Real Federación Española de Atletismo
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 martes, 29 de julio de 2014   NOTICIA WEB 179/2014
Repasamos la historia de la participación española
Actuación Española en los Campeonatos de Europa (I)

Por : Miguel Villaseñor (Miembro de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo - AEEA)


Con la vista, ¡cómo no!, en el Campeonato de Europa de Atletismo de Zúrich 2014, iniciamos un serial de cuatro capítulos en el que recordaremos y analizaremos la actuación de España en la máxima competición continental.

Rememoraremos los mejores momentos de nuestro atletismo en el Campeonato, pero también las épocas menos buenas, y podremos contemplar cómo han cambiado los tiempos a lo largo de seis décadas. En este primer capítulo analizaremos la actuación española desde 1950 a 1974. Hace 64 años se levantaba para nosotros el telón europeo en el estadio Heysel de Bruselas…

BRUSELAS 1950
Ningún atleta español acudió a los campeonatos de Europa celebrados en 1934, 1938 y 1946, por lo que la andadura española en la máxima cita continental se inicia en la cuarta edición del Campeonato, en Bruselas en el año 1950. A pesar de que, dos años antes, España había estado presente en los Juegos Olímpicos de Londres con siete atletas, en Bruselas únicamente compitió el discóbolo José Luis Torres. El madrileño venía con una mejor marca de 45.60, récord de España que había logrado en Granada el 16 de abril. Su actuación fue pobrísima. Fue decimoctavo y último en la calificación y su serie fue 26.53 - 32.99 - 38.92. Las cifras lo dicen todo. Digamos que aquel año Torres lanzó el disco en quince competiciones y que la de Bruselas fue la peor de todas ellas.

BERNA 1954
Cinco atletas fueron seleccionados para competir en la capital helvética, en el estadio Neufeld. La actuación fue muy discreta. Al final sólo participaron cuatro aunque en siete pruebas; el velocista Javier Llana, inscrito en 100 y 200 metros, no salió a correr en su eliminatoria de 100 metros, a pesar de haber estado presente en el desfile inaugural un rato antes. Llana no quiso correr por manifiesta baja forma, en un "forfait", como se decía entonces, que dio mucho que hablar. José Fórmica-Corsi compitió en la vuelta a la pista con y sin vallas. En ambas carreras fue 4º en la primera eliminatoria. 50.3 en el liso y 55.3 con vallas, siendo eliminado en ambos casos; su actuación cabe considerarla normal. Manuel González del Río saltó 6.83 en la calificación de longitud y fue 18º de 25 competidores; venía con una mejor marca de la temporada de 7.14.

Manuel Macías hizo el 800 y el 1.500. En la primera de ellas fue octavo en su primera eliminatoria y en la segunda fue noveno en la segunda serie, en ambos casos ocupando la última posición. En el 1.500 tuvo la desgracia de caer al principio, pues hubo muchos empujones y codazos. Después de 400 metros alcanzó al grupo, pero ese esfuerzo lo pagó con creces al final. Nuestro cuarto participante fue el fondista Antonio Amorós, que también actuó por partida doble. En la final directa de 10.000 se esperaba de él una buena actuación y era el atleta sobre el que se tenían puestas más ilusiones, pero, lesionado en un pie, ocupó el puesto 21, último en meta, con 31:50.8, a un minuto y veinte segundos de su mejor registro de la temporada, si bien dio muestras de gran pundonor para no abandonar la prueba. En el 5.000 fue octavo en la segunda eliminatoria, con 15:28.6, también último en meta, a 45 segundos de su marca del año.

La actuación fue, como se ve, muy pobre y supuso un mazazo para el atletismo español, porque nos colocó en nuestro lugar en el mapa europeo. Ese lugar era el último, superados por países como Islandia, Luxemburgo o el entonces autónomo Sarre. Negros nubarrones se cernían con los Juegos Mediterráneos de Barcelona en 1955 en el horizonte. Afortunadamente, la actuación española en Barcelona fue mejor.

ESTOCOLMO 1958
España no acudió a los Juegos Olímpicos de Melbourne, en 1956, y dos años más tarde siete atletas viajaron a Estocolmo 1958. Fue la primera edición en la que los españoles cuajaron una actuación que dejó un buen sabor de boca, pues no en vano se batieron cuatro récords de España, aunque desgraciadamente ninguno sirvió para entrar en la final.

El mejor español en el estadio olímpico de la capital sueca fue Antonio Amorós, que se resarció de su actuación en el europeo anterior. Mejoró mucho respecto a Berna y alcanzó una excelente octava plaza en la final directa de un 10.000 de gran calidad, ganado por el polaco Krzyszkowiak. Después de pasar los 5.000 metros en un tiempo no conocido pero mejor que el entonces récord español de José Molins, "El Galgo de Caudete" adelantó a varios rivales, entre ellos al legendario francés Alain Mimoun, hasta situarse séptimo, pero Mimoun, en la última vuelta, le pasó para entrar en meta inmediatamente antes que Amorós, que, con un tiempo de 29:31.4, pulverizaba en más de medio minuto el récord de España; por primera vez un español corría la prueba en menos de media hora.

En 1.500 metros se alinearon Tomás Barris y Cesáreo Marín. Se tenían esperanzas de que el barcelonés pudiera pasar a la final, pero fue quinto en la tercera eliminatoria, batiendo el récord de España. 3:44.5 fue su marca, mejorando en un segundo exacto el registro que había alcanzado en Turku siete días antes. Pero clasificaban los tres primeros para la final y, aunque Tomás corrió más rápido que los ganadores de dos de las cuatro series, fue eliminado. El español, nuestro primer atleta que salió a competir regularmente al extranjero, había mostrado su clase por las pistas de Europa, pero es que el nivel de la prueba fue altísimo y prueba de ello es que en series se batieron los récords nacionales de Gran Bretaña, Italia, Noruega y Holanda, además del de España. Césareo Marín corrió también el 1.500; fue noveno y último en la primera eliminatoria. El campeonato fue una decepción para Barris, que estaba en gran forma, como lo prueba el hecho de que siete días más tarde lograría la marca española (3:41.7) de más talla internacional hasta ese momento. Marín se había alineado asimismo en los 800 metros, donde fue quinto y último en la primera eliminatoria.

En el 5.000 compitieron dos atletas. En la primera eliminatoria el gran José Molins, plusmarquista español, fue decimocuarto y último con casi quince minutos y en la segunda Manuel Augusto Alonso estuvo bastante mejor, noveno en 14:18.0, nuevo récord de España, mejorando en casi diez segundos la plusmarca de Molins. Ambos fueron eliminados. Al día siguiente el vigués completó su buena actuación con un séptimo puesto en la primera serie del 3.000 obstáculos, a un puesto y tres segundos de la clasificación. Con 8:56.2 rebajó en diez segundos su propio récord y fue la primera vez que un obstaculista español corrió por debajo de los nueve minutos. El último día se disputó el maratón por las calles de la capital sueca. Tomó parte Miguel Navarro, que se clasificó el vigésimo y antepenúltimo con 2h38:10. Por último citemos al guipuzcoano José Miguel Isasa, que en la calificación del salto de longitud fue 19º de 21 saltadores, con 6.89 metros.

En definitiva, y dada la situación de nuestro atletismo, la actuación de los nuestros fue buena. Los españoles dieron todo de sí mismos y hubo algunas satisfacciones, como los cuatro récords de España, de los que tres de ellos, sin embargo, y ahí se aprecia el nivel del atletismo español de la época, no sirvieron para entrar en las finales.

BELGRADO 1962
La capital yugoslava acogía el séptimo campeonato de Europa. Viajaron nueve atletas españoles pero sólo cuatro tomaron parte en el evento. La actuación, tras la mejoría de Estocolmo, fue muy discreta según unos, lamentable según otros. Repitió campeonato Tomás Barris, capitán del equipo, que sólo se alineó en el 1500; el barcelonés no pudo resarcirse de su actuación en Estocolmo y fue eliminado al ser séptimo en su eliminatoria.

Emilio Campra se alineó en las vallas altas. Con un mediocre tiempo de 15.4 fue quinto en su eliminatoria, siendo eliminado, si bien fue molestado por el italiano Svara, que cayó a su lado. En los 800 metros un joven Alberto Esteban estuvo a punto de clasificarse para semifinales, pues fue tercero en la sexta serie, con 1:51.9; pasaban los dos primeros e hizo mejor marca que seis de los doce clasificados. Por último, el vasco Luis Felipe Areta inició su andadura europea y participó en los dos saltos horizontales. Fue 15º en la longitud con 7.27, de 20 participantes, y 20º en el triple con 15.06, de 23 atletas. Tenía como récords nacionales 7.54 y 15.37 y se pedían para la final 7.50 y 15.50.

Digamos que estaba seleccionado un joven Mariano Haro, pero por un error administrativo y un permiso militar que llegó con retraso, pues estaba haciendo la "mili", el palentino apareció en Belgrado cuando ya se había disputado el 10.000 y las series del 5.000. La desgracia se cebó con los nuestros en el 4 x 400. Pablo Cano, Pedro Arteaga, Ramón Pérez y Manuel Gabeiras iban a correr la primera eliminatoria. Pero se lesionó Pérez, que fue sustituido por Esteban, pero entonces en el calentamiento se lesionó Cano. Digamos asimismo que Miguel Navarro, aunque inscrito en maratón, no llegó a tomar la salida.

Como se ha podido apreciar, de nuevo una floja actuación la de nuestros representantes. El atletismo español volvió de nuevo empequeñecido de Belgrado, en el furgón de cola del atletismo europeo. Parecía imposible que algún día pudiéramos codearnos con las grandes figuras de nuestro deporte en el Viejo Continente.

BUDAPEST 1966
Tras una mala participación en Belgrado, en la capital húngara, en el Népstadion de Budapest, se pudo disfrutar de la mejor actuación española hasta ese momento. Sólo siete españoles se desplazaron al campeonato pero se consiguieron tres puestos de finalistas, algo entonces sensacional. Sólo repitió el aragonés Alberto Esteban, que, como veremos, tuvo una magnífica actuación.

Empecemos por lo mejor. El maratoniano Carlos Pérez fue cuarto, un puesto excepcional, el mejor de un español hasta ese momento, superando, como veremos, el que Ignacio Sola había logrado dos días antes. Inscrito también en los 10.000 del primer día, Carlos Pérez renunció para centrarse en el maratón. Durante la carrera, el vigués estuvo en el grupo de cabeza todo el tiempo y liderándolo al paso por los kilómetros 10 y 15. Hasta el 30 sigue en el grupo de cabeza, del que se despega el inglés Hogan. A los 35 el céltico es tercero, a 51 segundos de Hogan y a 13 del húngaro Tóth. Nuestro compatriota se acerca cada vez más al húngaro, pero por detrás viene el belga Vandendriessche, que le supera. Hace lo propio con Tóth, pero este se pega al belga y se aleja del español, alejándose también así las opciones de medalla. Al final entra en el Nepstádion en cuarta posición, mejorando su mejor marca española con 2h22:23.8. Carlos Pérez, del que se esperaba una buena actuación, superó con creces las previsiones más optimistas.

Ignacio Sola se presentó en la calificación de pértiga con la clara intención de pasar a la final, logro que ya consiguiera dos años antes en los Juegos Olímpicos de Tokio. En la calificación, bajo una persistente lluvia, se pedían 4.70 para pasar, pero fue suficiente con 4.60, que franqueó a la primera. En la final su comportamiento fue excelente, pues después de pasar 4.40 a la primera a punto estuvo de atragantársele los 4.60, que franqueó a la tercera. Con el listón en 4.80 quedan once pertiguistas en competición. El vasco supera la barra en el primer intento. La siguiente altura es 4.90, con la que no puede Sola; de superarla hubiera significado un nuevo récord de España. Quedó finalmente en una magnífica quinta posición, con la misma medida que el cuarto clasificado. Era, en ese momento, la mejor posición de un atleta español en unos europeos y la primera vez que veíamos a un español competir de tú a tú con los mejores atletas del continente.

La tercera gran alegría la proporcionó Alberto Esteban en los 800 metros. El aragonés, en su segunda participación europea, fue precisamente segundo en su eliminatoria con 1:48.2, a dos décimas de su plusmarca española y se clasificó para semifinales, la primera vez que un corredor pasaba una ronda. Pero Esteban no se quedó ahí. En la primera semifinal fue cuarto, con 1:49.5, y pasó a la final. Esta final fue de un enorme nivel, pues se ganó con 1:45.9 y con cinco hombres en menos de 1:47.0, y el oscense fue séptimo con un fantástico récord de España, 1:47.4, seis décimas mejor que su plusmarca anterior. Su gesta de pasar dos rondas no se igualará hasta 1978.

Citemos asimismo que Javier Álvarez Salgado se clasificó para la final de los 3.000 metros obstáculos. En la eliminatoria, el vigués, en una valiente actuación y después de liderar todo el tiempo la prueba, fue primero, la primera vez que un español ganaba una carrera en un europeo. En la final, con una táctica mucho más conservadora, sólo pudo ser décimo, con 8:40.0, en una prueba de muchísimo nivel, a menos de dos segundos de su récord español.

El resto de participantes españoles fueron: José Luis Sánchez Paraíso, que fue quinto en sus eliminatorias de 100 y 200; en 100 estuvo a un puesto y una décima de clasificarse para semifinales. Mariano Haro fue séptimo, clasificaban cinco, en su eliminatoria de 5.000 metros, siendo por lo tanto eliminado. Por último, el saltador de altura Luis María Garriga estuvo muy discreto, pues fue vigésimo primero, de 24, en la calificación, con 1.95; se pedían 2.06 y Garriga había saltado 2.08 un mes antes.

En definitiva, en Budapest nuestros atletas cuajaron una buena actuación, con tres puestos de finalistas y agradables sorpresas. Quizá lo más importante es que por primera vez vimos a atletas españoles en un Campeonato de Europa luchando al mismo nivel que los mejores europeos.

ATENAS 1969
Sólo tres años después de la edición anterior, el estadio Karaiskakis de Atenas acoge el noveno campeonato de Europa. Sólo seis hombres acuden a la capital ateniense, y su rendimiento es discreto. No se consigue ningún puesto entre los ocho mejores.

En 400 metros se esperaba mucho de los acreditados Manuel Gayoso y Ramón Magariños, que habían cuajado una gran temporada. Pero ambos estuvieron muy discretos. Gayoso, al ser cuarto en su eliminatoria, la más floja de todas, pasa a semifinales con 48.1. Es octavo y último en su semifinal con mejor marca, 47.6. Lejísimos del magnífico 46.2 que había logrado ese año. Magariños corre en 48.0 y es eliminado al ser sexto, y último, de su serie. El mejor español en Atenas fue, sin duda, Garriga, en su segunda participación europea. El aragonés, que ya había estado en la final olímpica el año anterior, superó en calificación 2.11, suficiente para estar en la final. En ella, sin embargo, después de franquear 2.00 y 2.04 al primer intento, superó el 2.08 en la segunda tentativa, pero no pudo con los 2.11, lo que le otorgó la décima posición, igualado con dos atletas. Su récord español era entonces de 2.12.

El maratoniano Carlos Pérez fue sólo decimocuarto, que supo a muy poco después del cuarto puesto de la edición anterior. Corrió en 2h29:28.6. El valenciano Rafael Blanquer debutaba en unos europeos y se esperaban buenas cosas de él, pues ya poseía un récord de España de 7.87, pero sólo pudo ser vigésimo en la calificación, con la discretísima marca de 7.22, si bien tuvo fuerte viento en contra. Por último, el decatleta Rafael Cano, con 7.005 puntos, fue decimoctavo en la clasificación final, de 24 participantes.

En Atenas 1969 el atletismo español dio la de arena, en ese péndulo en que se convirtió la actuación española en los europeos: mala, buena, mala, buena, mala… Sólo seis participantes, muy pocos, ningún puesto entre los ocho primeros y marcas, a excepción de la de Garriga, discretas.

HELSINKI 1971
El siguiente europeo, el décimo, se celebra sólo dos años después del anterior, en el estadio Olímpico de Helsinki, y a él acuden 16 atletas, la más alta cifra, con diferencia, hasta esa fecha. Y con la grata novedad de que entre esos dieciséis hay tres mujeres. Es la primera vez que atletas españolas acuden a un europeo.

Lo mejor de la actuación española estuvo en el fondo, con los quintos puestos de Mariano Haro en 10.000 metros y de Javier Álvarez Salgado en 5.000 metros. La prueba de 10.000 metros fue épica, sensacional, emocionantísima. Y en ella tuvo protagonismo nuestro compatriota Haro, que estuvo siempre entre los mejores. Llevada a ritmo trepidante, el palentino llevó el peso de la carrera en distintos compases de la misma. Al final fue quinto y rebajó su propio récord de España en más de 30 segundos, al señalar 27:59.33, colocándose en ese momento como el séptimo atleta en el ránking mundial de todos los tiempos. Por su parte, el gallego Álvarez Salgado, después de superar brillantemente su eliminatoria en la que fue segundo, ocupó también la quinta posición, después de llevar todo el peso de la carrera, pues lideró la misma desde los 500 metros a los 4.500. En ese momento se desataron las hostilidades, pero el español, lejos de arredrarse, tuvo arrestos y velocidad para pasar en la última vuelta a Malinowski, Puttemans y Viren… ¡casi nada! Su tiempo fue de 13:35.84, a sólo dos segundos de su récord de España.

En maratón participaron tres atletas; era la primera vez que nuestro país completaba el cupo de participación en una prueba. Agustín Fernández obtuvo un excelente octavo puesto, con Juan Hidalgo en la posición 23ª y Carlos Pérez, que completaba su tercera participación, era el 33. Luis Felipe Areta, que ya sabía lo que era ser finalista en una gran competición, pues había sexto en los Juegos de Tokio, superó brillantemente la calificación de triple salto, en la que fue sexto con 16.41, que hubieran supuesto un nuevo récord de España de no mediar un viento superior al legal. Pero en la final, cuando se esperaba mucho de él, no estuvo fino y ocupó una decepcionante décima posición sin llegar a los 16 metros. Digamos que con su marca de calificación hubiese sido quinto.

Dos atletas superaron la primera ronda, con un comportamiento notable. El velocista Luis Sarría fue cuarto en su eliminatoria y disputó la primera de las dos semifinales frente al mítico Borzov. Y a punto estuvo el vasco de acceder a la final, pues fue quinto y ocupó un teórico noveno lugar. Nunca un velocista español de 100 ó 200 ha estado tan cerca de una final europea. Asimismo, el ochocentista Antonio Fernández Ortiz, con brillantez y un tercer puesto, pasó su eliminatoria y obtuvo una meritoria sexta posición en su semifinal.

Fueron eliminados en primera ronda José Luis Sánchez Paraíso en 100 y 200 metros (fue quinto en ambas ocasiones, igual que cinco años antes), Antonio Burgos fue sexto en su serie de 1.500 y en las vallas intermedias Francisco Suárez Canal y Manuel Soriano fueron quintos en sus respectivas series (clasificaban los tres primeros). El último hombre que nos queda por citar es el decatleta Rafael Cano, que ocupó el puesto vigésimo segundo. Las tres pioneras españolas en participar en un campeonato de Europa fueron Josefina Salgado, en 400 metros, Coro Fuentes, en 800, y Belén Azpeitia en 1.500. Las tres fueron eliminadas en sus series, pero la mejor actuación corrió a cargo de la guipuzcoana Azpeitia, que ocupó la séptima posición de su serie con un nuevo récord de España de 4:24.0.

La actuación española en Helsinki podemos considerarla como buena: una mayor participación, algunos de los nuestros situados entre los mejores (matrícula de honor para Haro y Álvarez Salgado), dos récords de España, primera participación femenina… Los años 70 habían comenzado con optimismo para nuestro atletismo.

ROMA 1974
Al estadio Olímpico de la capital italiana acude un equipo de 17 atletas, uno más que en la edición anterior. Y en ese citado efecto péndulo de la actuación española tocaba la actuación discreta, y así fue. Sólo tres atletas o equipos consiguieron superar la primera criba. Lo mejor vino con la actuación de Carmen Valero en los 1.500 metros y con el relevo corto masculino. Este último ya había demostrado su valía en los años anteriores. El equipo español, con José Luis Sánchez Paraiso, Luis Sarría, Jesús Sarrasqueta y Miguel Ángel Arnau fue cuarto en la primera eliminatoria, con mejor marca española eléctrica, 40.01, y superando a Suecia, Finlandia y Hungría; pero hubo suspense pues los españoles pasaron por tiempos tras la descalificación alemana en la otra serie. En la final el comportamiento de los nuestros fue aún mejor y ocuparon la sexta plaza, con nuevo récord de España, 39.87. Esta sexta plaza no ha sido superada aún por un relevo corto en unos europeos.

La catalana Carmen Valero tuvo una actuación brillantísima. Después de ser decimoquinta en la final directa de 3.000 metros, en su serie de los 1.500 rebajó en cinco segundos su propio récord nacional y fue la última clasificada por tiempos para la final. En ella la sabadellense de adopción tuvo un comportamiento espléndido, pues, con sólo dieciocho años, no se amilanó y logró 4:11.6, nuevo récord de España, y una fantástica séptima plaza en una carrera de gran nivel. Sabedora de la mayor valía y experiencia de sus rivales, Carmen adoptó una táctica conservadora, situándose al final de un estirado grupo. Pasa los 800 en 2:11.3, a 1.3 segundos de la cabeza. La última vuelta de la atleta del Sabadell es soberbia: adelanta una tras otra a la alemana Wellmann, a la sueca Lindh, a la italiana Dorio y, a falta de 50 metros, a la británica Smith, y está a punto de alcanzar a la alemana Klapezynski. La discípula de Pep Molins estaba llamada a grandes gestas, como así sería en los años siguientes. España logró una plaza más de finalista: Mariano Haro fue octavo en los 10.000 metros, un puesto que supo a poco tras su cuarto puesto olímpico de dos años antes. Fue una carrera relativamente lenta poco propicia para las características del gran campeón español.

Fueron eliminados en primera ronda los siguientes atletas: Javier Martínez en 100 metros, Luis Sarría y Miguel Ángel Arnau en 200, Andrés Ballbé en 800, Fernando Cerrada en 5.000, Juan Lloveras y Gerardo Calleja en 110 vallas y Antonio Campos en obstáculos. Tampoco superaron la calificación los saltadores de altura Gustavo Marqueta y Martí Perarnau; el primero de ellos intentó los 2.14 que se pedían para pasar a la final, pero no pudo superarlos. Rafael Cano, en el decatlón, consiguió la mejor posición, 15º, de sus tres participaciones europeas, aunque con discreta marca. Por último, el maratoniano Agustín Fernández abandonó en el maratón. El que sí superó la calificación fue el valenciano Rafael Blanquer en el salto de longitud, que con 7.66 fue el penúltimo repescado. Pero se lesionó en esa calificación y en la final sólo pudo ser decimoprimero.

En definitiva, Roma 1974 supuso una decepción para el atletismo español, pues un sexto puesto como mejor posición, sólo tres finalistas y un reguero de eliminaciones a la primera dejaron un regusto amargo de este campeonato.

Hemos contemplado la actuación española en los Campeonatos de Europa a lo largo de ocho ediciones y veinticuatro años. Y hemos visto como los nuestros iban escalando posiciones en el concierto europeo, con altibajos, eso sí, pero subiendo peldaño a peldaño y consiguiendo logros en un campeonato que nunca se habían conseguido antes. Pero no sería justo para todos aquellos atletas de los años cincuenta y sesenta no recalcar que las condiciones en las que se desarrollaba la actividad deportiva de los atletas españoles distaba mucho de las circunstancias que se daban en la mayoría de los países europeos, cuyo nivel de vida, de medios, de ayudas, de facilidades, de cultura deportiva, etc., estaban muy alejadas de las que se daban en España.

Hemos calificado la actuación de los nuestros de discreta, de regular o de buena, e incluso extraordinaria, y así fue, pero sobre todo deseamos que este primer capítulo sea un sencillo homenaje a todos los atletas españoles de esas décadas, que, con falta de medios y muchas veces en condiciones precarias, lo dieron todo por este deporte tan querido por todos nosotros. Ellos, con sus éxitos y sus fracasos, abrieron camino a las generaciones de atletas que vinieron después y que han llevado a España a situarse en la primera división de nuestro continente. A todos, de nuevo, nuestro más sincero agradecimiento.

Enlaces relacionados:

Historial de la Selección Española en los Campeonatos de Europa (participaciones, atletas, mejores)
Web Oficial Zurich 2014 (web EA)
En el recuerdo - ESTRELLAS DE LA PISTA - Pioneros (Documental TVE)
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José Luis Torres abrió la participación española en Bruselas 1950
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Antonio Amorós, el primer finalista español (8º en Estocolmo 1958)
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Carlos Pérez rozó la medalla en maratón en Budapest 1966
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Alberto Esteban (dorsal 557) durante la final de 800m en 1966 (fue séptimo)
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Ignacio Sola, primer saltador español, finalista
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Luis Felipe Areta en la final de triple de 1971
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El duo Mariano Haro y Javier Álvarez Salgado deslumbraron en Helsinki 1971
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Belén Azpeitia, una de las tres pioneras en 1971
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Carmen Valero (en el centro) durante la final de 1500m en Roma 1974
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Miguel Ángel Arnau, uno de los cuatro componentes del relevo 4x100m finalista en Roma y batiendo el récord de España
Miguel Ángel Arnau, uno de los cuatro componentes del relevo 4x100m finalista en Roma y batiendo el récord de España






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