Real Federación Española de Atletismo
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 miércoles, 03 de marzo de 2010   NOTICIA WEB 85/2010
El primer título mundial para un atleta español en categoría júnior
30 años de la victoria de Jordi García en el Mundial de cross

Por : Miguel Villaseñor (Miembro de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo - AEEA)


    El VIII Campeonato del Mundo de Campo a Través tuvo como escenario el hipódromo de Longchamp, junto al Bosque de Boulogne, en París, el domingo 9 de marzo de 1980. El Cross de las Naciones, que se celebraba desde 1903, pasó a denominarse Campeonato del Mundo, auspiciado por la IAAF, desde la edición de 1973, celebrada en Waregem, Bélgica. En aquella ocasión, el equipo júnior español se hizo con la primera posición por equipos. Los menores de 20 años tenían su propia carrera en el Cross de las Naciones desde 1961, y, desde entonces, los españoles habían obtenido, por equipos, una medalla de plata y dos de bronce como Cross de las Naciones y dos bronces, una plata y dos oros como Campeonato Mundial. Los oros habían llegado en el citado 1973 y en 1979. En el plano individual nuestros júnior nunca habían subido al cajón más alto, habiendo sido segundos José Haro en 1973, José Luis González en 1975 y Santiago Llorente en 1977, y terceros Mariano Haro en 1961 y Francisco Javier Alario en 1978.


    Jordi García, de 1.70 metros de estatura y 53 kg de peso, había nacido el 2 de mayo de 1961 en Barcelona, de padre andaluz y madre catalana. Se había proclamado con gran rotundidad y comodidad campeón de España júnior de campo a través en el campeonato celebrado el 24 de febrero de aquel año de 1980, dos semanas antes de la cita parisina, en el hipódromo de Lasarte, en San Sebastián. Además había vencido aquel año en su categoría en los crosses de Elgóibar y San Sebastián.


    'Cholo' García, como también era conocido, era el líder del equipo júnior que se desplazó a la capital francesa, con el difícil compromiso de volver a dejar el pabellón muy alto, pues, como ya hemos dicho, los españoles habían sido campeones por equipos el año anterior. En aquella ocasión, en la ciudad irlandesa de Limerick, Jordi García había sido octavo. Repetía también en el equipo el guipuzcoano Pedro Garín, que había sido decimocuarto. En aquel equipo de Limerick se encontraba el aragonés José Manuel Juan Boix, trágicamente fallecido a consecuencia del atentado de ETA en la estación de Chamartín de Madrid el 29 de julio de 1979. Los restantes juniors que iban a competir en París eran el gallego José Vicente Fernández Ibárrez, el valenciano Miguel Rubio, el asturiano Julio Pérez Cuesta y el navarro Francisco Javier Erneta.


    Jordi García, entrenado por Enrique Félez y atleta entonces del F.C.Barcelona, si bien se había formado en las filas del Club Natación Montjuïc, era uno de los favoritos al triunfo. Asumía su responsabilidad y se tenían puestas en él grandes esperanzas, pero ya se sabe que la prueba para atletas menores de 20 años es propensa a las sorpresas. Pero, como veremos, al atleta catalán no le temblaron las piernas en momentos tan decisivos y no defraudó las expectativas. El barcelonés consideraba que soviéticos y americanos serían sus máximos rivales, y no se equivocó lo más mínimo. Entre ellos destacaba el ruso Ildar Denikeyev, que había sido tercero el año anterior en Limerick.


    La carrera júnior se disputó sobre 7.410 metros, bajo la atenta mirada del numerosísimo público que se desplazó a Longchamp, en un circuito que era una alfombra verde de tupido césped casi completamente llana, sólo aderezada por unos cuantos obstáculos artificiales que no suponían gran dificultad. Era domingo, día del cross en el continente, en contraposición con el tradicional sábado británico. El pistoletazo de salida a los 98 júniors de 18 países se da a las tres menos diez de la tarde. Rápidamente se forma un grupo de cabeza, en el que se encuentra Jordi García. Al paso por el tercer kilómetro, el catalán, dorsal 74, da un tirón al que responden los soviéticos Valeriy Gryaznov y Sergey Kiselyov. Pero Jordi, melena al viento, comienza a poner metros, hasta cincuenta, de por medio entre él y sus perseguidores, con un correr fácil, animado por el público. Pero el español comienza a tener flato y la diferencia con sus perseguidores, Gryaznov, el norteamericano Ed Eyestone y el canadiense Denise Stark, comienza a disminuir de forma alarmante. Pero Jordi se repone y puede mantener una distancia suficiente. En la recta final mira hacia atrás para asegurarse de su ventaja y para entrar tranquilo en meta alzando los brazos en señal de victoria, proporcionando al atletismo español una inmensa alegría, pues por primera vez un atleta de nuestro país se hacía con el título mundial júnior. Su tiempo ha sido de 22 minutos y 17 segundos.


    El soviético Gryaznov es segundo a 6 segundos, diferencia que no refleja la superioridad real del catalán. El norteamericano Ed Eyestone, que ha progresado en la última parte de la prueba, es tercero a diez segundos de Jordi. El segundo español es Fernández Ibárrez, en el puesto vigésimo; vigésimo cuarto es Miguel Rubio y cierra equipo Pérez Cuesta en el puesto 34. Los españoles totalizan 79 puntos y se alzan con la medalla de bronce, a sólo cinco puntos de la plata, que es para Estados Unidos. Son primeros los soviéticos con 50 puntos. Los dos españoles restantes, Pedro Garín y Francisco Javier Erneta, entran en los puestos 51 y 61, respectivamente.


    Sólo se celebraban entonces tres carreras, la júnior y sénior masculina y la femenina. La prueba sénior vio los triunfos, individual y por equipos, del estadounidense Craig Virgin y de Inglaterra, respectivamente. El español Antonio Prieto, con sólo 21 años, fue octavo, una magnífica posición, sin duda algo oscurecida por el triunfo de Jordi García. Por equipos, los seniors españoles fueron sextos. La carrera femenina tuvo como vencedora a la noruega Grete Waitz. La mejor española fue Amelia Lorza en el puesto 23 y por equipos ganó cómodamente la U.R.S.S. y las nuestras fueron novenas.


    La victoria de Jordi García tuvo continuidad en 1984, con el inesperado y fantástico triunfo del también catalán Pere Casacuberta en la edición celebrada en Nueva York. Será la única vez desde 1980 en la que un español suba a un podio mundialista individual en cualquier categoría. Y es que se avecinaban nuevos tiempos en el cross mundial. En 1981, la novena edición del Campeonato Mundial de Cross se disputó en España, en el hipódromo de la Zarzuela de Madrid, y supuso la irrupción en el plano crossístico internacional de los atletas africanos, etíopes y kenianos, que desde entonces han copado los primeros puestos, y que han convertido a la especialidad del cross en campo difícil para las aspiraciones españolas y europeas. Los juniors españoles aún consiguieron dos medallas de plata y tres de bronce por equipos hasta 1988. Los seniors españoles han logrado cuatro bronces por equipos en los años 90 y en 2002. Este desplazamiento del centro de gravedad del cross mundial fue uno de los motivos que dio origen al nacimiento del Campeonato de Europa de Campo a Través, celebrado desde 1994, en el que los nuestros han brillado de forma sobresaliente.


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Jorge García, besando su medalla de oro
Jorge García, besando su medalla de oro

El momento de la llegada
El momento de la llegada

En el podio con el soviético Grayznov a su derecha y el estadounidense Eyestone a su izquierda
En el podio con el soviético Grayznov a su derecha y el estadounidense Eyestone a su izquierda






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