Real Federación Española de Atletismo
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 lunes, 29 de octubre de 2012   NOTICIA WEB 320/2012
Centenario IAAF 1912-2012: Grandes Figuras del Atletismo
Emil Zátopek, el aprendiz que no quería correr

Por : Miguel Villaseñor (miembro de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo - AEEA)


Fábrica de calzado "Bata", en Zlín (Checoslovaquia), abril de 1941. "¡Emil!", "Dígame, señor capataz", "Emil, que sepas que estás apuntado a la carrera", "Pero señor, yo no soy deportista, no soy corredor, no me gusta correr", "No pongas excusas Emil, correrás como todos", "Señor, es que correr no sirve para nada, además estoy algo enfermo", "Pues vamos al médico y si dice que puedes correr, correrás, de esta no te libras".


Y el aprendiz Emil Zátopek corrió. Y no ganó, quedó segundo. Pero le picó el gusanillo (bien grande debía de ser) y se enganchó irremediablemente al atletismo. Y además aquel día Emil conoció a la mujer, Dana, junto a la que estaría toda su vida. No conocemos el nombre del capataz de la fábrica que apuntó a Zátopek a la carrera, pero los aficionados al atletismo, sin duda, le agradeceremos siempre su severidad. Las zapatillas que utilizó y las medallas que consiguió podemos verlas en la Exposición del Centenario de la IAAF, en el Museo Olímpico de Barcelona.

 


Los primeros años deportivos de Zátopek fueron muy difíciles. La Segunda Guerra Mundial estaba en todo su apogeo, su país estaba ocupado por las tropas alemanas y todo eran penurias y calamidades. Emil entrenaba cuando podía, trabajaba y estudiaba. El final de la guerra fue el principio de su despegue como atleta. Ingresó en el ejército y tuvo libertad para entrenarse.

 


En 1945 Zátopek tuvo muy claro que su limitado rendimiento deportivo hasta entonces se debía a que entrenaba poco. A partir de ese momento la base de su entrenamiento era un interval training que fue incrementándose progresivamente hasta límites insospechados. En 1953 llega a hacer en un mismo día 100 repeticiones de 400 metros a 1:10-1:20. En sus mejores días como atleta corría unas 1.000 horas anuales, 800 km al mes, o sea, bastante más de medio maratón diario. Hombre humilde y sencillo en lo personal, fue sin embargo muy ambicioso en lo deportivo y quería ser siempre el mejor. Como escribió el maestro Quercetani, el principio básico del checo era endurecer de tal modo el entrenamiento que la competición le pareciese fácil. El mensaje que Zátopek transmitía a los fondistas de todo el mundo era una ilimitada capacidad de resistencia y una enorme valentía. Obviamente estaba excluido del entrenamiento cualquier tipo de diversión o disfrute. Zátopek sabía correr en solitario pero también poseía un gran sentido táctico, como en la final de 5.000 de Helsinki 1952, y sus cambios de ritmo y su final eran espléndidos.

 


Después de su quinto puesto en los 5.000 metros del campeonato de Europa de 1946, sus ojos estaban puestos en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948. Aunque no había corrido la distancia hasta ese año, Zátopek ganó con holgura el oro en los 10 km; además fue plata en los 5.000, vencido por el belga Reiff en una dramática carrera. Pero aquellos Juegos fueron para Emil algo más, pues después de unos años tan difíciles para el mundo, Londres 1948 y el renacimiento del ideario olímpico y la confraternización de atletas de todos los países fueron una liberación para su espíritu.

 


En 1950 se confirmó como el mejor fondista del mundo, al ganar con comodidad las dos pruebas de fondo en el europeo de Bruselas. Pero el nombre de Emil Zátopek estará siempre unido a la ciudad de Helsinki, pues allí alcanzó el checo el cénit de su trayectoria deportiva, "los días más maravillosos en mi vida de deportista", como él mismo dijo. Como es bien sabido ganó tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1952, en 5.000, 10.000 metros y maratón. En su primer maratón, para ser exactos. Su gesta ha sido una de las más sobresalientes en la historia del atletismo; no ha sido nunca igualada por ningún atleta. Sus victorias en 10.000 y maratón fueron "sencillas", no así la de 5.000, que quedará en los anales como una de las mejores carreras de fondo que se hayan podido presenciar.

 


En el europeo de Berna en 1954 ganó el 10.000 y fue bronce en el 5.000. En 1956, en los Juegos de Melbourne, en el declive de su carrera y tras muchos problemas físicos, fue sexto en el maratón. Su última carrera, y triunfo, fue en España en 1958, en el Cross Internacional de San Sebastián. Entre 1949 y 1955 Zátopek batió 18 récords del mundo ("todos después de casarme", puntualizaba), desde los 5.000 a los 30.000 metros, pasando por la carrera de la hora, que en aquellos días era practicada por los fondistas. Estuvo invicto en los 5.000 y los 10.000 de octubre de 1948 a junio de 1952 y sólo en 10.000 en 38 carreras de mayo de 1948 a julio de 1954. Dicho sea de paso, en 1949 corrió 11 pruebas de 10.000 metros, algo hoy inimaginable.

 


El estilo o forma de correr de Zátopek ha hecho correr ríos de tinta y los autores han exprimido su vocabulario para poder describirla. Nosotros vamos a citar al gran maestro Pedro Escamilla, que la describía así: "La primera vez que un espectador veía correr a Zátopek sentía sufrir los mismos síntomas de padecimiento y fatiga que, aparentemente, se reflejaban en su rostro. (…) Aquel hombre, cuyo rictus de sufrimiento en su cara parecía dar a entender un angustioso padecimiento para resistir los malditos ataques de una rabiosa enfermedad, abriendo la boca y moviendo la cabeza como un poseso, pasándose la mano por la cara, "rebañando" el sudor con la palma, e imponiendo un ritmo increíble para aquella época, daba la penosa sensación de estar a punto de caer, exhausto, medio muerto sobre la pista". El propio Zátopek dijo: "Aprenderé a tener un mejor estilo cuando se juzguen las carreras de acuerdo a su belleza".

 


Emil Zátopek fue una persona con una personalidad arrolladora. Todos los que le conocieron guardaban de él un recuerdo personal fantástico. Sus rivales en la pista eran amigos fuera de ella, como Alain Mimoun o Gordon Pirie. Hombre abierto, dicharachero, entrañable y sencillo, se ganaba la amistad de todos. Su vitalismo y optimismo enriquecía la vida de los que le rodeaban. Hemos elogiado antes sus cualidades deportivas, pero podemos afirmar que sus cualidades humanas eran incluso superiores.

 


Zatopek falleció en 2000 y toda la República Checa y todo el mundo del deporte lloró su pérdida. Su esposa Dana, campeona olímpica de jabalina en aquellos Juegos de 1952, está aún con nosotros y goza afortunadamente de una buena salud. Hace poco la vimos, en su 90 cumpleaños, con su compatriota sucesora en el trono olímpico de la jabalina, Barbora Spotáková. Nacidos el mismo día (aunque él era "cuatro horas más viejo") Emil y Dana estuvieron siempre muy unidos y muy enamorados ("como el primer día", decían).

 


Y terminemos con otra encantadora historia. Ron Clarke fue ese grandísimo fondista australiano, poseedor de los récords mundiales de 5.000 y 10.000 metros, pero que, sin embargo, nunca pudo tener en sus vitrinas un oro olímpico… ¿o sí? Después de los Juegos de México 1968 visitó Praga y entabló amistad con Emil Zátopek, al cual admiraba muchísimo. Cuando Clarke dejó la capital checa, Zátopek fue a despedirle al aeropuerto y, en el último momento y de manera disimulada, le dio un pequeño paquete. Clarke creyó que era algo de contrabando o quizá un mensaje que Emil quería comunicar al mundo exterior, dadas las circunstancias políticas. Al dárselo le había dicho "porque te lo mereces", frase que el australiano en ese momento no entendió. Ya en el avión abrió el paquete y con gran sorpresa vio que en él estaba la medalla de oro olímpica que Zátopek había ganado en los 10.000 metros de Helsinki 1952. De esta manera se la regalaba. La admiración era, obviamente, mutua. Ahora sí que su amigo Ron Clarke tenía su propia medalla de oro. En esta bella historia se resume el enorme corazón siempre tuvo Emil Zátopek.

 


Visita la exposición del Centenario de la IAAF 1912-2012 que se encuentra en el Museo Olimpico y Deportes Joan Antoni Samaranch y abierta al público desde el pasado 13 de octubre, en horario de 10.00 a 18.00 horas y que permanecerá abierta hasta el 25 de noviembre, coincidiendo con la celebración, también en Barcelona, de la Gala del Centenario de la Federación Internacional de Atletismo.El precio único para poder visitar esta magnífica y exposición es de 4,55 euros.

 


miguelvillasenororozco@hotmail.com
@MigVillasenor

 


 

    

 


Enlaces relacionados:

Emil Zátopek, en datos (extraído del libro Zá-to-pek! Zá-to-pek! Zá-to-pek!)
Exposición Centenario de la IAAF
Web oficial IAAF
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Besando a su esposa, la jabalinista Dana Zatopková
Besando a su esposa, la jabalinista Dana Zatopková















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