupando la cuarta posición, cerca del bronce. Y en un desapercibido decimoprimer lugar entraba en meta otro madrileño, Jesús España, que sería el sucesor de Alberto. En los 10.000 metros hubo también victoria española, como ocho años antes en Helsinki, merced al triunfo de nuevo de un madrileño, José Manuel 'Chema' Martínez, que en una carrera rápida venció en la recta final al experimentadísimo alemán Baumann y al catalán José Ríos, que obtuvo una magnífica medalla de bronce. Esa recta final, como la de los obstáculos, fue emocionantísima.

Las chicas españolas lograron también dos medallas de oro. La ex-nigeriana Glory Alozie, nacionalizada española aquel año, vencía en los 100 metros vallas, después de haber dominado su semifinal. Su marca fue de 12.73. Marta Domínguez subía dos escalones respecto a cuatro años antes y se hacía con el oro en los 5.000, en un final también de infarto, en el que superaba a la vigente campeona, la irlandesa O'Sullivan (por sólo 9 centésimas) y a la rusa Zadorozhnaya. Marta seguía así forjando su leyenda de excelente competidora.

Y ya que estamos con las mujeres, aprovechemos para mencionar la segunda medalla femenina de nuestra representación. Fue una sorpresa agradabilísima. La vallisoletana Mayte Martínez había superado con suficiencia y brillantez su eliminatoria y su semifinal. En la final obtuvo un maravilloso segundo puesto, con 1:58.86, marca personal, sólo superada por la eslovena ?eplak.

Más medallas. Después de pasar eliminatorias y semis con absoluta suficiencia, el valenciano David Canal se hacía con un puesto en el podio, al entrar en meta en segunda posición de los 400 metros. Su marca fue de 45.24. Canal logró así un éxito que no pudo conseguir Cornet doce años antes, el mayor éxito de la vuelta a la pista española en toda su historia. Recta inolvidable fue la última del 1.500; después de una carrera a paso de tortuga, el vigente campeón Reyes Estévez y el francés Baala llegaron tan igualados que no se sabía quien había ganado. Al final el cronometraje dio 3:45.255 para el francés y 3:45.257 para el español. ¡Dos milésimas de diferencia! Fue una auténtica lástima. Es la menor diferencia de la historia en una carrera masculina en la historia de los europeos. Las marcas, como se ve, horrorosas. En este 1.500 un prometedor Juan Carlos Higuero entraba en quinta posición.

Se esperaba todo del asturiano Yago Lamela. Pasó con suficiencia, con la mejor marca de todos los saltadores y al primer intento la calificación, pero en una final muy complicada por las difíciles condiciones meteorológicas, Lamela no encontró su sitio y fue tercero con 7.99. En esta misma prueba el andaluz Raúl Fernández fue noveno.

La última medalla que nos queda fue un tanto agridulce, pues los maratonianos españoles se las prometían muy felices. Pero la carrera fue tremendamente rara, pues un semidesconocido finlandés de apellido Holmén se escapó al principio. Se le unió un noruego, pero los nuestros no parecieron darle importancia a la escapada. Pero lejos de pinchar, el finlandés completó los 42.195 metros en primera posición. Segundo fue el estonio Lostukov y tercero el toledano Julio Rey, que ganó así un bronce que no le satisfizo. Quinto fue Alberto Juzdado, sexto Alejandro Gómez (en su tercer europeo), séptimo Kamel Ziani, noveno Francisco Javier Cortés y decimoprimero Francisco Javier Caballero. Los españoles habían perdido por un error de cálculo una gran oportunidad. Por supuesto que nos llevamos de calle la Copa de Europa, pero jamás he visto atletas más tristes en lo más alto del podio.

Vamos ahora con los finalistas, además de los seis ya citados. El lanzador Mario Pestano fue cuarto en el disco, después de conseguir en calificación la mejor marca de los participantes, 65.27. En final estuvo algo peor, pero finalmente fue cuarto con 64.69, si bien nunca estuvo cerca de los tres primeros lugares. Glory Alozie, después de clasificarse con suficiencia, fue cuarta en la final de 100 metros, si bien también relativamente lejos de las medallas; fue la mejor clasificación española de la historia en los 100 metros en europeos. Se resarciría días más tarde en su prueba, la misma distancia pero con vallas. La valenciana Concha Montaner quedó a las puertas de la medalla, al ser también cuarta en salto de longitud; en calificación, se había metido en final tras dos nulos en la calificación. Estuvo en medalla parte de la final, pero al final quedó en una cuarta posición que pudo ser mejor.

El leones Manuel Martínez pasó a la final sin problemas, y en ella fue quinto merced a un primer lanzamiento de 20.45. Fue un enorme chasco, pues Manolo lideraba el ránking europeo del año. Fue bronce durante buena parte del concurso, el tercer tiro fue largo pero nulo y descentrado vio como en los últimos tiros le quitaban la medalla. El relevo corto, con Cecilio Maestra, Ángel David Rodríguez, Orkatz Beitia y Carlos Berlanga, fueron quintos, si bien entraron en meta sextos, pero debido a la descalificación del británico Chambers ganaron con posterioridad un puesto.

Las españolas del 1.500 se pusieron de acuerdo y fueron terceras cada una en su eliminatoria. En la final la mejor fue la tarraconense Natalia Rodríguez, sexta con 4:06.15, la mejor clasificación en esta prueba de la historia; la madrileña Nuria Fernández fue octava con 4:07.11 (y había hecho 4:05.42 en series); por último, Iris Fuentes-Pila ocupó la decimoprimera plaza. Varias atletas pasaron la calificación de su concurso: Ruth Beitia pasó 1.90, se clasificó para final pero en esta fue 11ª, no pudiendo con el 1.89; Naroa Agirre hizo 4.30 en calificación y final, donde fue décima. Carlota Castrejana hizo 13.91 en calificación y 13.82 en final, siendo decimoprimera.

Digamos que los ochocentistas Antonio Reina y Miguel Quesada fueron séptimos en sus semifinales; del sevillano se esperaba más, ya que había ganado su serie. Jaime Juan y José María Romera fueron también semifinalistas. Citar asimismo que en la marcha femenina, sobre 20 kilómetros, María Vasco se vió obligada a abandonar, mientras que Eva Pérez y Beatriz Pascual ocupaban los lugares 10 y 12, respectivamente.

GÖTEBORG 2006
En 2006 el Campeonato de Europa viaja a Suecia, a la ciudad de Gotemburgo o Göteborg, y disputados en el estadio Ullevi de esa ciudad sueca. Compitieron 76 atletas, la más alta cifra de la historia hasta ese momento, y además con equilibrio entre sexos, pues 41 fueron hombres y 35 mujeres. Sin embargo, el rendimiento de los nuestros fue inferior a lo alcanzado en Múnich. Bien es cierto que no era nada fácil superarlo. Conseguimos cuatro medallas menos, tres menos de oro y dos puestos menos de finalistas.

Dos españoles revalidaron el título conseguido cuatro años antes. Francisco Javier Fernández fue de nuevo oro en los 20 km marcha, con 1h19:09, prueba en la que Juan Manuel Molina fue descalificado. Paquillo consiguió así su tercera medalla consecutiva, el más laureado de los españoles. Y la más laureada ha sido Marta Domínguez, que obtuvo su segundo título europeo y tercera medalla consecutiva; volvió a ganar los 5.000 metros, en reñido final con la rusa Shobukhova, la turca Abeylegesse y la británica Pavey. Su marca fue 14:56.18, récord de los campeonatos. La palentina estuvo magnífica. Marta y Paquillo son los únicos atletas españoles que han revalidado el título europeo. Por cierto, Marta se alineó días antes en los 10.000 metros, en su segunda carrera sobre la distancia, fue séptima y pulverizó en 23 segundos el récord español. El otro oro vino de los pies de Jesús España, que llevó el título del 5.000 por tercera edición consecutiva para nuestro país, algo que ningún país ha conseguido en esta prueba. Fue una carrera lentísima en la que el millero Juan Carlos Higuero fue tercero (consiguiendo así dos medallas en el mismo campeonato) y el extremeño Pablo Villalobos séptimo. Jesús España adelantó al británico Mo Farah en la última recta y le venció por sólo nueve centésimas.

Cierto sabor agridulce tuvo el 10.000; Chema Martínez volvió a conseguir medalla al ser segundo, con Juan Carlos de la Ossa escoltándole en tercer lugar. Dos valiosas medallas, pero los nuestros aspiraban al oro que parecía que iban a conseguir y que les birló un semidesconocido alemán llamado Fitschen. Noveno en los 10 kilómetros fue Ricardo Serrano. En maratón, Julio Rey, en su tercer europeo, volvió a ocupar la tercera posición, esta vez superado por atletas de gran nivel, como fueron el italiano Baldini y el suizo Röthlin. España no puntuó para la Copa de Europa debido al abandono de dos de los nuestros. Se esperaba asimismo una gran actuación de los obstaculistas, incluso conseguir más de una medalla, pero José Luis Blanco, cuando parecía que iba a ser primero, no pudo reeditar el éxito de Pentinel cuatro años antes. Fue segundo tras un entonces desconocido finlandés Keskisalo, pero superando al francés Tahri. Quinto fue el antiguo campeón, Jiménez Pentinel, y octavo César Pérez.

Jesús Ángel García Bragado participó en su cuarto campeonato y subió un peldaño más, logrando una valiosísima plata que aumentaba aún más su amplísimo historial. García Bragado, en una de esas carreras inteligentísimas a las que nos tiene acostumbrados, adelantó a varios rivales en la segunda parte de la prueba, celebrada bajo una intensa lluvia. En ella Mikel Odriozola lograba un gran quinto puesto. Pero la medalla más inesperada fue la que logró la jerezana Mercedes Chilla en el lanzamiento de jabalina. En la final, Chilla está en sexta posición cuando se dispone a efectuar su quinto lanzamiento. La jabalina aterriza en 61.98, la segunda mejor marca de su vida, y Mercedes se sitúa tercera. No os voy a mentir, el que esto escribe deseaba fervientemente que los lanzamientos de sus rivales fueran lo más cortos posible. Y alivio y alegría inmensa cuando la alemana Obergföll, su principal amenaza, hace un lanzamiento claramente inferior a los 60 metros. Era la primera medalla femenina española en lanzamientos en cualquier campeonato. Mercedes Chilla hizo historia.

Acabamos con el relato de las medallas con el 1.500 masculino. Y de nuevo un sabor agridulce, pues los nuestros aspiraban al oro. El burgalés Higuero, que días antes había sido bronce en 5.000, obtuvo asimismo el bronce en el kilómetro y medio, con Arturo Casado cuarto y Sergio Gallardo quinto. El francés Baala, destacado, y el ucraniano Heshko fueron nuestros verdugos.

Miguel Quesada fue brillante finalista en los 800 metros, después de ganar su semifinal. Terminó quinto en un final apretadísimo. En la prueba femenina Mayte Martínez se clasificó bien para la final, pero en ella sólo pudo ser séptima. Repitió cuarto puesto el canario Mario Pestano en el disco, con 64.84. Se esperaba que Pestano nos diera una sorpresa agradable, pero bien es verdad que sus rivales eran de gran entidad. El relevo largo se metió en final de nuevo, pues su tiempo fue el último repescado, empatado con Ucrania. En la final fueron octavos con 3:04.98; el equipo lo formaban David Salvador Melo, David Testa, Salvador Rodríguez y Santiago Ezquerro.

Decepción tuvo la valenciana Glory Alozie en los 100 vallas, pues aspiraba a medalla, pero tras pasar eliminatorias y semifinal con facilidad, en la carrera final fue cuarta, aunque lejos del podio. Marcó 12.86. De nuestras tres atletas en la nueva prueba de los 3.000 metros obstáculos, sólo Zulema Fuentes-Pila pasó a la final, en la que fue octava con 9:40.36, nuevo récord de España de la joven prueba. En los concursos femeninos, Ruth Beitia en altura, Naroa Agirre en pértiga, Niurka Montalvo en longitud y Carlota Castrejana en triple, pasaron la calificación, además de la ya citada Chilla. Beitia fue novena con 1.92; Agirre fue séptima con 4.45; Montalvo, con 38 años (la más veterana finalista y competidora europea de la historia en salto de longitud) también fue séptima con 6.50, aunque se esperaba más de ella; Castrejana ocupó un decepcionante decimoprimer lugar, con 13.74, cuando en calificación había superado los 14 metros. En el peso masculino Manolo Martínez completó su cuarta participación, si bien esta vez, tras lanzar 20.37 en la calificación, sólo pudo ser noveno en la final.

Enlaces relacionados:

Actuación Española en los Campeonatos de Europa (I)
Actuación Española en los Campeonatos de Europa (II)
Historial de la Selección Española en los Campeonatos de Europa (participaciones, atletas, mejores)
Web Oficial Zurich 2014 (web EA)
En el recuerdo - ESTRELLAS DE LA PISTA (Maratón) - Documental TVE
En el recuerdo - ESTRELLAS DE LA PISTA (Fondo) - Documental TVE
En el recuerdo - ESTRELLAS DE LA PISTA (10.000m) - Documental TVE
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2006 Göteborg: Jesús España levantando los brazos en la llegada de los 5.000m
2006 Göteborg: Jesús España levantando los brazos en la llegada de los 5.000m

2006: Chema Martínez y Juan Carlos de la Ossa, plata y bronce en 10.000m
2006: Chema Martínez y Juan Carlos de la Ossa, plata y bronce en 10.000m

2006: Mercedes Chilla, histórica medalla en jabalina
2006: Mercedes Chilla, histórica medalla en jabalina

2006: Juan Carlos Higuero se llevó dos bronces (1500 y 5000m) de la ciudad sueca.
2006: Juan Carlos Higuero se llevó dos bronces (1500 y 5000m) de la ciudad sueca.






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